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Para el 25 de agosto de 2007 |
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Lectura Devocional para Adultos |
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Pastor Alejandro Bullón |
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| Notas de Elena White | ||||
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Lectura para la Semana: |
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Elcana y Ana: cumplir un voto |
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PARA MEMORIZAR |
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“No hay santo como Jehová; porque no hay ninguno fuera de ti, y no hay refugio como el Dios nuestro” (1 Sam. 2:2) |
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UN VISTAZO A LA SEMANA |
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Podemos encontrar, en la historia de Elcana y Ana, a una pareja fiel, a la que Dios pudo usar de una manera notable. ¿Qué podemos aprender de su ejemplo? |
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EL LEGADO FAMILIAR Y, como vimos antes, nada de esto habría ocurrido si Elcana no hubiera estado de acuerdo. Obviamente, Ana le dijo cuál había sido su voto; él, también, era testigo del milagro, y como hombre de Dios, estuvo de acuerdo en acompañarla. Que lo haya hecho, es un testimonio de su fe. Lee otra vez 1 Samuel 1:23. Hay tres elementos en las palabras de Elcana. ¿Qué palabras muestran su preocupación por la felicidad de su esposa? ¿Qué palabras muestran su preocupación por su hijo? ¿Qué palabras muestran su deseo de que fueran fieles a Dios? __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ Aunque renunciar a su hijo hubiera sido difícil, en la mejor de las circunstancias, en el cuadro entra otro elemento que solo complica las cosas, haciendo que la decisión fuera aún más difícil de cumplir. Lee 1 Samuel 2:12 al 26. ¿Qué clase de ambiente moral le tocaría afrontar a Samuel? ¿Cómo podría esto haberse usado como otra razón para no cumplir el voto? __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ Sin importar ese problema, estos esposos fieles siguieron adelante, y entregaron a su hijo. Obviamente, tenían que confiar en Dios, sin importarles cuán duro hubiera sido a veces. Dios recompensó esa fidelidad (ver 1 Sam. 2:20). Después de dejar a Samuel en el Tabernáculo, Ana engendró cinco hijos más (1 Sam. 2:21). La pareja misma ya no aparece otra vez en la Biblia. Hasta donde les concierne, la historia ha terminado. Pero, por supuesto, no es así. Por medio de su fidelidad, surgió un gran líder en Israel. Realmente ellos son un ejemplo del principio que se encuentra en palabras escritas mucho después de que ellos desaparecieron: “Bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor” porque “sus obras con ellos siguen” (Apoc. 14:13). Si murieras en el Señor hoy, ¿qué obras te seguirían? ¿Qué dice tu respuesta acerca de cómo vives tu vida? ¿Qué cambios considerarías que tienes que hacer?
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