Lecturas Devocionales para Adultos
Semana 8

17 al 23 de Febrero del 2007
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SÁBADO 17 DE FEBRERO. EL VALOR DE LA REPRENSIÓN
La hora de trabajo había llegado al fin en aquella tarde y Fredrick esperaba impaciente que llegara el ascensor. No sabía si iría directo a su casa o si andaría sin rumbo como lo había hecho las arras tardes. A los 55 años de edad se sentía fracasado. No era ese el tipo de vida que había soñado. Era un hombre público, pero, no era público el dolor y la frustración que constantemente subían a su mente y explotaban en su corazón. En aquellas interminables tardes, vagando sin rumbo, sentado en alguna plaza, parado en cualquier esquina, o esperando la llegada de la noche en algún bar, Fredrick siempre llegaba a la conclusión de que la causa de su fracaso era su temperamento. Nunca escuchó a nadie. Rechazó el consejo de sus padres. Discutió con sus profesores. Sus amigos eran amigos siempre que no interfirieran con sus opiniones. De repente, a los 55 años, descubrió que la peor tontería de su vida había sido despreciar la instrucción y no hacer caso a la reprensión. ¿Por qué soy así? -se preguntaba angustiado. Lo que él no sabía es que todos los seres humanos nacen así. No es propio de nuestra naturaleza escuchar consejos, aceptar instrucciones o asimilar la reprensión. El hombre natural prefiere "golpearse la frente él solo". Ya en la niñez se suelta de la mano del padre y corre como un cabrito hasta chocar con el borde de la mesa y caer al suelo. Entonces, llora a lágrima viva, lágrima que a lo largo de la vida llorará en silencio para esconder los fantasmas dispersos de sus sueños destruidos. Fredrick era ateo. Creía que Dios estaba muerto. Su manera de pensar, heredada de Nietzsche, a quien había leído cuando era joven, cuando descubrió que su padre le había puesto el nombre de Fredrick en homenaje al filósofo alemán. Una tarde del mes de octubre, encontró un folleto con un título que llamó su atención: "¿Ha muerto Dios?" Eso despertó su interés por estudiar la Biblia. Se sorprendió porque se encontró con verdades que no conocía. En aquellos conceptos bíblicos estaba el secreto del éxito. Descubrió que "el necio menosprecia el consejo de su padre", y con humildad aplicó las instrucciones bíblicas en su vida. Cuando conocí a Fredrick, ya era un hombre victorioso. "Mi vida tiene sentido"-me dijo-o ''Ahora soy feliz". Al salir hoy para enfrentar tus responsabilidades, recuerda: "El necio menosprecia el consejo de su padre, mas el que guarda la corrección vendrá a ser prudente".
El versículo de hoy presenta dos verbos en el modo condicional: "sus tentaría" y "saciaría". Estas promesas expresan seguridad y plenitud, pero requieren una condición. La condición es: "Oye, pueblo mío, y te amonestaré. Israel, si me oyeres... ".* Las exhortaciones divinas no tienen como propósito hacer de la vida una carga, el objetivo es sustentarte y saciarte. ¿Quién es tan loco para no seguir el camino que le hará bien? Y, sin embargo, mira la queja divina: "Pero mi pueblo no oyó mi voz, e Israel no me quiso a mí".* Todos los días tenemos que decidir si vamos a oír la voz de Dios, o si seguiremos los instintos propios. El Señor nos aconseja a seguir el camino que nos llevará a la seguridad y a la plenitud, pero no nos obliga a seguir ese camino. Nos deja en libertad para escoger y decidir. La tragedia de Israel era que no daba importancia a los consejos divinos. Sufría constantemente por seguir sus propios caminos. Insistía en andar según su propia manera de ver las cosas. Vez tras vez, Dios lo llamó para que siguiera sus caminos y, finalmente, Dios dijo: "Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón". * La obstinación es un denominador común en la vida de la persona fracasada. El diccionario la define como la insistencia en hacer algo que no funciona. Hoy es necesario analizar mis propias actitudes. ¿Hasta qué punto continúo repitiendo actos que solo traen dolor a mi vida o a la vida de las personas que amo? Yo los "sustentaría". Yo los "saciaría". Promesas maravillosas que pueden tornarse realidad en la experiencia del ser humano que, dejando de lado sus propias opiniones, abre los oídos para escuchar los consejos divinos. Haz de este día un día de sabias decisiones. Cree en las maravillas que Dios es capaz de hacer en ti y por ti. ¿Por qué continuar experimentando el vacío del corazón si él promete saciarte? ¿Por qué tener miedo del futuro si Jesús promete sustentarte? Enfrenta los desafíos de la vida, recordando la promesa de Dios para ti: "Les sustentaría Dios con lo mejor del trigo, y con miel de la peña los saciaría". * Sal. 81:8, 11, 12.
LUNES 19 DE FEBRERO. OS HARÉ SABER
Conozco a una persona que sale diariamente de su casa esperando que el Espíritu le diga hacia dónde debe ir y qué debe hacer. ¿Por qué será que cada vez que se habla sobre el Espíritu de Dios, la tendencia es caer en el misticismo? Unos esperan manifestaciones emocionales intensas. Otros, desean entrar en un mundo de levitación espiritual para sentir la "voz" del Espíritu. El proverbio de hoy relaciona la actuación del Espíritu con tres cosas: reprensión, conocimiento, y la Palabra de Dios. El conocimiento viene a través de la Palabra de Dios que reprende. El vocablo "conocimiento" en el original hebreo es yada, e incluye la mente, el corazón y el cuerpo. Se trata de un conocimiento completo, tanto teórico como experimental. El texto de hoy afirma que el Espíritu habla a través del conocimiento que viene de la Palabra de Dios. Ese conocimiento no siempre apoya lo que el ser humano "cree" y, frecuentemente, es reprensión. Nos trae de vuelta al camino correcto. Nos muestra con firmeza el camino que conducirá al hombre a la felicidad. Son raras las ocasiones en que el Espíritu actúa separado de la Palabra. La persona que desea ser guiada por el Espíritu tiene, necesariamente, que abrir la Palabra. El Espíritu habla al corazón a través de ella y nos muestra el camino de la victoria. De acuerdo con el primer capítulo del libro de Proverbios, las personas que no consideran a Dios en su camino, carecen de la sabiduría y, en consecuencia, sufren constantemente. No conocen la Palabra de Dios. Tratan de encontrar el camino del éxito, a su manera, como el ciego hace con su bastón, queriendo encontrar el camino, envuelto en las sombras y en las tinieblas. Abre hoy tu corazón a Dios, pídele sabiduría para vivir una vida feliz. Al recibir la sabiduría de lo alto, tú comenzarás a ver las circunstancias desde una perspectiva más optimista, aguerrida y victoriosa. Por eso, antes de comenzar hoy tus actividades, escucha la voz de Dios, diciendo: "Volveos a mi reprensión; he aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, y os haré saber mis palabras".
MARTES 20 DE FEBRERO. NO SOMOS DE AQUÍ
Un día los asirios, dirigidos por Nabucodonosor, llegaron a Jerusalén. Destruyeron todo y llevaron prisioneros a los hijos de Israel. Los años del exilio fueron tristes. Lejos de la casa, de la familia y de los amigos, los exilado s solo tenían dos opciones: olvidar definitivamente a Israel o vivir en Babilonia, con los ojos fijos en Sión, abrigando el sueño de retornar un día al hogar. Un día también, el enemigo de Dios llegó hasta la raza humana y destruyó sus sueños, sus valores y principios y la llevó esclava a su reino, para servir en su palacio. La historia de Israel es un símbolo de la historia humana. Al igual que los israelitas de antaño, estamos hoy lejos del verdadero hogar. Este mundo está lleno de tristeza y angustia, consecuencias naturales de la entrada del pecado. Este no es nuestro hogar. Somos extranjeros y peregrinos y vivimos en un mundo al cual Jesús se refirió, diciendo: "Mi reino no es de este mundo". El salmista dice que, mientras los hijos de Israel vivían en Babilonia, se sentaban frecuentemente a las márgenes de los ríos y lloraban con nostalgia, acordándose de Sión, el santo monte, símbolo del gobierno de Dios. El peligro que corremos hoy es olvidar que este mundo no es nuestro hogar definitivo. Estamos aquí solo peregrinando, por fuerza de las circunstancias, rumbo a la casa del Padre. Somos extranjeros en un país que no es el nuestro. El hecho de que estemos viviendo en este mundo nos puede llevar a contemplar las cosas de esta tierra durante más tiempo que el necesario. Echar raíces profundas es un riesgo. Recordar quiénes somos y de dónde venimos, nos ayuda a determinar nuestras elecciones y prioridades. Es verdad que necesitamos sobrevivir. Trabajar, estudiar, construir una casa para vivir y educar a los hijos. Todo eso forma parte de nuestra existencia. No podemos olvidar esas responsabilidades, pero ¿hasta qué punto todo eso nos está haciendo que nos olvidemos de Sión? Acude hoya cumplir tus deberes y actividades pensando en la experiencia de Israel, expresada por el salmista: "Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos, y aun llorábamos, acordándonos de Sión".
MIÉRCOLES 21 DE FEBRERO. MÁS Y MÁS
El crecimiento es parte de una vida sabia, pero incluye cambios y no hay cambios sin dolor. Tal vez por eso, muchas personas se resisten a crecer. Prefieren vivir dentro de lo establecido y, sin darse cuenta, caen en el terreno del acomodamiento y la mediocridad. No es propio de una persona sabia pensar que lo sabe todo, que ya no tiene nada más que aprender, o que su punto de vista sobre un determinado asunto es el único punto de vista. "La senda de los justos -dice Salomón-, es como la luz de la aurora". El justo en este texto es el sabio. Vivir con sabiduría es vivir con transparencia. El sabio nunca vive escondido en la penumbra de sus temores, tratando desesperadamente de afirmar su autoridad bajo el manto del "radicalismo", o del "conservadorismo" o de la "firmeza", o como tú quieras llamar al temor de cambiar tu punto de vista. La verdad del justo es un permanente más y más, "como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto". Es interesante la expresión "va en aumento". Aquí Salomón habla de un proceso. Ningún crecimiento ocurre de repente, de un día para el otro. Ningún cambio es radical. La decisión de mudar puede ser inmediata, pero el proceso lleva tiempo. Es constante, pero lleva tiempo, es siempre un "aumento", un "más y más". La mayoría de los problemas que enfrentamos en las diferentes áreas de la vida se producen por la falta de sabiduría que nos impide crecer, evolucionar, y entender que si el mundo está en constante movimiento, ningún ser humano puede permanecer en el mismo lugar para siempre. Los cambios del crecimiento del hombre sabio no incluyen cambio de principios. Los principios son eternos. No matar, no robar y no mentir, son principios inmutables establecidos por Dios para la protección de la vida. Cambiar esos principios es caer en el caos de la existencia, en las tinieblas de los valores limitados a la esfera humana. Hoy es un nuevo día en el camino de esta vida. ¿En qué área necesitas crecer? ¿Qué necesitas cambiar? Piensa acerca de cuántos dolores podrías evitar si cambiaras algunas actitudes. Nunca es tarde para reconocer que hay un camino mejor que aquel que estamos siguiendo, porque "la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto".
JUEVES 22 DE FEBRERO. ME RESPONDISTE
El guardia de seguridad que estaba a mi lado era alto, robusto, y con cara de pocos amigos. Se movía silencioso de un lugar a otro, siempre discreto y atento. -¿Usted ya aceptó a Jesús? -le pregunté cuando quedamos a solas. -Sí, señor -respondió inclinando la cabeza, como si estuviera cumpliendo un ritual japonés de bienvenida. Me contó la historia de su conversión. Había sido miembro de la policía durante muchos años. "Cazaba bandidos". Esa fue la expresión que usó para describir la manera implacable y despiadada como cumplía su misión. Me habló del odio gratuito que sentía por las personas que andaban por la calle con la Biblia en la mano. "Tenía la impresión de que eran todos unos hipócritas y falsos, porque entre los marginales encontrábamos muchos que decían que eran creyentes", me dijo. Cierto día cayó en una terrible depresión. En el departamento médico de la policía le diagnosticaron "estrés". Le dieron una licencia para recuperar la salud. "No había ningún motivo, pero de repente comencé a tener pesadillas terribles, al punto de que no podía dormir. Empecé a tener miedo de la noche. Justo yo, que nunca tuve miedo de nada". Fueron dos años en los cuales literalmente descendió a las profundidades del infierno. Lloraba por cualquier motivo, perdió el apetito, quedaba días enteros escondido en el cuarto sin querer ver a nadie. Agresivo, solitario y a esas alturas muy delgado, desequilibrado y sin ninguna voluntad de vivir. En aquellas circunstancias un día se encontró con la Biblia. Siempre tenía una que le había sacado a un "bandido" porque, según él, "aquel hombre no era digno de poseer un libro tan sagrado, viviendo la vida que vivía". En las palabras inspiradas de la Biblia encontró tantas promesas maravillosas que un día, arrodillado, se agarró de ellas y clamó al Señor. Y la liberación vino, como un bálsamo suave. El sol brilló de nuevo y comenzó a ver la belleza de la vida en sus pequeños detalles. Hoy es un guardia de seguridad particular. Lee la Biblia todos los días. No quiere volver a ser policía porque dedica gran parte de su tiempo a hablar del amor de Jesús. Así son las cosas con Dios. Para él no hay caso perdido, por eso hoy vale la pena decir: "El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma".
VIERNES 23 DE FEBRERO. NO TE OLVIDES
¿Cuánto tiempo necesitas estudiar para llegar a tener un título profesional? ¿Cuánto dinero tienes que ahorrar para comprar un departamento? ¿Cuántos días tuvo que entrenar Tiger Woods para adquirir el título de mejor jugador de golf del mundo? Salomón afirma repetidas veces que la sabiduría es más preciosa que cualquier título profesional, dinero o fama. Si eso es verdad, ¿cuál es el precio de la sabiduría? Nada. Es gratuita para los que buscan los consejos divinos. El versículo de hoy nos aconseja adquirir dos cosas: sabiduría y entendimiento. La sabiduría nos enseña a administrar la vida con equilibrio y coherencia. El entendimiento nos capacita para determinar los métodos para la mejor administración de la vida. Nos ayuda a identificar el momento exacto, y las circunstancias adecuadas para usar el consejo divino apropiado para cada situación. El consejo de hoy es: "No te olvides", y "no te apartes". El olvido provocó muchas tragedias. Olvidar de apagar el fuego o cerrar el gas, olvidar un compromiso importante o la llave dentro del auto, puede crear muchos problemas, pero todos ellos pueden ser resueltos. Pero olvidarse de las palabras de Dios, crea problemas de consecuencias eternas. La sabiduría y el entendimiento son instrumentos divinos para que tú no te olvides. Otro procedimiento que puede tener consecuencias trágicas es "apartarse" o "desviarse", como traducen algunas versiones de la Biblia. ¿Qué pasaría en una carretera a la orilla del abismo si tú te apartaras del camino? La sabiduría no implica, necesariamente, la ausencia de errores, incluso pueden ser provechosos para la persona sabia. La sabiduría no se mide por uno u otro error; sino por la manera como tú reaccionas ante los errores. La experiencia para un hombre sabio, no es lo que le aconteció, sea bueno o malo, sino lo que él hace con lo que le aconteció. Nunca te quejes de aquello que tú permites que te suceda de nuevo. Haz del día de hoy un día de decisiones y elecciones sabias. Anda, viaja, compra y vende con sabiduría y entendimiento. "Adquiere sabiduría, adquiere inteligencia; no te olvides ni te apartes de las razones de mi boca".
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