Booz y Ruth: Fundamentos firmes
Versículo central: Adondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios, mi Dios. Donde tú murieres, moriré yo, y allí seré sepultada. Rut 1:16,17.
El título de este tema debería ser “Rut: ¿Cómo construir familias fuertes?”, pues todo el libro deja fuertes lecciones sobre el tema de la familia.
Las familias fuertes enfrentan unidas las tragedias: Ruth 1
El libro de Ruth es uno de los libros más pequeños de la Biblia, su escritor fue probablemente uno de los más grandes profetas: Samuel. Empieza con la historia de una familia que luchaba por sobrevivir en el incierto período de los Jueces en Israel. Aunque había épocas de bonanza y paz, de acuerdo a la consagración y a la valentía del juez que acaudillaba a las tribus de Israel, en general, no había un ordenamiento satisfactorio de la sociedad, “cada uno hacía lo que bien le parecía” (Jue 21:25). Sin orden, incluso la vida religiosa carecía de unidad, amenazando volver la adoración a Dios un culto sincrético. El orden es necesario en la iglesia. Las reformas deben hacerse en el seno de la iglesia, NO saliendo de ella. Debemos entender que el precursor de una reforma es el reavivamiento de la fe.
Elimelec, Noemí, Mahlón y Quelión descienden desde las tierras altas de Belén de Judá, cruzando el Jordán para subir hacia las tierras de Moab, en un viaje desafiante de 120 Km., huyendo del hambre en su tierra natal. Pero tal como la pasa a Abraham, Isaac y cualquiera que lo ha intentado después, salir de Canaán buscando otro lugar prometedor no trajo ninguna bendición. Aquí hay una aplicación espiritual poderosa. Si YA participo de la herencia en la Canaán espiritual, no puedo ser feliz aparte de ésta herencia para vida eterna.
Las desgracias ocurren. Muere Elimelec, Mahlón y Quelion se casan con Rut y Orfa, muchachas moabitas, adoradoras del abominable Quemos. Ellas eran parte de un pueblo especialmente detestable para los israelitas, incluso por orden divina 8Deut 23:3). Aquí resalta la actitud maravillosa de Noemí hacia sus dos nueras paganas. No las criticó. Debió haberles tenido mucha paciencia, comprensión y amor. ¿Será posible que todo esto pueda superar barreras tan estupendas dentro de la comúnmente difícil relación entre suegra y nuera? Noemí debe haber mostrado a sus nueras, por precepto y ejemplo, que el mejor camino que puede seguir un ser humano es ser un fiel hijo de Dios. Que ésta es la única forma de cambiar el traicionero carácter del hombre.
Poco tiempo después, los dos hijos de Noemí mueren, probablemente de forma repentina. La fe de Noemí, se tambalea. No podemos criticarla. Hasta el más fuerte de los cristianos duda cuando la presión es la suficiente. Sus nueras, manifestando la buena obra previa hecha en ellas, no la quieren abandonar, a pesar del “llamado” falto de fe de Noemí, para que volviesen a sus ídolos (1:15). Rut decide, en aquella frase célebre (1:16,17) no abandonar ni a a su suegra, ni a Dios en quien ya manifiesta claramente creer.
¿Cómo mantener la fortaleza de la familia en situaciones difíciles? Las vidas de estas personas contestan: Uniendo a los miembros de ella por medio del temor consistente al Señor, alimentando en la familia los principios de amor, confianza y apoyo en cada momento. Fortaleciendo esos vínculos antes que aparezcan las dificultades.
Al llegar de vuelta a Belén, Noemí quiere llamarse Mara. Humanamente hablando, las mujeres lo habían perdido todo. Pero ella y Rut hicieron bien, Se estaban refugiando en las maravillosas “alas” de Dios (2:12).
Las familias fuertes se crean por el respeto y un amor responsable.
Las viudas habían llegado a Belén en la época de la cosecha de cebada. Rut acude a recoger las sobras que dejaban los segadores, llegando al campo de Booz.
Posiblemente Booz era viudo, ya con hijos y bastante mayor que Rut, a quien llama primeramente “esta joven” (2:5). El amor entre estas dos personas empieza a crecer a través del temor a Dios presente en ambas vidas (1:16,17; 2:4,12) y la consideración respetuosa en el trato entre ambos.
Booz es señalado por Noemí como aquel que podría redimir a las viudas adquiriendo la herencia de Elimelec y restaurando la línea familiar, casándose con Rut.
Rut se encuentra con Booz la noche del final de la cosecha. Había ocasión para festejar, una buena cosecha después de años de hambruna. Rut le pide a Booz que restaure a su familia por medio de la ley del levirato (3:9) Booz era el pariente, el redentor posible para Rut y Noemí. El “pariente redentor” podía salvar a su familiar en desgracia comprando sus tierras hasta el siguiente jubileo, donde se las devolvería, e incluso podía levantar descendencia para él, si el familiar moría y dejaba una viuda sin hijos. Incluso podía ejercer justicia en el asesinato del pariente volviéndose el “vengador de la sangre” de su familia. El pariente redentor era la última posibilidad de salvación para una familia.
Job llama a Dios su pariente o redentor, usando el mismo término que aparece en Rut (Job 19:25). David, bisnieto de Rut llama a Dios su redentor (Sal 19:14). Isaías también llama a Dios el pariente redentor que salvaría a Israel (Is 41:14; 54:5; 59:20). Nosotros estábamos perdidos, sin esperanza en el pecado. Pero vino uno que quiso llamarse nuestro hermano, nuestro pariente, para redimirnos del pecado, devolvernos la herencia de Vida eterna y ser el vengador de sus hermanos, venciendo a la muerte y destruyendo definitivamente al mal. Sólo hay que aceptar ser adoptado por él.
Las familias fuertes son decididas en seguir la voluntad de Dios.
Booz era un hombre decidido. Y firme en sus convicciones. Nada lo detendría en lograr la redención de Noemí y Rut. Sería cuestión de poco tiempo (3:12,13; 18). Aquí hay una lección. Debemos ser firmes y decididos en los asuntos relacionados con nuestra redención. Esperar puede hacer que no seamos salvos. Hoy es el tiempo aceptable. Jesús fue decidido hasta morir en la curz, pues el tiempo había llegado. Hoy es, para todo aquel que quiera oír, la oportunidad de ser feliz con Jesús.
Booz planteó el problema al pariente más cercano, frente a los ancianos, que fueron testigos. El otro pariente no quiso arriesgar el perder su propia herencia, posiblemente no tenía hijos. Booz logró de derecho de redimir a Noemí por medio de Rut (4:9,10). Aquí hay lecciones en cuanto al trato con nuestros parientes. Debemos tratar con ellos con absoluta transparencia y justicia. Se deben llegar a acuerdos justos, sin ceder a la tentación de la codicia o la envidia. Una familia unida y que se quiere es un milagro que hay que cuidar.
Booz y Rut se casaron. Booz, hijo de Rahab la amorrea y esposo de Rut la moabita (Mat 1.5) es una muestra viviente del alcance universal del amor de Dios. Por su descendencia, vino Obed (siervo) y David. Y Jesús, la salvación del mundo. Y hoy, yo puedo decidir ser parte del linaje de Dios si acepto al Señor como Redentor. No hay bendición mayor para el hombre.
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Las familias fuertes enfrentan unidas las tragedias.
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Las familias fuertes se crean por el respeto y un amor responsable.
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Las familias fuertes son decididas en seguir la voluntad de Dios.
Yo quiero tener una familia así.
Bendiciones.


