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Objetivos para la Enseñaza
a tu clase |
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Saber
que hay cosas malas que pueden suceder a gente buena.
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Sentir
que en tiempos de crisis pueden volverse a Jesús pidiendo
sanidad.
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Hacer
lo posible por elevar a otros con sus palabras.
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Bosquejo de la Lección |
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I.
Fuego, viento, sangre (Job 1:8-22; 31)
A.
Quinientas yuntas de bueyes y quinientas asnas robadas
por los sabeos; los siervos muertos a espada; siete mil ovejas
quemadas totalmente, junto con sus pastores; tres mil camellos
robados por los caldeos; un viento con fuerza de tornado demolió
una casa, matando a los diez hijos de Job. Todo esto ocurrió en
la misma hora. Pero Job se postró en tierra y adoró (Job 1:20).
¿Por qué fue esa su respuesta después de tan terrible pérdida?
B.
“Piel por piel”, dijo el diablo, alegando que Job
maldeciría a Dios “en [su] misma presencia” si lo golpeara la
enfermedad. Una sarna maligna lo cubrió por entero. ¿Por qué
nuestros esfuerzos para quitarnos el pecado son tan poco
efectivos como el trozo de tiesto que apenas rasca la piel?
II.
La esposa de Job: una segunda mirada (Job 2:9; 19:17)
A.
La esposa de Job le dijo: “Maldice a Dios y muérete”.
Esas palabras debieron de haber sido más dolorosas que su sarna.
¿Qué clase de efecto tienen nuestras palabras? ¿De qué modo
podemos usarlas para elevar a nuestros cónyuges?
B.
Job dijo que su aliento “vino a ser extraño a su mujer”,
refiriéndose al hedor de su carne herida. Ella no lo habría
sentido si se hubiera mantenido lejos de él. Obviamente, su
devoción por su esposo no fue solo en la salud y en la riqueza.
¿Tiene que disminuir el amor cuando nosotros sufrimos? ¿Por qué
sí o por qué no?
III.
Una mirada a nosotros mismos (Job 31:1; 42:12-17)
A.
Job no hizo sus votos de matrimonio solo con su cuerpo;
también los hizo con sus ojos. ¿Qué significa hacer un “pacto
con mis ojos”, como lo hizo Job?
B.
Jemima, Cesia y Keren-hapuc –las tres hijas que le nacieron a
Job después de su enfermedad– fueron tan hermosas que la Biblia
registra sus nombres (a diferencia de sus hijos, que solo son
mencionados por su número). ¿Qué bendiciones has recibido de
Dios después de tu tristeza?
¿Cómo restauró lo que habías perdido?
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Resumen |
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“En el Cementerio Rock Creek, en
Washington DC, está la famosa estatua ‘El Dolor’, con la
cual Augusto Saint-Gaudens intentó personificar todas las
aflicciones humanas. Respecto de ella, un crítico francés
dijo: ‘Yo no sé de ninguna obra tan profunda en sentimiento,
tan elevada en su arte, y realizada con métodos tan
sencillos y amplios’. La Biblia contiene su ‘personificación
del dolor’ en la persona de Job. Parafraseando al crítico de
arte, ‘no hay nada más profundo en sentimiento o más elevado
en su arte que este libro’ ” (3 CBA 499).
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Motiva |
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Todos hemos oído que todas las cosas obran para bien a quienes
aman a Dios (Rom. 8:28). La historia de Job impide considerar
esta verdad como un cliché y nos presenta, en una exhibición
luminosa, los problemas del gran conflicto entre el bien y el
mal, que afectan la vida de todos nosotros sobre una base tan
profundamente personal. También presenta un brillante ejemplo de
cómo una persona de fe puede soportar las pruebas más
agonizantes y angustiosas de su carácter. La proverbial
paciencia de Job (ver Sant. 5:11) no era una especie de suave
fatalismo. Más bien, fue una fuerza perdurable que le permitió
soportar las tormentas y sobrepasar las barreras que inventó
Satanás para oscurecer la visión que tenía la humanidad de Dios
como realmente él es: un Dios de amor, de providencia llena de
gracia, de vigilancia protectora y de misericordia infinita.
Considera:
Muchos de los sufrimientos que sobrevienen a los cristianos no
son el resultado del desagrado de Dios, sino de su elevado
anhelo de que nuestras vidas y nuestros caracteres se refinen al
hacernos participantes de los sufrimientos de Cristo. Pablo
relacionó estos sufrimientos con una oportunidad creadora para
llegar a ser modelados por el Cielo, y llegar a ser
consoladores, al tener mucha empatía por los afligidos (Rom.
15:1-6; 2 Cor. 1:3-11; 1 Tes. 3:1-9).
¿De qué manera enfrentas el sufrimiento, los reveses y las
pérdidas? Estos incidentes que te ponen a prueba ¿debilitan tu
fe o la fortalecen? ¿Qué razones tienes para tu respuesta?
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¡Explora! |
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Comentario de la Biblia
I. La historia de Job
La historia de Job revela la dinámica oculta de gran
parte del drama de la vida para cada uno sobre la
tierra. Todos somos, de alguna manera, como Job.
Satanás procura arruinarnos mediante tentaciones y
pruebas que parecen actos arbitrarios de Dios,
aunque en realidad tienen su origen en la
malevolencia demoníaca. Por otro lado, Dios emplea
todo medio amante y honesto posible para salvarnos
de la ruina y restaurarnos a nuestra condición
originalmente establecida como hijos e hijas de él,
y como participantes de la naturaleza divina (Heb.
12:3-10; Apoc. 3:19-22).
Satanás estaba decidido a desacreditar a Dios y a
justificar su propia rebelión exponiendo a Job como
un siervo sentenciado, cuyo profeso amor por Dios
estaba firmemente anclado en el interés propio (Job
1, 2). Dios conocía la devoción sincera de Job hacia
él, y le permitió a Satanás que probara la fe y el
carácter de Job, poniéndolo en una serie de
situaciones extremas que categóricamente cubren todo
el rango del sufrimiento humano. Job fue un siervo
modelo de Dios. Dios conocía muy bien a su hombre.
La lealtad de Job, gracias al poder de la gracia
divina, puede estar entretejida en nuestros
corazones de la misma manera. Además, tenemos la
explicación que Dios dio del problema que estaba
detrás de la escena, pero que estaba oculto a la
vista de Job mientras él estaba en lo más profundo
de sus tribulaciones.
Considera:
Job sinceramente cuestionó a Dios (pero sin rencor)
por permitir (o causar) que tantas catástrofes
cayeran sobre él. Aunque totalmente desconcertado
por estas grandes nubes de calamidades, Job fue
sostenido por la cualidad indispensable que capacita
a todos los afligidos para vencer al final: la fe
que está arraigada y fundamentada en el conocimiento
de Dios (Job 13:15, 16; 14:12-15; 19:22-29; comparar
con Rom. 8:29-34; 1 Juan 4:4; 5:4, 5). La fe de Job
no era simplista o sentimental: estaba fortalecida
con las fibras de la experiencia probada y la
fortaleza tenaz de la confianza perseverante en el
Dios viviente, que conquista la oscuridad, la
desesperación y la muerte mediante el poder inmortal
del evangelio.
II. La esposa de Job
Job afrontó el doble desafío de una reprensión mal
dirigida de sus amigos, cuya intención original era
consolarlo, y la de su esposa, que creía que sus
sufrimientos era un castigo injusto de Dios. Ella
aconsejó a su esposo que maldijera a Dios y se
muriera. Ella, con el tiempo, debió de haberse
arrepentido de estas palabras apresuradas e
irreverentes. Pero, en el informe que se presenta en
el libro de Job, su papel está tristemente lejos de
ser ejemplar, y aparece como una retumbante
advertencia para nosotros, que la ira hacia Dios,
por cualquier razón que sea, es totalmente
injustificada. Sencillamente agrava la miseria de
todos los que están expuestos a su manifestación.
Verdaderamente, como dice Santiago: “La ira del
hombre no obra la justicia de Dios” (Sant. 1:20).
Considera:
¿Quién es el ejemplo máximo de paciencia en el
sufrimiento? (Sal. 22; Isa. 53; Mar. 15:9-37). ¿Qué
podemos aprender (no solo teológicamente, sino en lo
profundo de nuestros corazones) al considerar el
ejemplo de Cristo como el Príncipe de los
sufrientes? (1 Ped. 2:21-25).
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¡Practica! |
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Pregunta para reflexionar:
1.
La marea del sufrimiento de Job cambió cuando él oró por sus
amigos. Mucho del sufrimiento humano surge directamente por una
ruptura de nuestras relaciones con otros. ¿Qué lecciones podemos
aprender de la intercesión de Job por aquellos que demostraron
ser “consoladores molestos” para él? ¿Qué efecto tienen esas
oraciones en el corazón del que ora así?
(Mat. 5:10-12; Luc. 6:22, 23.)
Pregunta de aplicación:
1.
Job buscaba ardientemente respuestas, pero no insistía en
que tuviera explicaciones completas de cada problema relacionado
con sus angustiosas pruebas. De hecho, cuanto más lo
atormentaban con sus trivialidades, tanto más insistía Job en
que su vida contenía misterios inescrutables que no podían
resumirse prolijamente en paquetes claros. (Ver Job 12-14; 19;
26-28.) Pero, en medio de toda esta incertidumbre, Job sabía que
su Redentor vivía y que él resolvería, en última instancia, los
más grandes misterios e injusticias de la vida, con perfecta
justicia combinada con misericordia. Pero, la súplica de Job era
que sus amigos no se atrincheraran detrás de exhortaciones
moralizadoras como sustituto de una comprensión compasiva. (Ver
Job 6; 7; 16.) Dios lo llevó más adelante. Él acusó a estos
moralistas pulidos de hacer suposiciones erróneas acerca de Dios
y de sus caminos (ver Job 42:7, 8). De este modo habían juzgado
mal a Job y habían perdido la oportunidad de ser un consuelo
para él.
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¡Aplica! |
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“Aprendan las lecciones de mansedumbre y humildad en
la escuela de Cristo. Consideren cuánto cargó por
nosotros, y luego no piensen que es una señal de la
ira de Dios cuando tengan que soportar algunas
pruebas por Jesús. Si confían en Dios, las pruebas
siempre demostrarán ser bendiciones y la fe de
ustedes saldrá más brillante, más fuerte, más pura.
Satanás siempre está tratando de oprimir al alma
para que desconfíe de Dios; por lo tanto, debemos
educar la mente para confiar en Dios. Hablen de fe y
de esperanza cuando Satanás diga, como dijo la
esposa de Job: ‘Maldice a Dios, y muérete’. Si
confían en Dios, verán más razones para confiar en
él. Al hablar de su bondad, verán más de su amor en
el brillo del Sol de justicia, y no en la sombra que
Satanás arroja sobre vuestro sendero. Esperen en
Dios, quien es la salud de nuestro rostro y nuestro
Dios” (Elena G. de White, AR&SH, 1º de septiembre de
1891).
Considera:
El pasaje precedente contiene principios
espirituales y psicológicos vitales. Expresar la fe
aumenta nuestra fe y desplaza la lobreguez, mientras
que expresar desesperación y desconfianza
intensifica nuestra miseria y nos empuja hacia una
actitud desesperada. De este modo, debemos aprender
a alabar a Dios (Sal. 34:1; 42; 43; 71:14; 86:12).
¿Qué efecto tiene sobre nuestra mente y nuestra fe
el mantener constantemente en vista el resultado
triunfador del gran conflicto, que nos asegura que
la verdad y el amor prevalecerán sobre la falsedad y
el odio? Lee de nuevo Daniel 12, y Apocalipsis 21 y
22. (Considera también Mat. 24:13; Heb. 10:32-39;
12:1-5.)
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