
Lecciones de candidatos a discípulos
Lección 4

Para el 26 de Enero del 2008
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Karl Barth, el reconocido teólogo, dijo en cierta ocasión que, en un día de adoración, 11 cuando suenan las campanas para llamar a la congregación y ministran a la iglesia, hay un aire de expectativa de que algo grande, crucial y aun algo trascendental está por ocurrir. Cuán fuerte es esta expectativa en el pueblo que está interesado, o incluso si hay gente que conscientemente la estima, no es nuestra pregunta ahora. La expectativa es inherente en toda situación". 1 Sea un día de adoración o no, y con o sin campanas, ciertos eventos de la vida están marcados por un aire de expectativa. Algunos estudiantes esperan su primer día en un colegio nuevo con expectativa. Algunas personas ansían llegar para visitar lugares que han esperado toda una vida. Otras personas esperan encontrarse con parientes perdidos por mucho tiempo o con personas con las cuales han mantenido correspondencia y con quienes nunca se encontraron. Algunas mujeres esperan con expectativa la fecha en que su amigo ofrezca el matrimonio; algunos hombres esperan ansiosos la respuesta que recibirán si ofrecen matrimonio y las parejas recién casadas esperan su luna de miel. Lo que se quiere decir es que todos nosotros, en un momento o en otro, hemos tenido circunstancias en la vida cuando esperábamos ansiosamente el resultado de algún evento, o situación. De hecho, este fue el caso para algunas personas cuya experiencia estudiaremos esta semana. Estos candidatos a discípulos se encontraron con Jesús -algunos en forma dramática- y se ofrecieron para el servicio. Algunos de ellos esperaron ansiosamente la respuesta a su propuesta. Más todavía, sus ingresos notables al discipulado inspiraron a los lectores a esperar grandes cosas de ellos y a esperar Un discipulado destacado, solo para ser chasqueados por su respuesta Son preguntas que usted tiene que responder personalmente Con respecto a si vivirá con expectativa o si está viviendo a la altura de las expectativas que Dios y otros tienen para usted. El escriba Nuestro primer candidato a discípulo es el escriba mencionado en Mateo 8: 19 y 20. En él encontramos a un voluntario que no fue llamado específicamente por Jesús. Hay, por lo menos, dos cosas singulares acerca de esta persona. Primero, era un escriba. Por varias razones es notable que alguien en esa situación se ofreciera voluntariamente para ser discípulo de Jesús. En el antiguo Cercano Oriente, el escribir era una habilidad altamente apreciada. Los escribas poseían esta habilidad y por ello eran miembros muy importantes en la comunidad. Además, su función como intérpretes y maestros de la ley les daba estatus en la sociedad. Eran hombres "de cultura, educación y posición social ".2 No muchos de estos profesionales de la élite judía educada se identificaron con Jesús; consideraban su condición como muy baja. Ellos viajaban con Jesús no para aprender de él sino para espiado. Y, cuando dialogaban con él, su propósito era entrampado. Sin embargo, aquí había un escriba tan estimulado por la enseñanza de Jesús que se ofreció voluntariamente para llegar a ser un discípulo. No obstante, algo en las palabras de este escriba aparentemente reveló a Jesús motivos no dignos. ¿Puedes detectar algo acerca de SU carácter en las palabras iniciales dirigidas a Jesús? Algunos eruditos han hecho tales observaciones. Matthew Henry pensó que él parecía ser una persona impulsiva. Estaba "ansioso y pronto" para seguido y pudo haber estado demasiado "apresurado en hacer promesas ".3 Jesús vio su interior y sus motivos. Barclay dice que la respuesta de Jesús, para él, implicaba: "Antes de seguirme, piensa muy bien lo que vas a hacer. Antes de seguirme, calcula el costo ",4 ya que seguido significaría pobreza y privación. Además, afirma que "Jesús no quería seguidores arrastrados por un momento de emoción, que tan pronto se enciende como se apaga".5 Los discípulos que eran tan rápidamente movidos por la emoción o que subían y bajaban con la marea, eran demasiado inestables. Los discípulos que "estaban hoy pero mañana desaparecían" no podían proporcionar el fundamento para el tipo de movimiento que Jesús estaba estableciendo. Además, su entusiasmo inicial y su vacilación posterior podrían haber influido negativamente sobre otros. Lucas registró una historia similar pero en un contexto muy diferente (Luc. 9: 57, 58). Allí, Jesús estaba en camino a Jerusalén cuando "uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas". No estamos seguros de si fue la misma historia. Lo claro es que mientras que Jesús dice en otra parte que todos los que quieran, pueden ir (Apoc. 22: 17), él objeta y rechaza a los voluntarios Con fallas como estos dos candidatos a ser discípulos. Otra vez: mientras cualquiera que responde al llamado no será desviado, recuerde que el llamado se origina en Jesús, y allí está la iniciativa. Estas dos personas no esperaron un llamado.
Un discípulo no identificado En Mateo 8: 21 y 22, nos encontramos con otro voluntario del qUe no se da el nombre ni se lo identifica con algún grupo. Sabemos que Mateo está hablando de otra persona que no es el escriba o un discípulo ya llamado, porque la palabra griega que ha sido traducida Como "otro" es héteros, que significa "otro de una clase diferente". Cuando uno lee la historia por primera vez, se puede llegar a la conclusión de que Jesús trató con el hombre en forma poco razonable. El hombre quería ser un discípulo pero pidió permiso para sepultar a su padre primero. En la cultura judía, "enterrar de manera decente a su progenitor era un deber sagrado".6 ¿Qué estaba mal con ir a sepultar a su padre antes de comenzar su discipulado? ¿Por qué Jesús respondió con palabras que no suenan como preocupadas: "Sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos"? Una investigación prolija del tema revela que el padre del joven ni estaba muerto ni cercano a la muerte. Algunos eruditos hasta surgieren que, cuando el hombre hizo el pedido, su padre "gozaba aún de buena salud, y el tiempo de su muerte estaba en un futuro indeterminado".? Si es así, entonces el hombre realmente lo único que estaba era dando una excusa, y Cristo vio su engaño. Siendo que la costumbre requería que se sepultara a los muertos el mismo día en que fallecían, la muerte real de su padre no había sido un obstáculo para su discipulado. Dadas esas convenciones, él podría haber cumplido con los requisitos culturales y haber regresado al discipulado sin problemas y sin una demora indebida. La respuesta de este candidato a discípulo revelaba su verdadero motivo así como su verdadero carácter. Mientras que el escriba era apresurado e impulsivo, este candidato a discípulo no tenía brillo, era lento y le faltaba celo por el trabajo, era vacilante y postergaba las cosas. Su verdadero motivo era posponer su discipulado para un futuro indefinido más bien que hacer un compromiso inmediato. Jesús sabía que la demora podía ser desastrosa y que si este hombre no se comprometía ese día, probablemente nunca lo haría, pues estaba diciendo que él comenzaría su discipulado únicamente después de que muriera su padre. Lo que Jesús quería decir era que una atención no dividida, un compromiso total y una resolución firme eran prerrequisitos para el ministerio, el adiestramiento de discípulos y el discipulado. ¿Por qué este hombre se ofreció como voluntario si no estaba dispuesto a hacer un compromiso total con el discipulado? ¿Veía él en el discipulado algo que estaba de moda hacer? Jesús no quería esa clase de discípulos. Él tenía un tiempo muy limitado sobre la tierra para realizar las tareas con las que se había comprometido. Jesús enseñó a este candidato a discípulo -ya nosotros- una valiosa lección de resolución y honestidad. Su respuesta, aparentemente áspera, no era áspera después de todo. La designó para enseñar el principio fundamental de que las relaciones familiares deben estar subordinadas al discipulado. Lo que parece que Jesús dijo es que los no comprometidos pueden ocuparse de los asuntos de otros que están comprometidos, de modo que los discípulos puedan atender las demandas del Reino.
El endemoniado gadareno Marcos 5: 18 al 20 presenta la historia del endemoniado de Gadara, a quien podemos considerar un candidato a ser discípulo. Esta historia difiere de las otras en que establece la motivación del que procuraba el discipulado. En la región de Gadara, Jesús encontró a un hombre poseído por el demonio (Matea dice que eran dos), que vivía entre las tumbas. Marcos dice que no podía ser atado ni dominado, porque quebraba las cadenas y los hierros que se usaban para sujetado. Pasaba las noches y los días corriendo entre las tumbas y por las montañas, gritando e hiriéndose con piedras. Era un peligro para sí mismo y para otros. De acuerdo con Marcos, cuando el endemoniado vio que Jesús venía, corrió hacia él, cayó sobre sus rodillas y exclamó: "¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes" (Mar. 5: 7). Los demonios se identificaron como legión, "porque somos muchos", y le pidieron a Jesús que los enviara a unos cerdos que pacían cerca del monte. Cuando Jesús aceptó, entraron en los cerdos, quienes se precipitaron al lago, donde murieron. La gente de la aldea oyó el incidente y vinieron para verificado. Vieron al que había estado endemoniado sentado tranquilamente, vestido y en sus cabales. La gente de la aldea no se alegró por el cambio maravilloso en el hombre, ni quedó impresionada por el milagro. Más bien, se concentró en sus pérdidas materiales: los cerdos. Temiendo que la presencia de Jesús crearía pérdidas mayores, le pidieron que se fuera de la aldea. Esto revela algo de sus valores y sus actitudes hacia la justicia social. Jesús atendió su pedido. Al subir a la barca, el endemoniado sanado le pidió ir con él. Este acto decía que no quería llegar a ser un discípulo común, sino más bien uno que acompañaba a Jesús. Se vio a sí mismo como un ejemplo viviente del poder de Jesús, y sentía que podía convencer a otros con su testimonio. A diferencia de otros candidatos a discípulos, este tenía una experiencia personal positiva con Jesús: su sanamiento. Sin embargo, como en el caso de los otros, Jesús no respondió favorablemente a SU pedido. No obstante, a diferencia de los otros, este hombre realizó un discipulado práctico después de su encuentro con Jesús. Marcos escribió: "y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban" (Mar. 5: 20).
El joven rico Lee Marcos 10: 17 al 23, Mateo 19: 16 al 26 y Lucas 18: 18 al 30. Estos pasajes comparten la experiencia de un candidato a discípulo muy entusiasta. Marcos y Mateo no indican su nombre. Lucas, sin embargo, dice que era un "hombre principal", tal vez un gobernante, implicando que era un miembro de un honrado concilio de los judíos, tal vez el Sanedrín o un consejo local. Mateo dice que era joven. El nombre familiar que le asignamos hoy -"el joven rico" - es una descripción compuesta tomada de los informes de los tres evangelios sinópticos. El joven rico hizo su entrada grandiosa, acercándose a Jesús no en forma tímida ni a escondidas. Vino corriendo y cayó de rodillas ante Jesús. Esto representa a un hombre valiente, confiado y osado. Al llegar a la presencia de Jesús, de inmediato tomó el control de la conversación. No se dirigió a Jesús como "Rabí", pero lo llamó "maestro bueno”. La literatura rabínica no tiene ninguna referencia a los rabíes como buenos, pero la Mishnah se refiere a Dios como que él es "el bueno y el hacedor del bien".8 Esperando recibir instrucción sobre los requisitos para heredar la vida eterna, el joven le preguntó a Jesús qué buenas obras tenía qUe realizar. Aunque aparentaba ser una persona informada, sus Preguntas revelaron su ignorancia. Aparentemente, estaba siguiendo la creencia corriente que consideraba al pecado como un acto equivocado y la justicia como un acto justo para corregido. La gente sentía que podía obtener la justicia haciendo obras buenas que pesaran más que las malas. Jesús dirigió al hombre a la Ley moral. ¿Por qué hizo esto cuando sabía que debemos obtener la salvación por la fe y no por las obras? Y ¿por qué se refirió a la Ley cuando sabía que el joven rico la observaba? El joven afirmó que había guardado la Ley moral. Pero, todavía tenía un vacío doloroso en su vida, de modo que preguntó: "¿Qué más me falta?" Mirándolo y discerniendo grandes posibilidades, Jesús lo amó y avanzó para identificar su problema. Jesús le dijo: "Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres". ¿Esperaba Jesús que este joven y rico gobernante llegara a ser pobre para enriquecer a otros? ¿Qué quiso decir con su orden al joven rico? Marcos 10: 21 y Lucas 18: 28 arrojan algo de luz sobre el tema. En Marcos, Jesús invita a este buscador a compartir con los pobres -y así adquirir tesoros en el cielo- y luego llegar a ser un discípulo. Esto sugiere que sus posesiones estorbaban su discipulado y su acceso al Reino celestial. Jesús quería que amara menos las cosas y amara más el Reino. El párrafo que sigue, en el que Pedro sugiere que él Y sus compañeros habían dejado sus hogares para seguir a Jesús, confirma este concepto. Ellos no solo habían comprendido los requisitos, sino también los habían puesto positivamente en práctica. Marcos dice que el joven, al oír el mandato de Jesús, "se fue triste" y chasqueado. Los evangelios sinópticos están de acuerdo en que su partida fue ocasionada por el obstáculo al discipulado que establece la riqueza. Sin embargo, en sí y por sí misma, la riqueza no estorba el discipulado. El punto es que llega a ser un problema cuando la actitud de la persona hacia ella bloquea el camino al discipulado Y al Reino. Este punto es relevante para el discipulado hoy. Los discípulos contemporáneos necesitan asegurarse que tienen la actitud correcta hacia las riquezas, y que las usan para hacer avanzar el Reino de Dios. Solo así pueden cumplir su discipulado.
Nicodemo Juan 3: 1 al 21 presenta a Nicodemo como uno de los miembros del consejo gobernante de los judíos, lo que implica que era miembro del Sanedrín. Era un erudito y un hombre de enorme influencia entre los judíos. El pasaje sugiere que él buscó a Jesús. La hora de su visita es importante: él fue a Jesús de noche. Se acepta universalmente que las actividades que ocurren bajo el manto de la oscuridad son consideradas sospechosas y/o clandestinas. Muchos creen que Nicodemo visitó a Jesús de noche porque no quería identificarse con Jesús abiertamente. Tal vez sentía que si se identificaba con Jesús podría haber disminuido su poderosa posición entre sus colegas. No obstante, estaba curioso, y quería verificar a Jesús en un ambiente seguro. Elena de White declara: "Deseaba ardiente mente entrevistarse con Jesús, pero no osaba buscado abiertamente. Sería demasiado humillante para un príncipe de los judíos declararse simpatizante de Un maestro tan poco conocido. Si su visita llegase al conocimiento del Sanedrín, le atraería su desprecio y denuncias. Resolvió, pues, Vedo en secreto".9 La manera en que Nicodemo se acercó a Jesús es interesante. Primero, se dirigió a él como "Rabí", aunque sabía que Jesús no había asistido a las escuelas rabínicas. Luego, reconoció que Jesús era Un maestro que había venido de Dios, incluso sugiriendo que ninguno podía hacer los milagros que Jesús había realizado si no tenía consigo la presencia de Dios. Esto muestra que él tenía conocimiento previo de Jesús y había estado observando su ministerio. ¿Qué revela la forma en que Nicodemo se acercó a Jesús con respecto a su actitud y sus convicciones? Que un miembro tan distinguido del Sanedrín llamara rabí a Jesús también es significativo. Además, que él reconociera que Jesús venía de Dios y que sus milagros revelaban el poder de Dios en operación habla muy alto, tanto acerca de Jesús, como de Nicodemo. Es una lástima que Nicodemo no estuviera dispuesto a seguir esas convicciones con acciones apropiadas. No solo la respuesta de Jesús a Nicodemo contestó su pregunta inmediata, sino también, en el Evangelio de Juan, sirvió para identificar características apropiadas e inapropiadas del discipulado. Reveló que el mero nacimiento físico y la descendencia judía, aunque dignos de tomar nota, son insuficientes para un discipulado auténtico. Llegar a ser discípulo de Jesús requiere un nuevo nacimiento que lo una con la familia celestial y con el Espíritu. Nicodemo entendió mal esto: reveló lo inadecuada que era su ascendencia judía y proveyó una oportunidad a Jesús para dar más instrucción sobre la naturaleza del discipulado. Por cuanto Nicodemo no dio una respuesta inmediata y abierta al discipulado, lo clasificamos como un discípulo secreto. Jesús no aprobó esta clase de discipulado, como lo revela Mateo 10: 32 y 33. Él requiere una confesión abierta y una declaración de compromiso. Siendo que Nicodemo no hizo un compromiso abierto, inicialmente fue un candidato a discípulo. Estamos agradecidos de que no permaneció en esa condición. Nicodemo vio la necesidad de un compromiso completo, y más tarde dio ese paso. Ya no pareció más temeroso de un compromiso abierto, porque fue una de las dos personas que prepararon el cuerpo de Jesús para una sepultura honorable como lo vemos en Juan 19: 39. Seguir a Jesús no es fácil. Requiere fe, sacrificio propio (que no es sencillo), compromiso, una actitud correcta hacia la riqueza y los pobres, decisión, contar el costo y amor que se sacrifica a sí mismo. Es un desafío, pero se puede hacer, porque tenemos un Guía, una nube de testigos y mucho apoyo.
Referencias
Compilador: Dr. Pedro Martínez |