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Para el 11 de agosto de 2007 |
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Lectura Devocional para Adultos |
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| Notas de Elena White | ||||
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Lectura para la Semana: |
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Sansón y sus mujeres: la locura de la pasión |
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PARA MEMORIZAR |
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“Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo” (1 Juan 2:16) |
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UN VISTAZO A LA SEMANA |
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Sansón fue un hombre que recibió muchos dones de Dios. También fue un hombre de grandes pasiones. Es una triste historia, en la que vemos cómo ambas cualidades estuvieron en conflicto. |
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LA HISTORIA DE SANSÓN presenta muchos desafíos al lector moderno. Muchas cosas sencillamente parecen difíciles de comprender, lo que muestra que, como dijo Pablo, “vemos por espejo, oscuramente” (1 Cor. 13:12). Solo después de que Jesús regrese, obtendremos el cuadro completo. Sin embargo, aun por medio del “espejo, oscuramente”, hay suficiente allí para que aprendamos unas cuantas buenas lecciones de la historia más bien sórdida de Sansón y Dalila. Dalila nunca fue la esposa de Sansón, pero en la experiencia de Sansón hay muchas semejanzas entre la mujer con la que se había casado antes y Dalila, la mujer de la que más tarde se enamoró: 1) Ambas eran filisteas. 2) Ambas recibieron a los ancianos filisteos para entrampar a Sansón. 3) Los intentos de ambas fueron inicialmente resistidos por Sansón, pero al fin él cedió a ambas. Aunque él no se casó con Dalila, es el nombre de ella, más bien que el de su anónima esposa, el que hemos llegado a asociar con Sansón.
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