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Para el 25 de agosto de 2007 |
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Lectura Devocional para Adultos |
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Pastor Alejandro Bullón |
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| Notas de Elena White | ||||
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Lectura para la Semana: |
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Elcana y Ana: cumplir un voto |
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PARA MEMORIZAR |
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“No hay santo como Jehová; porque no hay ninguno fuera de ti, y no hay refugio como el Dios nuestro” (1 Sam. 2:2) |
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UN VISTAZO A LA SEMANA |
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Podemos encontrar, en la historia de Elcana y Ana, a una pareja fiel, a la que Dios pudo usar de una manera notable. ¿Qué podemos aprender de su ejemplo? |
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EL CASAMIENTO Como vimos ayer, Elcana aparentemente era un fiel seguidor de Dios. No obstante, esa fidelidad no le impidió desviarse del ideal de Dios para el matrimonio: un hombre con una mujer. Que la poligamia existiera no la hacía correcta, o buena. Dios nos ha dado un ideal porque él sabe que es lo mejor para nosotros. Cuando nos apartamos de ese ideal, no puede surgir nada bueno. De acuerdo con Elena de White, Ana fue la primera esposa de Elcana. Al no poder tener hijos, él tomó otra esposa. “Pero este paso, inspirado por la falta de fe en Dios, no significó felicidad. Se agregaron hijos e hijas a la casa; pero se había mancillado el gozo y la belleza de la institución sagrada de Dios y se había quebrantado la paz de la familia. Penina, la nueva esposa, era celosa e intolerante, y se conducía con mucho orgullo e insolencia. Para Ana, toda esperanza parecía estar destruida, y la vida le parecía una carga pesada” (E. G. de White, Hijas de Dios, p. 38). ¿Qué ejemplos de falta de fe y de juicio puedes encontrar en otros “héroes” bíblicos? ¿Cuáles fueron esas faltas, y cuáles fueron sus consecuencias? __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ Como todos deberíamos saber, gracias a Jesús, en quien tenemos “el perdón de los pecados” (Col. 1:14; ver también Éxo. 34:7; Sal. 130:4; Efe. 1:7), aun nuestros peores actos han sido expiados. Pero, cuanto peor es el acto, usualmente peores son las consecuencias. Se nos ha dado la promesa del perdón de nuestros pecados, pero la Biblia no nos promete liberarnos de las consecuencias inmediatas de esos pecados. Y aun, como en el caso de Elcana, si hacemos algo que no está expresamente prohibido, todavía podemos cosechar amargas consecuencias por desviarnos de los principios. De este modo, no debemos engañarnos a nosotros mismos, con nuestra propia “piedad” y “fidelidad”. Aun los mejores de entre nosotros no somos inmunes a la falta de fe y de buen juicio. Piensa en algunos ejemplos de tu propia vida en los que por falta de fe o por una simple falla en el buen juicio al tomar decisiones cosechaste malas consecuencias. ¿Qué lecciones aprendiste que pueden ayudarte a no cometer el mismo error otra vez?
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