|
I.
El hambre (Rut 1)
A.
Rut pertenece a una raza que se originó en un
incesto. No obstante, ella es honrada con ser la bisabuela
de David y un antepasado directo de Jesús. ¿Qué esperanza
nos da el hecho de que no importa cuán lejos hayamos caído
del árbol de la vida, Jesús puede injertarnos de nuevo en
él?
B.
Noemí y su familia dejaron su tierra para escapar del
hambre, sin darse cuenta de que serían misioneros muy
efectivos. Aunque nosotros no tengamos que servir a Dios en
un país extranjero como lo hicieron Elimelec y Noemí, ¿de
qué modo podemos ministrar a los que nos rodean?
II.
Abundancia (Rut 2)
A.
Los países los separaban; lo mismo el idioma y la fe.
Sin embargo, Dios reunió a Booz y Rut. ¿Por qué esto nos da
esperanza de que Dios nos guiará a la persona que él tiene
para nosotros, si confiamos en él?
B.
Escucha el informe que el capataz da de Rut: Ella
trabaja “sin descansar ni aun por un momento”. Ella es la
primera en volver al campo después de la comida y la última
en retirarse del trabajo. Ella incluso guarda una porción de
su almuerzo para Noemí, mostrando una tierna consideración
por su suegra. ¿Cómo podemos ser más parecidos a Rut en
nuestras tareas diarias y en nuestro círculo familiar?
III.
Redención (Rut 3:8-10)
A.
Rut fue a la era donde se trillaba y levantó el manto
que cubría los pies de Booz. Su nombre significa
literalmente “tu ala”. ¿De qué modo Dios nos invita a
protegernos debajo de sus alas de gracia, para que pueda
redimirnos de nuestros pecados?
B.
Booz le dice a Rut que “hay pariente más cercano que
yo”, quien tiene mayor derecho de redimirla. Le dice que
espere; ella obedientemente se recuesta a sus pies hasta la
mañana. ¿De qué manera la confianza de Rut en Booz nos
muestra cómo debemos esperar a los pies de Jesús para que él
nos redima, a pesar de las demoras?
C.
Noemí cambió su nombre a Mara, que significa
amargura, pero Rut le da a Noemí un “hijo” (nieto), Obed, y
un yerno, Booz. ¿De qué modo Dios ha cambiado alguna
amargura o una pérdida en tu vida por una bendición mayor?
|
|
La narración de Booz y Rut, aunque histórica, cumple un doble
servicio: es un modelo de las relaciones maritales ideales y una
alegoría práctica del amor de Cristo por la humanidad, a quien
él ha casado consigo mismo mediante el evangelio (Jer. 3:14;
Mat. 22:2).
Unos científicos realizaron un experimento con dos perros. Ambos
eran de la misma raza, edad, peso y temperamento. Cada perro fue
mantenido separado del otro; no obstante, ambos tuvieron las
mismas condiciones de vida, dietas y regímenes de ejercicios. La
única diferencia fue que el primer perro fue tratado por sus
encargados en una forma muy indiferente. No fueron crueles ni
duros con el animal, pero lo trataron en forma impersonal. Por
otro lado, el segundo perro recibió afecto: los encargados de
cuidarlo le hablaban suavemente, y pasaban tiempo cada día
jugando con él. ¿Cómo te parece que reaccionaron los dos perros?
El perro que recibió un trato apropiado pero sin amor se
convirtió en un perro abatido y retraído. Su apetito y su salud
fueron declinando, mientras que el otro perro progresó. La
conclusión de los investigadores fue que el amor es
indispensable para la salud emocional y física, y que las meras
comodidades de las criaturas no reducen la necesidad de amor.
Considera:
Piensa en dos relaciones contrastantes en tu vida, en las que la
verdad de estos principios se ejemplificaron de una manera u
otra. ¿De qué modo estas relaciones (y las experiencias que las
acompañaron) afectaron tu vida y la forma en que trataste a
otros?
|
|
Comentario de la Biblia
I. Asuntos de familia: La devoción de Rut (Rut 1)
El capítulo inicial de Rut sugiere claramente que
las relaciones familiares entre Noemí y sus dos
nueras fueron excepcionalmente cálidas y armoniosas.
Estas viudas habían tratado cariñosamente a Noemí,
una expatriada judía de Moab. Aunque el amor de Orfa
por Noemí era sincero en el plano humano, le faltaba
profundidad espiritual. Ella nunca había entregado
su corazón al Dios de Israel, el Señor de la
Creación. Rut, por otro lado, había abrazado la fe
de Judá. Aunque pagana por nacimiento, ella fue una
israelita por adopción espiritual. Esto originó sus
magníficas palabras que figuran en el texto para
memorizar de esta semana (Rut 1:16, 17). Rut le rogó
a Noemí que no insistiera en que ella quedara en su
propio país ni que regresara a sus costumbres. Ella
había andado en la luz del evangelio por demasiado
tiempo, de modo que ahora la oscuridad pagana no
tenía ningún atractivo para ella. Con mucha alegría,
estaba dispuesta a abandonar voluntariamente su país
y sus asociaciones familiares de su vida temprana,
para seguir a Dios y el destino divinamente señalado
(ver Luc. 5:11; 14:33).
Considera:
Compara la respuesta de Rut a Noemí con la apelación
que le hacen Cleofas y su compañero a Jesús en Lucas
24:28 y 29. ¿Qué vio Rut en Noemí que la hizo desear
adorar como una verdadera judía? ¿Qué vieron Cleofas
y su amigo en Cristo (cuya verdadera identidad no
habían reconocido todavía), que los hizo insistir y
convencer a Jesús de que se quedara con ellos esa
noche? (Luc. 24:30-35).
II. Booz (Lee Rut 2)
El nombre Booz significa “en él [hay] fuerza”. Él
fue poderoso para redimir a Rut de su viudez
solitaria, empobrecida, y de su condición de
extranjera en Judá. Él fue fuerte en compasión,
bondad, decencia, gracia. Las similitudes alegóricas
entre el amor de Booz por Rut y el de Cristo por su
esposa, la iglesia, son deliciosas y preciosas.
Considera:
Jesús también vino como Alguien “grande para salvar”
(Isa. 63:1). ¿De qué modos exhibió ese poder? ¿Cómo
nos afecta la manifestación de este poder y esta
gracia restauradores a los agradecidos receptores de
su cuidado físico, mental y espiritual?
III. La propuesta matrimonial
En armonía con las costumbres de la época, la visita
de Rut a Booz durante la noche (Rut 3:1-7) no
resultaba inapropiada. Es realmente emocionante
considerar la confianza humilde pero invariable en
la buena voluntad de él hacia ella. Rut había
aprendido de Noemí que por medio de su matrimonio
eran de la parentela de Booz. Esta relación abría
una puerta de oportunidad para que Rut llegara a ser
la esposa de él, o por lo menos para que Noemí
recuperara sus posesiones perdidas mediante la ayuda
de él (ver Lev. 25:25, 48, 49). Rut cumplió
expresamente las instrucciones de Noemí. Ella no se
impuso a Booz ni se acercó seductoramente a él, sino
mostró un espíritu de súplica sin exigencias.
Sorprendido, al principio, por la visita nocturna de
Rut a su tienda, y acostándola a sus pies, Booz
rápidamente comprendió el propósito de ella cuando
ella le explicó que había descubierto el lazo
familiar que existía entre ambos (Rut 3:9).
Considera:
¿Qué revela la respuesta de Booz a Rut acerca de su
carácter y personalidad? (Rut 3:10-13).
IV. La redención (Rut 4)
Aunque Rut tenía un pariente más cercano que Booz,
ese pariente no estaba dispuesto a “dañar” su
herencia (vers. 6) ni hacer ningún sacrificio para
mejorar la suerte de Noemí y Rut. Él no tenía la
menor inclinación de incluirlas en su familia, sobre
ninguna base. Él representa a quienes manifiestan
tener el espíritu del interés propio y la falta de
preocupación por los afligidos y los necesitados.
Pero Booz, como Cristo, no consideró ningún precio
como demasiado alto para proteger y proveer a estas
dos mujeres, mujeres de un carácter tan noble,
unidas en el espíritu del amor familiar, y tan
profundamente consagradas a Dios.
Ninguno de nosotros comienza en un estado de madurez
espiritual, pero por medio de un creciente contacto
con Cristo, nuestro Pariente-Redentor, llegamos a
ser como él y estamos plenamente incluidos en su
familia, no solo de nombre, sino también en una
unión de relación. (Ver Juan 15:1-7; 17:20-26; Efe.
3:16-19.) Booz pagó dinero para redimir la herencia
de Noemí; Cristo nos redimió de nuestra herencia
perdida, al pagar el precio con su sufrimiento y su
sangre. Pero Booz hizo más que pagar la redención
con dinero; él le dio gratuitamente su corazón a Rut
con afecto amoroso, y fue para Noemí el
“restaurador” de la vida, y el “sustentador” de su
vejez (Rut 4:14, 15).
Dios recompensó la fe de todas estas personas llenas
de gracia al darles a Rut y Booz un matrimonio
idílico y feliz, y los coronó con su favor amante al
hacerlos antecesores del rey David y de Jesús mismo.
Realmente, Cristo fue en ellos la esperanza de
gloria. ¡Qué modelo inspirador para los matrimonios
cristianos y su vida de hogar tenemos en la relación
entre Booz y Rut!
|
|
Lee, en Palabras de vida del gran Maestro, las
páginas 270 a 277 (sobre los dones del habla y de la
influencia). Considera lo que estas páginas dicen
acerca de la tremenda fuerza de nuestra influencia
personal, y cómo otros son afectados vitalmente por
lo que somos, para el bien o para el mal. No seremos
transformados a la imagen de Cristo por medio de una
oscura contemplación de nuestras faltas y fallas,
sino por una contemplación reverente del Salvador.
Enumera las actividades, las asociaciones y las
actitudes que puedes eliminar de tu vida con el fin
de encontrar más tiempo para “contemplarlo”. Haz
algo con lo que descubras. Toma tiempo para
comunicarte con aquellos que son parte de tu vida, y
sírvelos con mayor compasión y abundancia. Comienza
especialmente con tu propio hogar, y extiéndete
desde allí hacia donde la providencia de Dios te
dirija.
|