
Amor sustentador: Moisés y Séfora
Lección 5

Para el 4 de Agosto del 2007
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Ser la esposa de un líder no es fácil. Ella tiene que estar lo suficientemente distante para evitar atraer atención no deseada. Desde esa oscuridad, tiene que velar por el bienestar de su esposo, el líder. Ella también tiene que proveer el sustento emocional que su esposo, el líder, a menudo no puede obtener en ninguna otra parte porque él no tiene un igual. Como la esposa de una persona prominente, ella recibe las críticas, que debe ignorar. Séfora, la esposa de Moisés, cumplió estas exigencias en forma admirable. Moisés es tal vez uno de los personajes mejor conocidos de todo el Antiguo Testamento. Séfora es uno de los menos conocidos. Siendo extranjera y de una nación despreciada, ella obviamente permaneció en el trasfondo lo más posible. La mayor de siete niñas en la familia, fue llamada "Ave pequeña". Ciertamente hay una conexión de transliteración entre Séfora y sparrow [gorrión, en inglés], aunque se piensa que Séfora se refiere a una golondrina. No se registra casi nada de la relación entre Moisés y su esposa. Se escribió más acerca de su relación con su familia política. Tradicionalmente, los familiares políticos son tratados con cautela porque puede ser difícil relacionarse con ellos. Aun así, podemos obtener algunas vislumbres de esos incidentes.
Se recompensa la caballerosidad junto al pozo Como Jacob en siglos anteriores, Moisés, después de viajar unos pocos centenares de kilómetros, llegó a un poblado en el desierto. Tanto Jacob como Moisés tuvieron que escapar por su vida; Jacob de su hermano Esaú, y Moisés del faraón. Jacob había dejado su casa y llegado a la casa de los familiares de su madre. Moisés había huido de su hogar también, pero era de un país donde su pueblo era esclavo. Moisés, el único hombre libre, no tenía otro lugar en la tierra que pudiera llamar hogar. El pozo, la fuente de agua de la aldea, generalmente estaba un poco fuera de ella. Este era un lugar de reunión, el mejor lugar para ver a las niñas del pueblo, cuya tarea era llevar agua a la casa y abrevar el ganado de la familia. Junto a un pozo, Jacob se encontró con Raquel, Eliezer vio a Rebeca y ahora Moisés se encontró con Séfora. Desde el principio de su huida, Moisés se había dirigido hacia Madián. La tierra de Madián había recibido ese nombre por un hijo de Abraham que le engendró Cetura (Gén. 25:1, 2). Para conservar los derechos de Isaac, Abraham había enviado a Madián y a sus hermanos (hijos de Cetura) al este, con regalos (Gén. 25:5, 6). La mayoría de los madianitas vivían al este del golfo de Aqaba, al sur de los moabitas. Sentado junto al pozo en Madián, Moisés observó cómo unos rudos pastores no solo habían echado a las siete hijas de Jetro, sino que habían esperado hasta que las niñas hubieron sacado el agua para su rebaño, y luego las habían echado para que sus propias ovejas se pudieran abrevar con esa agua. Moisés no podía soportar ese tipo de injusticia. La Biblia dice que Moisés las "defendió" (Exo. 2:17). Este impulso de vengar la injusticia es lo que lo había metido en problemas en Egipto. El Nuevo Testamento informa: "Al ver a uno que era maltratado, lo defendió, e hiriendo al egipcio vengó al oprimido" (Hech. 7:24). Después de echar a los rufianes junto al pozo, Moisés procedió a abrevar el rebaño. Cuando las niñas regresaron a casa, Reuel, su padre, les preguntó: "¿Por qué habéis venido hoy tan pronto?" (Éxo. 2:18). El hecho de que las niñas habitualmente volvían a la casa más tarde, atestigua que normalmente tenían que sacar agua varias veces antes de que pudieran apagar la sed de su propio rebaño. Las niñas describieron a Moisés ante su padre cómo un "egipcio"-probablemente basadas en su vestimenta, que sin duda también le daba autoridad a sus actos- les ayudó a echar a los pastores. Lo que Moisés hizo requirió valor. Además de estar solo, también era un extranjero. Por otro lado, los pastores sabían que estaban haciendo mal y no lo desafiaron. Reuel, otro nombre de Jetro (Éxo. 2:18; 3:1), reprendió a las niñas por no invitar a su héroe a una comida. Esto es lo que probablemente quisieron hacer pero se sentían muy tímidas. Moisés no solo fue invitado a una comida, sino a vivir con ellos. Séfora, probablemente la mayor, le fue prometida a Moisés en matrimonio, y a su vez, Moisés tomó a su cargo los rebaños de su suegro, en la forma en que Jacob lo había hecho para Labán siglos antes.
Haciendo la tarea de su esposo Mientras Moisés y su familia estaban en camino a Egipto, sucedió un incidente atemorizador. Ellos estaban yendo a Egipto como resultado del llamado de Dios a Moisés para que liberara a su pueblo. Moisés había puesto a su esposa y a sus dos hijos sobre un asno, y se dirigía hacia el norte. Moisés caminaba junto a ellos con su vara (Éxo. 4:19, 20). De repente, en una posada donde se habían detenido para descansar, se encontraron con Dios, quien amenazó con matar a Moisés. Instintivamente supieron cuál era el problema. Eliezer todavía no había sido circuncidado. Aparentemente, habían hablado de este rito y deliberadamente lo habían postergado. Rápidamente Séfora tomó un cuchillo de pedernal y realizó la circuncisión, evitando así la ira de Dios (Éxo. 4:25, 26).
Varios pueblos del antiguo Cercano Oriente practicaban la circuncisión.
De los pueblos de Canaán, los israelitas solo se referían a los
filisteos como "incircuncisos" La práctica de la circuncisión estaba lo suficientemente generalizada entre los descendientes de Abraham como para ser impuesta a Hamor el siquemita que deseaba casarse con Dina, la hija de Jacob (Gén. 34:15-18), aunque los hermanos que habían insistido en esa ceremonia tenían motivos siniestros (Gén. 34:25, 26). Dios trató el descuido de la circuncisión como una omisión seria. El contexto inmediato arroja luz acerca de por qué esto era importante. Dios acababa de instruir a Moisés que debía exigirle a Faraón que liberara a Israel, "mi primogénito" (Éxo. 4:22). Por cuanto Faraón no liberaría al "primogénito" de Dios, Dios amenazó con matar al hijo primogénito de Faraón. En los versículos que siguen inmediatamente, se nos informa que Moisés había descuidado circuncidar a su hijo, y que Dios amenazó con matar a Moisés por ello (Éxo. 4:23-26).
Moisés no ignoraba las demandas de Dios de que todos los hombres en
Israel fueran circuncidados. Como él ya tenía dos hijos, Gersón y
Eliezer (Éxo. 4:20; 18:3, 4), la circuncisión del recién nacido apartó
la ira de Dios (Gersón aparentemente había sido circuncidado
previamente) En cuanto a Moisés mismo, él estaba en el umbral de una misión que era un asunto de vida o muerte para los egipcios así como para los israelitas. Los egipcios, arrinconados, podrían tratar de asesinarlo. Los israelitas, si se frustraba su liberación, podrían volverse hostiles a él. Su seguridad personal yacía totalmente en las manos de Dios. Ningún detalle de la instrucción de Dios para la vida personal de Moisés debía pasarse por alto. Dios no podía tolerar ninguna abierta desobediencia a alguno de sus mandatos.
Después de circuncidar a su hijo, Séfora tomó el trozo de tejido cortado
y lo arrojó a los pies de Moisés y dijo: "Esposo de sangre". No se nos
dice por qué Séfora llamó a Moisés "esposo de sangre". Lo más probable
es que para Séfora este fue un ritual "sangriento" Pero aun si ella hubiera tratado de impedir la circuncisión, Moisés no tenía excusas. Él era responsable de asegurarse que el mandato de Dios se cumpliera. Cualquiera de ellos que haya cometido la falta, Séfora se hizo cargo de realizar el procedimiento, no importa cuán repulsivo era para ella. Aun cuando hizo evidente su disgusto ante Moisés, no obstante fue su pensamiento rápido el que salvó la vida y la carrera de su esposo.
Preocupación por el esposo sobrecargado Cuando Moisés salió de Madián para volver a Egipto, él no le había dicho a su suegro la verdadera razón de su partida. Tal vez temía que Jetro pudiera haber tratado de frenarlo. Sea cual fuere la razón, él solo le había dicho que quería ver a los miembros de su familia que todavía vivían. Aarón, a quien acababa de encontrar en el desierto, le habría dicho quiénes más de la familia todavía vivían, y eso había despertado en él el deseo de verlos. Jetro dijo: "Ve en paz" (Éxo. 4:18). La siguiente vez que Moisés se encontró con su suegro, Moisés era el líder de una nación en movimiento. Antes de llegar a Egipto, Moisés envió a Séfora y a sus dos hijos de vuelta a Madián para evitar que ellos tuvieran que soportar las plagas y la agitación en Egipto. Más tarde, durante el Éxodo, Jetro tomó a Séfora y a sus dos nietos y viajó para encontrarse con Moisés y los israelitas. Él observó a Moisés mientras juzgaba todos los casos, personalmente, de la mañana hasta la noche (Éxo. 18:13, 14). Moisés, como muchos líderes carismáticos, había descuidado el distribuir la carga de trabajo. Éxodo 18:12 menciona a "los ancianos de Israel" que vinieron con Aarón para compartir una comida con Jetro. La presencia de estos ancianos sugiere que existía algún tipo de sub-líderes. Pero era obvio para Jetro que no se los usaba lo suficiente. Él sintió que los talentos de ellos no eran aprovechados. Así que Jetro aconsejó a Moisés que nombrara líderes de mil, de cien, de cincuenta, y de diez que juzgaran los asuntos menores, y solo le llevaran a él los casos difíciles. Moisés respetaba a Jetro y escuchó el buen consejo que le dio su suegro. Después que Moisés puso en práctica el consejo, Jetro regresó a su casa.
Detestada por sus parientes políticos La Biblia dice que "María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita" (Núm. 12:1). Algunos han sugerido que esta esposa cusita no era Séfora porque ella era madianita, sino una nueva esposa que Moisés hubiera tomado después de la posible muerte de Séfora. No hay evidencia bíblica de un segundo casamiento de Moisés, que ciertamente hubiera sido un gran evento si hubiese existido. Cus es el área al sur de Egipto en lo que hoy es Etiopía. Cus era el hijo de Cam (Gén. 10:6), pero no aquel sobre quien cayó la maldición de Cam. Esa suerte cayó sobre Canaán (Gén. 9:25-27). No hay otra expresión de sentimientos racistas hacia los cusitas en la Biblia. Por otra parte, los madianitas fueron condenados como enemigos de Dios. Por cuanto Dios había impedido que Balaam maldijera a los israelitas directamente, él encontró la solución ideal. Él sabía que la idolatría en el campamento israelita traería la maldición de Dios sobre ellos. Él aconsejó a los líderes madianitas y moabitas que usaran sus mujeres para atraer los corazones de los israelitas para que se apartaran de Dios. De este modo las mujeres madianitas, específicamente, fueron condenadas por Dios (Núm. 31:15, 16). Dios ordenó a Moisés: "Hostigad a los madianitas, y heridlos" (Núm. 25:17) por causa de lo que había ocurrido con Balaam. Otra vez Dios le dijo a Moisés: "Haz la venganza de los hijos de Israel contra los madianitas" (Núm. 31:2). Uno solo puede imaginar cómo se sintió Séfora, la madianita, cuando su pueblo trajo una maldición sobre Israel. Aarón y María, o cualquier otra persona, si hubieran pensado en decir cualquier cosa en ese momento, sabiamente se hubieran quedado callados. Hay una manera en la que podemos considerar a Séfora la madianita referida como una cusita. Cusán se usa como un término paralelo para Madián y tal vez es un término poético más antiguo para Madián. Habacuc, repasando la historia de Israel en forma poética, escribió: "He visto las tiendas de Cusán en aflicción; las tiendas de la tierra de Madián temblaron" (Hab. 3:7). Tal vez María y Aarón en su difamación contra Séfora (Núm. 12:1) no se estaban refiriendo a Etiopía, sino a su herencia madianita. Sea lo que fuere lo que dijeron, vino como resultado de sentimientos contra ella que habían mantenido por algún tiempo. El siguiente versículo (Núm. 12:2) presenta el verdadero problema que provocó su ataque a Moisés. María y Aarón estaban celosos. Dijeron: "¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros?" Aparentemente, María y Aarón pensaron que su autoridad había declinado, y conectaron esta situación con la esposa de Moisés. Ella era la informante de su padre Jetro, quien había influido sobre Moisés para que nombrara numerosos líderes. María y Aarón fueron pasados por alto en esta nueva cadena de mando. Por otro lado, Aarón y María pueden nunca haber aceptado adecuadamente a la esposa de su hermano y, después de ver a su familia en el desierto, pueden haberla despreciado aún más. El ataque de María y Aarón a Moisés fue tan serio que Dios intervino para castigarlos.
Ayuda del cuñado Cuando se alejaban de la región de Madián, Moisés le dijo a Hobab, su cuñado: "Nosotros partimos para el lugar del cual Jehová ha dicho: Yo os lo daré. Ven con nosotros, y te haremos bien; porque Jehová ha prometido el bien a Israel" (Núm. 10:29). "Hobab, hijo de Reuel y cuñado de Moisés. Pero en Jueces 4:11, a causa de un error en la puntuación vocálica, se lo llama 'suegro’. [...] Hobab era hijo de Jetro, suegro de Moisés (Éxo. 2:16-21), y por ello, cuñado de Moisés" (Diccionario bíblico adventista, p. 561).
Si Hobab aceptaba el pedido de Moisés, él y su familia participarían de
las bendiciones prometidas por Dios a Israel. Su presencia también
proporcionaría De las historias que Moisés y Séfora contaron a Hobab, era claro que Dios tenía su mano protectora sobre los israelitas. El futuro les ofrecía grandes perspectivas. Pero, era una vida dura el estar siempre en movimiento. Aunque Moisés, su líder, era su cuñado, no era para él una decisión fácil dejar las comodidades del hogar y a las personas de su pueblo y echar su suerte con una multitud nómada. Pero Moisés le rogó otra vez, y le reveló a Hobab un motivo secundario al hacerle esta invitación. Él quería que Hobab les mostrara los mejores lugares para acampar, y ser su consejero en el viaje a través del desierto (Núm. 10:31).
Dios guió a los israelitas en la decisión de cuándo avanzar y cuándo
acampar mediante el movimiento de la nube (Núm. 9:17). Sea que fuera dos
días o un mes, ellos permanecían en un lugar mientras la nube se quedaba
quieta. Pero Hobab podría guiarlos a los mejores lugares para poner el
campamento en la región, él conocería la ubicación de los manantiales o
pozos más cercanos, y qué peligros podía haber cerca. Su consejo no
competiría con la conducción de Dios por medio de la nube, pero la
complementaría La Biblia no registra la decisión final de Hobab. Él debe haber accedido al pedido de Moisés. La Biblia nos dice que "Heber ceneo, de los hijos de Hobab suegro [cuñado] de Moisés, se había apartado de los ceneos" (Juec. 4:11). En el tiempo de Jeremías, un grupo de recabitas habían dejado sus tiendas y habían emigrado a Jerusalén. Estos recabitas fueron altamente felicitados por Dios por su fidelidad durante los días finales de Judá (Jer. 35:1-19). El cronista nos informa que los ceneos eran descendientes de Recab (1 Crón.s 2:55). Hobab debe haberse unido a los israelitas. Algunos de sus descendientes quedaron con los israelitas hasta la cautividad babilónica. Algunos indicios en el libro de Jueces sugieren que Hobab puede haber regresado a Madián después de ayudar a Moisés a guiar a Israel por el desierto. Algunos de sus descendientes se establecieron en Cedes (Juec. 4:11). Sísara, el comandante del ejército de Jabín que huía de Débora y Barac, se refugió en la tienda de Jael, esposa de Heber ceneo. Aunque había paz entre Jabín y Heber (Juec, 4:17), Jael tenía una lealtad sólida con Israel y mató a Sísara mientras este dormía. *** La carga del liderazgo de Moisés podría haber añadido un motivo más de tensión a su matrimonio, pero Séfora, voluntariamente compartió su esposo con la nación, y mostró un equilibrio correcto al mantener un perfil bajo mientras, al mismo tiempo, proveía el apoyo necesario al gran líder. Séfora no planteó demandas egoístas sobre Moisés que lo podrían haber distraído de dedicar toda su energía a la tarea que Dios le había dado.
Compilador: Dr. Pedro Martínez |