
Reverencia al Eterno
Lección 7
Para el 26 de Mayo de 2007 Programa No. 21 |
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Pastor Michael V. Castro Montero Misión Norte de Costa Rica |
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Objetivo Inculcar un alto sentido de reverencia en cada individuo durante los servicios de culto. Sugerencias
Servicio de cantos Frase introductoria «El Señor está en su santo templo; ¡Guarde toda la tierra silencio en su presencia!» (Habacuc 2:5). Una vez leído, guarde un tiempo prudente, hasta que haya silencio total. Después, puede continuar con la lectura siguiente: «Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo» (Salmo 100: 1. 2). Himnos sugerentes para el servicio de canto: "Santo, Santo, Santo" (Himnario adventista, n° 70); "Señor, mi Dios" (Himnario adventista, n° 67); "Tu pueblo jubiloso" (Himnario adventista, n° 28); "A Dios sea gloria" (Himnario adventista, n° 141). Bienvenida Cuando en una criatura hay conciencia de la presencia del Eterno, no puede mantenerse de pie, sino de rodillas, con rostro en tierra, y su declaración no puede ser más que esta: «Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre» (Salmo 703: 7). Himno inicial Al entonar la siguiente doxología, se sugiere que se haga de rodillas y, al finalizar, guardar un minuto de silencio (esto con el propósito de despertar un sentimiento de reverencia en la congregación). "Jehová esta en su santo templo" (Himnario adventista, n° 57). Oración inicial Al concluir el minuto de silencio, y estando aún de rodillas, el encargado de la oración debe cerrar con las siguientes palabras: “Señor Eterno rogamos que tu misericordia nos alcance y que te manifiestes entre nosotros y en nosotros en la persona del Espíritu Santol a quien suplicamos que cultive en nuestra mente un espíritu de reverencia. En Cristo Jesús amén”. Bienvenida Motive a la congregación a que cada uno dé la bienvenida al hermano que está a su lado, expresando la siguiente frase: «Bienvenido a la presencia del Eterno». Nota: Ruegue mantener el debido orden y reverencia en el momento de darse la bienvenida. Tema «REVERENCIA AL ETERNO» (Lucas 10:38-42, Nueva Versión Internacional.) En cuanto al tema de la reverencia, viene a mi mente la historia de Marta y María, hermanas de Lázaro. En estos personajes encontramos un contraste claro entre irreverencia y reverencia. En la persona de Marta encontramos reflejado el carácter del irreverente y en María un gran ejemplo de lo que es la verdadera reverencia. Veamos el caso de Marta Lucas relata que "una mujer llamada Marta le recibió (a Jesús) en su casa" y que estaba preocupada con muchos quehaceres; esta, al ver la actitud de María, le presenta la queja a Jesús y le hace la petición: "Dile, pues, que me ayude". Y Jesús le responde: "Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas" (Lucas 10:41, Nueva Versión Internacional). Observemos que Jesús le hace ver a Marta que se encuentra, en primer lugar, «AFANADA: y en segundo lugar: «TURBADA», y, por último, le hace ver la razón por la que se encuentra en tal estado, «POR MUCHAS COSAS». AFANADA: Esto se refiere a la preocupación interior, mental de Marta (Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 765). O sea, la irreverencia nace de nuestro interior. TURBADA: Su aspecto turbado se refiere a la conducta exterior de Marta, que refleja sus sentimientos íntimos en su actitud (Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 765). MUCHAS COSAS: Realmente, ella estaba muy atareada por los muchos detalles de la atención de sus invitados. En conclusión, podemos decir que Marta interiormente estaba "AFANADA" y, como resultado, externamente "TURBADA" (Comentario bíblico adventista, t. 5, p. 765). Me hace pensar que algunas veces quienes se comportan en forma irreverente no vienen con una actitud de adoración al culto, debido a que hemos traído en nuestro interior o en nuestra mente muchas cosas, como proyectos, problemas, trabajo, estudio, quehaceres de la semana y muchas otras perplejidades de la vida. Y, una vez en el templo, comienza a exteriorizarse todo ese sentir, en nuestro actuar: conversaciones comunes, cuchicheamos, reímos, caminamos, nos distraemos e ignoramos a los demás, contestamos el celular y hasta comemos galletas, golosinas y goma de mascar. El caso de María Es muy interesante la postura y la actitud tomada por María. Veamos el relato; nos dice que María "sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra". De esto Jesús saca provecho para darle una lección a Marta. Le dijo: "solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada". Jesús, en su respuesta, hace dos declaraciones; la primera: "SOLO UNA COSA ES NECESARIA"; Y la segunda: "HA ESCOGIDO LA BUENA PARTE, LA CUAL NO LE SERÁ QUITADA". SOLO UNA COSA ES NECESARIA: En esta declaración Jesús hace ver, según Elena G. de White, que "Marta era diligente, exacta y enérgica, pero le faltaba el espíritu tranquilo y piadoso de su hermana María" (El Deseado de todas las gentes, p. 483). Con tal espíritu es como se puede elegir LA BUENA PARTE. HA ESCOGIDO LA BUENA PARTE: Es evidente que María siempre escogía la buena parte, al menos eso es lo que nos revela el Evangelio de San Juan. A lo que me refiero es que ella siempre elegía estar a los pies de Jesús. Hay otros dos casos en que escogió estar a los pies de Jesús:
¿Será que los pies de Jesús tenían algo especial, puesto que María cada vez que le veía, elegía estar a sus pies? ¡No! En lo personal, creo que el acto y la actitud de María eran de reverencia al Eterno. Curiosamente, en el Antiguo Testamento, cuando se hace mención a la palabra reverencia, en algunos casos precede o en otros le sigue el acto de postrarse, arrodillarse, inclinarse, rostro en tierra; independientemente de a quién se le mostrase reverencia. Por ejemplo:
Sí, María, cada vez que veía al Eterno, mostraba un espíritu tranquilo y piadoso, tomando una postura de suma reverencia, para así recibir gustosamente las enseñanzas de Jesús o servirle con corazón contrito, como cuando derramó perfume a los pies de su amado Maestro y Señor. Por eso a María no se le QUITARÁ LA BUENA PARTE, ya que "Ciertamente su salvación cerca está de quien lo reverencia, para que habite la gloria en nuestra tierra" (Salmo 85:9, Reina Valera 1960). Si nos estamos preparando para estar con el Eterno, por la eternidad, ¿por qué no ESCOGER LA BUENA PARTE (REVERENCIAR AL ETERNO), LA CUAL NO NOS SERÁ QUIETADA? ¡Elige escuchar sus enseñanzas y servirle con reverencia, porque él es el Eterno, nuestro amante Salvador, Cristo Jesús, Señor nuestro! Relato misionero Alabanza especial Informe de progreso Marcando el rumbo Oración por los maestros Repaso de la lección Himno final "Del culto el tiempo llega" (Himnario adventista, n° 31). Oración final Antes pide colaboración a un niño, a un joven y a un adulto mayor. Procura elegir a los que más muestran irreverencia durante los cultos, para que lean al frente los siguientes textos: El niño: "Yo quisiera que nuestros padres nos enseñasen a ser reverentes, y la mejor forma en la que nos pueden enseñar es con su ejemplo". El joven: "La reverencia es muy necesaria en la juventud de hoy día... Si has formado en cualquier grado el hábito de la desatención e indiferencia en la casa de Dios, esfuérzate por corregirlo... Practiquen la reverencia hasta que llegue a ser una parte de ustedes mismos" (Mensaje para los jóvenes, p. 263). El adulto: "Una de nuestras más fuertes tentaciones es la de la irreverencia. Dios es superior y santo; y para el alma humilde y creyente su casa en la tierra, el lugar donde su pueblo se reúne para adorarle, es como la puerta del cielo" (Mensaje para los jóvenes, p. 263). Como adultos, debemos ser instructores de nuestros niños y jóvenes en la reverencia, tanto por precepto como por ejemplo: "Señor, enséñanos a contemplarte con los ojos de la fe, para ser concientes de tu presencia y de tus santos ángeles, y así, guardar reverencia ante ti. En Cristo Jesús, amén".
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