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Job y su esposa: vivir con pérdidas

Lección 9

Para el 1 de septiembre de 2007

Job 2:10


 

Objetivos para la Enseñaza a tu clase

 

  • Saber que hay cosas malas que pueden suceder a gente buena.

  • Sentir que en tiempos de crisis pueden volverse a Jesús pidiendo sanidad.

  • Hacer lo posible por elevar a otros con sus palabras.

 

Bosquejo de la Lección

                            

 

                             I.               Fuego, viento, sangre (Job 1:8-22; 31)

                                                   A.               Quinientas yuntas de bueyes y quinientas asnas robadas por los sabeos; los siervos muertos a espada; siete mil ovejas quemadas totalmente, junto con sus pastores; tres mil camellos robados por los caldeos; un viento con fuerza de tornado demolió una casa, matando a los diez hijos de Job. Todo esto ocurrió en la misma hora. Pero Job se postró en tierra y adoró (Job 1:20). ¿Por qué fue esa su respuesta después de tan terrible pérdida?

                                                    B.               “Piel por piel”, dijo el diablo, alegando que Job maldeciría a Dios “en [su] misma presencia” si lo golpeara la enfermedad. Una sarna maligna lo cubrió por entero. ¿Por qué nuestros esfuerzos para quitarnos el pecado son tan poco efectivos como el trozo de tiesto que apenas rasca la piel?

                           II.               La esposa de Job: una segunda mirada (Job 2:9; 19:17)

                                                   A.               La esposa de Job le dijo: “Maldice a Dios y muérete”. Esas palabras debieron de haber sido más dolorosas que su sarna. ¿Qué clase de efecto tienen nuestras palabras? ¿De qué modo podemos usarlas para elevar a nuestros cónyuges?

                                                    B.               Job dijo que su aliento “vino a ser extraño a su mujer”, refiriéndose al hedor de su carne herida. Ella no lo habría sentido si se hubiera mantenido lejos de él. Obviamente, su devoción por su esposo no fue solo en la salud y en la riqueza. ¿Tiene que disminuir el amor cuando nosotros sufrimos? ¿Por qué sí o por qué no?

                         III.               Una mirada a nosotros mismos (Job 31:1; 42:12-17)

                                                   A.               Job no hizo sus votos de matrimonio solo con su cuerpo; también los hizo con sus ojos. ¿Qué significa hacer un “pacto con mis ojos”, como lo hizo Job?

                                                    B.               Jemima, Cesia y Keren-hapuc –las tres hijas que le nacieron a Job después de su enfermedad– fueron tan hermosas que la Biblia registra sus nombres (a diferencia de sus hijos, que solo son mencionados por su número). ¿Qué bendiciones has recibido de Dios después de tu tristeza? ¿Cómo restauró lo que habías perdido?

 

Resumen

 

  • “En el Cementerio Rock Creek, en Washington DC, está la famosa estatua ‘El Dolor’, con la cual Augusto Saint-Gaudens intentó personificar todas las aflicciones humanas. Respecto de ella, un crítico francés dijo: ‘Yo no sé de ninguna obra tan profunda en sentimiento, tan elevada en su arte, y realizada con métodos tan sencillos y amplios’. La Biblia contiene su ‘personificación del dolor’ en la persona de Job. Parafraseando al crítico de arte, ‘no hay nada más profundo en sentimiento o más elevado en su arte que este libro’ ” (3 CBA 499).

 

Motiva

 

Todos hemos oído que todas las cosas obran para bien a quienes aman a Dios (Rom. 8:28). La historia de Job impide considerar esta verdad como un cliché y nos presenta, en una exhibición luminosa, los problemas del gran conflicto entre el bien y el mal, que afectan la vida de todos nosotros sobre una base tan profundamente personal. También presenta un brillante ejemplo de cómo una persona de fe puede soportar las pruebas más agonizantes y angustiosas de su carácter. La proverbial paciencia de Job (ver Sant. 5:11) no era una especie de suave fatalismo. Más bien, fue una fuerza perdurable que le permitió soportar las tormentas y sobrepasar las barreras que inventó Satanás para oscurecer la visión que tenía la humanidad de Dios como realmente él es: un Dios de amor, de providencia llena de gracia, de vigilancia protectora y de misericordia infinita.

Considera: Muchos de los sufrimientos que sobrevienen a los cristianos no son el resultado del desagrado de Dios, sino de su elevado anhelo de que nuestras vidas y nuestros caracteres se refinen al hacernos participantes de los sufrimientos de Cristo. Pablo relacionó estos sufrimientos con una oportunidad creadora para llegar a ser modelados por el Cielo, y llegar a ser consoladores, al tener mucha empatía por los afligidos (Rom. 15:1-6; 2 Cor. 1:3-11; 1 Tes. 3:1-9).

¿De qué manera enfrentas el sufrimiento, los reveses y las pérdidas? Estos incidentes que te ponen a prueba ¿debilitan tu fe o la fortalecen? ¿Qué razones tienes para tu respuesta?

 

¡Explora!

 

Comentario de la Biblia

I. La historia de Job

La historia de Job revela la dinámica oculta de gran parte del drama de la vida para cada uno sobre la tierra. Todos somos, de alguna manera, como Job. Satanás procura arruinarnos mediante tentaciones y pruebas que parecen actos arbitrarios de Dios, aunque en realidad tienen su origen en la malevolencia demoníaca. Por otro lado, Dios emplea todo medio amante y honesto posible para salvarnos de la ruina y restaurarnos a nuestra condición originalmente establecida como hijos e hijas de él, y como participantes de la naturaleza divina (Heb. 12:3-10; Apoc. 3:19-22).

Satanás estaba decidido a desacreditar a Dios y a justificar su propia rebelión exponiendo a Job como un siervo sentenciado, cuyo profeso amor por Dios estaba firmemente anclado en el interés propio (Job 1, 2). Dios conocía la devoción sincera de Job hacia él, y le permitió a Satanás que probara la fe y el carácter de Job, poniéndolo en una serie de situaciones extremas que categóricamente cubren todo el rango del sufrimiento humano. Job fue un siervo modelo de Dios. Dios conocía muy bien a su hombre. La lealtad de Job, gracias al poder de la gracia divina, puede estar entretejida en nuestros corazones de la misma manera. Además, tenemos la explicación que Dios dio del problema que estaba detrás de la escena, pero que estaba oculto a la vista de Job mientras él estaba en lo más profundo de sus tribulaciones.

Considera: Job sinceramente cuestionó a Dios (pero sin rencor) por permitir (o causar) que tantas catástrofes cayeran sobre él. Aunque totalmente desconcertado por estas grandes nubes de calamidades, Job fue sostenido por la cualidad indispensable que capacita a todos los afligidos para vencer al final: la fe que está arraigada y fundamentada en el conocimiento de Dios (Job 13:15, 16; 14:12-15; 19:22-29; comparar con Rom. 8:29-34; 1 Juan 4:4; 5:4, 5). La fe de Job no era simplista o sentimental: estaba fortalecida con las fibras de la experiencia probada y la fortaleza tenaz de la confianza perseverante en el Dios viviente, que conquista la oscuridad, la desesperación y la muerte mediante el poder inmortal del evangelio.

II. La esposa de Job

Job afrontó el doble desafío de una reprensión mal dirigida de sus amigos, cuya intención original era consolarlo, y la de su esposa, que creía que sus sufrimientos era un castigo injusto de Dios. Ella aconsejó a su esposo que maldijera a Dios y se muriera. Ella, con el tiempo, debió de haberse arrepentido de estas palabras apresuradas e irreverentes. Pero, en el informe que se presenta en el libro de Job, su papel está tristemente lejos de ser ejemplar, y aparece como una retumbante advertencia para nosotros, que la ira hacia Dios, por cualquier razón que sea, es totalmente injustificada. Sencillamente agrava la miseria de todos los que están expuestos a su manifestación. Verdaderamente, como dice Santiago: “La ira del hombre no obra la justicia de Dios” (Sant. 1:20).

Considera: ¿Quién es el ejemplo máximo de paciencia en el sufrimiento? (Sal. 22; Isa. 53; Mar. 15:9-37). ¿Qué podemos aprender (no solo teológicamente, sino en lo profundo de nuestros corazones) al considerar el ejemplo de Cristo como el Príncipe de los sufrientes? (1 Ped. 2:21-25).

 

¡Practica!

 

Pregunta para reflexionar:

1.         La marea del sufrimiento de Job cambió cuando él oró por sus amigos. Mucho del sufrimiento humano surge directamente por una ruptura de nuestras relaciones con otros. ¿Qué lecciones podemos aprender de la intercesión de Job por aquellos que demostraron ser “consoladores molestos” para él? ¿Qué efecto tienen esas oraciones en el corazón del que ora así? (Mat. 5:10-12; Luc. 6:22, 23.)

Pregunta de aplicación:

1.         Job buscaba ardientemente respuestas, pero no insistía en que tuviera explicaciones completas de cada problema relacionado con sus angustiosas pruebas. De hecho, cuanto más lo atormentaban con sus trivialidades, tanto más insistía Job en que su vida contenía misterios inescrutables que no podían resumirse prolijamente en paquetes claros. (Ver Job 12-14; 19; 26-28.) Pero, en medio de toda esta incertidumbre, Job sabía que su Redentor vivía y que él resolvería, en última instancia, los más grandes misterios e injusticias de la vida, con perfecta justicia combinada con misericordia. Pero, la súplica de Job era que sus amigos no se atrincheraran detrás de exhortaciones moralizadoras como sustituto de una comprensión compasiva. (Ver Job 6; 7; 16.) Dios lo llevó más adelante. Él acusó a estos moralistas pulidos de hacer suposiciones erróneas acerca de Dios y de sus caminos (ver Job 42:7, 8). De este modo habían juzgado mal a Job y habían perdido la oportunidad de ser un consuelo para él.

 

¡Aplica!

 

“Aprendan las lecciones de mansedumbre y humildad en la escuela de Cristo. Consideren cuánto cargó por nosotros, y luego no piensen que es una señal de la ira de Dios cuando tengan que soportar algunas pruebas por Jesús. Si confían en Dios, las pruebas siempre demostrarán ser bendiciones y la fe de ustedes saldrá más brillante, más fuerte, más pura. Satanás siempre está tratando de oprimir al alma para que desconfíe de Dios; por lo tanto, debemos educar la mente para confiar en Dios. Hablen de fe y de esperanza cuando Satanás diga, como dijo la esposa de Job: ‘Maldice a Dios, y muérete’. Si confían en Dios, verán más razones para confiar en él. Al hablar de su bondad, verán más de su amor en el brillo del Sol de justicia, y no en la sombra que Satanás arroja sobre vuestro sendero. Esperen en Dios, quien es la salud de nuestro rostro y nuestro Dios” (Elena G. de White, AR&SH, 1º de septiembre de 1891).

Considera: El pasaje precedente contiene principios espirituales y psicológicos vitales. Expresar la fe aumenta nuestra fe y desplaza la lobreguez, mientras que expresar desesperación y desconfianza intensifica nuestra miseria y nos empuja hacia una actitud desesperada. De este modo, debemos aprender a alabar a Dios (Sal. 34:1; 42; 43; 71:14; 86:12).

¿Qué efecto tiene sobre nuestra mente y nuestra fe el mantener constantemente en vista el resultado triunfador del gran conflicto, que nos asegura que la verdad y el amor prevalecerán sobre la falsedad y el odio? Lee de nuevo Daniel 12, y Apocalipsis 21 y 22. (Considera también Mat. 24:13; Heb. 10:32-39; 12:1-5.)

 

 

 

 

Compilador: Dr. Pedro Martínez

 

 

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