
|
Para el 14 de Julio del 2007 |
||||
|
Lectura Devocional para Adultos |
|
|||
|
|
||||
| Notas de Elena White | ||||
|
Lectura para la Semana: |
||||
|
Génesis 12:2; 16:1-5; 22; Santiago. 2:20-26. |
||||
Abraham y Sara: la fe puesta a prueba |
||||
|
|
||||
PARA MEMORIZAR |
||||
|
“Por la fe Abraham, a pesar de su avanzada edad y de que Sara misma era estéril, recibió fuerza para tener hijos, porque consideró fiel al que le había hecho la promesa” (Heb. 11:11, NVI) |
||||
|
UN VISTAZO A LA SEMANA |
||||
|
Aunque Abraham y Sara son alabados por su fe, son ejemplos de quienes pareciera que les falta fe en Dios. |
||||
|
|
||||
|
MÁXIMA DEMOSTRACIÓN DE FE Lee Génesis 22. ¿Qué gran lección acerca de la fe y del costo de la fe puedes obtener de este incidente? __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ Los cananeos practicaron los sacrificios de niños durante siglos. Moloc y Quemos, los dioses nacionales de los amonitas y los moabitas, requerían que se ofrecieran niños en un fuego. Los asirios, alrededor del año 800 a.C., ofrecieron niños al dios Adramelec. Aunque es repugnante, esta costumbre revela dedicación. Ningún padre puede renunciar fácilmente a un hijo para ser quemado. No obstante, esa práctica debe verse como egoísta, porque sacrificaban la vida de niños indefensos para obtener la ganancia de sus padres. Mesa, el rey de Moab, ofreció a su heredero al trono cuando afrontaba la derrota en la batalla (2 Rey. 3:27). Los israelitas afrontarían esa costumbre al prepararse para entrar en la Tierra Prometida. Lee en Levítico 18:21 la instrucción específica que Dios les dio con respecto a esta práctica. Nota, en 2 Reyes 16:3, la difusión de la práctica en Israel y Judá. Abraham bien pudo haber descansado tranquilo confiando en que su Dios nunca le pediría que hiciera lo que hacían sus vecinos paganos en su devoción a sus dioses falsos. Su hijo era el regalo de Dios. Imagínate su conmoción cuando Dios realmente le ordenó que sacrificara a su hijo; imagínate cómo debió haberse sentido acerca de la perspectiva de regresar a casa, a Sara, con la sangre de su hijo en sus manos. Sin embargo, Abraham conocía la voz de Dios, y confiaba en él. De hecho, él informó a sus siervos que “volveremos a vosotros” (Gén. 22:5), razonando que Dios podría resucitarlo de los muertos (Heb. 11:19). Santiago usa a Abraham como un ejemplo de fe y obras. Santiago 2:22 destaca este punto clave: de qué manera la fe y las obras van juntas.
No se nos llama a hacer sacrificios tan grandes para Dios. Pero, de todos modos, necesitamos hacerlos. Considera cómo has vivido tu vida durante el último año. ¿Qué clase de elecciones has hecho? ¿Fueron elecciones que reflejan una actitud de entrega a Dios? Si no, ¿qué cambios debes hacer?
|
|
Usted es el Visitante |