
Lo étnico y el discipulado

Lección 6

Para el 9 de febrero de 2008
Lee: Mateo 15:21-28; Lucas 7:1-10; Juan 1:3; Hechos 10:28, 34, 35; 11:25-30.
Descubre: ¿Cómo puede funcionar el discipulado entre grupos heterogéneos? ¿Qué función tiene el tacto para fusionar discípulos con raíces culturales diferentes? ¿Quiénes son los grupos de tu sociedad que a menudo son olvidados? ¿Qué estamos haciendo para alcanzar a aquellos que nos necesitan como comunidad o como iglesia? ¿Cómo podemos hacer que Cristo venga a la vida para aquellos a quienes procuramos alcanzar?
Memoriza y considera: “A todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (1 Cor. 9:22).
Pensamiento clave: ¿Qué otros ejemplos tenemos de que Jesús ministró a otros aparte de los judíos? ¿Quiénes eran los temerosos de Dios y qué podemos aprender de ellos acerca del discipulado? ¿Qué podemos aprender hoy del modelo de discipulado que se practicaba en Antioquía?
“Para Dios no hay castas. El ignora cuanto se asemeje a ello. Todas las almas tienen valor para él. El trabajar por la salvación de las almas es un empleo digno del más alto honor. No importa cuál sea la forma de nuestra labor, ni entre qué clase se verifique, ora sea elevada o humilde. A los ojos de Dios estas distinciones no afectan su verdadero valor. El alma sincera, ferviente y contrita, por ignorante que sea, es preciosa a la vista del Señor. El pone su propia señal sobre los hombres, juzgándolos, no por su jerarquía, ni por su riqueza, ni por su grandeza intelectual, sino por su unidad con Cristo. El ignorante, el paria, el esclavo, si ha aprovechado hasta el máximo grado sus oportunidades y privilegios, si ha apreciado la luz que Dios le dio, ha hecho todo cuanto se pedía de él. El mundo puede llamarlo ignorante, pero Dios lo llama sabio y bueno, y así su nombre queda registrado en los libros del cielo. Dios lo hará idóneo para que le reporte honor, no sólo en el cielo, sino también en la tierra.
Cristo ha rodeado a la especie humana con su brazo divino. El ha llevado su poder divino al hombre, para que pueda animar a la pobre alma desalentada y enferma de pecado a alcanzar una vida superior. ¡Oh, necesitamos más del espíritu de Cristo y mucho menos del yo! Necesitamos que el poder transformador de Dios obre sobre nuestros corazones diariamente. Necesitamos que el suavizador espíritu de Cristo subyugue y enternezca nuestras almas. Lo único que pueden hacer aquellos que se creen perfectos, es caer sobre la Roca y ser quebrantados. Cristo puede transformaros a su semejanza, si queréis someteros a él” (Obreros Evangélicos, pp. 347, 351).
· ¿Cuál es el mensaje central de esta lección?
· ¿Cómo aplicarías este mensaje en tu vida?
PROPÓSITOS DE LA LECCIÓN DE ESTA SEMANA
· Saber cómo el evangelio derriba todas las barreras raciales.
· Sentir una dependencia completa de su gracia, para sobreponernos al odio.
· Hacer la resolución de vencer todo obstáculo por medio de la fe en Jesús.
I. EMBAJADORES DE CRISTO
La diplomacia del discipulado
“Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios” (2 Cor. 5:20).
“Cada verdadero discípulo nace en el reino de Dios como misionero. El que bebe del agua viva, llega a ser una fuente de vida. El que recibe, llega a ser un dador. La gracia de Cristo en el alma, es como un manantial en el desierto, cuyas aguas surgen para refrescar a todos, y hace a los que están por perecer, ávidos de beber el agua de la vida” (DTG 162)
1. ¿Quién es un embajador?
Del griego presbéuỏ, literalmente "ser mayor", y por lo tanto "ser anciano", "ser embajador". Esto caracteriza al embajador como una persona llena de dignidad y experiencia, y por lo tanto investido de autoridad.
· Este es el enviado, el comisionado, el mensajero en general, la persona enviada con un mensaje o embajada importante.
· En la diplomacia, representante de un estado en otro (2 Cor. 5:20; Efe. 6:20). El embajador es un representante de un gobierno soberano, adiestrado en asuntos culturales y diplomáticos. Los embajadores entregan mensajes en diversos medios políticos y culturales.
La embajada es una comisión, un mensaje, una comunicación importante que se envía a alguien por medio de otra persona; particularmente las enviadas por el jefe o el gobierno de un estado a otro (Luc. 14:32; 19:14); también se denomina así a la residencia y la oficina del embajador.
2. ¿Quién es un embajador de Cristo?
Los embajadores de Cristo lo llegan a ser por haberse unido antes con él y a su causa. Se distinguen por su fidelidad (1 Cor. 4: 1-2; 1 Tim. 1: 12), su celo, su comprensión personal de las grandes verdades del Evangelio que conocen por experiencia, y por su diligencia en estudiar, en orar, en ganar almas y en la edificación de la iglesia. No hay mayor dignidad ni mayor honor que ser embajador de Cristo y del reino de los cielos.
3. ¿Por qué Cristo requiere de embajadores?
· El embajador de Cristo es quien presenta "la palabra de la reconciliación". Dios habla a los hombres por medio de sus embajadores así como reconcilió al mundo consigo por medio de Cristo. Dios siempre ha estado interesado por los pecadores (Isa. 1: 18; Jer. 44: 4; Eze. 33: 11; Ose. 11: 8).
· El embajador cristiano no es en ningún sentido un sustituto de Cristo, es sencillamente aquel por medio del cual se efectúa la reconciliación. No es en ningún sentido un sacerdote intermediario, pues hay "un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (1 Tim. 2: 5). La reconciliación ya fue hecha en y por Cristo. El ministro es sencillamente el instrumento mediante el cual "la palabra de la reconciliación" (2 Cor. 5: 19) es proclamada a otros.
· Conduce a hombres y mujeres hasta la presencia de Dios, donde por sí mismos experimentan la reconciliación. Su misión es la de convencer a los hombres de que Dios ha provisto la reconciliación en Cristo. Por lo tanto, cada creyente tiene acceso directo a Dios y trata directamente, sin intermediarios, con él (Rom. 5: 1; Efe. 2: 13, 16-18; 3: 12; Heb. 4: 14-16).
Dios es el autor y dispensador de la reconciliación; los hombres son los que la reciben. Estos no pueden reconciliarse a sí mismos con Dios lamentando sus pecados pasados, haciendo un duro servicio o practicando ciertas ceremonias establecidas. Sencillamente reciben la reconciliación arrepintiéndose de sus pecados y aceptando la dádiva de la misericordia divina.
Felipe y el etiope
Una de las historias más fascinantes acerca del discipulado se encuentra en Hechos 8:26-40. Es la historia de Felipe y el eunuco.
· ¿Qué características mostró Felipe que lo hicieron un testigo tan efectivo para el Señor?
· ¿Qué rasgos de la experiencia de Felipe, podemos aplicarlo en el discipulado?
“Un ángel del Señor habló a Felipe, diciendo: Levántate y ve hacia el sur, por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza, el cual es desierto. Entonces él se levantó y fue. Y sucedió que un etíope, eunuco, funcionario de Candace reina de los etíopes, el cual estaba sobre todos sus tesoros, y había venido a Jerusalén para adorar, volvía sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaías. Y el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate a ese carro. Acudiendo Felipe, le oyó que leía al profeta Isaías, y dijo: Pero ¿entiendes lo que lees? El dijo: ¿Y cómo podré, si alguno no me enseñare? Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él. El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; y como cordero mudo delante del que lo trasquila, así no abrió su boca. En su humillación no se le hizo justicia; mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida. Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro? Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó. Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió gozoso su camino. Pero Felipe se encontró en Azoto; y pasando, anunciaba el evangelio en todas las ciudades, hasta que llegó a Cesarea”(Hech. 8:26-40)
1. ¿Qué indicaciones nos muestran que este hombre ya tenía cierto conocimiento de la verdad, y que buscaba conocer más de la verdad? ¿Qué lugar tuvieron las Escrituras en su llegada a ser discípulo?
Había más de un camino desde Jerusalén a Gaza, a unos 80 km al suroeste. La ruta del norte pasaba cerca de Lida, después corría paralelamente a la costa hacia el sur, pasando por Azoto, hasta Gaza. La otra ruta corría hacia el sur hasta cerca de Hebrón, y después hacia el oeste por el desierto hasta la ciudad de Gaza. Esta segunda es la ruta más probable para este relato.
En el griego, el "desierto" podría ser tanto el camino como la ciudad; pero lo más probable es que se refiera al camino, pues Gaza era una ciudad, y el ángel le había dicho que fuera "por el camino... a Gaza", y no a la ciudad. Felipe debía ir con fe sencilla por el camino menos frecuentado, menos promisorio, de Jerusalén a Gaza, y sin saber que en el camino se encontraría con un viajero cuya conversión llegaría a ser tan memorable.
Su inmediata obediencia revela que no tenía duda alguna en cuanto a la autenticidad del mensaje que había recibido. El Espíritu habla y le da al evangelista instrucciones explícitas, ya sea por medio de una impresión interior o de una voz audible. Este funcionario real sin duda era acompañado por una gran comitiva, y era natural que uno que viajaba solo por un camino desierto se uniera a su caravana. Felipe reaccionó inmediatamente en respuesta a la orden del Espíritu. Los cristianos deberían imitar esta rápida respuesta. Quienes lo hagan, encontrarán más gente preparada para escuchar una conversación sincera, centrada en Cristo, de lo que comúnmente esperarían hallar. Felipe inicia la conversación muy hábilmente; comenzó en donde encontró al hombre, y adaptó su presentación a los intereses del etíope. Esto proporciona un ejemplo para cada obrero cristiano. La pregunta de Felipe se refería al significado, no a las palabras. En el griego la forma interrogativa sugiere que esperaba una respuesta negativa. Es posible que el eunuco hubiera oído algunas exposiciones judaicas de este pasaje; pero probablemente no tenía ninguna noción de que estas palabras se referían a Jesucristo. Pero Felipe conocía su significado, y fue impulsado por el Espíritu para que explicara al eunuco el sentido que tenían. El eunuco regresaba a Etiopía, en donde estaría separado de quienes hasta aquí lo habían guiado en Jerusalén; sentía que necesitaba recibir instrucciones adecuadas acerca de este pasaje difícil. Su pregunta sugiere que leía este pasaje por primera vez, o que al leerlo de nuevo el Espíritu lo estaba grabando en él con renovado énfasis.
Felipe se acerca, y el eunuco invita al evangelista a subir a su carro e ir con él. El breve encuentro del eunuco con Felipe, siervo de Dios, debe haberle impresionado muy favorablemente, porque inmediatamente mostró confianza en la capacidad de Felipe para responder sus preguntas. En esta forma se le presentó a Felipe la oportunidad que buscaba. El cristiano con frecuencia se sorprenderá de la manera como surgen oportunidades cuando está preparado y dispuesto a utilizarlas. El eunuco era suficientemente perspicaz para hacer la pregunta más importante acerca de lo que leía. ¿A quién se referían las palabras de Isaías? La pregunta no había sido respondida claramente en sus días, y aún se sigue discutiendo (Isa. 41: 8; 42: 1; 52: 13; 53: 1). Felipe no tenía ninguna duda en cuanto al tema, y nosotros tampoco debiéramos tenerla. La pregunta proporcionó a Felipe el texto básico para presentar al etíope un sermón acerca de Jesús.
2. ¿Qué le dijo Felipe que era necesario a fin de que él estuviera listo para el bautismo?
Felipe comenzó su discurso por el pasaje que el eunuco estaba leyendo. En ese momento no había un mejor punto para comenzar. Debe empezarse con aquellos pasajes que interesan a los oyentes. Es posible que el eunuco hubiera oído en Jerusalén de la enseñanza de Jesús. La obra de los discípulos había captado la atención de toda la ciudad (Hechos 2: 41; 4: 33; 5: 12-14; 6: 7-8); pero en muchas de las discusiones que había oído sin duda se había clasificado a Jesús como impostor, y es poco probable que hubiera entendido Isa. 53 a la luz de la predicación de los apóstoles. Sin embargo, esta profecía es una de las presentaciones más claras del Antiguo Testamento en cuanto a la muerte de Jesucristo como sacrificio y sustituto del pecador, como la única manera de salvarse de los efectos del pecado: la condenación que trae consigo y el poder destructivo que lo acompaña. Lo que sucede a continuación muestra que la enseñanza de Felipe abarcaba no sólo la aplicación de la profecía a Jesucristo, sino también instrucciones en cuanto a lo que significaba unirse al compañerismo con los discípulos de Cristo. El Nuevo Testamento establece claramente que tales instrucciones eran impartidas antes de que el candidato fuera sumergido en las aguas bautismales. Predicar a Jesús es la obra de todo predicador evangélico y también de todo cristiano, ya sea mediante la palabra o por fiel testimonio de la vida diaria. No importa cuál sea el tema del sermón que se presente, su centro siempre debe ser Jesucristo.
3. ¿Qué podemos aprender acerca del discipulado por la actuación de Felipe en este incidente? ¿Qué características mostró Felipe que lo hicieron un testigo tan efectivo para el Señor?
Felipe y el eunuco tuvieron que haber viajado juntos cierto tiempo, porque el instructor no sólo presentó los puntos básicos de la salvación en Cristo Jesús de acuerdo a la luz de Isa. 53, sino que prolongó la instrucción hasta tal punto que el eunuco comprendió el significado del bautismo, y deseó recibirlo.
La región del camino a Gaza es árida, y no es fácil encontrar agua. Se dice que el eunuco etíope fue bautizado cerca de Bet-sur, al noroeste de Hebrón. Otros piensan que lo fue en algún manantial del Wadi el-Hesi, entre Eleuterópolis y Gaza.
Es ejemplar el anhelo del eunuco por completar su preparación para ser miembro en la iglesia del Señor que acababa de hallar. La iniciativa fue suya. Felipe no necesitó animarlo a que lo hiciera. Había aprendido del Salvador y recibido el perdón de sus pecados. Había sido instruido en cuanto al Nombre y al Camino (Hech. 4: 12; Juan 14: 6). ¿Qué razones podían darse para negarle el rito del bautismo?
La comitiva se detuvo. Sus miembros tuvieron que haber contemplado con interés el bautismo; es posible que algunos de ellos formaran el núcleo de la primera congregación cristiana de Etiopía. La tradición afirma que el eunuco proclamó el Evangelio entre sus compatriotas.
Si sólo apareciera esta frase, no se podría saber si Felipe y el etíope "descendieron" hasta la orilla, o si entraron en el agua. Pero la duda se despeja en el verso 39. El texto griego dice que subieron de dentro del agua. Si no hubieran descendido ambos en el agua, no podrían haber salido de dentro de ella. Aquí sin duda se presenta un bautismo por inmersión (Mat. 3:6; Mar. 16: 16; Rom. 6: 3-6). Esta es una clara ilustración del método de bautismo que utilizaba la iglesia primitiva, aunque fuera en una situación inesperada, y desprovista de toda ceremonia. El Espíritu había iniciado el encuentro de Felipe con el eunuco, y después de que hubo alcanzado un resultado positivo, el Espíritu presentó otra vez a Felipe nuevas posibilidades de servicio.
Los sentimientos podrían haber llevado naturalmente al evangelista a quedarse para completar su tarea con el eunuco e instruirlo completamente; pero Felipe fue apartado de su compañero de viaje por medio de un poder sobrenatural (1Rey. 18: 12; 2 Rey. 2: 16; Eze. 3: 12, 14). El eunuco aceptó la desaparición de Felipe como un acto sobrenatural, y por lo tanto no dedicó tiempo buscando inútilmente a quien le había enseñado y bautizado, sino que siguió su camino, continuando el viaje que se había interrumpido.
El eunuco creyó que Felipe estaba en las manos de Dios, y no se preocupó por él sino prosiguió su viaje regocijándose en la nueva luz que había recibido. El notable episodio de Felipe con el eunuco no interrumpió las otras actividades del diácono como predicador del Evangelio. Felipe regresó predicando, es probable que su ruta pasara por Lida y Jope, y los efectos de sus labores sin duda pudieron verse en las florecientes comunidades cristianas que más tarde se establecieron en ambas ciudades (Hech 9: 32, 36).
II. ADIESTRAMIENTO DIPLOMÁTICO
Jesús y la mujer cananea
· ¿Qué método usó Jesús para mostrar sus prejuicios a los discípulos? ¿Cuán efectivo fue?
· ¿Qué revela el otorgamiento del pedido de la mujer fenicia acerca de la actitud de Dios hacia las castas y el racismo?
· Considera la mujer cananea, ¿Qué podemos aprender de sus actitudes, actos, palabras y fe, que pueden hacernos mejores discípulos?
“Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora” (Mat. 15:21-28).
1. ¿Sabes algo…..? ¿Quién era la mujer cananea?
Jesús y sus discípulos se retiraron hacia el norte, a la región de Fenicia, aquí llamada Tiro y Sidón. Desde Capernaúm, en línea recta, hay unos 33 km hasta Tiro, y de Tiro a Sidón hay unos 37 km. Estas ciudades habían sido importantes centros comerciales desde la antigüedad. En tiempos de Jesús, la región de Tiro y de Sidón formaba parte de la provincia romana de Siria.
· Los fenicios eran de la antigua raza cananea. Se llamaban a sí mismos cananeos (Gén. 10: 6,18), pero los griegos los llamaron fenicios, al parecer, por el nombre de una anilina púrpura (fóinix) que solían comprar de los fenicios cuando comenzó el comercio en la región del Egeo.
· Los cananeos eran de ascendencia camita, pero poco después de que se establecieron en Palestina, adoptaron el lenguaje semítico y absorbieron de tal modo la cultura semítica, que por mucho tiempo se creyó que eran de origen semítico.
· Los judíos eran semitas y había mucho parecido en los idiomas y las características culturales de hebreos y cananeos.
2. ¿Por qué Jesús ministró a los que no eran judíos?
Básicamente, el ministerio de Jesús se realizó en favor de los judíos de Palestina, "las ovejas perdidas de la casa de Israel" (Mat. 15: 24), pero el Señor no se abstuvo por completo de relacionarse con los que no eran judíos. Hasta cierto punto tuvo cuidado de no entrar en conflicto con los judíos al relacionarse con samaritanos y gentiles, pero no podía aceptar las barreras que los judíos habían levantado entre ellos y el resto del mundo.
(1)La primera vez ocurrió en Sicar, en Samaria (Juan 4: 5-42)
· Los samaritanos estaban emparentados con los judíos, y aunque el ministerio de Jesús entre ellos no se habría considerado con simpatía, es posible que no despertara la animosidad que hubiera creado el trabajo en favor de los que eran completamente paganos.
(2)La segunda, en Capernaúm (Luc. 7: 1-10)
· El centurión había simpatizado con los judíos y creía que ellos practicaban la verdadera religión. El milagro que Cristo hizo en su favor estaba en armonía con el pedido de los mismos dirigentes judíos.
(3)La tercera, en las cercanías de Gadara (Mar. 5:1-20).
· La curación de los endemoniados de Gadara no podía haberse interpretado como un contacto intencional de Jesús con los paganos. Más bien, los judíos podrían haber considerado que se trataba de una emergencia a la cual Cristo debió enfrentarse y que, en cierto sentido, había expulsado a los demonios en defensa propia. Además, Jesús se negó a que los hombres liberados de los demonios se unieran con él como discípulos. Y en este pasaje, en el caso de la mujer cananea, Jesús no estaba trabajando abiertamente para la gente de esa región (Mar. 7: 24). Ella vino a él y le presentó su pedido.
(4)La cuarta mención de que Jesús ministro a los que no eran judíos, es esta que estamos analizando y estudiando (Mat. 15:21-28)
En El Deseado de todas las gentes se sugiere que en su trato con la mujer samaritana y con la mujer sirofenicia, Jesús quiso enseñar a sus discípulos que ellos también debían aceptar a todos como hijos de Dios, sin hacer distingos por razón de raza o posición social (DTG 163-165, 369-370).
· Hoy día quienes trabajan por Cristo han de considerar a todos los hombres como sus iguales ante Dios, quien "no hace acepción de personas" (Hech. 10: 34).
· Sorprende el que una mujer pagana se dirigiera a Jesús empleando este título que implica el reconocimiento de que es el Mesías. Muchos judíos vivían en Fenicia, y sin duda la noticia de las maravillas realizadas por Jesús había circulado entre ellos ya por mucho tiempo (Mar. 3: 8; Luc. 6: 17). Posiblemente por medio de estos judíos residentes en Fenicia la mujer había oído acerca de Jesús (DTG 366).
3. ¿Cuál era la petición de la mujer cananea y de qué manera se presentó a Jesús?
Los discípulos se sentían molestos por la publicidad que les daban los desesperados ruegos de esta mujer gentil, a quien no consideraban como más digna que un perro (Mat. 10: 5). No sólo era una desconocida, sino que era mujer, y aún más, era extranjera. Hasta este momento no había cabida para una desconocida mujer extranjera en la idea que se hacían los discípulos de lo que significaba la comisión evangélica.
Cuando la mujer se postró a los pies de Jesús (Mar. 7: 25), adoptó la posición acostumbrada del que presenta un pedido ante un superior (Mat. 4: 9; 8: 2; Est. 3: 2). Esta posición podía adoptarse también ante un objeto de adoración.
4. ¿Por qué la mujer llamó a Jesús con un nombre mesiánico, “Hijo de David”? ¿Qué implica eso acerca de su conocimiento de Jesús?
El hecho de que la mujer empleara el título mesiánico "Hijo de David" (Mat. 1: 1, 15: 22), parecería indicar que tenía al menos una vaga idea de la identidad de Jesús. No hay modo de saber si empleó este título sólo porque sus vecinos judíos lo habían usado al hablar de las maravillas realizadas por Jesús, o si con ello expresaba cierta medida de fe en que Jesús era el Mesías.
5. ¿Cómo trató Jesús la mujer sirofenica?
Cristo se expresó como la actitud característica de los judíos que consideraban que los gentiles eran indignos de recibir las bendiciones del cielo. Hizo alusión al pan de la salvación (Juan 6: 32), el cual había sido confiado por Dios a los judíos, sus hijos, para que ellos lo distribuyeran entre los gentiles, pero que estaban conservando egoístamente para sí mismos (PVGM 233-235).
Jesús uso un diminutivo, “No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos”, parecería atenuar en parte el sentido despectivo del vocablo. Los judíos creían que las bendiciones de la salvación se malgastarían si se las concedía a los gentiles, quienes, según la opinión de los judíos, carecían de la capacidad de apreciar esas bendiciones o de beneficiarse de ellas.
6. ¿Cómo reaccionaron sus discípulos frente a ella? ¿Por qué?
La mujer bien podría haberse desanimado por la actitud de desprecio que Cristo pareció asumir para con ella, pero Jesús estaba confiado de que la fe de ella no faltaría. La mujer, por su parte, parecía estar segura de que Cristo podía conceder lo que su corazón deseaba si tan sólo él lo quería (Mar. 1: 40). El orgullo y el prejuicio no significaban nada para ella y no se dejó afectar por ellos. Su fe y su perseverancia son verdaderamente dignas de encomio.
Detrás de la indiferencia que Jesús parecía manifestar para con su anhelante ruego, la mujer parece haber detectado la tierna compasión que fluía a raudales del amante corazón de Cristo. Sin duda, el mero hecho de que tratara el asunto con ella, en vez de despacharla bruscamente como lo habrían hecho los rabinos, le dijo ánimo para creer que Jesús accedería a su luego. La voz del Maestro no mostraba ningún rastro de impaciencia y su rostro sólo revelaba la serena dignidad y la infinita ternura que siempre dejaba traslucir.
7. ¿Qué clase de apelación hizo ella? ¿Cuán impotente se sentía? ¿Qué cosas sucedieron que debieron haberla desanimado, pero que no lo lograron?
Aun los perrillos tienen derecho a las miguitas que sus amos les dan. Esta notable mujer estuvo lista a ubicarse en cualquier nivel social que Cristo le pudiera asignar, sin ni siquiera discutirlo, si tan sólo él le concedía lo que pedía. Comparar esto con la persistencia del leproso frente a grandes obstáculos (Mar. 1: 40-45). La mujer hizo frente a la prueba, y su fe permaneció firme. Estaba segura de que Cristo podía sanar a su hija. Comparar con lo que dijo Cristo del centurión (Luc. 7: 9). Así como había ocurrido en el caso del hijo del noble (Juan 4: 43-54) y con el siervo del centurión (Luc. 7: 1-10), la hija de la mujer cananea fue sanada a la distancia, no en la presencia inmediata de Jesús. Como había ocurrido en esos otros casos, la curación fue inmediata y completa.
8. ¿Qué lecciones prácticas nos enseña el Señor Jesús de este episodio? ¿De qué manera podemos practicarlo? ¿Existen barreras en tu comunidad para difundir el evangelio?
· El propósito de Cristo era el de enseñar a sus discípulos una lección acerca de la forma en que debían trabajar por los que no eran judíos. Lo hizo mostrando el contraste entre el proceder común de los judíos y su propio proceder (Mat. 15:21).
· Es probable que un típico rabino judío habría hecho exactamente lo que los discípulos proponían: habría despachado a la mujer sin siquiera responder a su pedido.
· De lo que Jesús dijo acerca de los gentiles (Luc. 4: 26-27) y de lo que él mismo había hecho por ellos en ocasiones anteriores, se desprende claramente que él los miraba con simpatía y los consideraba como aptos para llegar a ser súbditos del reino de los cielos.
· Jesús no compartía de ningún modo el estrecho exclusivismo con que los judíos se distanciaban de los gentiles (Mat. 15: 22, 26).
Pedro y Cornelio
“Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión de la compañía llamada la Italiana, piadoso y temeroso de Dios con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al pueblo, y oraba a Dios siempre. Al día siguiente, mientras ellos iban por el camino y se acercaban a la ciudad, Pedro subió a la azotea para orar, cerca de la hora sexta. Y tuvo gran hambre, y quiso comer; pero mientras le preparaban algo, le sobrevino un éxtasis; y vio el cielo abierto, y que descendía algo semejante a un gran lienzo, que atado de las cuatro puntas era bajado a la tierra; en el cual había de todos los cuadrúpedos terrestres y reptiles y aves del cielo. Y le vino una voz: Levántate, Pedro, mata y come. Entonces Pedro dijo: Señor, no; porque ninguna cosa común o inmunda he comido jamás. Volvió la voz a él la segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común. Esto se hizo tres veces; y aquel lienzo volvió a ser recogido en el cielo. Y mientras Pedro estaba perplejo dentro de sí sobre lo que significaría la visión que había visto, he aquí los hombres que habían sido enviados por Cornelio, los cuales, preguntando por la casa de Simón, llegaron a la puerta. Y llamando, preguntaron si moraba allí un Simón que tenía por sobrenombre Pedro. Y mientras Pedro pensaba en la visión, le dijo el Espíritu: He aquí, tres hombres te buscan. Levántate, pues, y desciende, y no dudes de ir con ellos, porque yo los he enviado. Entonces Pedro, descendiendo a donde estaban los hombres que fueron enviados por Cornelio, les dijo: He aquí, yo soy el que buscáis; ¿cuál es la causa por la que habéis venido? Ellos dijeron: Cornelio el centurión, varón justo y temeroso de Dios, y que tiene buen testimonio en toda la nación de los judíos, ha recibido instrucciones de un santo ángel, de hacerte venir a su casa para oír tus palabras. Entonces, haciéndoles entrar, los hospedó. Y al día siguiente, levantándose, se fue con ellos; y le acompañaron algunos de los hermanos de Jope. Al otro día entraron en Cesarea. Y Cornelio los estaba esperando, habiendo convocado a sus parientes y amigos más íntimos. Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró. Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre. Y hablando con él, entró, y halló a muchos que se habían reunido. Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo; por lo cual, al ser llamado, vine sin replicar. Así que pregunto: ¿Por qué causa me habéis hecho venir? Entonces Cornelio dijo: Hace cuatro días que a esta hora yo estaba en ayunas; y a la hora novena, mientras oraba en mi casa, vi que se puso delante de mí un varón con vestido resplandeciente, y dijo: Cornelio, tu oración ha sido oída, y tus limosnas han sido recordadas delante de Dios. Envía, pues, a Jope, y haz venir a Simón el que tiene por sobrenombre Pedro, el cual mora en casa de Simón, un curtidor, junto al mar; y cuando llegue, él te hablará. Así que luego envié por ti; y tú has hecho bien en venir. Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado. Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hechos 10:9-35)
1. ¿Sabes algo…? ¿Quién era Cornelio?
La conversión de Cornelio señaló una nueva etapa en la expansión del crecimiento de la iglesia. Cornelio, oficial romano, no era totalmente pagano. Era "piadoso y temeroso de Dios" y daba "limosnas al pueblo" (10: 2). De todos modos, según los judíos era un gentil e incircunciso; por lo tanto, su admisión en la iglesia marca una nueva etapa en la expansión del cristianismo. Puede entenderse por lo tanto que los apóstoles de Jerusalén prestaran atención especial a este caso (Hech. 1l: 1-18). Las notables circunstancias sobrenaturales de la conversión de Cornelio tuvieron que ser un factor importante que indujo a los apóstoles a aceptar el hecho de que un gentil no circuncidado podía llegar a ser cristiano. Sin embargo, la iglesia tardó varios años más antes de llegar a comprender plenamente que los gentiles debían estar exactamente en el mismo nivel de los judíos y disfrutar de los mismos privilegios de ellos (Hech. 15: 1-31; Gál. 2: 12).
Cornelio no estaba satisfecho con haber encontrado una verdad superior, sino que procuraba impartírsela a su familia, a sus siervos y a los que estuvieran bajo su influencia. El soldado que fue enviado a buscar a Pedro es llamado "devoto”. Cornelio era generoso como el otro centurión de quien los judíos dijeron: "ama a nuestra nación, y nos edificó una sinagoga" (Luc. 7: 5).
2. ¿Cuál es el mensaje central de este relato? ¿Qué lecciones podemos rescatar para el discipulado?
“Y les dijo: Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero; pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún hombre llame común o inmundo. Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas” (Hechos 10:28, 34)
· La humanidad había sido redimida por la encarnación, el sacrificio y la ascensión de Cristo, y hasta el pagano más humilde ya no era común o inmundo. Dios estaba dispuesto a recibir a todos los hombres, y por medio de Jesús lo sigue haciendo.
· El pecado es lo único que puede separar al hombre de Dios (Isa. 59: 2). La impureza debe considerarse como una tacha moral, no física ni racial.
· El seguidor de Dios debe aprender la ver en cada pecador la posibilidad de que llegue a ser una persona justificada, santificada y redimida.
· Puesto que cada persona puede llegar a experimentar esta magnífica transformación, debe ser respetada como alguien en quien la imagen de Dios no se ha borrado totalmente y en quien puede restaurarse (1 Ped. 2: 17).
· El orgullo de clase social que sólo se basa en diferencias de cultura o de oportunidad, y se manifiesta en hechos y palabras de desprecio, es, desde cierto punto de vista, aun menos excusable que las diferencias que tienen una base religiosa.
Pedro había visto que su Señor no hacía "acepción de personas", es decir, no tomaba en cuenta distinciones ni de posición social, ni de conocimiento, ni de riqueza. Esto lo admitieron hasta sus enemigos (Mat. 22: 16).
Santiago subraya este mismo rasgo de carácter como algo esencial en todos los que quieren ser verdaderos discípulos de Cristo, dijo: “Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de persona…Si en verdad cumplís la ley real, conforme a la Escritura: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, bien hacéis; pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado, y quedáis convictos por la ley como transgresores” (Sant. 2: 1-9).
3. ¿Por qué podemos ser testigos más eficaces si no miramos a las diferencias raciales y culturales?
Los miembros de la iglesia deben guardarse de que la riqueza y la posición social no sean consideradas como cualidades necesarias en los dirigentes de la iglesia, en lugar de los dones espirituales. Al mostrar deferencia por los "ricos", es probable que los cristianos piensen que están cumpliendo la ley del amor; pero esa misma ley muestra que están pecando al hacer acepción de personas en su trato con sus semejantes.
· Pedro necesitaba aprender que la total aplicación de este gran principio exigía que los cristianos judíos aceptaran a los de otras razas como iguales a ellos.
· Pablo, paladín del cristianismo entre los gentiles, destaca este principio en Rom. 2:9-11.
· Pedro estaba aprendiendo de la visión de Cornelio, semejante a la que él mismo había tenido, que Dios se hace conocer de todos los que aspiran a la justicia, ya sean judíos o gentiles (Deut. 10: 17; 1 Sam. 16: 7).
· Pedro vagamente comprendía que el cristianismo no debía ser una religión nacional. En su trato con Cornelio comenzó a comprender cómo podría ocurrir esto, aunque aún no lo entendía cabalmente.
· Pablo declararía poco después que delante de Dios no importan ni raza, ni sexo, ni posición social (Gál. 3:28; Col. 3: 10-11).