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Para el 4 de agosto de 2007 |
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Lectura Devocional para Adultos |
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| Notas de Elena White | ||||
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Lectura para la Semana: |
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Moisés y Séfora: relaciones con parientes |
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PARA MEMORIZAR |
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“Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado” (Heb. 11:24, 25) |
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UN VISTAZO A LA SEMANA |
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Cuando Séfora se casó con Moisés, ella no tenía idea de lo que sucedería. No obstante, ella y su familia fueron una gran ayuda para Moisés en su misión divina. Esta semana solo veremos qué bendición pueden traer una buena esposa y buenos parientes políticos |
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MOISÉS ES UNO DE LOS PERSONAJES mejor conocidos de todo el Antiguo Testamento; Séfora, su esposa, es uno de los menos conocidos. Siendo extranjera y de una nación despreciada, evidentemente se quedó tanto como podía en un segundo plano. Sin embargo, como pronto veremos, ella llegó a ser una esposa fiel, que permaneció junto a Moisés durante las pruebas del Éxodo. Al mismo tiempo, el matrimonio de Moisés con Séfora trajo a Jetro a la familia. Esto, a su vez, resultó ser una gran bendición, no solo para Moisés, sino también para los hijos de Israel en conjunto. Aunque podemos aprender muchas lecciones de su historia, tal vez la más importante es esta: las relaciones familiares correctas pueden ser maravillosas; las equivocadas, desagraciadamente, pueden traer resultados terribles.
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