Lecturas Devocionales para Adultos
Semana 36

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La venganza es una reacción natural ante las injusticias. Podría ser considerada justa, desde el punto de vista humano. Es lógico que quien hace algo perjudicial contra otro, reciba lo que merece, pero el consejo bíblico de hoy es: "No digas: Yo me vengaré". Da la impresión de que Dios quiere que tú aceptes pasivamente las injusticias. ¿Por qué el justo debe soportar en silencio el abuso injusto? La segunda parte del proverbio de hoy nos da la respuesta: la venganza causa más daño a quien la practica que a quien la recibe. Cualquier tipo de venganza, antes de ser una realidad, es un cóctel de emociones negativas: odio, rabia, rencor, ira, angustia y desesperación. Estos son sentimientos propios del corazón natural. Pero el hecho de ser naturales no significa que sean correctos. Por el contrario, son un aglomerado de veneno que destruye las cosas más puras que el ser humano tiene. Es como el ácido que corroe los valores, los principios y, principalmente, la paz del corazón. Pero la promesa es: "él te salvará". La persona vengativa vive en esclavitud. El otro día recibí la carta de un hombre que mató a su ex socio. Su socio se había apoderado de la empresa que era de ambos. "Yo confié en él -decía la carta-, pero él me traicionó". Durante varios meses, la víctima del engaño estudió la manera de vengarse. Fueron meses de angustia, dolor, vergüenza, odio, rencor y rabia, los que lo llevaron a planificar el asesinato de su ex socio. Lamentablemente, todo se descubrió y ahora pasa los días, las semanas y los meses en la celda de una cárcel. "Debería estar feliz -añade en la carta-, pero no lo estoy, mi corazón continúa siendo un pozo de heridas, rabia y odio. Por eso, el proverbio de hoy dice: "Espera a Jehová y él te salvará". ¿De qué te librará, si la injusticia fue verdaderamente cometida? Te librará del odio, del rencor y de la rabia que son los peores verdugos que una persona puede cargar. El peor daño que alguien puede hacer contra ti no es el acto de injusticia en sí, sino el veneno que el deseo de venganza deja en tu corazón y que va destruyendo tu vida lentamente. Tú puedes escoger librarte de ese veneno. Pídele a Dios fuerzas y "No digas: Yo me vengaré; espera a Jehová y él te salvará". Feliz día para ti hoy, sin penas ni rencor.
Domingo 2 de septiembre PALMADAS EN LAS ESPALDAS
David tuvo muchas mujeres. Una de ellas, Mical, era hija de Saúl. El casamiento de David con ella estuvo lleno de intrigas. Por un lado, Saúl le palmeaba las espaldas a David y le decía: "¡Sé mi yerno! ¡Quiero que formes parte de mi familia!" Pero cuando David se daba vuelta, Saúl trataba de destruirlo a toda costa. La parte de la Biblia que narra esa historia* termina diciendo que Saúl fue enemigo de David toda la vida. A veces, con palmaditas en las espaldas. El salmo de hoy, de donde sacamos el texto, es un salmo de lamentación y súplica. David pide que no sea contado con los impíos y menciona una característica especial de esos impíos: los que hablan de paz con su prójimo, pero tienen el mal en su corazón. Cuando las personas se saludaban en Israel, usaban la palabra "shalom", que quiere decir paz. Era como decir hoy: ¿Cómo te va? ¿Estás bien? La gente decía eso por costumbre. El corazón puede estar lleno de rabia u odio, pero cuando las personas se encuentran, dicen: ¡Todo bien! El salmista habla de eso al referirse a las personas que hablan de paz con su prójimo, pero tienen mal en el corazón. Siempre tendremos que convivir con personas de ese tipo. ¿Qué podemos hacer? Primero, haz como David: busca a Dios y coloca la vida de esa persona en sus manos. El es el único que puede resolver esa situación. Antes de salir de casa y antes de iniciar tus actividades hoy, pon a esa persona en las manos del Señor. Ora por él. La oración intercesora tiene un poder increíble. En segundo lugar, no te olvides de ver cuáles son tus propias motivaciones. Eso por una simple razón: tener cuidado para no ser igual a tu enemigo. Esa es la lucha diaria, la batalla sin fin del cristiano. Tal vez, por algún motivo, sientas el deseo de obrar de ese modo. La rabia o el espíritu de venganza tratan de apoderarse de todos los corazones. Eso envenena el alma y oxida la capacidad de amar. No permitas ese tipo de sentimiento en ti, porque un día la justicia divina caerá sobre "los que hacen iniquidad, los cuales hablan con sus prójimos, pero la maldad está en su corazón". * 1 Sam. 18.
Lunes 3 de septiembre EL VERANO
Las estadísticas indican que más del 80% de los americanos vive permanentemente endeudado. La tarjeta de crédito es mucho mejor recibida que el dinero en efectivo. La publicidad aumenta la fiebre del consumo, y existen personas que piensan que "deber una cantidad media razonable, no es deber". Y que deber "es una manera inteligente de vivir con el dinero de los otros". Es claro que el consejo bíblico es diferente. No gastes todo lo que recibes, junta en el verano, guarda, aprovecha los tiempos de las "vacas gordas" y cuando lleguen los tiempos difíciles tú sabrás dónde encontrar. El proverbio de hoy no solamente aconseja a ahorrar. Nos enseña cómo aprovechar las oportunidades de la vida. El verano no dura para siempre. La juventud no es eterna. Ningún empleo es seguro. Hay puertas abiertas, pero viene la noche cuando es necesario cerrarlas. Todo pasa. Las oportunidades van y vienen. Nada es permanente. Desperdiciar las oportunidades es peor que desperdiciar el dinero. El dinero no compra las oportunidades pero si tú las aprovechas, conseguirás dinero. La diferencia entre los victoriosos y los derrotados, es el aprovechamiento de las oportunidades. No hay lugar para la indecisión. ¿Por qué postergar lo que puede ser hecho hoy? ¿Por qué esperar a enero para comenzar de nuevo? ¿Por qué aguardar el verano, si antes llegará el invierno implacable, cobrando la falta de previsión? Lo que tú haces con el presente hoy, determinará tu futuro. Hoy es el día. Ahora es el verano. Es tiempo de plantar y de cosechar. Tiempo de guardar y almacenar. Esta es la juventud, tiempo de aprender a prepararte para los días cuando las fuerzas y las oportunidades te sean escasas. Haz un balance de tu vida. ¿Qué necesita ser hecho en tu vida hoy? ¿Qué decisión necesitas tomar? ¿Hasta cuándo vas a postergarla? Dios está siempre listo a conceder sabiduría y extender la mano al desfallecido, pero recuerda: "El que recoge en el verano es hombre entendido; el que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza".
Martes 4 de septiembre PROMESA ALENTADORA
Cuanto tiempo hace que tú estás suplicando por una determinada bendición y te da la impresión que al Señor no le importa tu pedido? El salmista presenta hoy una promesa alentadora. Tú no serás olvidado para siempre, y no serás perpetuamente frustrado. ¿No es una gran noticia? Pero hay una condición para que la promesa divina se cumpla. Tú necesitas ser un "menesteroso-pobre". Aquí no se habla de dos tipos de personas. Tú sabes que esta es una poesía hebrea y que la belleza de la poesía hebra no radica en la rima, sino en el paralelismo. El paralelismo es la repetición del mismo pensamiento en dos frases aparentemente diferentes. De modo que el menesteroso o necesitado de la primera frase, es el pobre o afligido de la segunda. Puede ser que tú estés afligido hoy, si estás enfrentando algún problema Pero, necesitado, no necesariamente. La palabra hebrea menesteroso, ébyón, es usada por lo menos en tres aspectos diferentes. Para referirse a un estado de pobreza material, a una persona que no tiene posición social, o a una actitud de humildad ante Dios. Inclusive el verbo hebreo necesitar, abah, significa aceptar, consentir. Nadie acepta la intervención de otro si no se siente necesitado. Cuando el ser humano piensa que Dios está tardando en responder, es generalmente porque no llegó al estado de necesidad espiritual que lo lleva a aceptar la intervención divina en su vida. Aquella noche en el mar de Galilea, los discípulos lucharon con las olas y el viento contrario mientras tuvieron fuerzas. Eran pescadores, acostumbrados a las tempestades y tormentas, ¿para qué pedir ayuda? Ellos podían resolver el problema por sí mismos. Pero a la cuarta vigilia, allá por las cuatro o cinco de la mañana, cuando ya no tenían más fuerzas, cuando el orgullo y la suficiencia humana habían desaparecido y se sentían "necesitados", Jesús apareció andando sobre las aguas para socorrerlos. Sentirse necesitado no es un asunto de palabras ni de lágrimas, es una actitud del corazón. Es lo que tú y yo necesitamos aprender diariamente. Porque la promesa del Señor es: "Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente".
Miércoles 5 de septiembre VIDA, JUSTICIA Y HONRA
Si tú subes al avión para Buenos Aires, con certeza llegarás a Buenos Aires. No hay forma de tomar la autopista de Washington a Nueva York y llegar a Miami. Este es el consejo bíblico de hoy. ¿Deseas obtener vida, justicia y honra? Sigue el camino de la justicia y de la bondad. Jesús es ese camino. Cuando Jesús estaba en la tierra, dijo un día: "Yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí".* ¿En qué sentido Jesús es el camino? Él te invita a una vida de compañerismo diario. El cristianismo es justamente eso, andar con Jesús todos los días. Desde la hora en que te despiertas, temprano por la mañana, hasta la hora en que te acuestas. Trabajando, estudiando, comprando y vendiendo, haciendo cualquier cosa. Si tú tienes conciencia de la presencia de Jesús, eres un cristiano. La tragedia humana es limitar la vida cristiana a una hora por semana en la iglesia o, en la mejor de las hipótesis, a una hora de meditación y oración por día. Todo eso es bueno, pero insuficiente para vivir una vida feliz. El secreto es no apartarse de Jesús un instante, permitir que él forme parte de las negociaciones y de las decisiones. Andar permanentemente con él. ¿Cómo es posible eso? ¿Significa que debemos caer en el terreno del misticismo, tratando de oír "la voz de Jesús", o experimentando sensaciones sobrenaturales? ¡No! Jesús guía la vida de sus hijos a través de las enseñanzas de su Palabra. Si tú no la lees, y no meditas en la Palabra de Dios, ¿cómo te va a hablar él en los momentos de necesidad? La Biblia es la revelación escrita de la voluntad de Dios para el ser humano. El camino es Jesús, su Palabra es la guía. Seguir a Jesús es seguir los consejos bíblicos. Tú encuentras en ella instrucciones para las circunstancias más difíciles de la vida: cómo educar a tus hijos, cómo salir de las deudas; cómo cultivar relaciones, etcétera. Haz de este día un día de decisiones de vida. Consigue una Biblia, léela, estúdiala, vale más que una carrera universitaria o un título doctoral. Jesús es la Fuente de la sabiduría. Y no olvides: "El que sigue la justicia y la misericordia hallará la vida, la justicia y la honra".
Jueves 6 de septiembre UN FINAL FELIZ
Los judíos piensan que este salmo fue escrito por David en los años de la vejez, después del incidente narrado así: "Isbi-benob, uno de los descendientes de los gigantes, cuya lanza pesaba trescientos siclos de bronce, y quien estaba ceñido con una espada nueva, trató de matar a David; mas Abisai hijo de Sarvia llegó en su ayuda, e hirió al filisteo y lo mató. Entonces los hombres de David le juraron, diciendo: Nunca más de aquí en adelante saldrás con nosotros a la batalla, no sea que apagues la lámpara de Israel".* ¿Puede, por una cosa de esas, decirle el pueblo al rey: "Por favor, su majestad, ya está viejo; no necesita ir a la guerra con nosotros"? Pero la vida es así. Llega un momento cuando los hijos quieren decirnos lo que debemos o no debemos hacer. Nos cuidan como nosotros los cuidábamos cuando eran pequeños. Es la vida, y es necesario aprender a convivir con esa realidad. David expresa en este salmo su confianza en Dios, en los tiempos de la vejez. Sus padres ya descansaban en el sepulcro. Él ya vivió, lloró, amó, erró, pidió perdón, se levantó y triunfó. Pero la vida pasó. Los años se fueron. Ya no era un muchacho que mataba leones y osos que amenazaban su rebaño. Tampoco era ya el joven sin temor que con una honda y cinco piedras había derribado al gigante Goliat. Todavía cree que puede, es verdad. Acaba de enfrentar a otro gigante, Isbi-benob, pero casi muere esta vez si no fuera por la intervención de Abisai. Por eso, sus propios soldados le aconsejaron: "Por favor, David, permanece en el palacio, no apagues la lámpara de Israel". ¿Cómo te sentirías tú en esas circunstancias? ¿Cómo encarar la realidad de la vejez que avanza implacablemente? David expresa con seguridad: "Jehová me recogerá". Al escribir este devocional ya no soy joven. Yo también viví. Me queda continuar mirando al horizonte y colocar en las manos de Dios todo aquello que recibí de él. En el caso de David, el compañerismo con Jesús era la fuente de certeza y satisfacción con relación al futuro. Si esa es tu realidad, agradece a Dios por la vida, por las alegrías y hasta por las tristezas, y expresa como David: "Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá". 'Juan 14:6. '2Sam. 21:16, 17.
Viernes 7 de septiembre DIOS SABE TODO
El hombre se me acercó cuando esperaba el vuelo en el aeropuerto de San Luís, Estado de Marañen, Brasil. Debía tener unos 70 años. Se notaba cansado. Las arrugas profundas en su frente, hablaban de su vida marcada por el dolor. "Vi muchos de sus mensajes por televisión -dijo-, pero nunca pensé que algún día pudiera conocerlo personalmente". Después, emocionado, me contó su drama, sus luchas y sus contradicciones. Había vivido casi durante 30 años una vida doble. Me contó de las noches sin dormir, atormentado por la culpa y el miedo de ser descubierto un día. El día llegó. Su vida se vino abajo, se destruyeron sus planes y sus sueños. El respeto y la admiración que había construido a lo largo de los años, se hicieron pedazos cuando se descubrió su vida oculta. "Hoy vivo solo. Perdí las dos familias. Siento vergüenza de mirar a los ojos de mis hijos y nietos. Vivo escondiéndome de todo el mundo y, en medio de ese dolor y vergüenza, sus mensajes en la TV trajeron esperanza y alivio a mi corazón" —añadió. Los caminos del ser humano son extraños e incomprensibles. Ama y sin embargo anda por caminos peligrosos que, tarde o temprano, herirán a las personas que son parte de las cosas más bellas que recibió de Dios. Obra contra sí mismo. Se transforma en su peor enemigo. Se esconde de las personas como si esa fuese la solución, olvidando que "los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová". En su misericordia, Dios usa la propia conciencia como si fuese la luz de sus ojos, llamando a la criatura de vuelta. Pero el hombre insiste en huir, correr, creyendo que lejos de su Creador, tendrá un poco de paz. ¡Se engaña! Cuanto más distante de su Creador, más desesperado vivirá. Más angustiado, atormentado e infeliz, hasta llegar al cinismo, al terreno pantanoso, a la arena movediza que lentamente irá devorando su vida. Hoy es un nuevo día. Recordar que Dios considera nuestros caminos, nos obliga a evaluar el camino que estamos transitando. El hecho de que las personas no te vean, no significa que Dios no lo sepa, "porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, y él considera todas sus veredas".
Por Ing. Gabriel Nina Brito Miembro del equipo de Ministerios PM
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