Pr Alejandro Bullón

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Lecturas Devocionales para Adultos

Semana 39

22-28 de Septiembre del 2007


 

 

Sábado 22 de Septiembre.   ¡PERDÓNAME!

  • De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme a tu misericordia acuérdate de mi, por tu bondad, oh Jehová. Sal. 25:7.

Esta oración de David forma parte del Salmo 25, cuyo tema principal es la súplica del salmista para que Dios lo guíe por los caminos de esta vida. Pero David sabe que el pecado oculto hace que la dirección divina sea imposible. En cierta ocasión, dijo: "Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado".*

Por eso David suplica perdón. El pecado y la culpa destruyen, atan, esclavizan. Querer vencer guardando el mal en el corazón, es como querer navegar sin recoger el ancla.

Hay personas que no ven las raíces espirituales de su vida fracasada. Al hacer un balance de su historia, miran para todos lados, pero no se enfocan en su relación con Dios. Si lo hicieran, descubrirían que el gran problema no es la falta de dinero, ni de oportunidades, ni es la ausencia de un título, un nombre o una posición social. La raíz de todo es el pecado.

La Biblia afirma que el pecado hace separación entre Dios y el hombre. ¿Cómo puede un hombre separado de Dios ser victorioso? ¿Cómo puedes volar, si el pecado te cortó tus alas? ¿Cómo puedes correr si tus pies se hunden en las arenas movedizas?

Por eso el salmista suplica. "De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes", porque aun en la edad madura, continúo corriendo detrás del brillo engañoso. "Conforme a tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehová".

Gracias a Dios que existe la misericordia. ¿Qué sería de ti y de mí si no existiera? Por su misericordia, Dios no nos da lo que merecemos.

Un corazón perdonado es un corazón que tiene paz, y paz es lo que tú precisas para que Dios pueda colocar tus ideas en orden y darte la visión de un nuevo día, de un nuevo camino, y de una nueva oportunidad.

Por eso, dile hoy a Dios: "De los pecados de mi juventud, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme a tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, oh Jehová".

  

Domingo 23 de septiembre.   ¡EDIFICA TU VIDA!

  • La mujer sabia edifica su casa; mas la necia con sus manos la derriba.  Prov. 14:1.

La Navidad es un tiempo de luces, alegría y color. He visto arreglos navideños deslumbrantes. Nueva York es una de las ciudades que cambia el rostro en la época de Navidad. Da la impresión de ser una ciudad invadida por luces mágicas. En Riverside, California, el hogar de Jorge y Lina, también es un espectáculo deslumbrante cada mes de diciembre. Lina tiene un don especial y un gusto excelente. Adorna el interior de su casa de modo que los sueños de cualquier niño se hagan realidad. Lina es una mujer que "edifica su casa.

Las dos palabras clave del texto de hoy son: "edificar" y "derribar". Es fácil derribar. Basta tomar una maza y golpear. Difícil es edificar: requiere paciencia, tiempo y perseverancia. Jorge y Lina cuentan que decorar la casa les lleva un mes de trabajo. Jorge se encarga de colocar las luces exteriores y Lina cuida del interior. Desmontar luego todo les lleva apenas tres o cuatro días.

La vida es el desafío de levantar una bella construcción. Nada sucede por casualidad. Es necesario prestar atención a los mínimos detalles. Muchas personas esconden su vida, sin alegría ni color, detrás de la palabra "destino", pero el destino no es un asunto de simple oportunidad o suerte, sino de elección. Una casa lista no es algo que se consigue apenas esperando, es preciso trabajar.

Es interesante que el autor del proverbio de hoy destaca la expresión "Con sus manos". Nadie tiene la culpa de la derrota, a no ser el propio derrotado. La responsabilidad es personal. Dios te da los recursos, pero tú eres quien edifica o derriba.

En el largo camino de la edificación de una casa, puede haber momentos de desánimo y cansancio. Puede haber pequeñas frustraciones; muchas veces tú puedes tener la impresión de que la meta está todavía muy distante, pero ninguna derrota llega solo porque algo no funcionó, sino porque tú desistes y abandonas.

Hoy es un nuevo día en la historia de este mundo, y puede ser también un nuevo día en tu experiencia personal. No desistas. La edificación de la vida no es un evento, sino un proceso. Poco a poco, paso a paso, con los ojos fijos en Dios y las manos en el trabajo, tú verás finalmente tus obras terminadas, deslumbrantes y bonitas. No olvides: "La mujer sabia edifica la casa; mas la necia con sus manos la derriba".

 

Lunes 24 de septiembre.   ¿QUIÉN?

  • ¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?  Sal. 24:3.

El drama que Rudy vivía es el drama de muchos cristianos. Sabía todo lo —'que debía hacer y conocía también lo que no debía hacer. Su tragedia consistía en el hecho de que no lograba vivir a la altura de los principios que conocía, por más que se esforzaba en hacerlo. Últimamente había llegado a la conclusión de que era "imposible" vivir la vida cristiana.

El Salmo 24, del cual sacamos el texto de hoy, era cantado antifonalmente mientras el arca era llevada a Jerusalén. Los sacerdotes preguntaban cantando: "¿Quién subirá al monte de Jehová?" Y el coro respondía con el versículo siguiente: "El limpio de manos y puro de corazón".

Aunque el "monte de Jehová" en aquel tiempo era Sión, simboliza sin duda alguna al cielo, y en este sentido, sería: "¿Quién subirá al cielo con Jesús para permanecer eternamente en la presencia del Padre?" La respuesta es un requisito imposible de ser cumplido desde la perspectiva puramente humana: "El limpio de manos y puro de corazón".

Tú puedes limpiar tu cuerpo, lavar tu ropa, desinfectar tu piel, ¿pero el corazón? En cierta ocasión, Dios afirmó a través de Jeremías: "Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Jehová el Señor".*

Nadie en este mundo, puede purificar el corazón y las intenciones íntimas. La cultura y la educación humanas pueden ayudarnos a disfrazar, a aparentar y a disimular los deseos ocultos, pueden refinar nuestras actitudes externas, pero no pueden purificar el corazón. En la presencia del Señor solo permanecerán los limpios de corazón y solo subirán al santo monte los puros en la intimidad de sus intenciones.

Cuando Jesús le habló a sus discípulos acerca de las mansiones celestiales que iría a preparar, Tomás preguntó ansioso: "¿Cómo podemos saber el camino?" La respuesta del Maestro fue: "Yo soy el camino... nadie viene al Padre sino por mí".**

Solo Dios nos califica para entrar en la presencia del Padre. Todo lo que tú y yo necesitamos hacer, es ir a Jesús y vivir en comunión con él.

Por eso, ante la pregunta: "¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?" responde: "Por la gracia de Jesús y en su nombre, espero estar allí".

* Jer. 2:22.        

 ** Juan 14:5, 6.

 

Martes 25 de septiembre.   TODO TIENE UN PRECIO

  • El perezoso mete su mano en el plato, y ni aun a su boca la llevará.  Prov. 19:24.

Lxedro Lima, amigo de viejos tiempos, me contó que una vez encontró a ' un campesino, dueño de un buen pedazo de tierra, sentado, fumando un cigarro de hojas, quejándose de su terrible situación financiera.

-¿Aquí da bien el maíz? -preguntó Pedro.

-No da, señor -respondió el campesino, con una tonada típica del interior.

-¿Da mandioca?

—No da, señor.

-¿Da soja, porotos, alguna otra cosa?

—No da, señor.

—¿Pero usted ya plantó algo?

—No planté, señor.

¿Se puede esperar cosechar algo que nunca fue plantado? ¿Es posible pasarse la vida lamentando la triste "suerte", esperando con los brazos cruzados que el "destino" sea misericordioso con uno? "El perezoso mete su mano en el plato", afirma Salomón. El perezoso desea, anhela, quiere, sueña y espera, como todo ser humano. Ve el plato de las oportunidades a su alcance. Contempla como los otros se hartan con los manjares deliciosos de la prosperidad, la felicidad y el éxito. Y él, puede ser que coloque la mano en el plato, pero no se da el trabajo de llevar la comida a la boca. Quiere que todo acontezca por casualidad.

La sabiduría lleva a la persona a entender que todo sueño tiene un precio, y que el precio del sueño es el trabajo. Construir un hogar feliz, por ejemplo, requiere esfuerzo. El camino más fácil es el divorcio. Ser aprobado en un examen, requiere horas de estudio, la disculpa más sencilla es decir que la prueba era muy difícil. Educar hijos moral y emocionalmente sanos, exige horas de paciencia y dedicación, pero la salida más atractiva es creer que supliendo sus necesidades materiales, la paternidad ya fue cumplida. Hacer dinero es fruto del trabajo y del dominio propio, aunque la solución más cómoda es jugar a la lotería.

La figura que Salomón usa para describir al perezoso es risueña; pero, usando la ironía, muestra la realidad de mucha gente que no está dispuesta a pagar el precio de los sueños. Antes de iniciar tus actividades hoy, piensa: ¿Qué podría hacer para mejorar por lo menos en tres aspectos de mi vida? Piensa en la vida espiritual, familiar y profesional. ¿Estás dispuesto a pedirle a Dios sabiduría para dar prioridad a las cosas que son realmente prioritarias? ¿Da trabajo? ¡Sin duda! ¿Es difícil? ¡Ciertamente! Pero recuerda el proverbio: "El perezoso mete su mano en el plato, y ni aun a su boca la llevará".

 

Miércoles 26 de septiembre.. TU ERES IMPORTANTE PARA DIOS

  • ¿Por qué desprecia el malo a Dios? En su corazón ha dicho: Tú no lo inquirirás. Sal. 10:13.

Un amigo biólogo, profesor universitario graduado en la Universidad de Harvard, me dijo: "Cuanto más observo y estudio la naturaleza, considero que no existe razón para dudar de la existencia de Dios". ¿Por qué motivo, entonces, hay personas que no creen en Dios?

La historia ha mostrado que la única razón para rechazar la existencia divina es la rebeldía natural del ser humano. La naturaleza pecaminosa no acepta voluntariamente ningún tipo de autoridad. ¿Por qué habría de someterse a un Dios que no puede ver ni tocar?

El versículo de hoy habla del malo. El impío cree que a Dios no le importan las cosas que suceden en este mundo. Piensa que nunca tendrá que rendir cuentas de la vida que recibió y desperdició, que Dios nunca lo inquirirá, ni le preguntará. La palabra hebrea para impío es beliyaalope, literalmente significa malo, perverso, pero que también significa muerte. ¡Esto es espantoso! Ser malo, escoger el camino de la perversidad, ya implica escoger el camino de la muerte.

Casi al fin del siglo XIX nació en Europa un hombre llamado Federico Nietzsche, hijo y descendiente de ministros evangélicos. Su padre murió cuando él era todavía joven. A los doce años se rebeló abiertamente contra la fe de la familia. Con blasfemia redefinió a la Trinidad como Dios" el Padre, Dios el Hijo y Dios el diablo. Su filosofía de vida fue terrible, tanto para él como para la sociedad. Uno de sus libros "El poder de la voluntad", influyó mucho en la manera de pensar de Hitler.

Enseñó que el cristianismo es uno de los peores flagelos del mundo, y proclamó a todo pulmón: "¡Dios ha muerto! ¡Dios ha muerto! ¡Dios ha muerto!" Evidentemente, fue un hombre impío, un beliyáal, y su propia rebeldía determinó su muerte. Murió loco, y en su sepultura alguien escribió lo siguiente: "¡Dios está muerto!" (Firmado) Nietzsche. "¡Nietzsche está muerto!" (Firmado) Dios.

Dios siempre tiene la última palabra. Él existe. Es eterno y está por encima de la incredulidad humana. Ese Dios maravilloso está hoy deseoso de participar en su vida. Se interesa por ti, por tus hijos, por tu matrimonio, por tu vida profesional y financiera. Está ahí, cerca tuyo, listo para escucharte y socorrerte. "¿Por qué desprecia el malo a Dios? En su corazón ha dicho: Tú no lo inquirirás."

 

Jueves 27 de septiembre.   CORAZÓN MISTERIOSO

  • Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre; mas el hombre entendido lo alcanzará. Prov. 20:5.

La nota era simple y al punto "Me voy porque ni yo me comprendo. Mi corazón es un mar de confusiones". La familia lloró. Fue un golpe imprevisto. Según las personas más cercanas, nadie se imaginaría que aquel joven, aparentemente alegre y feliz, que la noche anterior participaba de una fiesta de cumpleaños, estaría pensando en suicidarse.

Evidentemente, los propósitos del corazón de aquel joven eran "aguas profundas". El profeta Jeremías, dice: "Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?"* El profeta estaba describiendo el corazón de todos los seres humanos en su estado natural.

"Nunca podría imaginar que el hombre a quien le confié la vida y con el cual me casé, sería capaz de cometer semejante monstruosidad", dijo llorando una madre, al descubrir que su esposo había abusado de su propia hija. ¿Cómo explicar el hecho de que personas comprometidas con la religión estén envueltas en escándalos sexuales? ¿Cómo entender que un ser humano racional promueva actos de violencia que los animales serían incapaces de cometer? Engañoso e incomprensible es el corazón humano. Su tendencia es el mal.

Pero hay una promesa: "Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne, y les daré un corazón de carne, para que anden en mis ordenanzas, y guarden mis decretos y los cumplan, y me sean por pueblo, y yo sea a ellos por Dios".**

El versículo de hoy dice que el hombre inteligente sabe descubrir los propósitos misteriosos del corazón natural. ¿Cómo lo hace? Cuando tú buscas la Palabra de Dios, descubres la naturaleza real de tu corazón, entonces muchas cosas que no entendías acerca de tus propias incoherencias, comienzan a tener sentido. Tú percibes que tu conducta no necesita tan solo una nueva orientación, sino que lo que tu corazón anhela es ser transformado, para que en lugar de ser un pozo de aguas oscuras, te transformes en un manantial de agua pura.

Jesús está listo para realizar ese milagro en tu vida. No olvides: "Como aguas profundas es el consejo en el corazón del hombre; mas el hombre entendido lo alcanzará".

*Eze. 11:19,20,

**Jer. 19:9.

 

Viernes 28 de septiembre.    PROTECCIÓN DIVINA

  • Porque intentaron el mal contra ti; fraguaron maquinaciones, mas no prevalecerán. Sal. 21:11.

Hay una relación estrecha entre los Salmos 20 y 21. En el primero, el pueblo de Dios clama por auxilio ante sus enemigos. En el siguiente, el pueblo canta y agradece a Dios por la victoria concedida.

Tú y yo, con certeza, ya suplicamos varias veces el auxilio divino. ¿A dónde podemos ir cuando sentimos que los recursos humanos fallan? ¿Qué podemos hacer cuando no tenemos más fuerzas para luchar y los problemas de la vida parecen devorarnos?

La gran pregunta que necesitamos responder hoy es: ¿Y después? Cuando el peligro pasó y el Señor nos concedió la victoria deseada, ¿cuánto tiempo dedicamos a agradecer a Dios?

En el Salmo 21, David agradece a Dios no solo por las victorias que ya fueron alcanzadas, sino también por las victorias que todavía no fueron concedidas. Esta es la lección de hoy. La gratitud por las bendiciones del pasado no es solo un acto de alabanza y reconocimiento, sino también un factor imprescindible de esperanza. Pequeños grandes hechos. Grandes pequeños hechos. Cosas simples como el hecho de haber nacido, de estar vivo, de tener una familia, de poder caminar.

La ingratitud es destructiva. Aniquila en ti la capacidad de ver el futuro, y te hace vivir en constante temor. Lo que el salmista afirma: "Porque intentaron el mal contra ti; fraguaron maquinaciones", es una descripción de hipócritas rodeando al Hijo de Dios. Urdir es tramar, maquinar; es hacer lo que la araña hace cuando prepara la tela para atrapar a su víctima. Hilo a hilo, disimulada y lentamente, va preparando la trampa mortal.

¿Hay alguien que está haciendo eso contigo en el trabajo, en la escuela, en el vecindario? No temas. Mira el pasado, recuerda cómo Dios te libró tantas veces. Recuerda cómo, cada día, sin darte cuenta, la mano poderosa de Dios te libra de tantos peligros. Sé agradecido a Dios y no temas.

Sal hoy con esperanza, y vuelve con la certeza de que estás protegido en las manos de Aquel que siempre te cuidó, y si "intentaron el mal contra ti; fraguaron maquinaciones, no prevalecerán".

 

 


 

Por Ing. Gabriel Nina Brito

Miembro del equipo de Ministerios PM


 

 

 

 

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