Pr Alejandro Bullón

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Lecturas Devocionales para Adultos

Semana 32

3 al 10 de Agosto del 2007


 

     

 

Sábado 4 de agosto.  MEMORIA BENDITA

  • La memoria del justo será bendita; mas el nombre de los impíos se pudrirá.  Prov. 10:7.

Una de las características de los proverbios es el uso de la antítesis. A través de ella el autor enseña una lección por contraste. Se presentan dos caminos, dos situaciones o dos destinos e, implícitamente, se deja la elección con el lector.

En el versículo de hoy se habla del justo y del impío. ¿Qué sucederá con la memoria del perverso? El impío no toma en cuenta a Dios en sus decisiones y cuando muere "se pudrirá", afirma el texto.

¿Te atreverías tú a ponerle a tu hijo el nombre de Judas, Nerón o Hitler? Pero tú encuentras perros con esos nombres. Esto muestra que los impíos no son olvidados. Son recordados, pero con pena, con dolor, con tristeza, y a veces con amargura y rabia.

En la vida, esas personas tuvieron todo lo que el ser humano aparentemente necesita para ser feliz: fama, riqueza, placer y poder. ¿Valió la pena? Quizás, sí. Desde el punto de vista humano, tal vez. Pero, ¿eso es todo? ¿La vida es apenas eso?

Multitudes corren atrás de las luces fascinantes de esta vida. Gloria, fama, riqueza y poder parecen tornarse las cosas más importantes, mientras que las personas amadas quedan al lado del camino, esperando una palabra de amor, un gesto de cariño, o un poco de tiempo para sentirse importantes. La vida pasa. Cuando tú menos te das cuenta, la primavera y el verano ya se fueron, el invierno llegó y tú estás solo, lleno de dinero, poder y fama, tal vez, pero irremediablemente solo.

En contraste, "la memoria del justo será bendita". ¿Por ventura, no se cuentan hasta hoy las historias de José, Daniel, Isaac y otros héroes de la fe?

Necesito revisar todos los días los valores que me inspiran, necesito repensar mis motivaciones. ¿Cuánto vale la confianza de un hijo, la comprensión de la esposa o la sonrisa de un nieto? ¿Cuánto vale el mirar agradecido de alguien a quien le ofrecí un poco de mi tiempo?

¿Estás viviendo y trabajando solo para esta vida o también para la eternidad? Analiza esto, porque "la memoria del justo será bendita; mas el nombre de los impíos se pudrirá".

 

Domingo 5 de agosto.  MI FRAGILIDAD

  • Hazme saber, Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días;  Sepa yo cuan frágil soy. Sal. 39:4.

Hoy quiero invitarte a pensar en la brevedad de la vida. Es lo que el salmista hace. Nos hace pensar. Al enemigo no le gusta que el ser humano piense, especialmente cuando se trata de asuntos espirituales. Esta es la mejor manera de inducirte a vivir descuidadamente, como si la vida nunca fuera a terminar.

El apóstol Santiago parece desarrollar el pensamiento del texto de hoy, al declarar: "¡Vamos ahora! los que decís: Hoy y mañana iremos a tal ciudad, y estaremos allá un año, y traficaremos, y ganaremos; cuando no sabéis lo que será mañana. Porque ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece".*

La Biblia no enseña que el hacer planes esté mal. Una vida sin planes no tiene sentido. El salmista aconseja planificar, teniendo en cuenta la brevedad de la vida.

Si tú tuvieras que hacer tan solo cinco cosas en la vida: criar a tus hijos, conseguir un título profesional, construir una casa, estar en paz con Jesús y dejar una buena herencia para tus hijos, ¿cuál sería el orden de prioridad? ¿Qué harías primero? ¿Cuál dejarías para el final? ¿Una cosa después de otra? Seguramente; pero el fundamento espiritual le da sentido a todo.

Muchas veces encuentro personas que en el fin de su existencia, se lamentan por el tiempo perdido y por las oportunidades desperdiciadas.

Un hombre que se suicidó al descubrir que tenía SIDA, dejó escrito lo siguiente: "Dios me llamó en la infancia, en la juventud y en la edad adulta. Nunca quise oír su voz. Hoy descubrí que estoy condenado. Sé que voy a morir y siento la voz de Dios llamándome, pero, ¿por qué debo aceptar si mi vida ya no tiene valor?"

¿Reconoces tu fragilidad? ¿Sabes que hoy eres, y que mañana no serás? ¿Por qué no dar valor a las cosas que realmente valen? ¿Por qué no cambiar las prioridades de la vida? Amar, perdonar, dar una nueva oportunidad a quien erró. Disfrutar de las alegrías simples de la vida, emocionarse con las lágrimas de un niño, ser gentil, en fin, son cosas pequeñas que valen la pena ser vividas. Que tu oración sea: "Hazme saber, OH Jehová, mi fin, y cuánta sea la medida de mis días; sepa yo cuan frágil soy".

'Sant. 4:13, 14.

 

Lunes 6 de agosto.  PRIORIDADES

  • Mejor es lo poco con el temor de Jehová, que el gran tesoro donde hay turbación. Prov. 15:16.

Que las cosas espirituales son más importantes que las materiales, todo cristiano lo sabe. Por lo menos en teoría. Es lo que se aprende desde niño. "Es necesario poner a Dios en primer lugar".* Fácil de ser dicho. El problema es llevar esa teoría bonita al terreno de la experiencia diaria. En el mundo materialista en que vivimos, se nos hace difícil pensar en Dios, cuando los niños tienen hambre y sienten frío y no hay nada para satisfacer las necesidades básicas.

El mensaje de hoy no es una apología de la pobreza. Hay personas que ven al cristianismo como sinónimo de pobreza. El pensamiento bíblico es lo contrario de esa idea. En la Biblia encontramos a los seguidores de Jesús como personas bendecidas en cuya vida hay abundancia. Salomón afirma en el texto de hoy que es mejor ser pobre y estar en paz con Dios y con los hombres, que ser rico y desdichado.

Hay personas obcecadas por el dinero. No miden las consecuencias, dejan los escrúpulos de lado y usan cualquier método para conseguir riquezas. Dios, la familia y los valores pasan a un segundo plano. Los años pasan, la vejez llega y un día descubren que se olvidaron de vivir. Es irónico, trabajaron tanto, lucharon y se esforzaron tanto para "vivir mejor", y no vivieron, apenas existieron.

Las personas sabias colocan las primeras cosas en el primer lugar. Cualquier problema llega a ser administrable cuando tú haces eso. La Biblia es clara al afirmar: "En el principio... Dios" (Gen. 1:1). En el principio de todo. En el principio de los negocios, de la vida familiar, empresarial, profesional. Cuando tú construyes tu vida y tus sueños sobre un fundamento firme, con certeza la casa no se caerá, sino que permanecerá.

Haz de este día, un día para revisar tus prioridades. ¿Qué es lo más importante para ti? ¿Cuál es el lugar que Dios y tu familia están recibiendo? Eso determinará la exuberancia de tu satisfacción, porque para ser feliz no basta realizar mucho, sino sentirse realizado con el fruto del trabajo.

Que Dios te dé un día lleno de victorias. Y no te olvides que "mejor es lo poco con el temor de Jehová, que el gran tesoro donde hay turbación".

' Cf. Mat. 6:33.

 

Martes 7 de agosto.  AMO TU CASA

  • Jehová, la habitación de tu casa he amado, y el lugar de la morada de tu gloria. Sal.  26:8.

Andando por las calles, estando en los aeropuertos o viajando por ahí, /Ame encuentro con frecuencia personas que dicen: "Yo amo a Jesús, me considero un cristiano, pero no gusto de la religión, no pertenezco a ninguna iglesia".

Esa manera de pensar parece ser hoy "políticamente correcta". Hay personas sinceras que creen que la iglesia no es necesaria, que lo que realmente importa es "estar bien con Jesús", pero el texto de hoy afirma que Dios tiene una casa donde su gloria se revela, y ese lugar de habitación es la iglesia.

¿Esto quiere decir que Dios necesita tener una casa para habitar? ¡Claro que no! Cuando Salomón inauguró el templo de Israel, oró diciendo: "¿Es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?"*

No, el templo no es construido por causa de Dios, ni la iglesia existe porque Dios necesite seres humanos que lo adoren. Es todo lo contrario. El ser humano necesita una iglesia y un templo.

Cuando Israel viajaba por el desierto, Dios le ordenó: "Harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos".**

La construcción del templo fue la respuesta divina a la carencia humana. Dios no necesita habitar en nuestro medio. Somos nosotros los que necesitamos tenerlo a nuestro lado.

"Sí -puedes decir-, pero para eso no necesitamos iglesia alguna". Sí, se necesita. Tú eres una brasa que, fuera del brasero, está condenada a apagarse y transformarse en ceniza. Es propio de la naturaleza humana. Nadie puede ser una isla y vivir por sí solo. Unos precisan de los otros y todos necesitamos de Dios. La iglesia es el lugar, a pesar de los seres humanos débiles y defectuosos, donde la gloria de Dios se revela y donde la presencia de Dios se hace sentir, conservando la experiencia espiritual viva.

Si la Biblia es el mapa que conduce a una vida feliz, y si los consejos divinos nunca fallan, ¿por qué este consejo no serviría? Por eso, hoy, antes de comenzar las actividades de tu día, di con David: "Jehová, la habitación de tu casa he amado, y el lugar de la morada de tu gloria".

* Éxo. 25:8.

** 1 Rey. 8:27.

 

Miércoles 8 de agosto  HAZ LAS COSAS BIEN HECHAS

  • El mal mensajero acarrea desgracia; mas el mensajero fiel acarrea salud. Prov. 13:17

Una de las lecciones importantes de la vida es que la felicidad se conquista todos los días en el cumplimiento del deber. La literatura de la sabiduría en el mundo antiguo, estaba frecuentemente diseccionada a orientar a los embajadores en el cumplimiento del deber. La fidelidad del mensajero determinaba el éxito de la misión. Desde esta perspectiva, "el mal mensajero" mencionado en el versículo de hoy, no se refiere al mensajero que llevaba noticias tristes, sino el mensajero negligente que no cumplía bien su misión.

Supongamos que el ejército hubiese perdido la batalla. El mensajero tenía la misión de llevar esa noticia al rey. Por doloroso que pudiera ser, no podía esquivar su deber.

Cuando el hijo rebelde de David, Absalón, murió en la batalla, hubo un mensajero que se apresuró a dar las noticias al rey, pero ante la pregunta: "¿Qué pasó con mi hijo?, el mensajero dijo "no sé, mi señor, solo sé que nuestro ejército venció".

Este mensajero era un mal mensajero. Se esquivó, descuidó su deber, no cumplió su misión de manera íntegra. El texto afirma que aquel que no cumple con su deber "acarrea desgracia". En el original se da a entender que es pasible de castigo.

¿Puede haber mayor castigo para la persona descuidada que el sentimiento de no realización? Todo el mundo prospera, menos tú. Todos crecen, todos son bendecidos y tú sientes que estás siempre en el mismo lugar, asistiendo al desfile de los victoriosos.

El tema central del texto de hoy es la felicidad. Cumple tu misión y cúmplela bien. Eso es parte de una vida realizada y feliz.

¿Por qué no detenerse unos minutos para revisar hoy los tres últimos trabajos que tú realizaste? ¿Los hiciste de manera completa? ¿Los dejaste casi en el fin "porque tenías otras cosas más importantes para hacer"? ¿Qué es más importante que cumplir la misión bien cumplida, por insignificante que parezca? El trabajo bien cumplido es el mejor retrato de una persona victoriosa.

Pídele a Dios sabiduría para ver las cosas que necesitas cambiar y después* enfrenta el cumplimiento de los desafíos que la vida te presenta. Y recuerda: "El mal mensajero acarrea desgracia; mas el mensajero fiel acarrea salud".

 

Jueves 9 de agosto. NO TE INDIGNES

  • No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. Sal.  37:1.

Tú y Mario ingresaron en la empresa el mismo año. Tu currículo es mejor y viene acompañado de años de experiencia calificada. El tiempo pasa y tú percibes que Mario hace cosas que tú no tendrías el coraje de hacer. Si lo hicieras, no podrías vivir en paz contigo mismo. Pero tu colega sin escrúpulos, asciende con rapidez, mientras que tú comienzas a quedar atrás. Lo peor de todo es que a nadie parece importarle la falta de ética de Mario. ¿Qué hacer?

El consejo divino para ti hoy es: "No te impacientes", no te indignes. En otras palabras, mantén la calma, que eso no te perturbe ni te quite el sueño. ¿Sabes por qué? El versículo siguiente da la respuesta: "Porque como hierba serán pronto cortados".

Es una ley de esta vida. El éxito que viene rápido, rápido desaparece y aun así, es un éxito que no trae satisfacción. El fin de la historia solo es vacío y angustia.

A veces Dios permite que los inescrupulosos alcancen victorias terrenas y esas aparentes victorias pueden ser rotuladas como éxito, pero no lo son. La riqueza, el poder, la fama y todo aquello detrás de lo cual el ser humano de nuestros días corre desesperadamente, no es necesariamente prosperidad.

Tú puedes encontrar una persona rica y desdichada. Puedes encontrar en los caminos de la vida, gente famosa desesperada. No es difícil ver a un intelectual, lleno de títulos universitarios y lamentándose. El poeta Rubén Darío lo describe, en su poema titulado "Lo fatal":

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo y más la piedra dura porque esa ya no siente pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente

¿Vale la pena vivir si tú te sientes muerto? ¿Cuál es la ventaja de tener cosas, y alcanzar metas, si todo aquello por lo cual trabajaste la vida toda, no trae satisfacción a tu desesperado corazón?

Piensa en dos hombres del pasado: Hitler y Mussolini. ¿No alcanzaron lo que querían? ¿No hubo tiempo en que parecían victoriosos? Y, sin embargo, ¿dónde están hoy? ¿Cuál fue el triste fin de ambos?

Por eso, continúa en la búsqueda de tus objetivos, transitando la senda agreste de los principios y valores espirituales y hoy, en las diferentes circunstancias de la vida, recuerda: "No te impacientes a causa de los malignos, ni tengas envidia de los que hacen iniquidad".

 

Viernes 10 de agosto LÁMPARA Y LUZ

  • Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen, Prov. 6:23.

Cristina, una joven portuguesa me preguntaba cómo era posible que un Dios de amor y libertad pudiera tener enseñanzas tan estrechas y prohibitivas. "No combina —decía ella—, algo está equivocado en la Biblia". Pero el error no está en la Biblia y sí en el concepto errado que tenemos de los consejos divinos.

Salomón habla hoy de tres cosas. El mandamiento, la instrucción y las reprensiones. Al mandamiento y la enseñanza los compara con la lámpara y la luz. Ambas sirven para romper el poder de las tinieblas. Este es un poder destructivo, porque en medio de la oscuridad tú no ves el camino, y no tienes condiciones de llegar a tu destino. En medio de las sombras tú no andas con rapidez, avanzas despacio, con dificultad, y cuando te das cuenta, ya estás realegado a un segundo plano. Cuando no hay luz, tú no distingues ni las formas ni los colores. Creyendo que estás escogiendo lo verde, puedes estar tomando lo rojo. En medio de la oscuridad, tú caminas sin saber, en el rumbo de la propia muerte.

El ser humano necesita de la luz y de la lámpara. Sin ellas, no hay cómo atravesar la oscuridad de este mundo y llegar con éxito a donde deseas. Necesitas luz para saber cuál es el camino verdadero. Los mandamientos y las instrucciones divinas son esa luz. Su propósito no es cercenar la libertad, sino iluminarte el camino.

Las reprensiones, a su vez, tienen como propósito despertarte cuando estás adormecido, traerte de vuelta al camino de la vida cuando te estás acercando peligrosamente a la muerte.

Piensa, por ejemplo, en la última derrota que tú sufriste. Trata de descubrir la causa. ¿Habría acontecido todo aquello si hubieras prestado atención a las instrucciones divinas? La vida está llena de leyes y principios. El respeto a esas leyes es garantía de bienestar. Menospreciarlas es testarudez e imprudencia. El precio siempre es alto.

Antes de comenzar las actividades de este nuevo día, mira a tu alrededor. Comienza por ti mismo y por tus amados. ¿Qué ajustes deben hacerse? ¿Qué pasos necesitan darse para conservar la armonía de las relaciones gratificantes? Ten en cuenta a Dios, "porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen".

 

 

 

Sábado 11 de agosto. ALMA Y CUERPO

Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia; se han

consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo. Sal. 31:9.

Amaneció un día más en tu vida? El sol brilla esplendoroso allá afuera, *~*' »pero las nubes de la tristeza y de la aflicción, ¿parecen asfixiarte? En vez de salir por ahí contando cuan "injusta es la vida", ¿por qué no haces lo que David hacía cuando estaba triste? ¿Por qué no vas a Jesús, le abres tu corazón y lloras en su presencia? Dios siempre está dispuesto a escuchar el clamor sincero de sus hijos y con certeza, escuchará el tuyo también.

En el salmo de hoy, David expresa su concepto de la unidad del ser humano. Mente, corazón y cuerpo no pueden ser divididos. Cuando la vida espiritual anda mal, necesariamente afecta a la vida emocional y física. "Se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo", afirma el salmista. Alma y cuerpo. La dimensión espiritual está unida a la vida física del hombre. Inútilmente trata el ser humano de estar bien de un lado, menospreciando el otro.

Este salmo fue escrito por David en los terribles meses que siguieron a su pecado de adulterio y asesinato. Su conciencia lo atormentaba con crueldad y sufría las consecuencias terribles de su pecado. Algunos salmos sugieren la idea de que, en ese tiempo, David no fue atormentado solamente por la culpa, sino también por la lepra.

Hay enfermedades físicas que son el fruto de una conciencia culpable. Un día llevaron un paralítico a Jesús. El Maestro le dijo: "Hijo, tus pecados te son perdonados".* La multitud no entendía. Creían que el paralítico necesitaba ser curado y no perdonado. No lograron ver la relación entre la vida espiritual y la vida física.

Jesús entonces enfatizó esa relación, al decir: "Para que sepáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados [...]: Levántate, toma tu lecho y vete a tu casa".* Santiago añade: "Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados".**

Confía siempre en la misericordia perdonadora de Dios y hoy, antes de partir para tus actividades, ora en tu corazón: "Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia; se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo".

* Mar. 2:5, 10,11.

** Sant. 5:15.

 

 

 Domingo 12 de agosto PALABRAS JUSTAS

Justas son todas las razones de mi boca; no hay en ellas cosa perversa ni

torcida, Prov. 8:8.

Aprendí, cometiendo errores, que las palabras son trascendentales en la vida de una persona. Guardo recuerdos tristes de palabras que no debería haber dicho. Descubrí que soy apenas un ser humano y que transito una larga jornada de crecimiento.

El sabio Salomón, a lo largo de todo el libro de Proverbios, parece decir: Vigila tus palabras y serás feliz. En el versículo de hoy habla de palabras justas. La justicia no es tan solo rectitud, es también exactitud. Las palabras justas son palabras que encajan, que caben perfectamente en el lugar donde son colocadas. Las palabras que son correctas en una ocasión, pueden ser incorrectas y estar fuera de lugar en otras. La sabiduría coloca en los labios la palabra justa en el momento adecuado.*

Salomón contrasta la justicia con la perversidad. Afirma que en sus palabras no hay "cosa perversa ni torcida". La palabra torcida, en hebreo espathal, que se refiere a una cuerda cuyo hilo está tan finamente entrelazado que nadie consigue identificar un hilo del otro.

Esta es una figura para ilustrar las palabras torcidas, el lenguaje doble, una buena, otra mala, una seria, otra frívola. Hay conversaciones maliciosas que dan a entender una cosa, pero que quieren decir otra.

Las personas que no viven en comunión con Jesús, que es la sabiduría de Dios, usan el lenguaje como una trampa, "plantan verde para recoger maduro". A veces consiguen lo que quieren, pero lo que alcanzan no les satisface. Quedan con el sabor amargo de una victoria hueca.

La vida de una persona sabia es una vida de crecimiento. Siempre tiene nuevos horizontes a ser alcanzados en todas las áreas de la vida. Cada día es un nuevo desafío, con nuevas metas y nuevas propuestas. Esa persona sabe que "de la abundancia del corazón, habla la boca" y, por eso, lleva su corazón a Jesús.

Haz de este día un día de victoria y de crecimiento. Vigila tus intenciones y tus palabras. Llena tu corazón del amor de Dios y transborda amor a los que encuentres en tu camino. Di como Salomón: "Justas son todas las razones de mi boca; no hay en ellas cosa perversa ni torcida".

'Cf. Prov. 25:11.

 

 

 

Lunes 13 de agosto CLAMA AL SEÑOR

Claman los justos, Jehová  oye, y los libra de todas sus angustias. Sal 34:17.

No conozco ningún cristiano que no enfrente dificultades en esta vida. ¿Tú conoces a alguno? El versículo de hoy nos enseña cómo enfrentar las tribulaciones y salir victoriosos. Este texto presenta tres verbos: clamar, escuchar y librar. El primero de ellos se refiere a la responsabilidad humana: Clamar. Dios no puede hacer nada por quien cree que no necesita ayuda. Aquí está el peligro de pensar que tú eres la fuente de la energía interior, o que la solución está dentro de ti mismo. Esa es la idea que el humanismo enseña.

Miles de personas andan por la vida tratando de encontrar "luz", "aura", "energía" y descubren que están vacías y derrotadas.

La promesa del salmista es para los que claman, porque reconocen que necesitan ayuda. La actitud divina es doble: primero escuchar, después librar.

¡Cuántos problemas humanos se resuelven por el simple hecho de que alguien escuchó a la persona! Hay profesionales que hacen dinero, solo porque conocen el arte de escuchar. ¡Cuántos jóvenes caen víctimas de las drogas, solo porque nadie los escucha!

¿Estás tú escuchando a tu hijo o a tu cónyuge? Muchos problemas podrían evitarse si aprendiéramos a escucharnos unos a otros. Aprende a escuchar. El mejor órgano de comunicación no es la lengua, sino el oído. Dios está siempre listo para escucharte.

Pero el texto va más lejos. Dice que él te libra de las tribulaciones. A veces, con el simple hecho de escucharte. Cuando tú hablas con él a través de la oración y después quedas en silencio tratando de oír su voz, el Señor va colocando tus pensamientos y sentimientos en orden y tú te levantas de los momentos de meditación con la decisión correcta para las circunstancias confusas por las que estás pasando.

"Claman los justos". No basta clamar, es preciso ser justo, y para ser justo todo lo que necesitas hacer es abrir el corazón a Jesús, y decirle: "Señor, aquí estoy, nada soy y nada tengo. Soy apenas de barro. ¿Puedes hacer algo de este simple barro?"

No tengas miedo ante la montaña de dificultades que se presenta ante ti. Si Dios sacó a David de la caverna de Adulam, donde estaba escondido con miedo de sus enemigos, ciertamente te llevará a ti también a la victoria. No olvides que: "Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias".

 

 

Martes 14 de agosto  SABIO DE CORAZÓN

El sabio de corazón recibirá los mandamientos; mas el necio de labios caerá, Prov. 10:8.

El corazón no siente. Es solo un músculo cuya principal función es bombear la sangre para llevar vida al cuerpo. El corazón, sin embargo, es usado para simbolizar el lugar más secreto del ser. No genera solo la vida, puede generar también la muerte.

La persona sabia hace de su corazón un cofre para guardar los mandamientos de Dios. Los mandamientos de Dios no son solo obligación y deber, son consejos de amor para hacer de la vida una experiencia gratificante. Los mandamientos son instrucciones que muestran el camino y orientan al extraviado, son señales de tránsito a lo largo de la carretera, advirtiendo las curvas peligrosas y los defectos del pavimento.

Las personas sabias siguen las reglas porque saben que la obediencia a ellas garantiza el éxito de la jornada. La desobediencia es fatal. Conduce a la muerte.

En la Biblia, la desobediencia se llama pecado. En griego, pecado significa errar el blanco. Las personas que se rehúsan a obedecer los mandamientos pueden estar bien intencionadas, al buscar caminos mejores para llegar al puerto deseado, pero están condenadas a errar el blanco. La consecuencia es que "caerán", afirma el texto.

Nadie en pleno uso de razón desea ese final para la historia que está escribiendo. Todos buscan el éxito, y corren detrás del éxito, pero yerran el blanco. Las buenas intenciones no son garantía de llegar al destino. Los sentimientos humanos son traicioneros. ¡Ay de la criatura que se deja gobernar por ellos!

Tú tienes en tus manos los mandamientos divinos. ¿Qué harás con ellos? ¿Filosofarás acerca de ellos? ¿Tratarás de adaptarlos a la cultura que te rodea o los obedecerás con humildad, en tu peregrinación rumbo al blanco?

• Vive este día con sabiduría. Sométete al Dios de la vida. Entrega en las manos del Señor tus sueños y planes, y recuerda que: "El sabio de corazón recibirá los mandamientos; mas el necio de labios caerá".

 

 

Miércoles 15 de agosto PALABRA Y PROCEDIMIENTO

Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra es hecha 

con fidelidad. Sal 33:4,

No sabemos quién fue el autor del salmo de hoy. Pero sabemos que el tema es el loor y la gratitud. Debemos ser agradecidos a Dios por todo lo que recibimos de sus manos.

Los tres primeros versículos son una invitación a la alabanza. Después viene el versículo 4, que escogí para nuestra meditación. En este versículo el autor presenta las razones para alabar.

La primera razón que el salmista presenta es que "recta es la palabra de Jehová". Recta, en hebreo, es yashar. La primera vez que aparece yashar en la Biblia es en Éxodo, y está relacionada con una promesa hecha por Dios a Israel: "Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti".*

¿Cómo puede el ser humano saber lo que es recto? Vivimos en días en los cuales cada uno quiere determinar lo que es recto. Todo es "relativo", dicen. Todo es "ajustable". "Todo depende de la cabeza de cada uno", es el argumento que más se escucha.

El salmista declara contundentemente que solo Dios es recto, y, por tanto, es la única persona que tiene autoridad para definir lo que es moral, y lo hace a través de su Palabra.

La criatura puede decidir si acepta o si rechaza lo que Dios determina como recto, pero no es su atribución escoger el camino errado y decir que es recto, porque al hacerlo, se coloca en el lugar de Dios.

El segundo motivo que el salmista presenta para alabar, es que el proceder de Dios es fiel. Sus promesas no fallan. Son eternas y verdaderas, justas y bondadosas. Un Dios recto, no podría actuar de otro modo que no fuera recto.

Palabra y procedimiento se mezclan y se complementan de manera extraordinaria en el carácter de Dios. La "palabra" es la idea. El "procedimiento" es el hecho. La "palabra" es la promesa. El "procedimiento" es el cumplimiento. Es a través de su Palabra y de su procedimiento como Dios se revela al ser humano y define lo que es moral y lo que es inmoral.

Aceptar su Palabra es aceptar sus promesas. Tú necesitas el cumplimiento de las promesas de Dios en tu vida.

Haz de este día, un día de obediencia. Pídele a Dios fuerzas para andar en sus caminos. Déjate guiar por su voz y confía en él: "Porque recta es la palabra de Jehová, y toda su obra es hecha con fidelidad".

Éxo. 15:26.

 

 

Jueves 16 de agosto. ACEPTA LA ENSEÑANZA

Recibid mi enseñanza, y no platas y ciencia antes que el oro escogido. Prov. 8:10.

Tú solo le das valor a las cosas que te interesan. Es una ley de la vida. Nadie se detiene debajo de un naranjo si no le gustan las naranjas. El dinero le interesa a todos. Es incuestionable su valor. El otro día, alguien dijo: "El dinero no hace la felicidad... ¡Pero cómo ayuda!" Sin embargo, el texto de hoy muestra que en lugar de buscar lo que "ayuda", es mejor buscar la propia felicidad.

Los libros de Salmos y Proverbios dan la impresión de ser repetitivos al afirmar que el secreto de la felicidad es encontrar el camino y andar en él. La felicidad no es una meta, es un camino. Tú no llegas, tú andas. Avanzas mientras eres feliz. El día que dejas de avanzar, creyendo que ya alcanzaste la felicidad, dejas de ser feliz.

Si la felicidad, como dijimos, es un camino, entonces evidentemente es un proceso. Todo proceso incluye crecimiento, y no hay crecimiento sin aprendizaje. Por eso, Salomón afirma: "Recibid mi enseñanza".

Para aceptar la enseñanza lo primero que tú debes hacer es aceptar que el Maestro sabe más que tú. Es necesario ser humilde. El orgullo es la mayor barrera en el proceso del aprendizaje, y el corazón humano es por naturaleza orgulloso. Cree que lo sabe todo, y que puede encontrar su propio camino. Se pierde en la selva enmarañada de sus propios razonamientos. Justifica sus errores. Explica sus actitudes, pero no se entrega.

Dios podría abandonar a la criatura flotando en las aguas turbulentas de la suficiencia propia, pero no lo hace. Está siempre dispuesto a enseñarnos. Conoce bien el camino. Nos creó. Conoce los rincones más oscuros y tenebrosos del corazón y la mente. Está siempre dispuesto a enseñar, si la criatura desea aprender. La joya más cara del mundo, no tiene ningún valor en las manos de alguien que la rechaza. Las cosas solo tienen sentido si ocupan un lugar en tu corazón y te inspiran a la acción.

Acepta hoy los consejos divinos. Ponlos en práctica. Vívelos. Experiméntalos. Escucha la voz de Dios, diciendo: "Recibid mi enseñanza y no plata; y ciencia antes que el oro escogido".

 

 

Viernes 17 de agosto. EXAMÍNAME

Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos

pensamientos y mi corazón. Sal 26:2

Este salmo fue escrito en la época del hambre que asoló a Israel durante tres años. El contexto nos muestra que la nación atravesaba un período de crisis. David tenía en ese entonces 58 años de edad y, como siempre hizo en los momentos de crisis, se dirigió a Dios en busca de socorro.

El relato bíblico narra esta historia así: "Hubo hambre en los días de David por tres años consecutivos. Y David consultó a Jehová, y Jehová le dijo: Es por causa de Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas".*

Había una historia vergonzosa en el pasado de Israel. Saúl no había cumplido el trato que Josué había hecho con los gabaonitas al conquistar Canaán. Ahora, años después, el pueblo estaba sufriendo las consecuencias y nadie sabía porqué.

En esas circunstancias, el rey vuelve sus ojos a Dios y ora: "Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón". David sabía que no era culpable de la crisis que enfrentaba. Hay momentos críticos de los cuales tú no eres responsable. No siempre el sufrimiento es el resultado de los errores que tú hayas cometido. Muchas veces, tú experimentarás el dolor como consecuencia de los errores cometidos por tus antepasados.

David pasaba por uno de esos momentos, y dice al Señor: "Examíname. Pruébame. No mires solo mi conducta exterior. Mira mis sentimientos y pensamientos íntimos. Tú sabes que en este caso, yo soy inocente. En mi vida puede haber muchos errores, puedo haber fallado muchas veces, pero en este caso, Señor, yo no tengo la culpa".

La Biblia afirma que "no hay justo ni aun uno". ¿Cómo podía el salmista tener el atrevimiento de pedir a Dios que lo probara, si "todos los que pecaron están destituidos de la gloria de Dios"?

Tal vez la respuesta está en el versículo 3, donde David apela a la misericordia divina. En hebreo, misericordia, jased, significa bondad, amor constante, gracia, fidelidad, clemencia. Fue por ese amor incomprensible que: Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él".**

En él. En Jesús. En ningún otro hay salvación. En él tú y yo somos justos. Solo estando en él, andando con él, manteniendo comunión permanente con Jesús podemos ir a Dios y orar como David: "Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón".

*2Sam. 21:1.   ** 2 Cor. 5:21.

  

 


 

Por Ing. Gabriel Nina Brito

Miembro del equipo de Ministerios PM


 

 

 

 

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