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Para el 14 de Abril de 2007 |
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Lectura Devocional para Adultos |
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| Notas de Elena White | ||||
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Lectura para la Semana: |
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Mateo 4:4-10; 21:42; 22:29; 26:54, 56; Gálatas 1:11, 12; Santiago 2; 2 Pedro 1:19-21; 3:16 |
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La Palabra Final |
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PARA MEMORIZAR |
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“Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Tim. 3:16, 17) |
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Pensamiento Clave: |
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¿Cuál es el origen de la autoridad de la Biblia? |
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TODOS VIVIMOS BAJO UNA AUTORIDAD FINAL U OTRA, cualquiera que ella sea. Como cristianos, creemos que la autoridad final es Dios, cuya voluntad está expresada en la Biblia. Por lo tanto, la Biblia es la palabra final. Pero, ¿por qué debería alguno de nosotros someterse a la autoridad de un libro? La respuesta es que la Biblia no es sencillamente un libro; en realidad, es la Palabra de Dios. Por ello, en virtud de quién es su Autor, el Señor Dios, el Creador del cielo y de la tierra, al Libro se le transfiere su autoridad divina. Después de todo, ¿quién tiene autoridad sobre Dios? Nadie. Por eso, la Biblia debe constituir la Palabra fundamental y última. Esta semana consideraremos la autoridad de la Escritura. ¿Qué dice la Escritura acerca de sí misma? ¿Qué afirmaciones hace acerca de sí misma y de sus orígenes? ¿De qué modo consideraron los autores bíblicos los demás libros de la Biblia? Y, lo más importante, ¿qué tiene que decir Jesús mismo acerca de las Escrituras? Después de todo, él –Dios mismo– tiene la última palabra acerca de la Palabra final.
LA PALABRA DE DIOS Los escritores bíblicos hacen afirmaciones increíbles acerca de los libros que estaban escribiendo. Algunas de las frases que usaron para describir la Fuente original de sus mensajes fueron: “Porque habla Jehová” (Isa. 1:2); “así dice el Señor” (Amós 1:3, NVI); “esta es la palabra que el Señor dirigió a...” (Miq. 1:1, NVI); o “esta es la palabra que el Señor me ha revelado” (Jer. 38:21, NVI). Los escritores del Antiguo Testamento testifican que sus mensajes vinieron directamente de Dios. Es “la palabra de Jehová” que vino a escritores como Jeremías, Ezequiel, Oseas, Amós y otros (Jer. 1:1, 2, 9; Eze. 1:3). Lee 2 Samuel 23:2; Ezequiel 2:2; 11:5, 24; Miqueas 3:8. ¿Qué idea en común aparece en todos estos pasajes? ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ Lee Lucas 1:70 y 2 Pedro 1:19 al 21. ¿Qué declara el Nuevo Testamento con respecto a la inspiración del Antiguo Testamento? ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ Lee Romanos 4:3 y Gálatas 1:11 y 12. ¿Cuál era la convicción de Pablo con respecto a las Escrituras? ¿Qué dijo Pablo acerca de la autoridad que estuvo detrás del evangelio que él predicaba? ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ Distribuidos a lo largo de siglos, todos estos hombres, sin tomar en cuenta la enorme diferencia de circunstancias y trasfondo en que vivieron, testificaron lo mismo: que los mensajes que estaban escribiendo no eran de su autoría sino que fueron impulsados por el poder de Dios, quien les ordenaba escribir lo que les estaba comunicando. Si creemos que los profetas fueron inspirados por Dios, ¿qué implicaciones tiene esa creencia para nuestras vidas diarias? Es decir, ¿cuán bien refleja tu vida tu creencia en la autoridad de las Escrituras? ¿Qué cosas has hecho en las últimas 24 horas, si las hay, que han violado las claras enseñanzas de la Biblia?
INSPIRADA POR DIOS Lee 2 Timoteo 3:16. ¿Dónde ubica Pablo el origen y la autoridad de las Escrituras? ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ El vocablo griego para “inspiración”, en 2 Timoteo 3:16, significa literalmente “exhalada por Dios”. Esto indica claramente que Dios ha sido el originador de las Escrituras. Él capacitó a sus mensajeros, los profetas y los apóstoles, con el objetivo de captar y luego comunicar lo que él les había revelado de una manera digna de confianza y con autoridad. Recordando el versículo citado arriba, especialmente la definición que hemos esbozado de la palabra “inspiración”, lee Génesis 2:7 y Salmo 33:6. ¿Qué cosas en común encuentras en estos textos? ¿Qué mensaje debiera darnos esto acerca de la autoridad de la Biblia? ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ ¡El mismo poder creador que trajo el mundo a la existencia estuvo también detrás de los orígenes de las Escrituras! Medita en las implicaciones de esta verdad sorprendente. Dios comunicó su Palabra mediante diversos recursos. Además de revelarse a sí mismo en visiones y sueños, él envió mensajes en la forma de apariciones directas (Éxo. 3:2-7), por medio de ángeles (Dan. 8:15, 16) o por medio de testigos oculares (1 Juan 1:1-3). No importa cuál fue el método por el que se comunicó Dios con ellos, los autores de la Biblia no estaban actuando meramente como máquinas de escribir. Dios no los presionó como se haría con las teclas de una máquina de escribir para producir su mensaje: cada escritor tuvo su propio estilo al escribir; estas diferencias se ven en toda la Biblia. El punto clave es que estos mensajes no eran los suyos: estaban escribiendo lo que Dios les entregó. Eran los mensajes de Dios, no los propios (2 Sam. 23:2; Amós 3:8). Como resultado de esta revelación divina, también se llama a la Biblia “el libro de Jehová” (Isa. 34:16), “el evangelio de Dios” (Rom. 1:1), “la palabra de Dios” (Rom. 3:2), “la buena palabra de Dios” (Heb. 6:5) y “la palabra de Cristo” (Col. 3:16). Compara los diferentes estilos literarios que se encuentran en las Escrituras. Por ejemplo, compara a Pablo con Juan, Isaías con Moisés, o Isaías con Juan. ¿Habla alguno de ellos más claramente para ti que los demás? Si es así, ¿por qué? Además, ¿cuál podría ser la razón por la que Dios permitió que apareciera el estilo personal de los autores en la Palabra de Dios?
CÓMO CONSIDERÓ JESÚS LAS ESCRITURAS Hoy existe toda clase de conceptos acerca de las Escrituras, acerca de su autoridad, su validez, su función y otros aspectos. Desgraciadamente muchos, aun dentro del cristianismo, no consideran que la Biblia posea la clase de autoridad que le compete. ¿Qué autoridad es esa? Bien, acudamos a la máxima Autoridad, que es Jesús. ¿Cómo consideró Jesús las Escrituras? ¿Qué nos enseñan los siguientes versículos acerca de cómo consideró Cristo la autoridad de las Escrituras? Mat. 4:4-10; 21:42; 22:29; 26:54, 56; Mar. 2:25; 12:36; Luc. 4:21. ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ Esos textos son solo unos pocos que revelan cuán verdadera y dotada de autoridad era, en el concepto de Jesús, la Escritura. Jesús creía en la historia de la Creación (Mar. 10:6), de Noé y del Diluvio (Mat. 24:37-39), y de Jonás y el gran pez (Mat. 12:39-41). También se refirió a la creación de la primera pareja (Mat. 19:4), y citó Génesis 2:24 en Mateo 19:5, que habla acerca del propósito original del matrimonio. Lee Lucas 24:25 al 27 y Juan 10:35. ¿Qué declaró él acerca de su aprobación y aceptación del Antiguo Testamento como un todo? ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ Jesús mismo convalidó su propia misión con el uso de las Escrituras: “Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?” (Juan 5:46, 47). Después de su resurrección, en el camino a Emaús, Jesús citó las Escrituras para hacer clara la importancia de su ministerio: “Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían” (Luc. 24:27). Durante toda su vida sobre la tierra, Jesús empleó las Escrituras, habló de las Escrituras, promovió las Escrituras, elevó las Escrituras y las interpretó. “Jesús es el verdadero Intérprete de las Santas Escrituras. Su mensaje es nuestra llave para abrir el significado correcto del Antiguo Testamento. [...] La forma en que Cristo usó las Escrituras de Israel es nuestro modelo de interpretación bíblica. Nuestro principio guiador se basa en la convicción de que la actividad redentora de Dios en la historia de Israel alcanzó su cumplimiento en Cristo”.–Hans K. LaRondelle, How to Understand the End-Time Prophecies of the Bible, p. 13.
LOS APÓSTOLES Y LAS ESCRITURAS Los escritores del Nuevo Testamento también mostraron confianza completa en las Escrituras. Lee Santiago 2. ¿De qué modos muestra el apóstol su creencia en la autoridad del Antiguo Testamento? ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ Solo en el libro de Romanos, Pablo cita más de 40 veces directamente del Antiguo Testamento, y los capítulos están esencialmente redactados sobre citas o alusiones a los escritos del Antiguo Testamento. Él cita a Isaías por lo menos 25 veces. Pedro hizo lo mismo en sus libros. Todas las epístolas tienen un sólido fundamento en los escritos del Antiguo Testamento (ver también Mat. 1:23; 3:3; Heb. 10:7; 1 Juan 3:12). Los autores del Nuevo Testamento nos han asegurado con toda certeza su convicción respecto de la autoridad de la Escrituras (Sant. 1:5). En su advertencia a los ricos, como se afirma en Santiago 1:11, Santiago usó Isaías 40:6 y 7 y Salmo 103:15. El apóstol Pedro expresó su confianza en las profecías del Antiguo Testamento con palabras enfáticas en 2 Pedro 1:21. Estaba aludiendo al Antiguo Testamento (Éxo. 12:5), cuando mencionó en 1 Pedro 1:19 que somos redimidos por la sangre preciosa de Cristo. Cuando Pablo habló acerca del evangelio en Romanos 1:17, se valió del principio sustentador del evangelio tal como se encuentra expresado en Habacuc 2:4. Al describir la naturaleza pecaminosa de la humanidad (Rom. 3:10-12), el apóstol hace referencia a Salmo 14:1 al 3. Cuando Pablo habló a los judíos en Roma, dijo: “Bien habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres [...]” (Hech. 28:25). Los apóstoles estaban sólidamente convencidos de que las Escrituras eran la Palabra de Dios. En Pentecostés, Pedro afirmó: “Era necesario que se cumpliese la Escritura que el Espíritu Santo habló antes por boca de David” (Hech. 1:16). Pablo también dijo: “Cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios” (1 Tes. 2:13). ¿Qué tendencias existen en tu cultura que obran en contra de abrigar tal clase de confianza en las Escrituras como se la describe en las secciones de hoy y de ayer? ¿Cómo puedes reconocer esas fuerzas? Pero, de mayor importancia todavía, ¿qué puedes hacer para ayudar a protegerte a ti mismo y a otros en contra de ellas?
LA UNIDAD EN MEDIO DE LA DIVERSIDAD Lee 2 Pedro 3:16. ¿A qué se está refiriendo Pedro como Escrituras? ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ Con la referencia que hace Pedro a los escritos de Pablo como Escrituras, tenemos evidencia interna para la validez de ambos Testamentos; ambos eran considerados la Palabra de Dios (ver también 1 Tes. 2:13). Y, a pesar de algunas grandes diferencias en el trasfondo y en los autores de la Biblia, también hay una increíble unidad dentro de ambos Testamentos. Los escritos del Antiguo Testamento cubren un lapso de unos mil años. Hubo, entonces, un espacio de alrededor de quinientos años durante los cuales no se escribió ningún libro de la Biblia, por lo menos hasta el nacimiento de la iglesia del Nuevo Testamento. Los libros del Nuevo Testamento se comenzaron a escribir y se terminaron en la última mitad del primer siglo d.C. De este modo, se necesitaron más de mil quinientos años para completarla. Lee los siguientes textos: Levítico 19:18; Deuteronomio 6:5; Mateo 22:36-40; Juan 13:35; 1 Corintios 13. ¿Qué gran tema unificador aparece aquí? ___________________________________________________________________________________________ ___________________________________________________________________________________________ Una de las evidencias más sólidas de que la Biblia fue preparada bajo la dirección divina es su unidad. Aunque los escritores tuvieron diversos trasfondos socioculturales, su contenido tiene un propósito predominante en común. La Biblia fue escrita por reyes, un primer ministro, pastores, pescadores, profetas, sacerdotes, un publicano, un médico y muchas otras personas de ocupaciones diferentes: pero todas escribieron acerca del mismo Dios. Algunos libros son históricos; otros son proféticos. Algunos escritores redactaron en forma de poesía; otros, en prosa. Algunos libros son informes misioneros; otros son cartas a iglesias o a personas. Sin embargo, cada uno habla acerca del mismo Dios amante que se interesa por nosotros; cada uno nos informa acerca del mismo plan de salvación; y cada uno eleva la misma norma de justicia. Todos esperan la misma recompensa eterna. Esto no es una coincidencia. Todo esto demuestra que los escritores bíblicos tuvieron una misma Fuente de inspiración. ¿Qué tema común en las Escrituras es tu favorito? ¿Cuál habla mejor a tu corazón? Repasa algunos de los libros de ambos Testamentos y elige versículos que comparten este tema común. Tráelo a la clase el sábado.
PARA ESTUDIAR Y MEDITAR: Creencias de los Adventistas, “La Palabra de Dios”, pp. 10-21; Mensajes selectos, “La inspiración de los escritores proféticos”, tomo 1, pp. 17-26; Mensajes selectos, tomo 3, “La primacía de la Palabra”, pp. 31-36. “La Biblia está escrita por hombres inspirados, pero no es la forma del pensamiento y de la expresión de Dios; es la forma de la humanidad. Dios no está representado como escritor. [...] Los escritores de la Biblia eran los escribientes de Dios, no su pluma. Considerad a los diferentes escritores. “No son las palabras de la Biblia las inspiradas, sino que los hombres son los que fueron inspirados. La inspiración no obra en las palabras del hombre ni en sus expresiones, sino en el hombre mismo, que está imbuido con pensamientos bajo la influencia del Espíritu Santo. Pero, las palabras reciben la impresión de la mente individual. La mente divina es difundida. La mente y la voluntad divinas se combinan con la mente y la voluntad humanas. De ese modo, las declaraciones del hombre son la palabra de Dios” (1 MS 24). “La Biblia nos muestra a Dios como autor de ella; y, sin embargo, fue escrita por manos humanas, y la diversidad de estilo de sus diferentes libros muestra la individualidad de cada uno de sus escritores” (CS 7). PREGUNTAS PARA DIALOGAR: 1 En la clase, compartan las respuestas que dieron a la pregunta de la sección del jueves. 2 ¿Qué otras fuentes de autoridad pueden competir con la Biblia? Identifica estas fuentes (gobierno, medios masivos de comunicación, ciencia, cultura, etc.), y luego conversen en la clase acerca de lo que ustedes pueden hacer para ayudar a conciliar estas fuentes con la Biblia mientras, al mismo tiempo, aceptan la Biblia como la autoridad final en sus vidas. 3 Sin duda, hay algunos conceptos en las Escrituras que son difíciles de comprender. ¿Por qué esto no debería sorprendernos, si consideramos acerca de qué trata este Libro y los temas que considera? ¿Qué pueden hacer para ayudarse mutuamente a mantener la fe en las Escrituras como la Palabra de Dios, a pesar de que algunos temas que trata son difíciles de comprender?
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