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Para el 1º de septiembre de 2007 |
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Lectura Devocional para Adultos |
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| Notas de Elena White | ||||
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Lectura para la Semana: |
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Job y su esposa: vivir con pérdidas |
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PARA MEMORIZAR |
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“Y él le dijo: como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?” (Job 2:10) |
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UN VISTAZO A LA SEMANA |
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La historia de Job y de su esposa revela temprano la realidad de la tragedia y el sufrimiento aquí sobre la tierra |
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PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Lee “Una asociación feliz”, en El hogar adventista, pp. 90-98. “Sabemos muy poco acerca de esta mujer, y la tendencia ha sido considerarla una mujer mala. Sin duda, el sufrimiento de Job también le causó sufrimientos a ella. Perder toda su riqueza fue doloroso, pero aún más devastador emocional y psicológicamente habrá sido la pérdida de todos sus hijos. El dolor de ella puede haber sido más intenso que el de su esposo. No obstante, en la historia ella soporta su dolor en silencio. Ella amaba a Job. Debió haber sido extremadamente doloroso ver a su esposo pasar por ese penosísimo dolor físico, psicológico y espiritual, y ser incapaz de hacer nada para darle alivio. Pareció haber para ella solo un camino. Ella le habla a Job desde la profundidad de su amor y preocupación por él. Ella no se da cuenta, como le pasó a Pedro, que se está haciendo eco de palabras de Satanás. No, ella no es una mujer necia, pero ese día habló como una de ellas”.–Ángel M. Rodríguez, Adventist Review (13 de abril de 2000), p. 27. PREGUNTAS PARA DIALOGAR:
RESUMEN: Job y su esposa soportaron sus reveses con ecuanimidad. Aun cuando ella pudo haber sufrido más que Job, solo se quebrantó cuando no pudo soportar más al ver el dolor que estaba soportando su esposo. Podemos contemplarlos como una inspiración cuando estamos confrontados con pérdidas semejantes, pero que empalidecen comparadas con las que sufrieron ellos.
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