Pr Alejandro Bullón

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Lecturas Devocionales para Adultos

Semana 38

15-21 de Septiembre del 2007


 

      

 

Sábado 15 de septiembre.   ROCÍO SOBRE LA HIERBA

  • Como rugido de cachorro de león es la ira del rey, y su favor como el rocío sobre la hierba. Prov. 19:12.

Salomón usa en el texto de hoy una figura elocuente para describir el carácter de Dios. La justicia y la misericordia se amalgaman en él de un modo imposible de definir. Es justo. No acepta el pecado bajo hipótesis alguna. No condesciende. Su carácter es puro, y sus principios inalterables.

Pero, al mismo tiempo, es misericordioso. Ama al pecador. Entregó la vida de su propio Hijo para rescatar a la humanidad caída. Pagó el precio del pecado. Ofreció lo máximo que podía entregar. Fue al sacrificio supremo: escribió su amor con sangre, en la cruz del Calvario.

Salomón lo presenta como el león que ruge y al mismo tiempo como el rocío que refresca la hierba. León o rocío, ¿qué es Dios para ti?

Al ser humano le gusta pensar que Dios es solamente amor. Se deleita únicamente en la gracia, escribe poesías y cánticos solo en torno de la misericordia. Confunde las cosas. Cree que misericordia es permisividad. Que gracia es vivir sin reglas. Que amor es anarquía.

El hombre desfigura el carácter de Dios. Crea un dios pequeño, débil, transigente, hormiga con cara de león, un juez de fútbol sin silbato. Un dios que no comanda ni muestra el camino. Un dios "energía" que acepta las tonterías humanas porque son "sinceras".

El texto de hoy nos muestra un Dios diferente, preocupado por sus criaturas. Preocupado, no solo en atender los caprichos del "niño llorón", sino interesado en hacerte crecer, y enseñarte a vivir y a vencer. Por eso ama y corrige. Enseña y ayuda, comanda y levanta, reprende y anima, ruge como león y refresca como el rocío.

¿Estás herido por algún desliz de la vida? ¿Estás magullado y triste? ¿La caída fue tan brutal que no tienes fuerzas para continuar? Siente el rocío de Jesús refrescando tu vida, curando tus heridas y calmando tu corazón.

Hoy es un nuevo día. Ayer ya se fue. Gracias a Dios que siempre es así. Cada día es un nuevo día y una nueva oportunidad. No temas. Pero recuerda que: "Como rugido de cachorro de león es la ira del rey, y su favor como el rocío sobre la hierba".

 

Domingo 16 de septiembre.   VIDA RESTAURADA

  • La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. Sal. 19:7.

Conocí a Jean en el peor momento de su vida. Fue una noche en que se desmayó mientras yo presentaba la Palabra de Dios. Al final de la reunión lo llevaron a mi camarín. Estaba con la vida completamente destruida. Desempleado, con el hogar deshecho, y esclavo del alcoholismo. Creía que no valía la pena continuar viviendo. Aquella noche había ido al gimnasio deportivo porque un amigo a quien le debía favores, insistió mucho. El mensaje impactó su corazón al punto de perder el conocimiento.

Tres años después volví a verlo en circunstancias completamente diferentes. Era gerente de una empresa de porte medio, su hogar estaba reconstruido, había vencido el alcoholismo y reflejaba felicidad en su mirada.

Eso es lo que el salmo de hoy enseña: "La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma", es decir, restaura. Restaurar significa hacer de nuevo, reconstruir, recrear. Por eso, la versión castellana de la Biblia usa el verbo "convertir".

En el original hebreo la palabra ley es Torah, que incluye no solo el decálogo, sino todas las enseñanzas bíblicas. Literalmente Torah quiere decir instrucción, dirección, enseñanza.

Necesitamos ser enseñados, instruidos y dirigidos por la Palabra de Dios para no vivir destruyéndonos, procurando la felicidad; y si alguien ya está destruido, precisa urgentemente buscar las enseñanzas y el poder restaurador de la Palabra de Dios.

Un día Jesús se encontró con un paralítico. Aquel hombre vivía arrastrando su humanidad por los caminos de la vida. No tenía sueños, ni proyectos, ni expectativas futuras. Solo aquel presente doloroso, oscuro y sin esperanza. Pero Jesús apareció y le dijo: "toma tu lecho y anda". Ahí estaba la Palabra de Dios. La orden era "levántate". El paralítico solo tenía dos opciones, creer o rechazar. Él creyó, se levantó y anduvo.

Este es el poder restaurador de la Palabra divina. Restaura el alma. Cura por dentro, devuelve la esperanza y la voluntad, y da sabiduría para evitar los errores del pasado.

Por eso, hoy, antes de enfrentar los peligros que se esconden en el camino, recuerda: "La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo".

 

Lunes 17 de septiembre.    LOS DESIGNIOS DEL SEÑOR

  • Muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; mas el consejo de Jehová permanecerá. Prov. 19:21.

Saulo de Tarso, educado a los pies de los más extraordinarios maestros de su tiempo, cabalgaba aquella noche, camino a Damasco, persiguiendo personas cuyo único delito era creer en Jesús. Joven todavía, se había integrado a las fuerzas armadas de su país y pensaba que si consiguiera exterminar a los "rebeldes", añadiría esa victoria a su hoja de servicios. Lo que ignoraba era que "muchos planes hay en el corazón del hombre", pero el designio del Señor es soberano.

La oscuridad de aquella noche fue rasgada por un brillo extraño. Nadie sabía definir de dónde provenía aquella luz. El terror se apoderó del batallón, soldados cayeron por todos lados, entre ellos el capitán Saulo, de cara al piso, comió polvo, y en medio del susto oyó una voz dulce que le decía:

-Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?

-¿Quién eres tú, Señor? —preguntó el atónito perseguidor. Y la voz respondió:

-Yo soy Jesús, a quien tú persigues.

Aquella noche murió Saulo. Sus planes humanos, sus proyectos, sus aspiraciones en la carrera militar, todo fue enterrado en las arenas del desierto. Aquella noche nació Pablo, el siervo humilde, el misionero incansable, el pionero, el mártir, el hombre que, dejando la gloria de este mundo, escogió formar parte de la historia del cristianismo.

El versículo de hoy describe este hecho, que se repite cotidianamente en la vida del ser humano. El hombre hace planes. Desde el punto de vista de esos proyectos, se dan todas las condiciones para que se hagan realidad. Sueña, imagina el futuro, comienza incluso a vivir anticipadamente las glorias de un futuro que no llegó y, de repente, todo da un giro inesperado. Y las cosas no acontecen como pensaba.

Salomón no está diciendo que la criatura no debe hacer planes o vivir sin ellos. Muchas veces enfatiza la necesidad de planificar. Hacer planes es saber hacia dónde ir. Sin eso nadie llega a lugar alguno. Lo que el versículo de hoy enfatiza es la fragilidad de los planes humanos. Todo necesita ser depositado en las manos de Dios, porque él —inspirando o permitiendo— está en el control del universo y de la vida de cada nombre y mujer.

Haz planes de acuerdo a la voluntad divina. Consulta con Dios, porque "muchos pensamientos hay en el corazón del hombre; mas el consejo de Jehová permanecerá ".

 

Martes 18 de septiembre.   EL CAMINO DE LA HUMILDAD

  • Encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera. Sal. 25:9.

Encontraste alguna vez a una persona orgullosa y justa? El orgulloso piensa que todo lo sabe. No acepta consejos. Su vida está tan llena de sí mismo que no hay lugar en ella para Dios. ¿Cómo puede Dios guiar a una persona orgullosa? ¿Y cómo puede ser feliz una persona tal, si la felicidad consiste en andar en los caminos de Dios?

El apóstol San Pedro dijo en cierta ocasión: "... Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere el tiempo".*

¿Cómo exalta Dios a una persona humilde? Mostrándole el camino, hablando a su corazón, conduciéndola por las veredas de la nobleza, enseñándole a reconocer sus errores y a pedir perdón, a ser compasivo, a extender la mano, a dar una segunda oportunidad a quien erró.

El resultado de todo eso es que las personas pasan a admirarlo, a amarlo y a seguirlo. Dios cumplió su promesa de exaltarlo.

La persona orgullosa, decía Benjamín Franklin, almuerza vanidad, y cena desprecio. El orgullo la conduce, tarde o temprano, al terreno de la vergüenza y el fracaso. Vida profesional acabada, amistades rotas. Todo eso es el resultado de no haberse dejado guiar por Dios.

Mariano Aguilo, acostumbraba a decir: "Si el hombre orgulloso supiera cuan ridícula es la imagen que proyecta, hasta por orgullo, aprendería a ser humilde". Pero el orgulloso es incapaz de hacer autocrítica.

La humildad es necesaria para ser justos y tú y yo necesitamos ser justos, como esposos, como padres, como empleados o como empleadores, o simplemente como seres humanos. No es posible hacer a nadie feliz sin humildad.

Según el salmo de hoy, solo es posible ser justos si nos dejamos conducir por Dios. Al fin de cuentas, cuando Jesús estaba en este mundo, dijo: "Aprended de mí, porque soy manso y humilde de corazón".**

¿Hay heridas que tú abriste? ¿Corazones tristes que lastimaste? Aprende de Jesús todos los días y recuerda que él "encaminará a los humildes por el juicio, y enseñará a los mansos su carrera".

*1 Ped. 5:5,6. 

**Mat. 11:29.

 

Miércoles 19 de septiembre.   MIRA BIEN

  • Tus ojos miren lo recto, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante. Prov. 4:25.

Fue apenas un segundo de distracción y mi auto salió de la carretera. El accidente pudo haber sido fatal si no fuese por la mano misericordiosa de Dios. Después que pasó el susto, le agradecí al Señor y me acordé de una expresión que mi madre repetía cuando era niño: "¡Hijo, mira por dónde vas!"

Mirar el camino, no distraerse, no tratar de hacer dos cosas al mismo tiempo, es básico para llegar con éxito al fin del camino, y esta vida es un camino. Es una larga jornada que comienza el día en que nacemos. Es una carretera llena de obstáculos, peligros, dificultades y desafíos.

El proverbio de hoy enfatiza la acción de mirar. En hebreo, es el verbo nabat, que significa precisamente eso: mirar, considerar, percibir, advertir. Aunque nabat se usa comúnmente dentro de la connotación física, es usado con frecuencia en un sentido figurado para expresar una percepción espiritual. Al fin de cuentas, el propósito de los consejos divinos no es solo que no tropecemos en esta tierra, sino que lleguemos victoriosos al glorioso destino. Hay muchos motivos de distracción a lo largo de esta vida. Voces. Muchas voces. Luces. Filosofías atractivas. Estímulos fascinantes. Por eso Salomón, en el capítulo 4 de los Proverbios, aconseja que haya una concentración completa del ser entero, a fin de no apartarse de la senda correcta. Que "tus ojos miren lo recto", advierte. Pero no solo los ojos, los oídos también y el corazón y los párpados y los pies.*

¿Te llevas mal con alguien? ¿Alguna cosa no está funcionando como debiera en tu vida profesional, familiar o personal? Entonces mira, no con los ojos, sino con el alma. Pregúntate a ti mismo, en la recámara íntima del corazón: "¿Estoy andando en el camino correcto, o en algún momento, en alguna circunstancia, perdí el rumbo?" Perder el rumbo es perder el control y perder el control puede ser fatal, no solo para ti, sino para tanta gente que vive a tu alrededor.

Antes de salir de casa hoy, vuelve los ojos a los consejos divinos. Extiende la mano hacia Dios, déjate guiar. La vida es más segura cuando el que te guía es Alguien que no puede errar. Que tengas un buen día y que tus "ojos miren lo recto, y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante".

*Cf. Prov. 4:20, 21,25-27.

 

Jueves 20.  MIRA BIEN

  • ¡Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre?  ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí Sal. 13:1.

La pregunta de David es una pregunta que nos hacemos a menudo, en tiempos de dificultad. El salmista se hizo esta pregunta seis veces. Hasta los mártires del evangelio preguntaron: "¿Hasta cuándo, Señor?"*

Sé que hay momentos tan oscuros en la vida que, humanamente, sentimos que Dios se olvidó de nosotros. David pasó por muchos momentos así. Cuando escribió este salmo, estaba huyendo de Saúl. Eran tiempos difíciles. Un día hasta llegó a decir que estaba a "un paso de la muerte".**

¿De quién estás huyendo hoy? ¿Qué problema tratas de olvidar? ¿Qué tipo de presiones enfrentas? Por ventura, ¿ya pensaste que la única salida podría ser abandonar todo y desaparecer? ¿Miras a tu alrededor y no ves luz? ¿Clamas y da la impresión de que Dios no responde?

Todos los días necesitamos aprender a lidiar con los sentimientos. Los sentimientos, a menudo son traicioneros. Cuando estamos bien, nos hacen sentir que estamos mal, y viceversa. Distorsionan la realidad. Ponen una venda en nuestros ojos y nos impiden ver la mano poderosa de Dios.

El otro día mi esposa y yo volamos de Charlotte a San Luis, en los Estados Unidos. El cielo estaba oscuro y llovía bastante. Cuando la aeronave comenzó a ganar altura, vimos algo que nos enseñó una gran lección. El avión se sacudió al atravesar las nubes, pero en pocos minutos volaba en un cielo azul y calmo, donde el sol brillaba en todo su esplendor.

¡Ah! Amigo mío, puede ser que en este momento tu vida parezca estar rodeada de nubes oscuras, pero no olvides que por encima de ellas, brilla el sol. No hay nubes, ni tempestad capaz de apagar el sol.

Por tanto, no te desesperes. Si Dios, en su infinita sabiduría permite que tú vivas el momento que estás viviendo, es porque tiene algo mejor para ti. Espera un poco y el sol brillará de nuevo. Dios no se olvidó de ti. El no cabecea ni duerme, siempre está vigilante. Por tanto, no te preguntes como David: "¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre? ¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?"

'Apoc. 6:10.  ** 1 Sam. 20:3.

 

 

Viernes 21 de septiembre.   ¡CUMPLE TU PALABRA!

  • Contentamiento es a los hombres hacer misericordia; pero mejor es el pobre que el mentiroso. Prov. 19:22.

Conozco personas en las cuales puedo confiar con los ojos cerrados. La vida me puso en contacto con personas cuya palabra vale mucho más que un contrato firmado. La Biblia se refiere a esas personas como hesed, que significa leal, veraz y misericordioso.

¿Qué tiene que ver la fidelidad con la misericordia? ¿Por qué ambas palabras se usan en hebreo como si fueran sinónimas? Desde el punto de vista divino, el respeto por la palabra dada, la fidelidad a aquello que tú dices, es una expresión de amor.

¿Es posible respetar la palabra empeñada sin tener el temor de Dios en el corazón? Sí, lo es; basta con ser una persona responsable. Pero con Dios las cosas no pueden ser apenas fruto del deber, sino del amor. El deber te lleva simplemente a ser un buen ciudadano, pero no te brinda felicidad.

El amor funciona de manera diferente. Hace de ti una persona feliz y, en consecuencia, acabas siendo buen ciudadano.

En el texto de hoy se contrasta al hombre fiel con el mentiroso. Salomón afirma que es mejor ser pobre que ser un hombre en quien nadie confía.

En los círculos de liderazgo y administración se habla mucho de credibilidad. Decir que tú crees en principios, es una cosa. Vivir esos principios, es algo diferente. Las personas no creen tanto en lo que tú dices, sino en lo que haces en relación a lo que dices.

La persona que está llena del amor de Jesús querrá ver a otras personas felices y cumplirá con ellas la palabra empeñada. El resultado será la credibilidad. Las personas confiarán en ti, te amarán y te seguirán. Ahora tiene sentido el versículo "lo que torna agradable a un hombre es su misericordia", o su fidelidad.

Haz de este día un día, no solo de palabras, sino de acciones. Transforma valores en realizaciones, sueños en realidades, obstáculos en cambios de rumbo, riesgo en recompensa. Tú puedes, porque en esta lucha todo el poder de Dios está a tu disposición. Es solo ir a Jesús en actitud humilde y suplicarle que haga lo que tú no puedes hacer solo.

Comienza por tu casa, con tus hijos. ¿Les prometiste algo que no cumpliste? Los valores no se enseñan con palabras, se transmiten con el ejemplo. "Lo que hace agradable al hombre es su misericordia, el pobre es preferible al mentiroso".

 


 

Por Ing. Gabriel Nina Brito

Miembro del equipo de Ministerios PM


 

 

 

 

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