Notas de Elena White


Raquel

Diccionario bíblico adventista, pp. 974-975

Para el 21 de Julio del 2007


 

 

Raquel

 (heb. Râjêl, "oveja" [hembra madura]; gr.  Rhajel).

Hija menor de Labán, 2ª esposa de Jacob y madre de José y Benjamín.  Como el padre era tío de Jacob del lado materno, Raquel era su prima (cf Gn. 28:2; 29:9, 10).  Jacob se encontró con ella por 1ª vez junto al pozo, cerca de Harán, al llegar a Padan-aram, a donde había sido enviado para buscar esposa.  Después de haber quitado cortésmente la piedra que cubría la boca del pozo y dado de beber a sus rebaños (Gn. 29:10), la saludó con un beso y se presentó (vs 11, 12).  Aparentemente, se enamoró a primera vista de Raquel, y su afecto por ella creció hasta ser firme y profundo (v 20).  Labán le dio la bienvenida a su casa (vs 13, 14), y después de un mes lo contrató para que cuidara sus rebaños (v 15; cf 30:31), con el entendimiento de que Raquel llegaría a ser su esposa a cambio de 7 años de servicio (29:15-19).  Este procedimiento estaba de acuerdo con las costumbres del antiguo Oriente, que exigían que el esposo en perspectiva hiciera un pago al padre de la novia al formalizar el contrato de matrimonio.  Como Jacob había llegado sin dinero, y por lo tanto no podía pagar la dote* requerida, debía trabajar por valor del precio estipulado.  Cuando pasaron 7 años, Labán a escondidas sustituyó a Raquel por su hermana mayor, Lea, y Jacob, el engañador (cp 27), fue engañado (29:21-25).  Con el pretexto de que la costumbre impedíass que la hija menor se casara antes que la mayor, Labán le propuso a Jacob que la semana de la fiesta de bodas (cf Jue. 14:12), que ya se había iniciado, siguiera por una semana más, al fin de la cual le daría también a Raquel, a cambio de otros 7 años de servicio (Gn. 29:26, 27, 30).  Para su gran desaliento y profundo chasco, "Raquel era estéril" (v 31).  Lea, por otro lado, dio a luz a varios niños (vs 32-35).  Celosa de Lea, Raquel echó la culpa a Jacob de su esterilidad y con arrogancia le pidió que le diera hijos (30:1), pero él le recordó que esa facultad estaba en manos de Dios (v 2).  Raquel, entonces, le dio a su criada Bilha como concubina (v 3), en armonía con las antiguas costumbres orientales, por las que sus hijos llejaban a ser los hijos legales de la esposa legítima.  Dan y Neftalí nacieron de esta unión (vs 4-8).  En una ocasión, Raquel negoció con Lea unas mandrágoras que había recogido su hijo Rubén (v 14).  Los pueblos del Cercano Oriente creían que esta planta, de la familia de la belladona, favorecía la fertilidad.  A su tiempo, Dios "se acordó de Raquel", y dio a luz a José (vs 22-24).

La así llamada tumba de Raquel cerca de Belén.

Después de 20 años de servicio (31:38), a escondidas Jacob abandonó a Labán para volver a Canaán con sus esposas y sus rebaños (vs 1-18, 20).  A la salida, Raquel hurtó los "ídolos" de su padre, o sea los dioses familiares (terafines;* v 19), que generalmente eran pequeñas figurillas o imágenes de madera, arcilla o metales preciosos, probablemente con la esperanza de que le aumentarían su fertilidad, una de las funciones atribuidas a esos dioses (fig 503).  Cuando más tarde Labán le preguntó a Jacob por ellos, éste, que no sabía nada del hurto, lo invitó a revisar todos sus bienes (Gn. 31:30-33).  Raquel astutamente escondió las imágenes, y no se las encontró (vs 34, 35). Algunos años más tarde, Jacob pidió que se eliminaran todos los "dioses ajenos" que pertenecieran a los miembros de su familia, y "los escondió debajo de una encina" cerca de Siquem (35:2-4).  Es posible que las "imágenes" de Labán estuvieran entre ellos.  Transcurrieron varios años más y, en un viaje desde Betel, Raquel dio a luz a Benjamín, pero ella murió en el parto y fue sepultada cerca de Efrata (vs 16-19), donde se levantó un pilar para señalar su tumba (v 20).  Su ubicación exacta es desconocida, pero se ha levantado una capillita a corta distancia, al norte de Belén, sobre el lugar tradicional (fig 424).  Sin embargo, de acuerdo con 1 S. 10:2 (cf Jer. 31:15) parece que fue sepultada en la vecindad de lo que más tarde fue la frontera entre Benjamín y Judá, al norte de Jerusalén.  El lugar tradicional, a 1,5 km al norte del pueblo de Belén, estaría a unos 6,5 km de la frontera de Benjamín.  El profundo amor de Jacob hacia Raquel se nota en su mención de ella muchos años después de su muerte (48:7).

Jer. 31:15 representa figuradamente a Raquel como llorando por sus hijos, los cuales tal vez sean las tribus de Efraín y de Manasés, hijos de su hijo José, que habían sido llevadas en cautiverio un siglo antes del tiempo de Jeremías; pero sin duda también por la gente de Benjamín, su hijo menor, que estaba a punto de sufrir la cautividad por Nabucodonosor.  Mateo (2:18) aplica la figura de "Raquel que llora a sus hijos" al duelo de las madres de Belén por el asesinato de sus hijos ordenado por Herodes el Grande

 

 

 

 

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