Misión y comisión

Lección 12

Para el 22 de Marzo del 2008
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“Y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día” (Luc.24:46)
Se entiende por misión la acción de enviar a alguien a realizar una tarea. También se refiere al poder o la facultad que se concede a esa persona para que pueda desempeñar efectivamente su cometido. Esta última acepción también equivale a la “comisión”. Por lo general, una comisión (con mayúscula) es un conjunto de personas que se reúnen y toman decisiones a nombre de alguna empresa u organización. En síntesis, la misión y la comisión, no sólo son palabras muy semejantes, también coinciden en sus significados.
La lección de esta semana, trata de la misión que Jesús dejó a sus discípulos, según la comisión que ha quedado escrita en los diferentes evangelios. Estudiamos esos diferentes informes que presentan los evangelistas, que aunque difieren en contextos y contenidos, coinciden en definir claramente la misión. Cada registro agrega nuevos componentes, que al estudiarlos en forma conjunta dan un panorama más completa de la misma.
También la
lección presenta el gran desafío para los discípulos actuales, ya que esa
misión y su respectiva comisión todavía está vigente en el siglo XXI, o
mejor dicho, tiene un carácter bien específico precisamente para este
tiempo, que se corresponde con el llamado “tiempo del fin”.
LA MISIÓN PARA EL FIN
El autor del folleto de la lección propone considerar el texto de Mateo 25:31-46, que trata del juicio a las naciones, en el marco de la misión y la comisión en el tiempo del fin. Esos versículos nos trasladan a un tiempo futuro que se encuentra al otro lado de la comisión, cuando ya la misión ha finalizado, después de su fecha de vencimiento. Llegará la ocasión cuando se enunciará el decreto divino de clausura del tiempo de gracia y, por lo tanto, ya no habrá más trabajo de salvación por parte del Espíritu Santo, ni intercesión de Cristo en el santuario ni tampoco la tarea del discípulo de cumplir con la misión de llevar las buenas nuevas a los perdidos. La escena del juicio de las naciones es la etapa de consumación del juicio, cuando se aplicara la sentencia y que indicará quienes han aceptado el trabajo comisionado a los discípulos y quienes lo han rechazado. Esa escena exhibe los resultados de la tarea de los discípulos, en el marco de todo el programa celestial de redención de la raza humana.
Por otro lado, también el texto en estudio da algunas pistas del quehacer del discípulo en el cumplimiento de la misión encomendada. Cuando el Rey da la bienvenida al reino de los cielos a los justos, da las razones por las cuales fueron escogidos: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis, enfermo, y me visitasteis en la cárcel, y te vinisteis a mí” (vs.35-36). Entonces los justos preguntan sorprendidos, cuándo fue que ocurrieron tales cosas. Y el Rey les responderá: “en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (vs.40). En consecuencia, podría interpretarse que si por esas acciones de ayudar al desprotegido y vulnerable se determina la salvación, mirando desde ese futuro al presente en forma retrospectiva, allí se perfila la comisión del discípulo. Revela que la misión es más una tarea de ayuda y de servicios que la predicación de una doctrina o sostener determinadas creencias y valores. Por lo menos, la prédica del discípulo debe concretarse en acciones solidarias y filantrópicas, de responder a las necesidades de los más desfavorecidos.
Otro dato importante que presente la narración del evangelio es que los escogidos o “justos” (que se supone son los discípulos), hicieron esas tareas en forma inconsciente o no deliberada, ya que las palabras del Rey les causa sorpresa y asombro, cómo que nunca se imaginaron que esos actos eran los pasaportes para ir al cielo. Es decir, la misión se realiza no en forma forzada, de manera estudiada o siguiendo un plan intencional, sino en forma espontánea, casi de manera mecánica, como una manifestación natural del carácter misericordioso del discípulo, que se siente movido a actuar ante las necesidades ajenas.
Si ahora el discípulo que sabe que la salvación es por obras de bien y las hace intencionalmente para ganarse el cielo, ¿Dios igualmente lo premiará? ¿Cuándo la misión se convierte en una comisión estudiada y seguida meticulosamente pierde su significado?
LA COMISIÓN SEGÚN MATEO y MARCOS
Mateo 28:18-20 registra la comisión en estos términos: “Entonces Jesús se acercó a ellos, y les dijo: ‘Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos en todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles que guarden todo lo que os he mandado. Y yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo’.”
Por su parte, Marcos 16:14-20, la describe diciendo: “Finalmente apareció a los once, cuando estaban a la mesa. Reprendió su incredulidad y dureza de corazón, por no haber creído a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo: ‘Id por todo el mundo, y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado, será salvo. Pero el que no crea, será condenado. Y estas señales seguirán a los que crean: En mi Nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes en su mano, y aunque beban cosa mortífera, no les dañará. Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán’. Después que el Señor les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, salieron y predicaron en todas partes. Y el Señor les ayudaba, y confirmaba la Palabra con las señales que seguían.”
¿Qué diferencias y semejanzas hay entre estos dos textos? ¿Cómo ellos definen la comisión que instituye o dispone la misión? Aunque ambos textos en esencia dicen lo mismo, hay algunas diferencias significativas en los respectivos enunciados de la comisión. Así, pues, en Mateo, la secuencia que sigue tiene las siguientes etapas: 1) id; 2) haced discípulos; 3) bautizad; 4) enseñad. La comisión está fundamentada en la autoridad de Jesucristo y garantizada por su presencia permanente. En cambio, en Marcos, el encadenamiento de etapas sigue el siguiente orden: 1) id; 2) predicad; 3) creer; 4) bautizad; 5) haced señales de fe. La comisión, en este caso, esta fundada en la fe y garantizada en la ayuda de Dios. El “id” y el “bautizar” están en ambas comisiones, también el “enseñad” y el “predicad” parecen equivalentes. Mateo dice “haced discípulos”, en tanto, Marcos, pone el énfasis en el creer. La diferencia más importante está en las señales que se pide que hagan los discípulos, según Marcos, que no incluye Mateo. Hay que tomar en cuenta que el contexto de Marcos es de “incredulidad y dureza de corazón”, por lo tanto, ese nuevo componente parece estar al servicio del ejercicio de la fe que ese texto reclama. Otro dato importante de ambos informes es la certeza de la ayuda o la presencia de Cristo en el discípulo en el momento de llevar a cabo la misión. Por eso, se trata de una misión que está destinada al éxito.
El discípulo cristiano debe confiar en que Jesucristo, a través del Espíritu Santo estará siempre acompañándolo al cumplir con su misión.
LA COMISIÓN SEGÚN LUCAS
El informe de la comisión que hace el Doctor Lucas, en 24:36-53, declara lo siguiente: “Y cuando ellos estaban aún contando estas cosas, Jesús mismo se puso entre ellos, y les dijo: ‘Paz a vosotros’. Entonces ellos espantados y asombrados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ‘¿Porqué estáis turbados y suben esos pensamientos a vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo. Palpad, y ved. Que un espíritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo’. Y al decir esto, les mostró las manos y los pies. Y como ellos no acababan de creerlo, a causa del gozo y el asombro, les preguntó: ‘¿Tenéis aquí algo de comer?’ Entonces le dieron parte de un pescado asado. Y él lo tomó, y comió ante ellos. Después les dijo: ‘Estas son las palabras que os hablé, cuando estaba aún con vosotros; que era necesario que se cumpliese todo lo que está escrito de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos’. Entonces les abrió el sentido, para que entendiesen las Escrituras. Y les dijo: ‘Así está escrito que el Cristo tenía que padecer, y al tercer día resucitar de entre los muertos. Y que en su Nombre se predicara el arrepentimiento y el perdón de los pecados en todas las naciones, empezando en Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas. Yo os enviaré la promesa de mi Padre. Pero permaneced en la ciudad hasta que seáis investidos del poder de lo alto’. Después Jesús los llevó a Betania, y alzando sus manos, los bendijo. Y mientras los bendecía, se fue alejando de ellos. Y fue llevado arriba al cielo. Y ellos, después de haberlo adorado, volvieron a Jerusalén con gran gozo. Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo a Dios.”
Aquí no se les pide que vayan, prediquen, bauticen o hagan señales, sino que permanezcan en la ciudad hasta sean investidos del poder de lo alto. Entonces ellos estarían en condiciones de realizar la misión. En el contexto de Lucas, la comisión aparece postergada hasta recibir el bautismo del Espíritu y la capacidad para cumplirla. Luego ellos deberían ser testigos, es decir, trasmisores de la experiencia vivida en contacto con el Maestro. Esa función de testigos produciría el arrepentimiento y el perdón de los pecados. También se especifíca que la comisión debería empezar en Jerusalén para continuar hacia el resto del mundo.
Otro elemento importante en el relato de Lucas en relación con la comisión, que a diferencia de Marcos donde el Señor les reprocha la incredulidad y dureza del corazón de los discípulos, aquí los trato con dulzura al verlos tan asustados, haciendo un esfuerzo para que comprendiesen que se trataba de él mismo, explicándoles e interpretándoles las profecías para que descubriesen que estaba anunciado todas las cosas que él vivió. En consecuencia, se desprende de este contexto, que un fundamento importante para cumplir la misión es el conocimiento profundo de las enseñanzas bíblicas.
El discípulo cristiano debe fundamentar su misión no sólo en la autoridad de Dios y su ayuda, también en el conocimiento de las enseñanzas bíblicas, especialmente las profecías mesiánicas.
LA COMISIÓN SEGÚN JUAN
El autor del folleto no presenta la comisión según el evangelio de Juan. Allí no aparece un encuentro con todos los discípulos como en los otros tres evangelios sinópticos, donde Jesús los envía a predicar, bautizar y dar testimonio de él. Sin embargo, el capítulo 21, aunque sólo se encuentra con 7 de los discípulos, hay una comisión específica, que si bien es dirigida directamente a Pedro, podría leerse como aplicable a todos los discípulos en la persona de ese apóstol. En ese último episodio que narra Juan, Jesús, después de haber desayunado con los discípulos, le pide a Pedro que lo ame y apaciente los corderos como las ovejas, e incluso le insinúa que este dispuesto a dar su vida en ese ministerio, en el cumplimiento de su misión.
Este último encuentro de Jesús con los discípulos, tiene otras diferencias significativas con el resto de los episodios que describen los otros evangelistas. En el contexto del relato de Mateo, Jesús se presenta en Galilea, generando la adoración de los discípulos, aunque había algunos que todavía dudaban. Entonces aparece la comisión, quizás en su expresión más clara, indicándose las diferentes etapas del proceso de cumplir con la misión. En Marcos, Jesús se les aparece a los once, mientras estaban sentados a la mesa, probablemente en la cena, al declinar el día. Allí la comisión esta precedida del reproche de Jesús por la incredulidad en aceptar la resurrección. En Lucas, como hemos visto en la sección anterior, hay mucha consideración de Jesús por el estado de pánico en que estaban los discípulos al verlo después de la resurrección. Jesús les da evidencias de que es un ser de carne y hueso y fundamento su presencia en las escrituras. Luego les pide que sean testigos de esas maravillas. También el contexto parece ser en el interior de una casa, mientras cenaban. En cambio en Juan, la última escena se produce al despuntar el día, durante el alba. Allí es Jesús quien los invita a desayunar, luego de prepararles un pescado asado. Es un entorno de más intimidad y de inicio o inauguración de un nuevo orden. Ese día que allí comenzó, simbólicamente, todavía no ha concluido. Es el día de cumplimiento de la misión, cuando hay que llevar a cabo la comisión evangélica, hasta concluir la tarea de este día de trabajo. Cuando el día de la misión finalice, entonces vendrá el amanecer el nuevo día de la salvación, del día sin fin de la eternidad.
La comisión dejada por el Maestro también involucra la tarea de apacentar los corderos como las ovejas, aquellos miembros del redil de la iglesia que necesitan ayuda, apoyo y capacitación para crecer como discípulos.
Referencias
Melbourne, B. (2008). El discipulado Cristiano. Asociación Casa Editora Sudamericana, Bs.As.
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