Lecturas Devocionales para Adultos
Semana 33

11 al 17 de Agosto del 2007
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Sábado 11 de agosto. ALMA Y CUERPO
Amaneció un día más en tu vida? El sol brilla esplendoroso allá afuera, *~*' »pero las nubes de la tristeza y de la aflicción, ¿parecen asfixiarte? En vez de salir por ahí contando cuan "injusta es la vida", ¿por qué no haces lo que David hacía cuando estaba triste? ¿Por qué no vas a Jesús, le abres tu corazón y lloras en su presencia? Dios siempre está dispuesto a escuchar el clamor sincero de sus hijos y con certeza, escuchará el tuyo también. En el salmo de hoy, David expresa su concepto de la unidad del ser humano. Mente, corazón y cuerpo no pueden ser divididos. Cuando la vida espiritual anda mal, necesariamente afecta a la vida emocional y física. "Se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo", afirma el salmista. Alma y cuerpo. La dimensión espiritual está unida a la vida física del hombre. Inútilmente trata el ser humano de estar bien de un lado, menospreciando el otro. Este salmo fue escrito por David en los terribles meses que siguieron a su pecado de adulterio y asesinato. Su conciencia lo atormentaba con crueldad y sufría las consecuencias terribles de su pecado. Algunos salmos sugieren la idea de que, en ese tiempo, David no fue atormentado solamente por la culpa, sino también por la lepra. Hay enfermedades físicas que son el fruto de una conciencia culpable. Un día llevaron un paralítico a Jesús. El Maestro le dijo: "Hijo, tus pecados te son perdonados".* La multitud no entendía. Creían que el paralítico necesitaba ser curado y no perdonado. No lograron ver la relación entre la vida espiritual y la vida física. Jesús entonces enfatizó esa relación, al decir: "Para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados [...]: Levántate, toma tu lecho y vete a tu casa".* Santiago añade: "Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados".** Confía siempre en la misericordia perdonadora de Dios y hoy, antes de partir para tus actividades, ora en tu corazón: "Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia; se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo". * Mar. 2:5, 10,11. ** Sant. 5:15.
Domingo 12 de agosto PALABRAS JUSTAS
Aprendí, cometiendo errores, que las palabras son trascendentales en la vida de una persona. Guardo recuerdos tristes de palabras que no debería haber dicho. Descubrí que soy apenas un ser humano y que transito una larga jornada de crecimiento. El sabio Salomón, a lo largo de todo el libro de Proverbios, parece decir: Vigila tus palabras y serás feliz. En el versículo de hoy habla de palabras justas. La justicia no es tan solo rectitud, es también exactitud. Las palabras justas son palabras que encajan, que caben perfectamente en el lugar donde son colocadas. Las palabras que son correctas en una ocasión, pueden ser incorrectas y estar fuera de lugar en otras. La sabiduría coloca en los labios la palabra justa en el momento adecuado.* Salomón contrasta la justicia con la perversidad. Afirma que en sus palabras no hay "cosa perversa ni torcida". La palabra torcida, en hebreo espathal, que se refiere a una cuerda cuyo hilo está tan finamente entrelazado que nadie consigue identificar un hilo del otro. Esta es una figura para ilustrar las palabras torcidas, el lenguaje doble, una buena, otra mala, una seria, otra frívola. Hay conversaciones maliciosas que dan a entender una cosa, pero que quieren decir otra. Las personas que no viven en comunión con Jesús, que es la sabiduría de Dios, usan el lenguaje como una trampa, "plantan verde para recoger maduro". A veces consiguen lo que quieren, pero lo que alcanzan no les satisface. Quedan con el sabor amargo de una victoria hueca. La vida de una persona sabia es una vida de crecimiento. Siempre tiene nuevos horizontes a ser alcanzados en todas las áreas de la vida. Cada día es un nuevo desafío, con nuevas metas y nuevas propuestas. Esa persona sabe que "de la abundancia del corazón, habla la boca" y, por eso, lleva su corazón a Jesús. Haz de este día un día de victoria y de crecimiento. Vigila tus intenciones y tus palabras. Llena tu corazón del amor de Dios y transborda amor a los que encuentres en tu camino. Di como Salomón: "Justas son todas las razones de mi boca; no hay en ellas cosa perversa ni torcida". 'Cf. Prov. 25:11.
Lunes 13 de agosto CLAMA AL SEÑOR
No conozco ningún cristiano que no enfrente dificultades en esta vida. ¿Tú conoces a alguno? El versículo de hoy nos enseña cómo enfrentar las tribulaciones y salir victoriosos. Este texto presenta tres verbos: clamar, escuchar y librar. El primero de ellos se refiere a la responsabilidad humana: Clamar. Dios no puede hacer nada por quien cree que no necesita ayuda. Aquí está el peligro de pensar que tú eres la fuente de la energía interior, o que la solución está dentro de ti mismo. Esa es la idea que el humanismo enseña. Miles de personas andan por la vida tratando de encontrar "luz", "aura", "energía" y descubren que están vacías y derrotadas. La promesa del salmista es para los que claman, porque reconocen que necesitan ayuda. La actitud divina es doble: primero escuchar, después librar. ¡Cuántos problemas humanos se resuelven por el simple hecho de que alguien escuchó a la persona! Hay profesionales que hacen dinero, solo porque conocen el arte de escuchar. ¡Cuántos jóvenes caen víctimas de las drogas, solo porque nadie los escucha! ¿Estás tú escuchando a tu hijo o a tu cónyuge? Muchos problemas podrían evitarse si aprendiéramos a escucharnos unos a otros. Aprende a escuchar. El mejor órgano de comunicación no es la lengua, sino el oído. Dios está siempre listo para escucharte. Pero el texto va más lejos. Dice que él te libra de las tribulaciones. A veces, con el simple hecho de escucharte. Cuando tú hablas con él a través de la oración y después quedas en silencio tratando de oír su voz, el Señor va colocando tus pensamientos y sentimientos en orden y tú te levantas de los momentos de meditación con la decisión correcta para las circunstancias confusas por las que estás pasando. "Claman los justos". No basta clamar, es preciso ser justo, y para ser justo todo lo que necesitas hacer es abrir el corazón a Jesús, y decirle: "Señor, aquí estoy, nada soy y nada tengo. Soy apenas de barro. ¿Puedes hacer algo de este simple barro?" No tengas miedo ante la montaña de dificultades que se presenta ante ti. Si Dios sacó a David de la caverna de Adulam, donde estaba escondido con miedo de sus enemigos, ciertamente te llevará a ti también a la victoria. No olvides que: "Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias".
Martes 14 de agosto SABIO DE CORAZÓN
El corazón no siente. Es solo un músculo cuya principal función es bombear la sangre para llevar vida al cuerpo. El corazón, sin embargo, es usado para simbolizar el lugar más secreto del ser. No genera solo la vida, puede generar también la muerte. La persona sabia hace de su corazón un cofre para guardar los mandamientos de Dios. Los mandamientos de Dios no son solo obligación y deber, son consejos de amor para hacer de la vida una experiencia gratificante. Los mandamientos son instrucciones que muestran el camino y orientan al extraviado, son señales de tránsito a lo largo de la carretera, advirtiendo las curvas peligrosas y los defectos del pavimento. Las personas sabias siguen las reglas porque saben que la obediencia a ellas garantiza el éxito de la jornada. La desobediencia es fatal. Conduce a la muerte. En la Biblia, la desobediencia se llama pecado. En griego, pecado significa errar el blanco. Las personas que se rehúsan a obedecer los mandamientos pueden estar bien intencionadas, al buscar caminos mejores para llegar al puerto deseado, pero están condenadas a errar el blanco. La consecuencia es que "caerán", afirma el texto. Nadie en pleno uso de razón desea ese final para la historia que está escribiendo. Todos buscan el éxito, y corren detrás del éxito, pero yerran el blanco. Las buenas intenciones no son garantía de llegar al destino. Los sentimientos humanos son traicioneros. ¡Ay de la criatura que se deja gobernar por ellos! Tú tienes en tus manos los mandamientos divinos. ¿Qué harás con ellos? ¿Filosofarás acerca de ellos? ¿Tratarás de adaptarlos a la cultura que te rodea o los obedecerás con humildad, en tu peregrinación rumbo al blanco? • Vive este día con sabiduría. Sométete al Dios de la vida. Entrega en las manos del Señor tus sueños y planes, y recuerda que: "El sabio de corazón recibirá los mandamientos; mas el necio de labios caerá".
Miércoles 15 de agosto PALABRA Y PROCEDIMIENTO Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra es hecha con fidelidad. Sal 33:4, No sabemos quién fue el autor del salmo de hoy. Pero sabemos que el tema es el loor y la gratitud. Debemos ser agradecidos a Dios por todo lo que recibimos de sus manos. Los tres primeros versículos son una invitación a la alabanza. Después viene el versículo 4, que escogí para nuestra meditación. En este versículo el autor presenta las razones para alabar. La primera razón que el salmista presenta es que "recta es la palabra de Jehová". Recta, en hebreo, es yashar. La primera vez que aparece yashar en la Biblia es en Éxodo, y está relacionada con una promesa hecha por Dios a Israel: "Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti".* ¿Cómo puede el ser humano saber lo que es recto? Vivimos en días en los cuales cada uno quiere determinar lo que es recto. Todo es "relativo", dicen. Todo es "ajustable". "Todo depende de la cabeza de cada uno", es el argumento que más se escucha. El salmista declara contundentemente que solo Dios es recto, y, por tanto, es la única persona que tiene autoridad para definir lo que es moral, y lo hace a través de su Palabra. La criatura puede decidir si acepta o si rechaza lo que Dios determina como recto, pero no es su atribución escoger el camino errado y decir que es recto, porque al hacerlo, se coloca en el lugar de Dios. El segundo motivo que el salmista presenta para alabar, es que el proceder de Dios es fiel. Sus promesas no fallan. Son eternas y verdaderas, justas y bondadosas. Un Dios recto, no podría actuar de otro modo que no fuera recto. Palabra y procedimiento se mezclan y se complementan de manera extraordinaria en el carácter de Dios. La "palabra" es la idea. El "procedimiento" es el hecho. La "palabra" es la promesa. El "procedimiento" es el cumplimiento. Es a través de su Palabra y de su procedimiento como Dios se revela al ser humano y define lo que es moral y lo que es inmoral. Aceptar su Palabra es aceptar sus promesas. Tú necesitas el cumplimiento de las promesas de Dios en tu vida. Haz de este día, un día de obediencia. Pídele a Dios fuerzas para andar en sus caminos. Déjate guiar por su voz y confía en él: "Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra es hecha con fidelidad". Éxo. 15:26.
Jueves 16 de agosto. ACEPTA LA ENSEÑANZA
Tú solo le das valor a las cosas que te interesan. Es una ley de la vida. Nadie se detiene debajo de un naranjo si no le gustan las naranjas. El dinero le interesa a todos. Es incuestionable su valor. El otro día, alguien dijo: "El dinero no hace la felicidad... ¡Pero cómo ayuda!" Sin embargo, el texto de hoy muestra que en lugar de buscar lo que "ayuda", es mejor buscar la propia felicidad. Los libros de Salmos y Proverbios dan la impresión de ser repetitivos al afirmar que el secreto de la felicidad es encontrar el camino y andar en él. La felicidad no es una meta, es un camino. Tú no llegas, tú andas. Avanzas mientras eres feliz. El día que dejas de avanzar, creyendo que ya alcanzaste la felicidad, dejas de ser feliz. Si la felicidad, como dijimos, es un camino, entonces evidentemente es un proceso. Todo proceso incluye crecimiento, y no hay crecimiento sin aprendizaje. Por eso, Salomón afirma: "Recibid mi enseñanza". Para aceptar la enseñanza lo primero que tú debes hacer es aceptar que el Maestro sabe más que tú. Es necesario ser humilde. El orgullo es la mayor barrera en el proceso del aprendizaje, y el corazón humano es por naturaleza orgulloso. Cree que lo sabe todo, y que puede encontrar su propio camino. Se pierde en la selva enmarañada de sus propios razonamientos. Justifica sus errores. Explica sus actitudes, pero no se entrega. Dios podría abandonar a la criatura flotando en las aguas turbulentas de la suficiencia propia, pero no lo hace. Está siempre dispuesto a enseñarnos. Conoce bien el camino. Nos creó. Conoce los rincones más oscuros y tenebrosos del corazón y la mente. Está siempre dispuesto a enseñar, si la criatura desea aprender. La joya más cara del mundo, no tiene ningún valor en las manos de alguien que la rechaza. Las cosas solo tienen sentido si ocupan un lugar en tu corazón y te inspiran a la acción. Acepta hoy los consejos divinos. Ponlos en práctica. Vívelos. Experiméntalos. Escucha la voz de Dios, diciendo: "Recibid mi enseñanza y no plata; y ciencia antes que el oro escogido".
Viernes 17 de agosto. EXAMÍNAME
Este salmo fue escrito en la época del hambre que asoló a Israel durante tres años. El contexto nos muestra que la nación atravesaba un período de crisis. David tenía en ese entonces 58 años de edad y, como siempre hizo en los momentos de crisis, se dirigió a Dios en busca de socorro. El relato bíblico narra esta historia así: "Hubo hambre en los días de David por tres años consecutivos. Y David consultó a Jehová, y Jehová le dijo: Es por causa de Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas".* Había una historia vergonzosa en el pasado de Israel. Saúl no había cumplido el trato que Josué había hecho con los gabaonitas al conquistar Canaán. Ahora, años después, el pueblo estaba sufriendo las consecuencias y nadie sabía porqué. En esas circunstancias, el rey vuelve sus ojos a Dios y ora: "Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón". David sabía que no era culpable de la crisis que enfrentaba. Hay momentos críticos de los cuales tú no eres responsable. No siempre el sufrimiento es el resultado de los errores que tú hayas cometido. Muchas veces, tú experimentarás el dolor como consecuencia de los errores cometidos por tus antepasados. David pasaba por uno de esos momentos, y dice al Señor: "Examíname. Pruébame. No mires solo mi conducta exterior. Mira mis sentimientos y pensamientos íntimos. Tú sabes que en este caso, yo soy inocente. En mi vida puede haber muchos errores, puedo haber fallado muchas veces, pero en este caso, Señor, yo no tengo la culpa". La Biblia afirma que "no hay justo ni aun uno". ¿Cómo podía el salmista tener el atrevimiento de pedir a Dios que lo probara, si "todos los que pecaron están destituidos de la gloria de Dios"? Tal vez la respuesta está en el versículo 3, donde David apela a la misericordia divina. En hebreo, misericordia, jased, significa bondad, amor constante, gracia, fidelidad, clemencia. Fue por ese amor incomprensible que: Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él".** En él. En Jesús. En ningún otro hay salvación. En él tú y yo somos justos. Solo estando en él, andando con él, manteniendo comunión permanente con Jesús podemos ir a Dios y orar como David: "Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón". *2Sam. 21:1. ** 2 Cor. 5:21.
Por Ing. Gabriel Nina Brito Miembro del equipo de Ministerios PM
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