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Para el 25 de agosto de 2007 |
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Lectura Devocional para Adultos |
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Pastor Alejandro Bullón |
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| Notas de Elena White | ||||
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Lectura para la Semana: |
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Elcana y Ana: cumplir un voto |
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PARA MEMORIZAR |
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“No hay santo como Jehová; porque no hay ninguno fuera de ti, y no hay refugio como el Dios nuestro” (1 Sam. 2:2) |
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UN VISTAZO A LA SEMANA |
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Podemos encontrar, en la historia de Elcana y Ana, a una pareja fiel, a la que Dios pudo usar de una manera notable. ¿Qué podemos aprender de su ejemplo? |
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ANA, UNA MADRE EN ISRAEL Ana llamó a su hijo Samuel, que suena como la palabra hebrea “Dios oyó”, pero está relacionada con “pedido a Dios”. Ana explicó el nombre: “Por cuanto lo pedí a Jehová” (1 Sam. 1:20). No deseando ir al Tabernáculo hasta que pudiera cumplir su voto y dejar a su hijo allí, ella esperó hasta destetarlo. En la ausencia de refrigeración para mantener la leche fresca, esto pudo haber durado tal vez hasta tres años. “Desde que el niño diera sus primeras muestras de inteligencia, la madre le había enseñado a amar y reverenciar a Dios, y a considerarse a sí mismo como del Señor. Por medio de todos los objetos familiares que lo rodeaban, ella había tratado de dirigir sus pensamientos hacia el Creador. Cuando se separó de su hijo, no cesó la solicitud de la madre fiel por el niño. Era el tema de las oraciones diarias de ella. Todos los años le hacía con sus propias manos un manto para su servicio; y cuando subía a Silo a adorar con su marido, entregaba al niño ese recordatorio de su amor. Mientras la madre tejía cada una de las fibras de la pequeña prenda, rogaba a Dios que su hijo fuese puro, noble y leal. No pedía para él grandeza terrenal, sino que solicitaba fervorosamente que pudiese alcanzar la grandeza que el Cielo aprecia, que honrara a Dios y beneficiara a sus conciudadanos” (PP 617, 618). Después de que el niño nació y fue destetado, Ana cumplió su voto a Dios, y se lo llevó a Elí. Ana esperaba que Elí, con un poco de ayuda, pudiera recordar el incidente que había ocurrido. En aquella ocasión, Elí le había dicho, sin conocer cuál había sido su petición: “El Dios de Israel te otorgue la petición de tu corazón” (1 Sam. 1:17). Ahora Ana le recordó: “Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí” (vers. 27). ¡Cuán fácil hubiera sido para ella olvidar su voto y racionalizar todas las razones para cumplirlo! Después de todo, ¡este era su único hijo! ¿Qué razones podría haber usado Ana para justificar el incumplimiento de su voto? __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ Lee la oración de Ana en 1 Samuel 2:1 al 11. ¿Qué nos enseña acerca de la naturaleza y el carácter de Dios? ¿Qué elementos específicos son los más importantes para ti ahora, en cualquier circunstancia personal que estés afrontando? ¿Cómo puedes hacer tuyas estas palabras?
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