
Lo étnico y el discipulado

Lección 6

Para el 9 de febrero de 2008
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Lo Étnico y el Discipulado Para meditar “Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos”. – I Corintios 9:22. INTRODUCCIÓN – Como iglesia, tenemos el desafío de predicar el evangelio a toda nación, tribu, lengua y pueblo. En el centro de esta cuestión hay algunos aspectos que debemos considerar.
En fin, cumplir la misión que Dios confió a la iglesia nos aproxima cada vez más, unos de los otros y todos nosotros de Dios, como una familia de aquellos que desean estar en la presencia de Dios por toda la eternidad. Piense: ¿Su iglesia a demostrado, por sus programas y actividades, la pasión misionera de rescatar a los perdidos? ¿Qué es lo que usted puede hacer, por sí mismo, para cultivar tal pasión en su propia vida?. Desafío: El desafío de Jesús: Él quiere contar contigo para ampliar las filas de sus discípulos, como instrumentos para proclamar su Palabra a este mundo, independientemente de la étnica, clase o posición social.
Discípulos Entre los Samaritanos Para meditar: “Dios no hace acepción de personas”. – Hechos 10:34 Cuando Roboam, hijo de Salomón, subió al trono, la nación israelita se dividió en dos reinos: Judá, al sur, que continuó fiel al trono de David, e Israel, al norte, que siguieron reyes de diversas dinastías. Más tarde los dos reinos fueron invadidos, destruidos y buena parte de sus habitantes exilados. Las diferencias que ya existían, hasta entonces, recrudecieron aún más en este período porque, aún en el cautiverio, los judíos continuaron casándose apenas entre sí, en cuanto los restantes de Israel se unieron en matrimonios a los hijos de los pueblos a donde fueron desterrados de sus tierras. La cuestión central era: Los samaritanos aún se consideraban descendientes de Jacob, por lo tanto herederos de la promesa Abrahánica, en cuanto los judíos entendían que por haberse fusionado, ya habían sido rechazados como tales. De esta forma, el judío común prefería el gentío temeroso de Dios, que hasta se sometía a los ritos judaicos, aceptando una posición de clase inferior en la adoración, mientras que un samaritano pretendía el mismo nivel de reconocimiento de los judíos “Cuando el templo de Jerusalén fue reconstruido en los días de Esdras, los samaritanos quisieron contribuir a su erección juntamente con los judíos. Este privilegio les fue negado, y esto suscitó una amarga animosidad entre los dos pueblos. Los samaritanos edificaron un templo rival sobre el monte Gerizim. Allí adoraban de acuerdo con el ritual mosaico, aunque no renunciaron completamente a la idolatría. Pero los azotaron desastres, su templo fue destruido por sus enemigos, y parecían hallarse bajo una maldición; a pesar de lo cual se aferraron todavía a sus tradiciones y a sus formas de culto. No querían reconocer el templo de Jerusalén como casa de Dios, ni admitir que la religión de los judíos fuese superior a la suya”. – DTG, pág. 188; Contrario a las conveniencias sociales de los judíos, reforzadas por las autoridades religiosas de la época, “Jesús había empezado a derribar el muro de separación existente entre judíos y gentiles, y a predicar la salvación al mundo. Aunque era judío, trataba libremente con los samaritanos, y anulaba así las costumbres farisaicas de su nación. Frente a sus prejuicios, aceptaba la hospitalidad de este pueblo despreciado. Dormía bajo sus techos, comía en sus mesas participando de los alimentos preparados y servidos por sus manos,- enseñaba en sus calles, y los trataba con la mayor bondad y cortesía”. – DTG, pág. 193 Así Cristo trataba de enseñar a sus discípulos la verdad de que en el reino de Dios no hay fronteras nacionales, ni castas, ni aristocracia; que ellos debían ir a todas las naciones, llevándoles el mensaje del amor del Salvador”. – Hechos de los Apóstoles pág. 20. Actualmente aún presenciamos graves problemas étnicos, como los recientes conflictos en África, en diversos países de aquel continente. Pero hay otro tipo de preconcepto y que es tan hostil cuanto aquel en sus efectos, aunque socialmente admitido, una especie de segregación, que inunda la cultura occidental. En Cristo, debemos ser promotores de la igualdad entre los hombres en su origen, necesidad de Cristo y destino, conforme nuestras elecciones en dirección a la gracia de Cristo o no. Piense: ¿Nos dejamos envolver por sentimientos de menos-valía con relación a algunas personas simplemente por su color o región de origen? ¿Cómo Cristo trataría esta cuestión?. Desafío: Jesús desea que veamos con sus ojos a aquellos que nos rodean
Los Temerosos de Dios Para meditar: “Y oyeron los apóstoles y los hermanos que estaban en Judea, que también los Gentiles habían recibido la palabra de Dios. Hechos 11:1 No obstante contemplar las grandes lecciones de amor de Dios, el contexto cultural de los discípulos aún no estaba totalmente destruidas para ellos, aún después de la muerte de Cristo, su resurrección y su ascensión. La declaración de misión que Jesús les dejó a ellos, de predicar el evangelio a todo el mundo - Mateo 24:14; 28:18-20; o en Hechos 1:7-8; parecía solo hacer sentido en entender que deberían predicar el evangelio a los judíos que habitaban en los rincones más distantes. Era necesario romper las barreras culturales en las cuales vivían los apóstoles. ¡Cuán cuidadosamente obró el Señor para vencer los prejuicios contra los gentiles, que tan firmemente había inculcado en la mente de Pedro su educación judaica! Por la visión del lienzo y de su contenido, trató de despojar la mente del apóstol de esos prejuicios, y de enseñarle la importante verdad de que en el Cielo no hay acepción de personas; que los judíos y los gentiles son igualmente preciosos a la vista de Dios; que por medio de Cristo los paganos pueden ser hechos partícipes de las bendiciones y privilegios del Evangelio. – Hechos Apóstoles, pág. 136. o en Lucas 7:1-11, retrata la fe de un centurión romano que era temeroso de Dios, inclusive respetado por los judíos, pero entre ser temeroso de Dios y ser aceptado en igualdad de condiciones había un gran abismo de separación. Cuando los demás apóstoles supieron que Pedro predicaba a los no judíos, aunque fuese a un hombre devoto de Dios, y que estos se habían convertido, en vez de sentir alegría, quedaron incomodados con tal situación y lo interrogaron, tan luego puso los pies en Jerusalén. Para convencerlos de que aquello hacía parte de la voluntad de Dios, él citó:
Solamente después de esta exposición, es que los líderes cristianos se convencieron de que la conversión de los gentiles, también era de la voluntad de Dios. “Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron á Dios, diciendo: De manera que también á los Gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida”. – Hechos 11:18. Más tarde, Pablo declara a los romanos la convicción que tenía del alcance de la predicación del evangelio. “Porque no me avergüenzo del evangelio: porque es potencia de Dios para salud á todo aquel que cree; al Judío primeramente y también al Griego. Porque en él la justicia de Dios se descubre de fe en fe; como está escrito: Mas el justo vivirá por la fe”. – Romanos 1:16-17. Piense: Cuán importante es que, como iglesia, levantemos la bandera de igualdad entre los hombres. Desafío: Somos llamados para ser cooperadores de Dios en proclamar el evangelio a todos, independientemente de sus orígenes
La Cananea Para meditar: “Y he aquí una mujer Cananea, que había salido de aquellos términos, clamaba, diciéndole: Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí;...” – Mateo 15:22. El relato de esta mujer que procura la ayuda de Cristo es similar al de muchos otros que también lo hicieron, cuyos relatos las encontramos en las Escrituras. Mas hay profundas diferencias. En primer lugar, ella no gozaba de la admiración de los judíos, como era el caso de centurión romano, que era reconocido como alguien que es temeroso de Dios. Por otro lado, su origen pagano, su falta envolvimiento con las prácticas judaicas, eran motivos de desprecio, aún entre los discípulos. “Entonces llegándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despáchala, pues da voces tras nosotros”. – Mateo 15:23. Jesús llegó aún, aparentemente a atender la voluntas expresada de estos, dando espacio a una de las más contundentes expresiones de fe, no obstante, que parezca que Dios está en silencio delante de nuestro sufrimiento. “Con fe, la mujer de Fenicia se lanzó contra las barreras que habían sido acumuladas entre judíos y gentiles. A pesar del desaliento, sin prestar atención a las apariencias que podrían haberla inducido a dudar, confió en el amor del Salvador. Así es como Cristo desea que confiemos en él. Las bendiciones de la salvación son para cada alma. Nada, a no ser su propia elección, puede impedir a algún hombre que llegue a tener parte en la promesa hecha en Cristo por el Evangelio... Las castas son algo aborrecible para Dios. Él desconoce cuanto tenga ese carácter. A su vista las almas de todos los hombres tienen igual valor”. – DTG, pág. 403 Aquella mujer, aún frente al aparente desprecio permaneció luchando para que su hija fuese atendida por Jesús. Su sentido de maternidad hablaba más fuerte que su sentimiento de orgullo propio. Jesús conoce las cargas del corazón de cada madre. Aquél que tenía una madre que luchaba con la pobreza y privaciones, simpatiza con cada madre en sus labores. Aquél que hizo una larga jornada a fin de aliviar el ansioso corazón de la mujer cananea hará lo mismo por las madres de nuestros días. El que restituyó a la viuda de Naím su único hijo, y en su agonía en la cruz se recordó de su propia madre, hoy es conmovido por los dolores maternos. En todo disgusto, en toda necesidad, Él confortará y socorrerá”. – CBV, 42 Hay muchos que confunden el concepto de dignidad con el orgullo propio y son incapaces de buscar ayuda en Dios, o aún entre sus seguidores. Se colocan en una posición de una superioridad sin base alguna en que sostenerse, no consiguiendo, muchas veces, aquel contacto vital con Dios que les concederían la paz tan anhelada. La mujer cananea demostró, por su acto de insistencia, lo cuánto necesitamos ejercitar la fe en Cristo, aún cuando nos sentimos despreciados por el mundo o por algún miembro de la iglesia. Piense: ¿Usted se siente despreciado en su vecindad o aún en la iglesia? ¿Cuán insistentemente debe usted continuar buscando a Dios, a pesar de tales sentimientos? Desafío: Aún, cuando las personas parecen apartarnos de Cristo, Él desea que usted demuestre su fe en Él, no por causa de las personas, mas a pesar de ellas
Felipe y el Oficial Etíope Para meditar: “Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. Entonces él se levantó y fue”. – Hechos 8:26. Cuando Felipe se dirigió por un camino poco transitado, o desierto, acatando la voluntad de Dios, sin siquiera saber lo que encontraría, se dispuso a ir. Pienso que esto es una gran lección para cada persona que pretende hacer la voluntad de Dios. Él no estuvo preguntando los motivos a Dios, ni siquiera lo que haría, él simplemente se levantó y fue. Por allí encontró a un Eunuco, un hombre que servía a la reina de Etiopía, que se debatía para comprender Isaías 53. ¿Una coincidencia? De ninguna manera. Dios proveyó a aquél Eunuco la mayor prueba de su amor, conduciendo en su dirección a alguien que pudiese aliviar su ansiedad que constreñía su corazón. De un lado vemos a Dios como alguien que provee circunstancias para que podamos tener contacto con la redención y la esperanza, mas, por otro lado, Aquél que cuenta con nosotros como instrumentos para que presentemos su Palabra. Si un ángel orientó a Felipe en lo que debía hacer, Dios también impresionaba a aquél alto funcionario de un reino distante a buscar conocer la Palabra de Dios. Así preparaba el mensajero, así como aquél que oiría su mensaje. Y porque este encuentro se efectuó, creo que a partir de allí fue el comienzo de un gran movimiento de evangelización. Etiopía, no obstante, ser un país poco cristianizado en nuestros días, mantienen un registro arqueológico de que un día en aquella región hubo una gran comunidad cristiana. “Hoy así como entonces, los ángeles conducen y guían a aquellos que permiten ser guiados y conducidos. Este ángel podría el mismo haber hecho la obra, mas no es ésta la manera como Dios actúa. Los creyentes deben relacionarse con otros creyentes, y como instrumentos de Dios trabajar a favor de los perdidos. Felipe comprendió su obra. Este alto oficial estaba siendo atraído para el Salvador y no resistió a la atracción. Él no hizo de su elevada posición mundana una disculpa para no aceptar al Crucificado. ... “Cristo Triunfante, MM 2002 pág. 308. Para Felipe, la proclamación del evangelio a aquél hombre de una tierra distante debe haber sido una profunda lección: De la voluntad de Dios, en que su Palabra sea conocida por todos, así como una oportunidad en reconocer que personas, independientemente de clase social, posición o lo étnico necesitan de la presencia de Dios en sus vidas. Piense: ¿Usted se ha colocado en una posición de disponibilidad para que otros puedan encontrar un instrumento de Dios para comprender su voluntad?. Desafío: Jesús desea que usted vaya a “las márgenes de los caminos” a fin de traer para sí a aquellos que por allí pasan.
La Iglesia de Antioquía
Para meditar:Después
fue Bernabé a Tarso para buscar a Saulo; y hallándole, le trajo a
Antioquía. Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y
enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos
por primera vez en Antioquia”. – Hechos 11:25-26. Como resultado de este tiempo utilizado en enseñar y entrenar a los hermanos, sus costumbres fueron transformadas a punto de ser reconocidos como “cristianos” – pequeños Cristos. Los no cristianos les reconocían por sus actos y palabras de estos seguidores de Jesús como personas que habían perdido su “personalidad” y ahora simplemente imitaban los pasos de su Maestro. Antes de tomarlo como una ofensa, tal denominación fue admitida por ellos con alegría, a medida que testificaban del poder y el amor de Dios. “Fue en Antioquía donde los discípulos fueron llamados por primera vez cristianos. El nombre les fue dado porque Cristo era el tema principal de su predicación, su enseñanza y su conversación. Continuamente volvían a contar los incidentes que habían ocurrido durante los días de su ministerio terrenal, cuando los discípulos eran bendecidos con su presencia personal. Se explayaban incansablemente en sus enseñanzas y en sus milagros de sanidad. Con labios temblorosos y ojos llenos de lágrimas hablaban de su agonía en el jardín, su traición, su juicio, y su ejecución, de la paciencia y humildad con que había soportado el ultraje y la tortura que le habían impuesto sus enemigos, y la piedad divina con que había orado por aquellos que lo perseguían. Su resurrección y ascensión, su obra en el cielo como el mediador del hombre caído, eran temas en los cuales se gozaban en explayarse. Bien podían los paganos llamarlos cristianos, siendo que predicaban a Cristo, y dirigían sus oraciones al Padre por medio de él. – HA, 157. La influencia de estas enseñanzas fue más allá de las puertas de esta ciudad. Cuando los judíos que habitaban en Judea necesitaron de ayuda por causa de las dificultades anunciadas por Ágabo – Hechos 11:28, ellos se dispusieron a recoger y enviar recursos para suplir las necesidades. Piense: ¿Hay en su iglesia algún tipo de actividad enfocada en el entrenamiento y orientación para los nuevos conversos? ¿Cuán importante es, a más de traer nuevas personas para la iglesia, desarrollar planes para envolver a los nuevos en la fe en la misión de la iglesia?. Desafío: Tome tiempo para enseñar a las personas que usted trajo a Jesús, entrenándolos en el servicio a Cristo, haciendo de ellos cooperadores de Dios.
Estudio Adicional
Para meditar:
“Así que no importa si son judíos o no lo son, si son esclavos o
libres, o si son hombres o mujeres. Si están unidos a Jesucristo,
todos son iguales”. – Gálatas 3:28. Cuando se entiende el plan de redención y su amplitud, entendemos que Dios amó a todo el mundo, sin primacías en detrimento de otros. Aún, cuando Abrahán haya sido escogido para ser el padre de una nación peculiar, esta debería ser una bendición para todas las naciones y no para retraerse en sí misma, cerrando las puertas de la salvación para aquellos que no tenían nacionalidad judaica. Salvación no es una cuestión de filiación, mas de adopción. La gran cuestión no es de dónde vino usted, o quienes son sus ancestrales, mas por aceptar la gracia divina que nos hace “hijos de Dios”. – I Juan 3:1. La gracia de Cristo es el verdadero remedio contra cualquier tipo de discriminación. Cuando estamos imbuidos de esta gracia queremos ser recepcionistas de todos los que nos rodean. “Los muros del sectarismo, casta y raza se desmoronarán cuando el espíritu misionero penetre en el corazón de los hombres. El preconcepto es disipado por el amor de Dios”. – MM 1999, p. 337. Piense: ¿Nuestros esfuerzos por la proclamación del evangelio han sido limitados por cualquier sentimiento de preconcepto? ¿Cuán amplios necesitamos ser en nuestros esfuerzos para presentar la Palabra de Dios a aquellos que nos rodean?. Desafío: Jesús desea que proclamemos el evangelio a toda nación, tribu, lengua y pueblo
Pr. Willian Wenceslau de Oliveira |
Actualización y Corrección: Dr. Pedro J. Martínez, (drmartinez@pmministries.com)
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