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Para el 14 de Julio del 2007 |
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Lectura Devocional para Adultos |
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| Notas de Elena White | ||||
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Lectura para la Semana: |
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Génesis 12:2; 16:1-5; 22; Santiago. 2:20-26. |
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Abraham y Sara: la fe puesta a prueba |
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PARA MEMORIZAR |
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“Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa” (Heb. 11:11, NVI) |
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UN VISTAZO A LA SEMANA |
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Aunque Abraham y Sara son alabados por su fe, son ejemplos de quienes pareciera que les falta fe en Dios. |
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DECIR MENTIRAS Aunque Abraham y Sara eran ambos hijos de Taré, no tuvieron la misma madre. Cuando Dios llamó a Abraham para que dejara su hogar, una de sus preocupaciones al afrontar lo desconocido estaba relacionada con su hermosa esposa. Abraham no podía confiar en la moral de los paganos, así que le dijo a Sara, su esposa y medio hermana, que declarara, adondequiera que fueran, que ella era la hermana, en vez de decir que era su esposa (Gén. 20:12, 13). ¿Qué razones dio Abraham para pedir a Sara que mintiera? ¿Cuán válidas y lógicas eran esas razones? ¿Por qué crees que mostró esta falta de confianza? Ver Gén. 12:11-13. __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ Durante los períodos de hambre, los cananeos a menudo iban a Egipto, donde los campos eran regados por el Nilo. Este no era un viaje para comprar alimentos sino un deseo de habitar allí por algún tiempo (Gén. 12:10). Sin embargo, el escapar del peligro del hambre trajo un peligro nuevo. Aunque Sara tenía más de 60 años, su belleza todavía hacía girar cabezas. El temor de Abraham estaba bien fundado. Los egipcios encontraban que su belleza era suficientemente notable como para informar de este asunto al Faraón. Es difícil imaginar cómo esperaba Abraham salir de esta situación sin mentir. Dios intervino enviando plagas sobre el Faraón (vers. 17), y el Faraón sin perder tiempo devolvió a Sara a su esposo, reprochándolo por su error. Abraham, castigado, pronto descubrió que la ética egipcia era superior a la de él, y que su falta de fe en Dios no tenía base. Abraham y Sara, sin embargo, olvidaron esta lección. Aunque pasó mucho tiempo, o tal vez por esa causa, ellos repitieron el mismo error (Gén. 20:2). ¿Te encontraste alguna vez en una situación en la que sentiste que tenías que mentir para salir de un problema? Repasa lo que ocurrió: ¿Qué hiciste para llegar a esa situación? ¿Cuál fue el resultado de tu mentira? ¿Qué te hizo mostrar esa falta de fe? ¿Qué lección aprendiste que te puede ayudar a no cometer el mismo error otra vez?
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