I. Las miserias tanto del poder como del abuso
(Repasa Eclesiastés 4:1 al 3 con tu clase).
El Predicador comienza esta porción de su
presentación enfocando los aprietos igualmente
miserables de quienes abusan de otros y de los
que sufren el abuso ellos mismos. Estos dos
grupos de personas no pueden considerarse que
están en comunión, en ninguna acepción positiva
de la palabra. Cuando las relaciones llegan a un
punto muerto, en el que un segmento de la
sociedad es drásticamente oprimido por otro,
ambos segmentos pierden. Ninguno puede ser
feliz. Y, no obstante, esta es la conclusión
lógica cuando las personas no mantienen una
comunión temerosa de Dios y con respeto propio.
Considera:
Hasta aquí, en Eclesiastés, ¿qué indicación
podría mostrar que los que ostentan un poder
abusivo son tan miserables como los que sufren
el abuso? ¿Qué evidencia, en la vida diaria,
puede conducir a la misma conclusión?
Considera:
¿Qué es lo que generalmente crea en algunos la
tendencia a ser personas abusadoras, y en otros
a permitirse sufrir abusos? ¿Qué tipos de abuso
u opresión prevalecen hoy en la sociedad? ¿En la
iglesia? ¿En el hogar?
Analicen un poco más detenidamente los pasajes
anotados en la sección para el domingo.
II. La envidia como un divisor de la comunión
(Repasa Eclesiastés 4:4 al 6 con tu clase.)
En estos versículos, que constituyen el segundo
párrafo dentro de este capítulo, la relación
descrita es la de dos personas relativamente
cercanas (rêa%: un asociado...: hermano,
compañero, acompañante, amigo, esposo, amante,
vecino.–James Strong, “Hebrew and Chaldean
Dictionary”, The New Strong’s Exhaustive
Concordance of the Bible, p. 109, Nº 7.453).
Esta relación llega a ser desequilibrada por la
codicia (ver Éxo. 20:17); y esta codicia lleva a
una persona a trabajos o tareas que llegan a ser
una carga (´âmal: afanarse, i.e. esfuerzo
cansador; de allí preocuparse, ya sea de cuerpo
o de mente: agravio, iniquidad, faena, malicia,
miseria, dolor, perversidad, tristeza, trabajo
duro, dificultad, cansancio, maldad”.–Ibíd., p.
89).
Considera:
¿Cuándo el trabajo, en las profesiones llamadas
de ayuda a la gente, se realiza por motivos
equivocados?
Considera:
¿De qué manera la envidia y la rivalidad
descritas en los versículos 4 al 6 puede
conducir al abuso y la opresión que se describen
en los versículos 1 al 3?
III. Absorción propia versus comunidad
(Repasa Eclesiastés 4:7 y 8 con tu clase).
En este tercer párrafo se describe a alguien que
no abusa de otro. A esta persona se la menciona
como alguien que no trata de aventajar a sus
vecinos. La principal falla de esta persona
solitaria parece ser una adicción a las riquezas
en sí mismas, ni siquiera por el poder que
otorga o el prestigio que ofrece. Parece que
aquí hubiera un enfoque diferente, para bien o
para mal. Esta persona no es abusadora ni un
adicto al trabajo; sencillamente está absorbida
en sí misma. Sencillamente, no se observan
relaciones en la vida de esta persona.
Considera:
¿De qué “bien” (Ecl. 4:8), o de qué “bienestar”
(DHH) o de qué “cosas buenas” (NVI) puede esta
persona estar privándose?
La palabra hebrea (tobe) usada para describir
aquello de lo que esta persona se está privando,
es traducida de muchas formas diferentes en la
Biblia: bien, placentero, hermoso, excelente,
amable, delicioso, conveniente, alegre,
fructífero, precioso, sólido, gozoso, bondadoso,
correcto, justo; lo bueno, lo correcto, la
virtud, la felicidad, lo agradable”.–Ibíd., p.
45. Puede referirse a beneficios prácticos o
económicos, sabiduría, bondad estética o
sensual, felicidad o preferencias. Un
significado importante del término es bondad
moral, en contraste con maldad moral.
Considera:
Analicen un poco más los textos enumerados en la
sección del miércoles.
IV. El propósito de la vida mediante la
comunidad (no la jerarquía)
(Repasa Eclesiastés 4:9 al 12 con tu clase).
Este párrafo describe lo que falta en cada uno
de los párrafos anteriores. Si dos personas
están haciendo un esfuerzo cooperativo, uno no
ejerce el poder y oprime al otro. Si uno impide
que el otro se caiga, no está tratando de
ponerse delante del otro ni codicia su posición.
Y si las personas están vigilando las espaldas
del otro y manteniéndolas calientes, ellos no se
están centrando solo en sí mismos y privándose
de la felicidad, de las cosas agradables y del
gozo que se deriva de poner a los otros en
primer lugar.
Considera:
¿De qué modo se relaciona Romanos 12:3 al 8 con
lo que se acaba de mencionar? ¿De qué manera se
relaciona con esto Gálatas 5:13 al 15?
Considera: Basado en los pasajes citados arriba,
¿qué hace que la vida valga la pena ser vivida?
Considera:
¿De qué modo la vida era más digna de vivirse
para el Salomón pobre y joven que había sido, de
lo que era ahora para el viejo y necio Rey
cuando escribió Eclesiastés?