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Comentario de la Biblia
Imagínate que tienes un control total y completo
sobre todas las personas y cosas. ¿Hasta dónde irías
al usar ese poder? ¿Cuál sería tu límite, la línea
que no cruzarías? ¿Habría algún buen motivo que
justificara un uso dictatorial del poder?
Por causa del pecado, la vida está llena de
contiendas y pruebas de fe. Cada vez que somos
probados por las dificultades, debemos afirmarnos
diciendo que es un tiempo de prueba y mirar hacia
adelante, al futuro, cuando la vida será más
favorable. En realidad, la prueba más grande de la
fortaleza espiritual no ocurre durante los tiempos
dificultosos, sino durante los tiempos buenos.
Por ejemplo, considera a José. Probablemente pensó
que ser atado y vendido por sus propios hermanos y
enviado a un país extranjero era su prueba mayor.
Pero no fue así. Su mayor prueba vino cuando él tuvo
el control, el poder y la autoridad como para
vengarse de sus hermanos. Una cosa es ser probado
cuando eres indefenso, sin poder y no tienes
opciones; otra cosa es ser probado cuando tienes la
oportunidad de tomar venganza y tienes opciones de
satisfacción propia a tu disposición.
Aunque la pobreza, el sufrimiento o la injusticia
pueden ser pruebas que te vienen al encuentro de
tanto en tanto, a veces somos probados como José,
más por el poder que tenemos y por la forma en que
lo usamos. Nuestra lección de esta semana muestra
cómo se abusa del poder (específicamente en el caso
de Acab y Jezabel). Compara esto con la forma en que
José usó el poder que tenía.
El uso del poder es un acto de mayordomía. Es
cierto, el poder legítimo es un don de Dios. Como el
dinero, el poder en sí mismo no es malo; el amor a
él es lo malo.
Considera los siguientes textos que hablan del poder
como mayordomía:
·
Génesis 1:26
·
Génesis 9:5-7
·
Génesis 41:15, 16
·
Juan 19:11
·
Romanos 13:1
·
1 Corintios 4:6, 7
El poder de la posición.
Este es el poder que viene con el cargo. Un sargento
en el ejército tiene autoridad sobre un soldado; un
gerente o un supervisor tienen autoridad sobre los
que están bajo su cuidado. Un padre tiene cierta
autoridad sobre su hijo; etc. (Ejemplo: Acab y
Jezabel gobernaron como tiranos durante 22 años
sencillamente porque tenían el poder del cargo y la
posibilidad de hacer lo que querían.)
El poder de una situación.
Aunque el poder de la posición es el mecanismo
formal para entregar el poder, las circunstancias
también tienen una manera de poner poder en nuestras
manos. (Ejemplo: Jacob y Esaú. Jacob usó el apetito
de Esaú para tomar el poder en esa situación y
conseguir la primogenitura que quería).
La ley del Antiguo Testamento hacía que fuera muy
difícil que una persona se aprovechara de otra.
Estudia los siguientes textos:
·
Éxodo 22:25-27
·
Levítico 25:8-17
·
Deuteronomio 15:7-11
·
Deuteronomio 15:1, 2
·
Deuteronomio 15:12-15
El poder de la competencia. En una situación que
demanda conocimiento experto, tendemos a dejar lugar
a alguien que tenga la educación y la experiencia en
ese campo específico. Y el experto puede ayudar o
explotar la situación con su poder. (Ejemplo:
Durante siglos, la gente creyó que Aristóteles
estaba en lo correcto cuando dijo que cuanto más
pesado era un objeto, más rápido caería a la tierra.
Aristóteles era considerado como el mayor pensador
de todos los tiempos, y seguramente él no podría
estar equivocado. No fue sino hasta siglos más tarde
que su teoría finalmente fue probada, ¡y demostró
estar equivocada!)
El poder de la personalidad y el carácter. Hay
muchas maneras en que alguien puede dominar una
situación jugando con la mente de otro. Puede ser
usando la atracción física como carnada, lágrimas
para obtener simpatía, lenguaje corporal para la
afirmación, amenazas huecas para obtener resultados,
pretender ser indefenso para conseguir que otra
persona haga el trabajo, etc. (Ejemplo: Dalila usó
su dominio sobre Sansón como el poder para echar
abajo una nación).
Conclusión:
Aunque Acab y Jezabel son ejemplos de cómo usar mal
el poder, José es un ejemplo de cómo se puede usar
bien el poder. Aunque José simuló una dureza que
produjo miedo a sus hermanos, fue su bondad lo que
resultó en una percepción espiritual y el comienzo
del arrepentimiento. Las fuertes acusaciones que
hacía José consiguieron hacerles saber lo que quería
de su padre y de su hermano (ver Gén. 42:8-13). Pero
fue su gracia la que logró que sus hermanos
consideraran sus circunstancias como provenientes de
la mano de Dios.
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