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Para el 15 de Marzo del 2008 |
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Audio: Diálogo Bíblico |
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Audio: Unión Mexicana del Sur |
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Lectura Devocional: Pastor Israel Leito |
Notas de Elena White | |||
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Lectura para la Semana: |
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Mateo 14:22-33; Marcos 4:36-41; 6:51, 52; Lucas 8:25; 24:37; Juan 6:19 |
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Más lecciones en el discipulado |
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VERSO DE MEMORIA |
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“Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!” (Mat. 14:27) |
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UN VISTAZO A LA SEMANA |
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¿Por qué a menudo los discípulos de Cristo estuvieron llenos de temor? ¿Qué podemos aprender de las advertencias de Jesús acerca de la levadura de los fariseos? ¿De qué modo respondemos a los que intencionalmente cierran sus corazones a nuestra testificación? |
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Lee Mateo 16:1 al 12 y luego responde las siguientes preguntas: 1. ¿Qué evidencia tenemos de que los líderes que vinieron a Jesús no eran sinceros en su pregunta? Después de todo, ¿qué hay de malo en tener una señal del cielo? ¿No está llena la Biblia de señales del cielo? Como discípulos, ¿qué lección debemos obtener de lo que sucedió allí? Considera algunos capítulos anteriores de Mateo; también Lucas 16:29 al 31. ________________________________________________________________________________________ ________________________________________________________________________________________ 2. Considera cuidadosamente las palabras de Jesús a los saduceos y los fariseos. ¿Cuál es el principio que hay detrás de la advertencia específica hecha a ellos (Mat. 23:23)? ________________________________________________________________________________________ ________________________________________________________________________________________ 3. Lee las palabras de Jesús a los discípulos en Mateo 16:8 al 11. ¿Qué está destacando aquí Jesús? ¿Por qué nos resulta tan fácil hacer lo mismo, es decir, olvidarnos de las grandes cosas que Dios ha hecho delante de nuestros ojos? ________________________________________________________________________________________ ________________________________________________________________________________________ Qué contraste hay entre el Pan de Vida y la levadura de los saduceos y de los fariseos; y, sin embargo, cuán fácil es confundirlos. Todos los discípulos de Cristo necesitan darse cuenta de que seguir su creencia, o las tradiciones, o defender la fe no siempre es lo mismo que ser un discípulo de Cristo. Cuán fácil, después estar cimentados en las creencias, y aun cómodos en cómo adoramos, o en cómo practicamos nuestra fe, es permitir que estas cosas lleguen a ser fines en sí mismos, en lugar de ser medios para un fin. Por supuesto, ese fin es ser un fiel discípulo de Cristo, haciendo su voluntad, y revelando su amor y su carácter ante el mundo.
“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor” (1 Juan 4:18). Tal vez habrás notado algo durante este estudio, y es la manera en que los discípulos tenían temor. A través de los evangelios, una y otra vez encontramos a los discípulos en circunstancias diversas, y la Biblia registra una y otra vez que tuvieron miedo. ¿Qué hubo en estas diversas situaciones que les causó temor? Mateo 14:27; 17:6, 7; Marcos 10:32; Lucas 8:25; 24:37; Juan 6:19. ¿Qué podemos aprender de sus experiencias? ________________________________________________________________________________________ ________________________________________________________________________________________ Lee Marcos 9:30 al 32. En este incidente, ¿qué fue lo que les produjo temor? ¿Qué lección importante podemos encontrar en este ejemplo? ________________________________________________________________________________________ ________________________________________________________________________________________ ________________________________________________________________________________________ Lo que es tan triste, en este caso, es que estaban temiendo lo único que les ofrecía la mayor esperanza que pudieran tener: la salvación por medio de la muerte expiatoria de Jesús en su favor. Ellos temían lo que no comprendían; ellos temían lo que no querían oír. Si hubieran entendido de qué se trataba la Cruz, no habrían temido. Por eso, fue su ignorancia lo que los mantuvo temerosos. Como discípulos, como seguidores de Cristo, no deberíamos tener razón para temer. El mismo Jesús que podía caminar sobre el agua durante una tormenta, que podía traer sanidad a un paralítico, que podía alimentar a cinco mil personas con solo unos pocos panecillos, es el mismo Jesús que reveló su amor por nosotros al morir en la cruz como nuestro sustituto. Claro, el pecado es real, el diablo es real, el infierno es real, y necesitamos darnos cuenta de los peligros para nuestras almas (Mat. 10:28). Pero, al final, como discípulos, mientras nos aferremos a la realidad del amor de Dios como fue revelado en Cristo, deberíamos aprender a vivir dentro de la esperanza y el bienestar del sorprendente amor y la gracia de Dios hacia nosotros.
El escritor Thomas Nagel escribió: “Yo quisiera que el ateísmo fuera cierto, y estoy muy incómodo por el hecho de que algunas de las personas más inteligentes y bien informadas que conozco son creyentes religiosos. No se trata de que yo no creo en Dios y, naturalmente, espero estar en lo cierto en mi creencia. ¡Es que espero que no haya Dios! No quiero que haya Dios; no quiero que el universo sea como es”.–The Last Word, p. 130. Considera la cita que está arriba. Como discípulos, ¿cuál debiera ser nuestra actitud hacia alguien como ese autor? ¿Qué textos bíblicos te vienen a la mente al pensar en esa persona? Escribe esas referencias. ________________________________________________________________________________________ ________________________________________________________________________________________ Ahora que anotaste las referencias, tómate el tiempo para repasarlos. ¿Surge algún tema específico? ¿Son tus textos de compasión, de juicio, de tristeza o de retribución? ¿O de alguna otra cosa? ¿Qué te dice tu respuesta acerca de ti mismo? ________________________________________________________________________________________ ________________________________________________________________________________________ ________________________________________________________________________________________ Una parte inseparable de lo que significa ser un discípulo es, por supuesto, la testificación. En todos los Evangelios, vemos a Jesús preparando a sus discípulos para conducir a otros a la salvación. Algunas personas creen con facilidad; otras parecen decididas a rechazar a Jesús de todos modos. No hay duda de que, como discípulos de Cristo, al testificar, nos encontraremos con todo tipo de personas, incluyendo a los que tal vez no son tan honestos como el autor citado arriba, pero de todos modos reflejarán la misma clase de actitud. ¿De qué manera respondemos a estas personas? ¿Ira? ¿Amor? ¿Un sentimiento de fracaso personal? ¿Todas las opciones, o ninguna? ¿Qué podemos aprender de la vida y las enseñanzas de Jesús que nos ayudará, como discípulos de Jesús, a tratar con aquellos que están decididos a cerrar sus corazones y sus mentes? ¿En qué momento, si es que lo hay, cesa nuestra responsabilidad hacia ellos?
Lee el Comentario bíblico adventista, t. 5, pp. 404-407; 416-431; 728-732; El Deseado de todas las gentes, pp. 300-309; 340-346; 378-392; 738-742; Palabras de vida del gran Maestro, p. 22; El conflicto de los siglos, pp. 397, 398. “Aunque Pedro había estado mucho tiempo con el Maestro, tenía un concepto muy imperfecto del plan de salvación. Él no deseaba ver la cruz en la obra de Cristo; pero era por medio de la cruz que la vida y la esperanza llegarían a los hombres moribundos” (R&H, 7 de abril de 1891). “Los hijos de Dios no deben estar sujetos a los sentimientos y las emociones. Cuando vacilan entre la esperanza y el temor, hieren el corazón de Cristo, porque les ha dado pruebas evidentes de su amor. Quiere que se afirmen, fortalezcan y cimienten en la santísima fe. Quiere que hagan la obra que les ha confiado; entonces sus corazones serán como arpas sagradas en las manos divinas, cada una de cuyas cuerdas emitirá alabanza y acción de gracias a aquel que Dios ha enviado para quitar los pecados del mundo” (TM 518, 519). Preguntas Para Dialogar: 1. ¿Cuáles son algunas cosas que temes? ¿Cómo puedes aprender a sobreponerte a ellas? Por otro lado, ¿hay cosas que deberías temer realmente? Prepárate para analizar las respuestas de los miembros de tu clase el sábado. 2. ¿En qué formas podemos llegar a ser saduceos y fariseos modernos? ¿Por qué es más fácil de lo que pensamos? ¿De qué manera se manifiestan estas actitudes en la iglesia hoy? Además, ¿cuáles son los pasos que uno da para pasar de ser un discípulo a ser un fariseo? ¿O es más fácil pasar de ser un fariseo a llegar a ser un discípulo? Prepárate para conversar sobre tus pensamientos en la clase. 3. ¿Qué cosas clasificarías como la levadura de los saduceos y los fariseos en la iglesia de hoy? 4. Como clase, conversen acerca de la actitud del hombre que se considera en la sección del jueves. ¿De qué maneras los principios de esta actitud se manifiestan en nosotros, aun como cristianos? ¿Hay algo acerca de nuestra fe o de las doctrinas contra las cuales cerramos nuestra mente porque, sencillamente, no queremos creerlas? ¿Podría ser que nos cuesta mucho aprender las lecciones que el Señor quiere enseñarnos porque no queremos aprenderlas?
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