Bertram Melbourne

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Crecimiento en el discipulado

Lección 11

Para el 15 de Marzo del 2008


 

Cuando el poeta Longfellow comenzó a entrar en años, su cabeza era tan blanca como la nieve mientras sus mejillas eran tan rojas como una rosa. Un día, un ardiente admirador de él le preguntó cómo era capaz de mantenerse tan vigoroso y escribir en forma tan hermosa. Señalando a un manzano en flor que había cerca, dijo: "Ese manzano es muy viejo, pero nunca vi flores más bonitas en él que las que tiene ahora. El árbol crece un poco de madera nueva cada año, y yo supongo que de esa madera nueva es que salen esas flores. Como el manzano, yo trato de hacer crecer un poco de madera nueva cada año". 1

Esta es una valiosa lección para el discipulado. Es triste, pero los primeros discípulos no la aprendieron temprano, por lo que dejaron de obtener el máximo beneficio de la presencia de Jesús. No obstante, no fueron tan torpes como algunos eruditos dicen que fueron. Ciertamente, eran estudiantes lentos, pero mostraron algún crecimiento. Probemos esta idea.


Discípulos aterrorizados (Mar. 4: 35-41)

Jesús llamó a los discípulos a que aprendieran de él antes de salir a predicar y a exorcisar demonios. Cuando los hechos descritos en Marcos 4 sucedieron, lo habían seguido por unos dos años, pero aprendían lentamente, tenían dificultad para comprender y tenían problemas para transferir lo que habían aprendido de una situación a otra. Una vez, después de un agitado día de enseñanza, Jesús los llevó en un viaje en barco a través del Mar de Galilea. Cansado y deseando descansar, Jesús se preparó un lugar para dormir en la papa del barco, y muy pronto se quedó dormido.

Los evangelios sinópticos dicen que, de repente, se levantó una tormenta en el lago. Esto es típico, ya que "el mar de Galilea es pequeño; mide solamente unos 21 kilómetros de largo y 13 de este a oeste, en su parte más ancha. El valle del Jordán sigue la línea de una profunda falla en la corteza terrestre, y el Mar de Galilea es parte de esa depresión. Está a unos 210 m debajo del nivel del mar. Esto hace que su clima sea cálido y agradable, pero también tiene sus peligros. Sobre el oeste, hay montañas con quebradas y valles; cuando soplan los vientos fríos del oeste, estos valles y quebradas actúan como gigantescos ventiladores. En ellos, el viento se comprime, por así decido, y baja sobre el lago con una violencia inusitada, haciéndolo, además, repentinamente. En un instante, la calma puede convertirse en una pavorosa tempestad".2

En el medio de la tormenta, los discípulos despertaron a Jesús. Tenían miedo, y le preguntaron si se preocupaba por ellos, que estaban a punto de perecer. Como pescadores, deberían haber conocido estas tormentas repentinas, pero su reacción implicaba pánico y terror. Tener a Jesús, el Maestro, en el barco con ellos, no significaba nada para ellos.

Después de que Jesús calmó la tormenta, regañó a los discípulos por su temor y falta de fe. Esto indica que Jesús había esperado que ellos hubieran crecido, y se chasqueó por lo que evidentemente era la ausencia de crecimiento (en el peor caso) o su aumento lento (en el mejor caso).

Cuando los discípulos vieron el poder de Jesús sobre los elementos, estuvieron sorprendidos y se preguntaban entre sí: "¿Quién es este, que aun el viento y el mar le obedecen?" (Mar. 4: 41). La primera parte del pasaje los describe aterrorizados, llenos de pánico, lentos para comprender el poder de Jesús. Al final, los discípulos exhiben un temor reverente y admiración. ¿Lo llena de admiración y reverencia el poder de Dios en su vida?

Compare y contraste la respuesta de Jesús a la tormenta con la de los discípulos. ¿Ha crecido su discipulado hasta el punto en el que puede dormir en medio de una tormenta? ¿Qué hará usted para asegurarse que su discipulado produzca mejores resultados que los que tuvieron los primeros discípulos de Jesús?

  • "Sin fe es imposible agradar a Dios" (Heb. 11: 6).


Más terror en el lago (Mar. 6: 45-52; Mal. 14: 22-33).

Para ese entonces, los discípulos habían tenido suficiente interacción positiva con el Maestro, y ellos deberían haber entendido sus estrategias pedagógicas y alcanzadas percepciones que aumentaran su crecimiento. Habían realizado una exitosa gira misionera (Mar. 6: 6-13), habían presenciado la alimentación de los cinco mil, y también su primer milagro sobre el lago. La noche después de la alimentación de los cinco mil, otra tormenta cayó sobre ellos en el lago. Esta vez, Jesús no estaba con ellos. Se esperaría que ellos hubieran orado o intentado emular a Jesús cuando calmó la tormenta, ya que los discípulos aprenden de sus maestros. No obstante, no hicieron ninguna de las dos cosas.

Marcos dice que Jesús los vio haciendo un gran esfuerzo, porque el viento les era contrario. Aunque físicamente ausente, él conocía sus circunstancias. Esto significa que, cuando nos esforzamos con los remos de la vida con sus dificultades, y pensamos que estamos solos y que nadie se interesa, Jesús ve y se preocupa, y vendrá a nosotros en nuestra hora de mayor necesidad.

En algún momento entre las tres y las seis de la madrugada, Jesús caminó sobre el agua para unirse a sus discípulos. Marcos dice que estaba a punto de pasados de largo, pero ellos lo vieron y le gritaron. Los evangelios dicen que los discípulos creyeron que era un fantasma, y se aterrorizaron. Jesús los tranquilizó identificándose. Entonces, subió a la barca con ellos y serenó la tormenta. Marcos hace una declaración curiosa: "Ellos se asombraron en gran manera, y se maravillaban, porque aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones" (Mar. 6: 51, 52). Aunque la alimentación de los cinco mil se había producido con anterioridad, el asombro de los discípulos ante este segundo milagro relacionado con las tormentas no solo se debía a que "no habían entendido lo de los panes". Una comparación con Mateo resulta útil.

Mateo dice que, cuando descubrieron que la aparición que caminaba sobre el agua era Jesús y no un fantasma, Pedro pidió ir a Jesús. Cuando se le otorgó su deseo, Pedro tuvo éxito en caminar sobre el agua hasta que quitó la vista de Jesús y comenzó a mirar las olas (Mat. 14: 30). Por lo menos, Pedro había aprendido lo suficiente de discipulado para saber qué hacer cuando comenzó a hundirse: clamó a Jesús por ayuda. Jesús le dijo a Pedro que sus dudas lo hicieron fracasar. De hecho, esa es una de las herramientas que el diablo usa para desanimar a los discípulos y para intentar descarrilar su discipulado. Como Pedro, los discípulos modernos necesitan evitar las dudas y aprender a expresar confianza completa en Dios y en la capacidad de Dios para ayudar.

De acuerdo con Mateo, los discípulos estuvieron asombrados cuando Jesús entró con Pedro en el bote y los vientos cesaron, y siguió la calma. Tal vez su asombro se relacionó con el control de Jesús sobre los elementos, así como por la experiencia de Pedro, y no solo por la mala comprensión del milagro de los panes que menciona Marcos (ver Mar. 6: 51, 52; Mat. 14: 30). Mateo aumenta nuestra comprensión cuando dice: "Los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios" (Mat. 14: 33). Tal vez Marcos omitió la experiencia abortada de Pedro al caminar sobre el agua porque no quería avergonzar a un líder de la iglesia, y así enfatizó el asombro de los discípulos relacionándolo con los panes.

Marcos 8: 14 al 21 nos cuenta otro momento de enseñanza que tuvieron los Doce mientras estaban sobre el Mar de Galilea. Otra vez estaban cruzando el lago con Jesús, y esta vez se habían olvidado de traer pan consigo. Cuando Jesús les advirtió contra la levadura de los fariseos y de Herodes, ellos pensaron que se refería al hecho de que habían olvidado traer pan. La severa reprensión de Jesús (vers. 17¬21) revela que él esperaba que la capacidad de los discípulos creciera para transferir el aprendizaje de una situación a otra. Además, muestra que él no apreciaba su lento crecimiento; los acusó de tener corazones duros y percepciones lentas.

  • Para crecer espiritualmente, un discípulo primero tiene que aprender a inclinarse mucho, para doblar sus rodillas ante los pies de Jesús: ese es el lugar donde recibir ayuda, y el único lugar seguro en el mundo.


Señales de progreso en el crecimiento (Mal. 16: 13-21)

A pesar de la lentitud de los discípulos y de la incapacidad de transferir el aprendizaje de un incidente a otro, de tiempo en tiempo daban razones para tener esperanza y ver indicios de crecimiento. Su primera demostración de que conocían la verdadera identidad de Jesús no fue en Cesarea de Filipo. De acuerdo con Mateo 14: 33, sucedió cuando Jesús y Pedro entraron en la barca después de la aventura de la caminata abortada de Pedro sobre el agua. Esta confesión fue espontánea y no solicitada, a diferencia de la de Cesarea de Filipo. Lo menos que se puede decir es que los Doce comenzaban a comprender.

Algún tiempo más tarde, en Cesarea de Filipo, evidentemente para verificar el crecimiento en comprensión de los discípulos, Jesús los forzó a tomar una posición con respecto a su verdadera identidad. No se nos dice por qué eligió preguntarles eso mientras estaban en territorio gentil, pero es fascinante. De cualquier modo, les preguntó a los Doce quién decía la gente que era él. A pesar de otros problemas, por lo menos habían captado la opinión pública. De acuerdo con los discípulos, ¿qué decía la opinión pública acerca de Jesús? ¿Por qué la cita de la opinión pública no satisfizo a Jesús? ¿Qué más buscaba él?

Jesús quería saber la opinión que ellos tenían de él, así que les preguntó: "y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Respondiendo en nombre del grupo, Pedro dijo: "Tú eres el Cristo [Mesías], el Hijo del Dios viviente" (Mat. 16: 15, 16).

La respuesta de los discípulos implicaba que ellos comenzaban a captar quién era Jesús, aunque no entendían todavía cuál era su misión. ¿De qué modo Jesús reconoció la verdadera identidad en esta confesión? La comprensión que estaba naciendo en ellos ¿de qué modo afectó la forma en que Jesús los discipulaba? (Ver Mat. 16: 21).

Jesús respondió a la confesión de los discípulos bendiciendo a Pedro, quien había hablado en nombre del grupo. Luego le dijo a Pedro que él edificaría su iglesia y que las puertas del infierno no prevalecerían contra ella. ¿Cómo entiende usted este texto? ¿Podría Cristo haber edificado su iglesia sobre Pedro?

El crecimiento de los discípulos era débil. Cada vez que ellos parecían dar un paso o dos hacia adelante, los seguían tres o cuatro pasos hacia atrás. Pedro estaba en el centro del asunto. Siguiendo la confesión de los discípulos, Jesús había comenzado a predecir su pasión, tratando de prepararlos para lo que sucedería en Jerusalén. Pero ellos no escuchaban. De hecho, Pedro tomó a Jesús aparte, y lo reprendió, sugiriendo que lo que Jesús predecía nunca ocurriría. Jesús tuvo que reprender con fuerza a Pedro, diciendo: "j Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo" (Mat. 16: 23).

¿Hay momentos en que los discípulos modernos llegan a ser piedras de tropiezo para Jesús, para su iglesia o para la verdad? Cite algunos casos. ¿Qué métodos podemos usar para corregirlos?

  • El discipulado tiene sus altos y sus bajos, de modo que la persistencia y la perseverancia son las claves del éxito.


Impetuosidad en un monte (Mar. 9: 2-7)

¿Cuál era la importancia de la confesión de Pedro en Cesarea de Filipo? ¿Por qué pareció ser tan importante para Jesús? Inmediatamente después de la confesión, Jesús comenzó a predecir su pasión. Les dijo a los discípulos que algunos que lo habían escuchado no morirían hasta que vieran el Reino de Dios viniendo con poder. ¿Se cumplió esta profecía?

Seis días después de esta predicción, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a Juan con él y los llevó a un monte alto, donde fue transfigurado y donde lo visitaron Moisés y Elías. Este era un evento significativo y evidentemente representaba la venida del Reino con poder, como Jesús había predicho. La respuesta de Pedro, en Cesarea de Filipo, ¿mostró que los discípulos estaban comenzando a comprender lentamente? El hecho de que Jesús comenzó a confiarles información confidencial parece confirmar esto.

Sin embargo, la respuesta de Pedro a los eventos sobre el monte parece negar su progreso en la comprensión. Cuando vio los eventos sobre el monte, especialmente los visitantes celestiales, tuvo miedo y no sabía qué decir. La sabiduría podría haber dictado que, en tal situación, el silencio es la mejor respuesta, o es oro, como dice un proverbio español. Pero no para Pedro. Es sabio pensar antes de hablar, pero Pedro habló sin pensar. Una nube que los envolvió lo salvó de concretar su impetuosidad. Entonces, la Voz celestial les indicó que dejaran de mirar lo que Jesús estaba haciendo y comenzaran a concentrarse en lo que estaba diciendo.

Reconociendo que aprendemos más por lo que vemos, sentimos, tocamos y olemos, que por lo que oímos, ¿qué haría usted para asegurarse que lo que ve no le impida su progreso espiritual? ¿Cuáles son algunas maneras en que podría suceder?

Mientras los discípulos bajaban del monte, Jesús los instruyó para que no dijeran a nadie lo que habían visto, hasta que hubiera resucitado de los muertos. Lo desequilibrado de su crecimiento se ve en esta ocasión. Los discípulos eran suficientemente confiables para mantener el secreto: Marcos dice que se guardaron el asunto para ellos mismos. No obstante, discutieron entre sí qué significaba "la resurrección de los muertos". "Los discípulos estaban desconcertados en cuanto a qué relación podría tener un acontecimiento tal con aquel que consideraban que era el Mesías".3 Ellos no tenían el concepto de un Mesías sufriente, y no intentaron siquiera preguntarle a Jesús qué quería decir con esto. Ellos eligieron permanecer ignorantes.

  • La actitud de su discipulado determina su altitud espiritual.


Discípulos con corazones ardientes (Luc. 24: 13-32, 46-52)

La confesión de Pedro en Cesarea de Filipo trajo una transición en la estrategia del discipulado. Jesús comenzó a revelarles los eventos venideros en Jerusalén. Predijo su pasión tres veces, dando cada vez más detalles. No obstante, los discípulos estaban completamente sin preparación cuando finalmente ocurrió. Ellos no transfirieron lo que habían aprendido ni se beneficiaron con la instrucción que recibieron. Tampoco los eventos que se desarrollaban en Jerusalén ni los informes de la Resurrección les hicieron recordar las predicciones dadas por Jesús de que sería entregado en manos de los pecadores y muerto, pero que resucitaría al tercer día. Aparentemente, estaban tan conmocionados que no aprendieron nada.

La tarde que siguió a la Resurrección, dos discípulos viajaban de Jerusalén a Emaús. ¿Cuál era su disposición de ánimo y el tema de su conversación? ¿Quién se unió a ellos, y cómo le explicaron lo sucedido? ¿De qué modo respondió Jesús, y cómo los describió él? Analice las explicaciones que les dio Jesús a los dos discípulos. ¿Fue este un estudio bíblico o una instrucción para el discipulado?

Aun si los dos discípulos no entendieron todo lo que les enseñó Jesús, sabían que la hospitalidad era esencial para el discipulado. ¿De qué modo su bondad resultó en beneficio para ellos? ¿Qué lección de relaciones con los extraños podemos aprender de su experiencia?

Una historia cuenta que una mujer oyó que Jesús visitaría su hogar cierto día específico. Ella gastó el último dinero que le quedaba para comprar alimentos con los cuales atender a su invitado. En camino a casa, ese día frío, vio a una mujer que tiritaba y un niño vestido de harapos mendigando ayuda. Golpeada por su necesidad, les dio los alimentos que había comprado y su manto. Entonces, pensó en qué le serviría a su Huésped. Al llegar a casa, encontró en su puerta una carta firmada por Jesús. Le expresaba su agradecimiento por su hospitalidad y en el sobre encontró más dinero que el que ella había gastado en comprar alimentos.

Cuando los dos discípulos descubrieron que su compañero de viaje era Jesús, ¿de qué manera respondieron? Nosotros, también, podemos tener nuestros corazones ardientes al viajar por los polvorientos caminos de la vida en dirección a la Canaán celestial. Esto puede realizarse al tomamos tiempo para leer la Palabra y buscar la conducción y la ayuda de Dios. Al orar y ayunar, él hará que nuestros corazones ardan dentro de nosotros y nos llenen de fuego por él.

Después de reconocer a Jesús, los dos discípulos "al recibir su gozo, se dieron prisa para compartido. Había una caminata de diez kilómetros a Jerusalén, pero no podían guardarse las buenas nuevas. El mensaje cristiano no es nunca totalmente nuestro mientras no lo hayamos compartido con alguien".4 ¿Ha estado usted compartiendo el evangelio?

Los discípulos fueron lentos para comprender. Su crecimiento fue lento y doloroso. Pero Jesús se quedó con ellos y trabajó con ellos hasta que ocurrió algún crecimiento. Aun después de la Resurrección, todavía eran lentos, pero cada encuentro con el Señor resucitado llegó a ser una oportunidad para iluminados.

  • "No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles" (Heb. 13: 2).

 


Referencias

  1. Eleanor Doan, The Speaker's Sourcebook (Grand Rapids, Mich.: Zondervan, 1960), p.119.
  2. Barclay, Mateo, t. 1, p. 332.
  3. Francis D. Nichol, ed., Comentario bíblico adventista, 1. 5, p. 618.
  4. Barclay, Lucas, p. 287.

 


 

Compilador: Dr. Pedro Martínez


 

 
 

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