Lecturas Devocionales para Adultos
Semana 27

30 de Junio al 5 de Julio del 2007
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SABADO 30 DE JUNIO. DIOS LO HARÁ
EL reloj digital del aeropuerto de Siberia
indicaba 29 grados bajo cero. Hacía un frío de novela. Sin embargo,
lo que me hacía temblar no era la madrugada helada de aquella ciudad
rusa, sino la posibilidad de perder el vuelo. ¿Perdiste alguna vez
un avión por cuestión de minutos? Es muy desagradable, y todavía
más, en mi caso. Estaba con un estado febril, y los síntomas de la
gripe evidenciaban un cuerpo cansado, después de una semana de
intenso trabajo. Lo que más quería en aquel momento era volver a
casa, pero todo salía mal. La posibilidad de perder el avión era
cada vez más real. Eso me ponía nervioso y me hacía sentir más
enfermo.
De repente, vino a mi mente el salmo de hoy: “Encomienda a Jehová tu
camino, y confía en él; y él hará”. Como bálsamo que trae alivio,
las palabras del salmista trajeron a mi corazón ansioso la paz que
necesitaba. Me di cuenta que me estaba ahogando en un vaso de agua.
¿Aquello era problema? Permanecer, en la peor de las hipótesis, 24
horas más en una ciudad que, aunque castigada por el clima, es el
hogar de millones de seres humanos maravillosos, ¿era motivo para
sentirme deprimido? Pero la vida es así. Perdemos la paciencia con
facilidad. Complicamos las cosas. Sobrestimamos las dificultades.
Nos destruimos innecesariamente.
Piensa en las luchas que tú tienes que enfrentar hoy. Pero no
pienses tú solo. Trata de confiar en Dios. Después, piensa con
calma. No dejes que tus sentimientos negativos te ofusquen el
razonamiento. Luego, responde. Esa dificultad que estás enfrentando,
¿es motivo para sentirse tan mal, al punto de lastimar a las
personas que te rodean? ¿Por qué no levantas los ojos y entregas tu
camino al Señor?
El salmo dice: “El hará”. Eso no significa necesariamente que tú
quedarás de brazos cruzados. Dios lo hará poniendo paz en tu corazón
y dándote la capacidad de ver el problema desde otro ángulo.
Entonces, tal vez percibas que el problema no es tan grande como
parecía. ¿Y si fuere? Bueno, Dios es Dios. Es soberano y eterno. Es
todopoderoso. No conoce imposibles. Si fue capaz de abrir paso a
través del Mar Rojo, ¿no podría también abrir el mar de dificultades
que está delante tuyo? Por tanto,
“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará”.
Domingo 1 de julio. NO ALBERGUES ODIO EN TU CORAZÓN
El odio no es tan solo el deseo violento de querer que el otro muera. El odio se manifiesta de muchas formas diferentes. Murmuración, chismes, conclusiones equivocadas, mentiras calumniosas, historias falsas que manchan la reputación, son todos ropajes con los que se viste el odio. Salomón, en el versículo de hoy, dice que "el odio despierta rencillas". Hace más. Abre heridas, rompe relaciones, construye muros de separación, destruye amistades, paraliza, desanima y mata. El odio tiene sus raíces en una amargura no curada, en la incapacidad de perdonar, en el resentimiento guardado. Lo peor de todo es que no hace tanto mal al odiado como a la persona que odia. El corazón del que odia es un depósito de veneno. Antes de salir para afuera, la sustancia letal corroe el propio depósito. Ninguna persona sensata guarda odio en su corazón, porque estaría suicidándose. No tiene sentido. Es una locura. Irracionalidad. Hay un camino mejor para curar las heridas. Es el camino del amor. "El amor cubrirá todas las faltas", declara el versículo de hoy. Cubrir se deriva de la palabra hebrea kasah, que tiene el sentido de apagar el fuego hasta extinguirlo. Si tú tuvieras que apagar un incendio, ¿usarías agua o gasolina? El amor es agua. El odio es gasolina. Vengarse, empujado por el odio, te pone a ti en desventaja. ¿Cómo amar si alguien te hirió? ¿Cómo ver al enemigo impune, andando libremente por la calle sin que reciba "lo que merece"? ¿Es justo que alguien no pague por el mal que hizo? En toda venganza hay dos víctimas. Por eso, el odio es autodestructivo, y por eso Dios nos enseña que ése no es el camino que conduce a la felicidad. A veces hay personas que vienen a buscarme angustiadas después de vengarse. "Debería sentirme feliz -dicen arrepentidas-, pero no lo estoy. Antes, por lo menos tenía la motivación de destruirlo. Ahora que conseguí lo que quería, me siento vacía y acabada". Hoy, como todo nuevo día, es una nueva oportunidad para pensar y repensar. ¿A dónde estoy yendo? ¿Qué estoy haciendo con mi vida? ¿Cuáles son mis motivaciones? ¿Cómo afecta esto a las personas que amo? Antes de salir para enfrentar los desafíos de hoy, recuerda que "el odio despierta rencillas; pero el amor cubrirá todas las faltas".
Este salmo lo escribió David mientras atravesaba el desierto de Judá, perseguido por su propio hijo Absalón y traicionado por Ahitofel, uno de sus consejeros más cercanos. El salmista estaba herido y triste, pero en medio de la tristeza hizo una declaración extraordinaria de fe: "Dios, Dios mío eres tú". La expresión "Dios mío" denota la profunda experiencia espiritual de alguien que en cierto momento soltó la mano poderosa de Dios y conoció las profundidades del pecado, pero que se levantó e hizo de su comunión con el Señor algo personal. David no se contentaba con saber que Dios existía, quería que ese Dios fuese suyo. Spurgeon decía: "¿Pueden los ángeles entonar una canción más dulce que ésta?" Creo que no. No puede haber sentimiento más sublime que la paz que se apodera del corazón de quien hizo de Dios "su Dios". El versículo de hoy muestra cómo fue que el salmista llegó a tener esa experiencia. "Yo te busco ansiosamente. En la lengua original dice "de madrugada te buscaré", tal como aparece en muchas versiones de la Biblia. Si juntamos ambas expresiones, habremos encontrado el secreto de David, "buscar a Dios de mañana, con ansiedad". No es fácil, porque el ser humano prefiere la acción en lugar de la devoción. Cuando tú sales corriendo, de mañana, para cumplir tus deberes diarios, sin haber pasado tiempo con Dios, puede ser que las cosas salgan como lo habías planeado, pero tendrás en un rincón del corazón, la sensación de que algo no está bien. Es la inconsciente nostalgia de Dios, la instintiva necesidad del alma. Mientras andaba por el desierto de Judá, el salmista contemplaba la tierra árida y sin vida. La falta de agua transformaba aquel lugar en tierra de chacales, víboras y escorpiones, tierra de muerte, ávida por una gota de agua. Aquel cuadro deprimente, impresionó el corazón de David, y dijo: "mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas". Jesús es la fuente de agua que satisface la sed del corazón. El que bebe de esa agua, nunca más se sentirá vacío del alma. Por eso, di hoy como David: "Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas".
Martes 3 de julio. TELAS DE ARAÑA
Nunca digas algo que necesite ser explicado. Las palabras sabias son claras, cristalinas y verdaderas. La mentira es como una tela de araña. Cuanto más intentas salir de ella, más preso quedas. Cuanto más explicas, más complicas. La palabra es una de las mayores bendiciones del ser humano. Es el mayor y mejor instrumento de comunicación. A través de ella tú puedes dar a conocer los sentimientos más nobles o más bajos. Con la palabra tú construyes, diseñas y escribes los cuadros más bellos. Con ella también traicionas, desfiguras y engañas. En el versículo de hoy, el sabio Salomón presenta la palabra como instrumento de opresión. Irónico como pueda parecer, la víctima es el mismo dueño de la palabra. El otro día leí la noticia de un niño de dos años que murió asfixiado con una bolsa de plástico. Me duele solo imaginar a aquella criatura queriendo sacar la cabeza, desesperada, tratando de respirar, mientras el plástico penetraba cada vez más en sus narices. El proverbio de hoy transfiere esta situación a la persona que habla sin pensar. Se asfixia en sus propias palabras. Se enreda, queda presa. La persona que miente, lo hace porque se siente insegura. Finge ser lo que no es. Pinta cuadros irreales, describe situaciones ficticias. Esconde la verdad por miedo. En realidad, no se acepta tal como es. Cuando Jesús le dijo a la samaritana: "Vé, llama a tu marido, y ven acá", recibió como respuesta: "No tengo marido". Mentira. Tenía marido. Pero Jesús crea un clima de amor y seguridad para que ella abra el corazón. "Bien has dicho", afirma el Maestro.* El mira dentro de ella, mira su mundo lleno de sombras, inseguridades y temores. Jesús está siempre dispuesto a encaminar a las personas por la senda de la verdad, porque ese es el único camino de libertad y paz. A partir de aquel momento, la samaritana ya no necesitaba mentir. Estaba libre. Ya no era prisionera de sus mentiras, sus medias verdades o simplemente de sus silencios. Encontrar a Jesús es encontrar la seguridad y la libertad. La vida se hace cristalina y las palabras transparentes. Recuerda el consejo del sabio: "Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios". * Juan 4:16-18.
Miércoles 4 de julio. PAZ EN LA TEMPESTAD
El Salmo 29, de donde tomamos el texto de hoy, se lo usaba específicamente en la fiesta de los tabernáculos que se celebraba en el mes de tisri u octubre, más precisamente en los primeros ocho días de la fiesta. La fiesta de los tabernáculos era el período en que los israelitas acampaban en tiendas hechas de manera tosca, para recordar la experiencia de sus antepasados cuando Dios los sacó de Egipto. Uno de los grandes peligros de esa fiesta eran las tempestades que podían llegar en esa época. Octubre era un mes de fuertes lluvias. Por eso, este salmo tiene como título "la voz del Señor en la tempestad". La expresión "la voz del Señor" se repite siete veces y en cada una de ellas se hace referencia a una situación calamitosa, tal como árboles que están siendo arrancados, truenos, terremotos, etc. Cuando conocí a Shawn, vivía en una tempestad parecida. La esposa se había ido del hogar llevándose a las dos hijas del matrimonio. Con indignación en la voz, Shawn se preguntaba: "¿Por qué?" Había perdido la voluntad de vivir. Sentía que había llegado al final del camino. Todos enfrentamos tempestades. Matrimonios ante un posible divorcio, hijos que no se entienden con los padres. Colapsos financieros, sociedades desechas; deudas, depresión, enfermedades. Tempestades que, de alguna manera, se abaten sobre los hijos de Dios produciendo miedo, desánimo y desesperación. ¿Qué hacer? Solo hay una salida: ¡Escucha la voz del Señor! Eso mismo, escucha la voz del Señor en medio de la tempestad. Él está a tu lado. Si la vida tiene tempestades, tú tienes un Dios que no va a permitir que tu barquito se hunda. El profeta Isaías ilustra eso al decir: "Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti".* Puede ser que la meteorología de tu vida esté previendo una fuerte tempestad para hoy. No salgas de tu casa sin antes oír la voz de Dios. Esa es la única garantía que tú tienes de tener paz en medio de la tormenta. Enfrenta el día con coraje y con la certeza de la victoria, porque: "Voz de Jehová sobre las aguas; truena el Dios de gloria, Jehová sobre las muchas aguas". * Isa. 43:2.
Jueves 5 de julio. ANDAR EN INTEGRIDAD
Vivimos en días de inseguridad. Hay violencia por todos lados. Tú sales de casa por la mañana y no estás seguro de volver a la anoche. Las empresas privadas de seguridad han crecido mucho en los últimos años. ¿Quién no desea protegerse? En el versículo de hoy encontramos la receta divina para andar seguro. "El que camina en integridad -afirma el escritor bíblico- anda confiado". Integridad en hebreo tiene el significado de "estar completo". Si las flechas envenenadas estuviesen hiriendo a todo el mundo, tú estarás seguro si tu cuerpo está protegido en el refugio. No puede quedar nada de ti afuera. Ni la cabeza, ni los brazos, ni los pies. El refugio es tu seguridad. Esta es la recomendación divina: Anda en los caminos del Señor con todo tu ser, de forma completa, con tu mente, con tu cuerpo y con tu alma. No te dividas, no te desintegres. Eso puede ser fatal. Lo contrario de la integridad, en la opinión de Salomón, es la perversidad. El diccionario define la perversión como corrupción o deterioro. Cuando una persona muere, su cuerpo entra en descomposición. Es un proceso lento. Segundo a segundo. Minuto a minuto. Día tas día, hasta que queda completamente podrido y con el tiempo, se transforma en polvo. Ese es el futuro para el que no sigue con integridad los consejos divinos. El peligro que corremos no es lo que los hombres nos puedan hacer. No son las amenazas de la noche o del día, ni los flagelos o cataclismos de la naturaleza. El gran peligro es quedar con un pie dentro del refugio y otro afuera. Pretender servir a dos señores es cruel. Ningún ser dividido tiene paz. Vive, pero está muerto. Desintegrándose. Deteriorándose en un proceso lento, doloroso e irreversible. ¿Hay esperanza para quien se auto infligió heridas psicológicas y emocionales, tratando de vivir una vida doble? Cuando Jesús estuvo en esta tierra encontró personas destruidas, como la samaritana, María Magdalena y Zaqueo, y los reconstruyó por dentro. Los hizo de nuevo. Los curó. Hoy Jesús continúa dispuesto a hacer maravillas. Todo lo que hay que hacer es ir a él, y decirle: ¡Aquí estoy, Señor! Toma mi vida en tus manos. Lo hago de todo corazón, porque "el que camina en la integridad anda confiado; mas el que pervierte sus caminos será quebrantado".
Viernes 6 de julio. LLÉVAME A LA ROCA
Hay momentos en que todo ser humano se siente lejos de Dios. La vida espiritual puede estar bien. No hay motivo aparente para sentirse derrotado, pero la sensación de un Dios distante, perturba el alma. Eso es fruto de la naturaleza pecaminosa que el ser humano lleva consigo aun después de la conversión. Ese tipo de sentimiento estará dentro de él hasta que llegue el día en que, finalmente, pueda ver cara a cara a Jesús. El salmo de hoy presenta una oración hecha de todo corazón. Las oraciones deben ser así. El formalismo es una barrera infranqueable para acercarse a Dios. Tú debes decirle a Dios en tu oración lo que estás sintiendo, y no solo lo que piensas que debes decirle. Cuando tú oras de todo corazón, una de las primeras cosas que reconoces es cuan pequeño y finito eres, y cuan grande y poderoso es el Señor. Eso crea en ti el sentido de dependencia y no de insignificancia. Es un cristianismo enfermo el que lleva a la criatura a sentirse distante de Dios. David sentía que estaba en los confines del mundo, "en el cabo de la tierra". Pero la criatura desea sentirse cerca del Creador, y por eso suplica "llévame a la roca que es más alta que yo". Las normas de la vida cristiana siempre estarán demasiado altas para el ser humano, sin embargo, es justamente la obediencia a esas normas lo que garantiza la felicidad en esta tierra. ¡Qué situación contradictoria! El salmista quiere llegar más cerca, pero siente que la roca está demasiado alta. ¿Qué hizo Dios para venir al encuentro del hombre? "El Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros".* Refiriéndose al pueblo de Israel, Pablo afirma: "Y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo".** La palabra roca en el texto original es petra que quiere decir "roca", y no lithos que es una simple piedra suelta. Jesús es la Roca eterna y no es demasiado alta, en el sentido de inalcanzable. Él se hizo hombre y vino a este mundo para guiar tus pasos y ser tu refugio constante. Antes de salir para la lucha de la vida, di hoy en tu corazón; "Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare. Llévame a la roca que es más alta que yo". * Juan 1:14. **1 Cor. 10:9.
Por Ing. Gabriel Nina Brito Miembro del equipo de Ministerios PM
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