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Para el 15 de septiembre de 2007 |
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Lectura Devocional para Adultos |
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| Notas de Elena White | ||||
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Lectura para la Semana: |
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Acab y Jezabel: abuso de autoridad |
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PARA MEMORIZAR |
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“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2 Cor. 6:14) |
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UN VISTAZO A LA SEMANA |
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Acab y Jezabel fueron una pareja que sacaron a luz lo peor que había en cada uno de ellos. Eso ya es malo en cualquier matrimonio; pero cuando sucede con los líderes de una nación, los resultados son desastrosos |
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ACAB La semana pasada consideramos el pecado de David con Betsabé, el pecado que condujo a mucho dolor y sufrimiento, no solo para sí mismo sino también para su nación. De hecho, su conducta debilitada avivó las semillas de la rebelión en su propia casa, y eso ciertamente ayudó a pavimentar el camino para la división de la Nación en dos reinos separados, una generación más tarde. Lee 1 Reyes 16:28 al 30. ¿Qué nos señala esto acerca del carácter de Acab? ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ ¿Cuáles fueron algunas de las cosas que los reyes previos habían hecho? 1 Reyes 12:25-33; 13:33, 34; 14:22-27; 15:26, 34; 16:15-20, 25. ¿De qué modo esto nos ayuda a comprender el grado de maldad que se encontró en el reinado de Acab? ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ “Dos años antes de la muerte de Asa, Acab comenzó a gobernar en el reino de Israel. Desde el principio, su reinado quedó señalado por una apostasía extraña y terrible. Su padre, Omri, fundador de Samaria, ‘hizo lo malo a los ojos de Jehová e hizo peor que todos los que habían sido antes de él’ (1 Rey. 16:25); pero los pecados de Acab fueron aun mayores. ‘Añadió Acab haciendo provocar a ira a Jehová Dios de Israel, más que todos los reyes de Israel que antes de él habían sido’. Actuó como si le fuera ‘ligera cosa andar en los pecados de Jeroboam hijo de Nabat’ (vers. 33, 31). No conformándose con el aliento que daba a las formas de culto religioso que se seguían en Betel y Dan, encabezó temerariamente al pueblo en el paganismo más grosero, y reemplazó el culto de Jehová por el de Baal” (PR 84, 85). Desde nuestra perspectiva, es difícil de comprender cómo estos reyes pudieron caer en tal pecado y apostasía. Pero ese es el problema: nosotros estamos mirando esas cosas desde nuestra perspectiva, no la de ellos. Quién sabe qué podríamos haber hecho nosotros si hubiésemos estado en la posición de ellos. Estas historias deberían servirnos como advertencia a todos nosotros acerca de cuán fácilmente podemos apartarnos del Dios viviente. ¿Qué pasos diarios puedes dar, en tu propia vida, para protegerte, y no apartarte lenta y sutilmente de una relación salvadora con Jesucristo?
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