
|
Para el 22 de septiembre de 2007 |
||||
|
Lectura Devocional para Adultos |
|
|||
|
Pastor Alejandro Bullón |
||||
|
|
||||
| Notas de Elena White | ||||
|
Lectura para la Semana: |
||||
Oseas y Gomer: perdonar a la infiel |
||||
|
|
||||
PARA MEMORIZAR |
||||
|
“Me dijo otra vez Jehová: Ve, ama a una mujer amada de su compañero, aunque adúltera, como el amor de Jehová para con los hijos de Israel, los cuales miran a dioses ajenos, y aman tortas de pasas” (Ose. 3:1) |
||||
|
UN VISTAZO A LA SEMANA |
||||
|
La historia de Oseas y Gomer ilustra poderosamente el amor de Dios hacia sus hijos descarriados |
||||
|
|
||||
|
PRODUCIR FRUTOS DE INFIDELIDAD El pecado es siempre lo mismo: la fuerza más mortal y destructiva del universo. Por placentero que sea, de una forma u otra siempre produce resultados amargos. ¡Cuántos hombres y mujeres, por ejemplo, pensando que encontrarían felicidad mediante relaciones adúlteras, terminaron trayendo solo tristeza y dolor a sí mismos y a otros! ¿Qué le sucedió a Gomer mientras actuaba como prostituta? Lee Oseas 2:1 al 13. ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ ¿Qué parábola de Jesús nos recuerda esta historia? Ver especial-mente Oseas 2:7. ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ A lo largo de la historia del antiguo Israel, la gente fue tentada a adorar ídolos, imágenes de “plata y oro, de bronce, de hierro, de madera y de piedra, que ni ven, ni oyen, ni saben” (Dan. 5:23). Nosotros, hoy, podríamos no ser tentados a inclinarnos y adorar ídolos, pero podemos ser fácilmente alejados de Dios por cosas del mundo que al fin no satisfacen, que no atienden a las necesidades más profundas de nuestro corazón y que no pueden salvarnos en el día del Juicio (ver Jer. 2:27, 28). Hace pocos años, en los Estados Unidos, un hombre ganó la lotería, y se llevó a su casa más de 113 millones de dólares. En pocos años, su vida quedó destruida; el dinero, que había llegado a ser su dios, también llegó a ser lo que lo condujo a su ruina. El mensaje que Dios estaba procurando enseñar a su pueblo, mediante la historia de Oseas y Gomer, era este: Sean fieles al único Dios que existe, al único Dios que los ama, que puede salvarlos, y que puede proveer a las necesidades más profundas de ustedes. ¿Cuál ha sido tu propia experiencia con Dios, que procura mantenerte cerca de él? ¿Cómo le respondiste? ¿Qué cambios necesitas hacer que te ayudarán a responder mejor a sus impulsos?
|