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Para el 13 de enero de 2007 |
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Lectura Devocional para Adultos |
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| Notas de Elena White | ||
¿Nada nuevo debajo del sol? |
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PARA MEMORIZAR |
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“Lo que ya ha acontecido, volverá a acontecer; lo que ya se ha hecho se volverá a hacer ¡y no hay nada nuevo bajo el sol!” (Ecl. 1:9, NVI) |
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Lectura para la Semana: |
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Eclesiastés 1 |
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“Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad” (Ecl. 1:2). ________________________________________________________________________________________ ________________________________________________________________________________________ La mayoría de las traducciones de este versículo usan la palabra vanidad. La palabra hebrea, hébel, literalmente significa “vapor” o “aliento”; también tiene la idea de vacuidad, falta de sentido y futilidad. La palabra aparecerá numerosas veces en Eclesiastés. Cuando piensas en “vapor” o “aliento”, ¿qué te viene a la mente? ¿Por qué usaría Salomón esta imagen al hablar de la vida en general? Ver también Sal. 144:4. ________________________________________________________________________________________ ________________________________________________________________________________________ Otra vez, piensa en la perspectiva desde la que parte Salomón al escribir: aquellos años de su vida, tan llenos de potencial y de promesa, que se desperdiciaron en cosas que no duraban, cosas sin valor permanente. Cuando la mayor parte de tu vida entera está hecha de hébel, de efímero vapor, puedes llegar al final de tu vida con cosas que pueden parecer un vapor porque pasaron muy rápidamente, y que ahora parecieran tener tan poco sentido. Lee los siguientes versículos. ¿De qué modo expresan, aunque en forma diferente, la misma idea presentada arriba? Isa. 52:3; Mat. 6:19, 20; Mar. 8:36; Sant. 4:14. ________________________________________________________________________________________ ________________________________________________________________________________________ Lo que hace que las palabras de Salomón sean tan poderosas es que allí estaba un hombre que tuvo todo lo que el mundo podía ofrecerle. Tal vez él, más que ninguna otra persona, conoció todos los placeres mundanales. Como él dijera más tarde, consiguió todo lo que quiso (Ecl. 2:10). Sin embargo, en un último análisis, él considera todo eso sin significado, un vapor o un aliento vacío. ¡Qué lección para todos nosotros acerca de lo que es importante en la vida, y lo que no lo es! Considera tu propia vida. ¿Cuánto de lo que estás haciendo puedes considerar hébel? ¿Qué cosas quieres realmente alcanzar? ¿Qué cosas crees que son realmente importantes? Si consigues eso que quieres alcanzar, ¿podrías considerarlas también como hébel?
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