
|
Para el 10 de marzo de 2007 |
||
|
Lectura Devocional para Adultos |
|
|
|
|
||
| Notas de Elena White | ||
“Todo lo que te viniere a la mano para hacer” |
||
|
|
||
PARA MEMORIZAR |
||
|
“Y todo lo que te venga a la mano, hazlo con todo empeño; porque en el sepulcro, adonde te diriges, no hay trabajo, ni planes, ni conocimiento ni sabiduría” (Ecl. 9:10, NVI). |
||
|
Lectura para la Semana: |
||
|
Eclesiastés 9 |
||
|
|
||
|
“Ciertamente he dado mi corazón a todas estas cosas, para declarar todo esto: que los justos y los sabios, y sus obras, están en la mano de Dios; que sea amor o que sea odio, no lo saben los hombres; todo está delante de ellos” (Ecl. 9:1). El versículo 1 del capítulo 9 sigue el pensamiento del último versículo del capítulo 8. Si recuerdas, Salomón estaba hablando de nuestra incapacidad de comprender los caminos de Dios. Aunque termina con ese pensamiento, el capítulo 9 comienza con las líneas citadas arriba, que tomadas con las que las preceden podrían expresarse así: Ciertamente no comprendemos los caminos de Dios, pero podemos saber que Dios se preocupa por los que son fieles a él, no importa lo que afronten. En tu pensamiento, ¿cuán justa es esta conclusión? Y, aun si no estás de acuerdo, ¿qué significa decir que los fieles están “en la mano de Dios”? ____________________________________________________________________________________________ ____________________________________________________________________________________________ Sin embargo, decir que estamos en las manos de Dios no significa, por supuesto, que nunca soportaremos dolor, sufrimiento o tragedias en esta vida. Hasta los cristianos más fieles nunca pueden estar seguros de lo que les espera “debajo del sol”. Tal vez eso es lo que Salomón quiso decir con la última frase del versículo 1: ciertamente estamos en las manos de Dios, pero eso no significa que no afrontaremos sufrimiento. Sin embargo, la diferencia es que los cristianos pueden confiar en la bondad y la misericordia de Dios a pesar de esas tragedias. Imagínate pasar por aquellas cosas que muy a menudo sufrimos sin la creencia de que hay un Dios amante que se preocupa por nosotros y que nos promete que un día “enjugará toda lágrima de los ojos de ellos” (Apoc. 7:17). Ponte en el lugar de algún personaje bíblico fiel que estuvo en medio de grandes pruebas y, no obstante, ciertamente se mantuvo en las manos de Dios. ¿Qué opinas de José o Juan el Bautista, cuando ambos estuvieron en la cárcel? ¿Y qué diremos de Job, sentado sobre un montón de basura, cuando prácticamente todo lo que tenía le fue arrebatado? ¿O Daniel, cuando fue arrojado al foso de los leones? Cualquiera que elijas, trata de imaginarte cuán fácil hubiera sido para esa persona, en medio de su prueba, dudar o cuestionar el amor y el cuidado de Dios. ¿Qué lecciones puedes aprender que tal vez te ayuden en cualquier situación que estés afrontando ahora, cuando tú mismo estés tentado a dudar?
|
|
Usted es el Visitante |