
|
Para el 2 de Junio de 2007 |
||||
|
Lectura Devocional para Adultos |
|
|||
|
|
||||
| Notas de Elena White | ||||
|
Lectura para la Semana: |
||||
|
Mateo 4:23; Lucas 4:1621; Romanos 6:4, 9-11; Filipenses 4:4-9; Colosenses 1:20, 21; 3:8-10. |
||||
La Biblia y la Salud |
||||
|
|
||||
PARA MEMORIZAR |
||||
|
"Yo soy Jehová tu sanador" Éxodo 15:26 |
||||
|
Pensamiento Clave: |
||||
|
La Palabra de Dios nos da buenas razones para cuidar de nuestra salud. |
||||
|
|
||||
|
LA BIBLIA APOYA EL VALOR DEL CUERPO FÍSICO, pues este fue creado por Dios. Por lo tanto, el creyente debería procurar entender e intencionalmente poner en práctica las medidas que favorezcan la salud. El cuidado de la propia salud es un asunto de moral, una evidencia de lealtad y servicio responsable a Dios. En la práctica, la condición de la salud determina en gran medida si la persona puede realizar un servicio efectivo para el Señor o para cualquiera al que se sienta llamado a servir. Aunque las metas y los valores fundamentales de la salud, desde una perspectiva bíblica, son transmitidos por la Palabra de Dios, el medio exacto para alcanzar estos objetivos proviene mayormente de la ciencia médica, que con frecuencia valida muchos de los principios de salud encontrados en la Biblia. Corresponde a todos los cristianos hacer cuanto puedan con el propósito de cuidar de su salud. Actividades que favorecen la salud, incluyendo el ejercicio, una dieta sana, el descanso sistemático y adecuado, un trabajo práctico y satisfactorio, abstinencia de sustancias o prácticas perjudiciales, buenos hábitos de higiene, esfuerzos intencionales de vivir en paz y ayudar a otros, y una profunda confianza en Dios, contribuyen al mejor uso posible de la vida que Dios nos ha dado. Nuestros cuerpos son dones sagrados de Dios; tenemos la responsabilidad de cuidarlos de la mejor manera que sepamos.
TENER SALUD “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 2). Tendemos a pensar que la Biblia únicamente aborda el aspecto espiritual; no obstante, ese no es el caso. Las Escrituras muestran que Dios se interesa también en nuestro ser físico y que nuestra dimensión espiritual está vinculada con la física. Podemos encontrar, en la Biblia, buenas razones para cuidar de nuestra salud. Lee los siguientes textos y anota las razones que encuentres en ellos que nos llaman a cuidar de nuestra salud: Rom.12:1 ______________________________________________________________________________ Rom.14:7 ______________________________________________________________________________ 1Cor. 3:16, 17 ______________________________________________________________________________ 1 Cor. 6:19, 20 ______________________________________________________________________________ Efe. 5:29 ______________________________________________________________________________ 3 Juan 2 Es claro notar, en las Escrituras, que Dios se interesa en la salud, en nuestro bienestar físico. Esto tiene sentido, por supuesto. Después de todo, ¿qué padres amantes no se interesan en el cuidado de la salud, la mente y el cuerpo de su hijo? ¿Cuánto más lo haría Dios respecto de nosotros? Se ha dicho que nunca cuidamos nuestra salud hasta que la perdemos. Si estás sano, ¿das tu salud por descontada? Habla con alguien que está luchando con la enfermedad. Lo más probable es que comprenderás mejor por qué nuestra salud debe ser cuidadosamente protegida.
LA SALUD Y LA RESTAURACIÓN En el principio, Dios nos creó con salud, sin enfermedades ni dolencias. El plan de salvación es la forma divina de llevarnos de regreso a lo que se perdió originalmente. Él quiere restaurar lo que una vez tuvimos. Lee Romanos 6:4 y 9 al 11; 1 Corintios 15:51 al 57; 2 Corintios 5:18 al 20; Colosenses 1:20 y 21; y 3:8 al 10; y 1 Juan 3:2. ¿Qué mensaje esencial se nos da en estos textos? ¿Qué esperanza nos ofrecen? __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ A menudo se trata en la Biblia los temas del sanamiento y la restauración. Las promesas de Dios de restaurar a Israel se expresan en un lenguaje lleno de sanidad y términos terapéuticos (Jer. 30:12-17; 33:6; Eze. 47:12; Mal. 4:2). Tan clara es esta afinidad en el Nuevo Testamento, que uno de los términos para sanamiento (sotería) se puede traducir como “sanidad” o “salvación”. La salvación, entonces, puede incluir no solo el rescate del pecado y de sus consecuencias, sino también la restauración, el sanamiento de la persona entera. Todas las enseñanzas bíblicas están fundadas sobre la base de que, al final, lo que se había perdido cuando irrumpió el pecado será restaurado cuando el Dios creador llegue a ser aquel que restaure su creación. Habiendo sanado nuestras heridas y llevado nuestras transgresiones en el Calvario, aparece por fin en el libro del Apocalipsis como el Christus Victor, triunfador sobre Satanás y las fuerzas del mal (Apoc. 20:14; 21:8). Los que aman y sirven a Dios serán restaurados a la condición perfecta original; todo lo que es malo será destruido, para nunca levantarse más. Tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, se prevé, en las profecías, una Tierra Nueva libre de enfermedad, dolor y muerte (Isa. 33:24; Apoc. 21:4). El apóstol Pablo se regocija en la resurrección de Cristo como una prueba de que él es victorioso sobre todas las fuerzas del mal. La victoria de Cristo ha llegado a ser la nuestra (1 Tes. 4:14-17). Como adventistas, se nos ha concedido luz preciosa acerca de la salud y sus principios sustentadores, destinada a proporcionarnos un estilo de vida que prevenga las enfermedades. ¿Cuán fielmente sigues estos principios? ¿Cuán bien los conoces? ¿Por qué esperar hasta enfermarte para comenzar a seguir estos principios que podrían haberte evitado la enfermedad?
JESÚS, EL GRAN SANADOR A menudo oímos hablar de Jesús como el Gran Médico. Y no es extraño. Un cálculo rápido indica que aproximadamente el 20% de los evangelios se ocupa de cómo Jesús devolvía a los enfermos la salud. Aunque en algunos casos hallamos duplicación de los informes, los cuatro evangelios registran 35 casos específicos, junto con informes generales. ¿Cuán central fue el ministerio de sanidad de Jesús cuando estuvo sobre la tierra? Mat. 4:23; Luc. 6:7-19; 9:11. __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ Por medio de curaciones milagrosas, Jesús dio grandes evidencias con respecto a su función como el Salvador; pero él hizo mucho más que eso. Como seres humanos, hemos sido dañados espiritual, emocional y físicamente por el pecado. Todo el plan de salvación se centra en la restauración de todo lo que habíamos perdido. En el principio no había enfermedad ni muerte; en el final, tampoco los habrá (ver Apoc. 21:4). Al sanar, Jesús estaba mostrando al mundo el poder de Dios de producir la restauración, de devolver a su condición original lo que se había perdido por causa del pecado. Las curaciones no eran un fin en sí mismo; todas señalaban hacia algo más grande: la salvación que es en Jesús. Lee Lucas 4:16 al 21. ¿Qué revelan estos versículos acerca del propósito y el ministerio de Jesús? __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ La tarea principal de Jesús fue la de proclamar que Dios recibe a sus criaturas pecadoras y sufrientes en un amplio acto de gracia y de amor. Sus actos fueron evidencias de la liberación final de un mundo de pecado. Él había venido para liberar, para buscar y salvar, para perdonar, para proclamar el día de la misericordia de Dios, para otorgar vida eterna; y había de ser el restaurador de todo lo que se había perdido. Él era, antes que nada, el Salvador; y las curaciones físicas eran evidencias concretas de su autoridad divina. Cualesquiera que sean nuestras enfermedades, cualesquiera que sean nuestras dolencias, tenemos promesas maravillosas de curación y restauración en la Biblia; es decir, curación completa y restauración completa. Medita en esto; esta es nuestra mayor esperanza. Ora pidiendo más fe para creer en esas promesas. Si conoces a alguien que está luchando con la enfermedad, señálale esta esperanza.
MODERACIÓN EN TODAS LAS COSAS Lee Filipenses 4:4 al 9. ¿Qué principios prácticos puedes encontrar en estos versículos, que pueden producir un impacto positivo en tu bienestar físico? __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ Lee 1 Corintios 9:25; Gálatas 5:23; y Tito 1:8 y 2:2. ¿Qué amonestaciones concretas se encuentran en estos versículos que pueden tener una influencia decidida en nuestra salud física? __________________________________________________________________________________________ __________________________________________________________________________________________ La palabra griega que se encuentra en muchos de estos versículos para “sobrios” o “templanza” proviene de un vocablo que se usa a menudo en el contexto del adiestramiento competitivo de un atleta que se prepara para un evento como una carrera, y tiene cuidado especial de abstenerse de aquello que pudiera herir su cuerpo. ¿Cuánto más debería aplicarse este principio a nosotros, como cristianos, en la carrera que estamos corriendo (1 Cor. 9:24-27; Heb. 12:1)? Todos sabemos de los problemas que pueden ocurrir por el uso de licor, drogas legales o ilegales y otras cosas; esos son los problemas obvios. No obstante, muy a menudo la mala salud proviene de excedernos en el uso de los dones que Dios nos ha dado para gozar. Contrariamente a lo que muchos creen con relación a la religión bíblica, no es pecaminoso gozar de los placeres físicos. Dios nos ha hecho para gozar esas cosas, pero solo en su propia esfera, con moderación y temperancia, como se muestra tan claramente en la Biblia. “La verdadera temperancia nos enseña a no participar en absoluto de todo lo que es dañino y a consumir juiciosamente lo que es saludable. Hay pocos que comprenden, como debieran entenderlo, todo lo que sus hábitos de vida tienen que ver con su salud, su carácter, su utilidad en este mundo y su destino eterno. El apetito siempre debiera estar subordinado a las facultades morales e intelectuales” (CN 374). ¡Cuánto sentido tienen estas palabras de Elena de White! Examínate a ti mismo. ¿Cuán moderado y temperante eres tú, aun con lo que es bueno? ¿Qué cambios necesitas hacer?
RELACIONES SANAS Vez tras vez la Biblia habla acerca de la necesidad de amarse los unos a los otros; Jesús dijo que es el mandamiento más grande de todos (Mat. 22:37-40). Cuando Pablo habla acerca de las virtudes cristianas, tales como la fe, la esperanza y el amor, él asegura que la mayor de todas es el amor (1 Cor. 13:13). No es de extrañar que Jesús mencionara que una característica importante de sus seguidores es que se aman los unos a los otros (Juan 13:35). ¿De qué manera los siguientes textos caracterizan el amor cristiano? 1 Cor. 13:4-7 __________________________________________________________________________________________ 1 Juan 4:7 __________________________________________________________________________________________ 1 Juan 4:18 __________________________________________________________________________________________ Diversos estudios muestran cómo el amor en la familia –una relación íntima y amante entre los padres y los hijos– puede refrenar una marea de males en los jóvenes; males que pueden derivar en frutos terribles en la adultez. Como pueblo de Dios, necesitamos amarnos unos a otros (1 Tes. 3:2), servirnos unos a otros (Gál. 5:13), soportarnos unos a otros (Efe. 4:2), ser amables unos con otros (Efe. 4:32), amonestarnos unos a otros (Rom. 15:14), ser benignos y perdonadores unos con otros (Efe. 4:32), alentarnos unos a otros (1 Tes. 4:18), mostrarnos compasión los unos hacia los otros (1 Ped. 3:8), ser hospitalarios unos con otros (1 Ped. 4:9) y orar los unos por los otros (Sant. 5:16). Estos mandatos, tan claramente delineados en la Palabra, nos ayudarán a estar mutuamente conectados como pueblo de Dios y fortalecerán las relaciones familiares que, en última instancia, protegen a nuestros jóvenes de una conducta de alto riesgo. Estableciendo lazos estrechos, y de este modo dando y recibiendo amor, cuidado y preocupación, podemos ejercer una influencia moral, espiritual y física los unos hacia los otros. Las Escrituras están muy acertadas al mostrar cuán importantes son las buenas relaciones para nosotros, no solo en lo espiritual sino también en lo físico. Repasa algunas de tus relaciones humanos más básicas. Desde tu punto de vista, ¿qué motiva esas relaciones: el beneficio propio o el darse a los demás, la avaricia o el amor, el deseo de ganancia personal o el de ser una bendición para los demás? Piensa acerca del bien que has hecho por otros. Los principios que surgieron en la lección de hoy, ¿fueron la fuerza motivadora que condujo tus relaciones?
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: El ministerio de curación, “El uso de remedios”, pp. 179-184; “La alimentación y la salud”, pp. 227-238; Mensajes selectos, “La reforma pro salud”, t. 3, pp. 309-339. “Muy íntima es la relación entre la mente y el cuerpo. Cuando una está afectada, el otro simpatiza con ella. La condición de la mente influye en la salud mucho más de lo que generalmente se cree. Muchas enfermedades son el resultado de la depresión mental. Las penas, la ansiedad, el descontento, el remordimiento, el sentimiento de culpabilidad y la desconfianza menoscaban las fuerzas vitales y llevan al decaimiento y a la muerte. [...] “El valor, la esperanza, la fe, la simpatía y el amor fomentan la salud y alargan la vida. Un espíritu satisfecho y alegre es como salud para el cuerpo y fuerza para el alma” (CSS 341). “Muchos de los que acudían a Cristo en busca de ayuda habían atraído la enfermedad sobre sí; y, sin embargo, él no rehusaba sanarlos. Y, cuando estas almas recibían la virtud de Cristo, reconocían su pecado y muchos se curaban de su enfermedad espiritual al par que de sus males físicos” (MC 49). PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1 El ministerio de curación de Jesús constituía un componente crucial de su obra de conducir a las personas a la salvación. ¿De qué modo puede tu iglesia local usar mejor la luz que tenemos acerca de la salud y la curación como parte de su extensión hacia el mundo? 2 Hablen, en la clase, acerca de lo que enseña la Biblia sobre temas como la dieta, el uso del alcohol, el descanso y otros asuntos similares. ¿Qué principios de salud relativos a esto encuentras en la Biblia? Hasta donde sepas, ¿de qué modo la ciencia moderna convalida estos principios? ¿De qué modo te has beneficiado, junto con los demás feligreses, por seguir las instrucciones de la Biblia sobre estas cosas? 3 Como clase, tómense tiempo para visitar a algún integrante que esté enfermo o herido. Comparte con esa persona algunas promesas bíblicas. Al mismo tiempo, ¿de qué maneras prácticas puedes ministrar a esas personas y ayudarlas a aliviar sus sufrimientos?
|
|
Usted es el Visitante |