|
|
Objetivos para la Enseñaza
a tu clase |
|
-
Saber
que los padres deben estar unidos al criar a sus hijos.
-
Sentir
el deseo de renovar su dedicación a Dios.
-
Hacer
la resolución de ser siempre veraz en sus acciones y
decisiones.
|
|
Bosquejo de la Lección |
|
I.
Mujeres fatales y la belleza que enlaza (Gén. 24:3, 4)
A.
La esposa de Lot. Agar. El harén de egipcias idólatras de
Ismael. Isaac no necesitaba mirar muy lejos, solo a su propia
familia, para ver cuán desastroso es casarse con alguien que no
es de la misma fe. Humildemente se sometió al deseo de su padre
de confiar en el siervo temeroso de Dios para encontrarle una
novia. ¿Qué nos enseña esto acerca de pedir consejos piadosos al
escoger un cónyuge?
B.
Rebeca significa “tender un lazo (con su belleza)”. Ella
no era apenas una belleza de revistas: hermosas en el papel, y
con miedo de ensuciarse las manos. Esta belleza sacó agua para
el siervo de Abraham y sus camellos, y fue un bálsamo para el
corazón dolorido de Isaac, enlazándolo con amor. ¿De qué manera
la belleza de Cristo nos enlaza con él y brilla desde nosotros
para atraer a otros a él?
II.
Jacob y Esaú (Gén. 25:28)
A.
En los días de Isaac, la solución para la falta de
fertilidad de la esposa era tener una concubina. Isaac, en
cambio, va a Dios en vez de ir a otra mujer. ¿De qué forma la
respuesta de Dios a Isaac nos muestra el poder de la oración
intercesora?
B.
Dos hermanos peleaban entre sí en el vientre de Rebeca.
Esaú nació primero a esta vida pero vendió lo precioso por algo
perecedero. Jacob codiciaba las realidades invisibles del cielo.
Dos poderes luchan por nuestra lealtad. ¿Cómo podemos educar
nuestros corazones para desear lo que no podemos ver?
III.
Robó la bendición (Gén. 27:11-14)
A.
La ceguera de Isaac pudo haber sido causada por
cataratas, esa membrana lechosa que cubre el ojo. Pero su visión
debilitada no era nada comparada con su ceguera interior en lo
que se refería a sus hijos. Su afecto por el hijo mayor lo cegó
a los verdaderos planes de Dios. ¿Cuáles son las cosas que nos
impiden ver la verdadera voluntad de Dios para nosotros?
B.
Jacob suplantó a su hermano con un plato de lentejas
rojas. Cristo ofrece algo infinitamente más rojo y más valioso
que un plato de lentejas: su propia sangre, suplantando a
Satanás como gobernante de este mundo. ¿Por qué Cristo suplanta
nuestra vieja naturaleza con una nueva para hacernos herederos
juntamente con él?
|
|
Resumen |
|
|
|
Motiva |
|
El pacto definió los movimientos de Abraham en su vida. Al
acercarse al final de su vida, el anciano patriarca fue llevado
a una tarea final: preparar a Isaac como heredero de ese pacto.
Esa preparación involucró su casamiento. Abraham hizo prometer a
su siervo que la novia no provendría de un pueblo pagano, y que
bajo ninguna condición llevaría él a Isaac a la tierra de la
cual Dios había llamado a Abraham. Cada movimiento de su vida
estuvo tan condicionado por su fidelidad al llamado de Dios que
no es extraño que Abraham sea llamado el padre de los creyentes.
Nuestra lección esta semana trata del heredero inmediato del
pacto, Isaac, su matrimonio y su familia. La pareja no edificó
necesariamente un hogar modelo, pero Dios los usó, a pesar de sí
mismos, para conservar y transmitir el pacto. Al avanzar la
lección, observa que la madurez y la inmadurez tienen parte en
un drama desagradable; sin embargo, los propósitos misteriosos
de Dios se cumplen.
|
|
¡Explora! |
|
Comentario de la Biblia
La historia comienza bien porque está arraigada en
agradar a Dios y en conservar el pacto. El
casamiento de Isaac fue considerado no desde la
perspectiva del mundo, sino desde el propósito de
Dios. Pero, aun los buenos comienzos y los
propósitos nobles no garantizan un hogar saludable e
hijos fieles. El secreto es siempre el mismo: “Si
Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los
que la edifican” (Sal. 127:1). Recordando esto,
planteemos dos preguntas: ¿Qué aspectos contribuyen
a tener un matrimonio feliz? ¿Qué causas provocan
hogares infelices?
I. Matrimonios felices: elementos básicos
Dios.
Un matrimonio no es un evento casual, algo en lo que
se entra precipitadamente al calor de la emoción,
sin preparación ni entendimiento. La preparación
para el casamiento de Isaac comienza con la
seguridad que le dio Abraham a su siervo de que Dios
“enviará su ángel delante de ti” para conseguir una
novia de su mismo pueblo (Gén. 24:7). Una persona de
fe sabe que la vida no es una serie de accidentes,
sino una jornada planificada en la que Dios
desempeña un papel clave. El Dios que prometió
grandes cosas para la vida de Abraham también
planificó su camino. Habiendo aceptado ese papel
clave, ocurrió el casamiento de Isaac. Pero ese
casamiento debía ser con alguien del pueblo de
Abraham, y no de los cananeos que estaban fuera del
pacto. Un matrimonio es demasiado sagrado para
arriesgar una alianza con alguien que no comparte la
misma fe. Para ser feliz, debe decirse del
matrimonio: “De Jehová ha salido esto” (Gén. 24:50).
“Nadie que tema a Dios puede unirse sin peligro con
quien no le teme” (PP 172).
Descubre:
El casamiento de Esaú trajo “amargura de espíritu
para Isaac y para Rebeca” (Gén. 26:35). Lee el
contexto y descubre por qué ocurrió esto.
La oración.
La oración constante es la atmósfera en la que se
realizó el matrimonio de Isaac. La búsqueda comenzó
con la oración de Abraham y su pedido de fidelidad
al pacto (Gén. 24:1-9). La misión de Eliezer fue
marcada por tres actos de oración y adoración (Gén.
24:12, 26, 52). Isaac sale de su oración para
aceptar a su novia (Gén. 24:63-67). Cuando el
matrimonio y, en verdad, cualquier acto de la vida,
desde la planificación hasta su cumplimiento, está
tan lleno de oración, ¿puede haber alguna duda de
que no será feliz y exitoso? Pero ¿cómo debe ser
esta oración? ¿Es solo una rutina religiosa? ¿Un
apremio de la tradición? ¿Un contar cuentas? La
oración, en la Biblia –desde Abraham a Moisés a
David a Jesús a Juan– es una búsqueda intencional,
constante, de la voluntad de Dios, y un extenderse
pidiendo su poder para seguir su voluntad. Nada es
demasiado pequeño, ni nadie está tan ocupado, como
para presentarse delante de Dios en el altar de la
oración.
Amor.
El camino a la vida de compañerismo de Isaac con
Rebeca comienza con tres palabras: “Y la amó” (Gén.
24:67). La fuente de la vida y la maravilla del amor
se entrelazan para hacer avanzar el propósito de
Dios en las vidas de Isaac y Rebeca. La historia es
tan sencilla como tierna, tan romántica como
reverente. El amor de Isaac es inmortal, y no
podemos suponer nada contradictorio en la respuesta
de Rebeca. Isaac nunca tomó a otra mujer, y su
monogamia permaneció por causa de su devoción y
afecto hacia ella, y el respeto mutuos.
Repasa:
Rebeca era estéril. “Y oró Isaac a Jehová por su
mujer [...] y lo aceptó Jehová” (Gén. 25:21). ¿Qué
podemos aprender de esto acerca de Dios, la oración
y el amor en la vida de una pareja?
|
|
¡Practica! |
|
Pregunta para reflexionar:
1.
¿Por qué Abraham e Isaac insistieron en un matrimonio con
alguien de su propio pueblo? ¿Es esto diferente de la doctrina
nazi de la “pureza racial” o de la insistencia hindú en la
conservación de la casta?
Pregunta de aplicación:
1.
En Beerseba, después de hacer Isaac el pacto con Dios,
“edificó un altar [...] plantó allí su tienda; y abrieron allí
los siervos de Isaac un pozo” (Gén. 26:25). Un altar, una
tienda, un pozo: estas son las cosas que Isaac consideraba
esenciales en su vida. ¿Qué simboliza cada una de ellas? ¿De qué
modo puedes transferir la importancia de cada una de ellas a tu
propia vida y hogar?
Testificación
Piensa en diversas formas en las que tu hogar puede ser un
testimonio de las promesas de Dios. ¿Cómo podemos asegurarnos
que nuestros hogares reflejen los propósitos y el amor de Dios?
|
|
¡Aplica! |
|
1.
Isaac aparece como una persona que oraba, meditaba y
era tierna. Permaneció fiel y amante a su esposa en
un tiempo en que la poligamia era corriente. La
cultura y las prácticas comunes no le dictaron su
manera de vivir ni formaron su carácter.
Anota qué lecciones puedes aprender de esto.
2.
Rebeca, junto al pozo, fue tierna, sencilla y un
modelo de cortesía. Pero la Rebeca de más adelante
fue astuta, maquinadora y tuvo favoritismo. El
cambio es una lección perturbadora en el desarrollo
del carácter cristiano.
¿Cómo puedes protegerte contra este
peligro en tu vida?
|
| |
|