Ing. D. Jarquín López

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Del ser y del tiempo

Lección 4

Para el 27 de Enero del 2007


 

INTRODUCCIÓN

 

“Porque ya los he conocido, a todos: he conocido los atardeceres, los amaneceres, las tardes, y he medido mi vida con cucharitas de café”.–T. S. Eliot, “The Love Song of J. Alfred Prufrock”.

Tal vez no todos midamos nuestras vidas con cucharitas de café, pero de todos modos medimos nuestras vidas; y para la mayoría de nosotros, si somos bendecidos, esa medida resulta en “setenta años”; y, si somos bendecidos en forma especial, en “ochenta”. Algunos ya hemos visto pasar una buena porción de esos años, y no resultan muchos. Por lo tanto, el tiempo es un elemento precioso para los seres mortales.

En  el capítulo 3 de Eclesiastés, Salomón aborda en concreto dos puntos vista generales:

 

(1)    El tiempo o la duración en que se lleva a cabo las diferentes actividades que se realizan debajo del sol.

(2)    E juicio divino: todas esas actividades  que realiza la humanidad  tendrá su retribución, ya sea obra buena o mala pasará en los escrutinios de Dios.

Tal vez no se ha encontrado un único significado para definir el tiempo, por ejemplo, un físico, un químico, un astrónomo tendrán diferentes versiones para definir este término. El tiempo rige las actividades que realiza el hombre y de su ser mismo. Todo lo que esta debajo del sol experimenta cambios, por ejemplo: si tomáramos como muestra una semana o una día del año, ¿Son exactamente iguales todas las semanas o los días del año? ¿Quién controla el tiempo? ¿Cuán preciso es el cronómetro de Dios? ¿Por qué se considera que sin tiempo no se puede existir la vida? ¿Qué es el tiempo, para usted? ¿Cuándo te parece que el tiempo pasa muy rápido o muy lento?¿Por qué? Desde tu perspectiva, ¿Cuán cerca estamos de la Segunda Venida Cristo? ¿Cómo mides el tiempo? ¿Cómo funcionan los relojes de cuarzo? ¿Cómo funciona un reloj atómico? ¿Cuál es el margen de error de estos relojes? ¿Cómo aprovechas el tiempo?

 

OBJETIVOS DE LA LECCIÓN DE ESTA SEMANA

 

APRENDERÉ Y ENSEÑARÉ A…

1. Saber que las existencias vividas en armonía con la voluntad de Dios son vidas plenas.

2. Sentir que, a pesar del estrés de la vida y sus inseguridades, la voluntad de Dios se está realizando.

 

NUESTRA  RESPUESTA DE AMOR HACIA DIOS ES…

3. Manos a la obra: Responder a la invitación de Dios: “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios” (Sal. 46:10), en medio de la confusión de la vida moderna

I.                    EL CRONÓMETRO DE DIOS

1. ¿Qué es el tiempo?

Algunos dicen que el tiempo es la duración de las cosas sujetas a mudanza. Para los físicos y matemáticos, tal vez dirían que el tiempo es una magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos o el momento en que ocurre un fenómeno, estableciendo un pasado, un presente y un futuro, y que su unidad en el Sistema Internacional es el segundo. Otros dicen, que es una época durante la cual vive alguien o sucede algo.

El tiempo es lo que evita que todo ocurra a la vez. Sabemos, por ejemplo, que Salomón no quería que se mezclaran los pares que enuncia en el versículo 4: No reír cuando era un momento de llanto. “El que canta canciones al corazón afligido es como el que quita la ropa en tiempo de frío, o el que sobre el jabón echa vinagre” (Prov. 25:20).

2. Considere los siguientes textos y  responde:

Ø       “Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en su mano hasta tiempo, y tiempos, y medio tiempo” (Dan. 7:25). “Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo” (Apoc. 12:14)

Al comparar este pasaje con profecías paralelas que se refieren al mismo período, pero designándolo de otras maneras, podemos calcular el total del tiempo implicado. En Apoc. 12: 14 se denomina a este período "un tiempo, y tiempos y la mitad de un tiempo". Un poco antes, en Apoc. 12: 6, se hace  referencia al mismo período al decir "mil doscientos sesenta días".  En Apoc. 11:2-3 la expresión "mil doscientos sesenta días" equivale a "cuarenta y dos meses". Así queda claro que un período de tres tiempos y medio corresponde con 42 meses, que a su vez son representados como 1.260 días, y que un "tiempo" equivale a 12 meses o 360 días. Este período puede llamarse un año profético. Sin embargo, no debe confundirse un año profético de 360 días ó 12 meses de 30 días cada uno con el año judío, que era un año lunar de extensión variable (tenía meses de 29 y de 30 días), ni con el calendario solar de 365 días. Un año profético significa 360 días proféticos, pero un día profético representa un año solar.

Esta distinción puede explicarse así: Un año profético de 360 días no es literal sino simbólico.  Por eso sus 360 días son proféticos, no literales. Según el principio de día por año, ilustrado en Núm. 14:34 y Eze. 4:6, un día en profecía simbólica representa un año literal. Así un año profético, o "tiempo", simboliza 360 años naturales, literales, y de la misma manera un período de 1.260 ó 2.300 o de cualquier otra cantidad de días proféticos representa la misma cantidad de años literales (es decir, años solares completos, marcados por las estaciones que son controladas por el sol). Aunque el número de días de cada año lunar era variable, el calendario judío se corregía con la adición ocasional de un mes extra., de modo que para los escritores bíblicos, <al igual que para nosotros> una larga serie de años siempre era igual al mismo número de años solares naturales.

La profecía de las 2300 tardes y mañanas de Daniel 8:14 y las 70 semanas de Daniel 9:24-27, forman parte de una misma profecía, y en consecuencia las 2300 tardes y mañanas, no son días literales sino proféticos, como también lo es la profecía de las 70 semanas. En resumen, diríamos que los 2300 días abarcan un período de 2300 años y  las 70 semanas abarcan un período de  490 años.

Es importante señalar que: el santuario terrenal y sus servicios, proveen para nosotros una oportunidad especial para comprender el papel que cumple el santuario celestial.  Los acontecimientos que sucedían durante el Día de la Expiación  ilustran las tres fases del juicio final de Dios. Son a saber: (1) El “juicio premilenario” (o “juicio investigador”), es decir el juicio anterior al advenimiento de Cristo (Dan. 8:14),o también “juicio preadvenimiento”. (2) El “juicio milenario” (Apoc. 20:4; 1 Cor. 6:2,3) y (3) El “juicio ejecutivo”, que ocurre al final del milenio. (Apoc. 20:3, 5,7-9).

El Período de los 2300 años inició en el año 457 a.C con el decreto de Artajerjes y concluyó al iniciar  la primera fase del Juicio final, este ocurrió en 1844.

Creer que existe un Santuario Celestial, en donde  Cristo realiza la última fase de su ministerio expiatorio. Llevando  a cabo una obra de  investigación judicial;  para revelar y vindicar la justicia de Dios ante los demás seres del universo,  quiénes serán dignos de su reino eterno antes de su segunda venida.  En el libro Creencias de los Adventistas del Septimo Día dice: “En el cielo hay un santuario, el verdadero tabernáculo que levantó el Señor y no el hombre. En él, Cristo lleva a cabo su ministerio en nuestro favor, poniendo a disposición de los creyentes los beneficios de su sacrificio expiatorio realizado una vez para siempre en la cruz. Cuando ascendió al cielo, inauguró su ministerio intercesor como nuestro Sumo Sacerdote. En 1844, al fin del período profético de los 2,300 días, entró en la segunda y última fase de su ministerio expiatorio. Es una obra de investigación judicial, la cual es parte de la eliminación definitiva de todo el pecado, tipificada por la purificación del antiguo santuario hebreo en el Día de la Expiación. En ese servicio típico, se purificaba el santuario con la sangre de sacrificios animales, pero las cosas celestiales se purifican con el perfecto sacrificio de la sangre de Jesús. El juicio investigador revela ante las inteligencias celestiales quiénes de entre los muertos duermen Cristo, y por lo tanto se los considerará dignos, en él, de participar de la primera resurrección. También manifiesta quienes de entre los vivos permanecen en Cristo, guardando los mandamientos de Dios y la fe de Jesús, y se hallan por lo tanto listos en él para ser trasladados a su reino eterno.  Este juicio vindica la justicia de Dios al salvar a los que creen en Jesús. Declara que los que han permanecido leales a Dios recibirán el reino.  La consumación de este ministerio de Cristo poco antes de la segunda venida marcará el cierre del tiempo de prueba para la raza humana” (Creencias de los Adventistas del Séptimo Día, No 23).

El pasaje bíblico de  Dan. 9:25 nos da la clave para entender la profecía de tiempo de las setenta semanas: “Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y sesenta y dos semanas” Es decir: 7 semanas + 62 semanas = 69 semanas, al termino de las 69 semanas (483 años) vendría el Mesías Príncipe, y esto ocurrió, “ En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea.... Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió,  y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia. Jesús mismo al comenzar su ministerio era como de treinta años, hijo, según se creía, de José, hijo de Elí” (Luc. 3:1,21-23). Si revisamos la historia este evento se ubica en el año 27 d.C.; si restamos  483-27= 456 a.C., pero como se habla de años a.C. y d.C. , cuando termina los años a.C. termina con una unidad ( 1 a.C) y empieza los años d. C también con una unidad (1 d.C), de ahí al hacer operaciones prácticamente se considera una unidad, eso es la razón por la cual nos lleva hasta el año 456 a.C. , en vez de hacerlo hasta 457 a.C., pero si agregamos la unidad faltante (456+1= 457) , nos ubicamos exactamente la fecha predicha por la profecía ( 457 a.C). Por otro lado, es necesario aclarar, cuando algunos se han preguntado cómo Cristo pudo haber comenzado su obra en 27 d. C. cuando el registro dice que tenía alrededor de 30 años cuando comenzó su ministerio público (Luc. 3: 23). Esto se debe a que cuando se calculó por primera vez la era cristiana, hubo un error de alrededor de unos cuatro años. Es evidente que Cristo no nació en el año 1 d. C. puesto que cuando nació todavía vivía Herodes el Grande, y Herodes murió en el año 4 a. C. (Mat. 2: 13-20).

3. ¿Qué nos dicen estas profecías acerca del poder y la soberanía de Dios sobre los asuntos humanos?

(1) La profecía es una evidencia de la existencia de un Dios omnipotente que gobierna por encima de todo gobierno del mundo. Además Dios es el dueño del tiempo y de la vida. Dios tiene el control del tiempo porque  él es eterno, Jesús mismo se presentó como el principio y el fin. La palabra de Dios dice: “Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso”. Por eso, mientras más estudiamos la profecía, más confianza tenemos en ese Dios que nos revela el futuro por adelantado.

En numerosos lugares, la Biblia habla acerca del lugar del tiempo en los planes de Dios. Jesús apareció en Galilea, declarando que “el tiempo se ha cumplido” (Mar. 1:15). Pablo, con referencia a la primera venida de Jesús, escribió que “cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo” (Gál. 4:4); con referencia a la segunda venida de Cristo, él mencionó: “Hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo, la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano” (1 Tim. 6:14, 15). Un ángel le apareció a Juan y le dijo: “No selles las palabras de la profecía de este libro, porque el tiempo está cerca” (Apoc. 22:10). Podemos ver que Dios actúa a través del tiempo para cumplir su voluntad.

 

(2) La profecía es una evidencia que muestra que la Biblia es la Palabra de Dios.

Porque la profecía da evidencia de la existencia de Dios, y de la Biblia como Su Palabra. ¿Cómo sabe usted, cuando toma la Biblia, que esta no es un producto de la imaginación del hombre? ¿Cómo sabe que no es un libro cualquiera? ¿Cómo sabe usted que la Biblia no fue escrita por simple deseo de hombres que quisieron escribir hace 1.500 años? ¿Qué evidencia tenemos que este libro expresa la voluntad divina de Dios? La profecía es una evidencia. No hay otro libro escrito por el hombre que pueda predecir el futuro con la precisión que lo hace la Biblia.

 

(3) La profecía explica el pasado y predice el futuro. Es decir, es un eslabón que une el pasado con el futuro. Siendo que los eventos del pasado se han realizado con marcada precisión. Esto me da confianza para hacer frente al futuro. Entonces, la profecía me da confianza en Dios y en Su Palabra. Todo esto me da más confianza y más seguridad en la Biblia como la Palabra de Dios. De paso, ¿necesitamos confianza para hacer frente al futuro? Hay muchos que tienen miedo de hacerle frente al futuro. Pero nosotros al estudiar las profecías nos sentimos con esa confianza sólida que puede fortalecernos para hacer frente a ese futuro inseguro.

 

(4) La profecía descubre los secretos del Creador, en relación a como deben vivir sus hijos para tener una vida llena de gozo. Siendo que nos revela los acontecimientos que han de sobrevenir, nos ayuda para que nos preparemos para hacer frente a ese futuro. Aquí podemos ver una cosa más. La profecía afecta el estilo de vida diaria. Dios no ha revelado la profecía simplemente para que acumulemos conocimiento, sino para que conozcamos los eventos que nos esperan para los últimos días de la historia de esta tierra. Y mientras estudiamos las profecías en especial las de Daniel y Apocalipsis, debemos estar seguros que estamos estudiando profecías que nos dan confianza en Dios, en la veracidad de Su Palabra y en las profecías que nos enseñan como vivir en los tiempos en que vivimos.

Medita: ¿Qué profecías de tiempo se han cumplido? ¿Qué señales de la segunda Venida se han cumplido? ¿Es  un pecado el acto de buscar información en bolas de cristal, en las líneas de la palma de la mano, horóscopos, y en cualquier otra forma semejante de predicción? ¿Qué consejo darías a alguien  que consulta a los adivinos y los espiritistas? ¿Cuál debe ser nuestra actitud?

Reflexión y aplicación para la vida (1): ¿Qué importancia tiene el tiempo para tu vida? ¿Realizas una programación para tus actividades del día o simplemente las toman como vienen? ¿Cuanto tiempo dedicas para la oración, el estudio de las lecciones de la escuela sabática, la Biblia, los libros del Espíritu de Profecía? ¿Cuál es la ventaja de hacer una programación? ¿Te acuerdas en tu programación en la difusión del mensaje de buenas nuevas de salvación y del pronto regreso de Nuestro Señor Jesús?

II.                  LOS CONTRASTES DEL TIEMPO

1. Lee el siguiente texto y rersponda:

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz” (Ecl. 3:1-8).

2. ¿Qué  importancia tiene el tiempo en la toma de tus decisiones? ¿Podría resultar mejor si se las postergara un poco? ¿O la postergación estaría equivocada? ¿Pides la dirección divina para realizar cada actividad?

3. ¿Por qué Salomón describe el tiempo como momentos de contrastes?

Dios ha ordenado ciertos tiempos o estaciones, para los diversos fenómenos naturales (Lam. 3: 37; Sant. 4: 15). En las actividades humanas hay un tiempo conveniente y determinado para sucedan las cosas, es decir un comienzo y un final; además en el momento que ocurren dichas actividades el ser humano logra lo que se quiere o sea "aquello en lo que uno se deleita".  Esta misma voz se traduce "delicia" (Sal. 1: 2; Isa. 58: 13), "gusto" (Isa. 58: 3), "complacencia" (Sal. 16: 3; Mal. 1: 10).

Nacer y morir son, a no dudarlo, los dos acontecimientos más importantes de la vida.  Pero nadie puede determinar el tiempo de su entrada en el mundo, y, en circunstancias ordinarias, poco puede hacer en cuanto al tiempo de su salida.

"Plantar" equivale a "dar a luz", y "arrancar" a "morir".  Una expresión atañe a la vida humana; la otra, a la vida vegetal, un tiempo cuando hay que arrancar aun los mejores árboles frutales.

Los comentadores no están de acuerdo en cuanto a si Salomón se refiere aquí a la guerra o a otras circunstancias.  Es posible que tuviera en mente la ejecución de los criminales y las medidas que deben tomarse para proteger las comunidades en caso de peligro. O quizá estuviera pensando en un animal doméstico herido, cuya lastimadura era de tal grado que, ante la imposibilidad de curarlo era más misericordioso matarlo que dejarlo sufrir.

Hay un tiempo cuando conviene demoler los edificios para reemplazarlos por otros.  Durante milenios ha sido habitual en el Cercano Oriente utilizar una y otra vez las ruinas de una civilización como materiales para construir una nueva.  Salomón aquí quizá se refiera a sus grandes proyectos de construcciones.

A veces es mejor expresar las emociones que reprimirlas.  Israel lloró amargamente en el exilio (Sal. 137: 1).  También llegará el día cuando el pueblo de Dios reirá (Sal. 52: 1-6).

Endechar, es un término específico para referirse a las ruidosas lamentaciones públicas y a las expresiones de dolor manifestadas por los orientales (2 Sam. 3: 31; Jer. 4: 8; 9: 17-22; 49: 3). En la antigüedad, sobre todo en el Cercano Oriente, la danza era una parte importante de las ceremonias religiosas y festivas (2 Sam. 6: 14, 16; 1 Crón. 15: 29; Mat. 11: 17; Exo. 15: 20; 32: 19).

Quizá se refiera a limpiar el campo de las piedras que estorbaban el cultivo, para usarlas después en la construcción de cercas entre las propiedades, o muros de contención, para los campos y los viñedos ( Isa. 5: 2, 5).

Posiblemente un eufemismo para expresar la relación conyugal entre esposos (Prov. 5: 20), o una expresión figurada para referirse a la ociosidad (Ecl. 4: 5: "el necio cruza sus manos").

Quizá mejor, "de dar por perdido", lo que guardaría equilibrio con "buscar".  Es probable que se haga referencia aquí al animal que se había extraviado del rebaño o la manada.  La demasiada intensa búsqueda podría provocar una reacción de desagrado de los vecinos, o aun ser inútil.

Esta expresión se ilustra en los pasajes siguientes: 2 Rey. 7: 15; Prov. 11: 24, 25; Jon. 1: 5; Mat. 16: 25; Hech. 27: 18, 19, 38.

Compárese con Gén. 37: 29; 2 Sam. 1: 11; 1 Rey. 11: 11; 2 Crón. 23: 13; Job 1: 20; 2: 12.

Hay circunstancias cuando "el silencio es oro" “Entonces dijo Moisés a Aarón: Esto es lo que habló Jehová, diciendo; En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado.  Y Aarón calló” ( Lev. 10: 3).

“Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen(Mat. 5: 43, 44).

 La exactitud de esta declaración se capta si se entiende el hecho de que, a la batalla del gran día del Señor aún venidera (Apoc. 16: 15-17), seguirá la paz eterna (Apoc. 21 y 22).

 

Reflexión y aplicación para la vida(2): Hoy es el tiempo para entregar nuestras vidas a Jesús sin reservas, tiempo de orar, tiempo de estudiar la palabra de Dios, tiempo de diezmar y ofrendar del salario según nuestras percepciones, de las ganancias obtenidas de uno o mas negocios que tenemos y de la cosecha que después de esperar 3 o  6 meses, tiempo de agradecer a Dios por un niño recién nacido, tiempo de agradecer por la vida y la salud de todos los días, tiempo de trabajar, tiempo de conseguir un empleo para sostener la familia, tiempo de barrer la casa, tiempo de comer, tiempo de ser feliz con lo que tenemos, tiempo de ofrendar, tiempo encender la luz, tiempo de pagar los impuestos, tiempo de buscar amigos, tiempo de ver la televisión, Internet y/u otro equipo electrónico  con programas que edifican, y muchos más. “Si pues coméis o bebéis o haced otra cosa hacedlo para la gloria de Dios”

III.                LA  ETERNIDAD EN EL HOMBRE

“Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin. Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida; y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce el bien de toda su labor. He entendido que todo lo que Dios hace será perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres. Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que pasó”

 

1. ¿De que manera se entiende la frase: Dios “ha puesto eternidad” en el corazón de los seres humanos?

Si comparamos el relato de la obra de la creación de Dios (Gén. 1: 31).  Todo lo creado no sólo era "bueno", sino también bello, estéticamente agradable; no sólo perfecto para su uso práctico, sino de bella apariencia para la vista y el gusto.  Y estas características se aplicaban a "todo", y "en gran manera".

La bondad de Dios satisface las necesidades humanas. Dios ha puesto eternidad en el corazón del hombre, esa necesidad de buscar a Dios, aun sin conocerlo. En el pensamiento humano está implantada una preocupación profunda por el futuro.  Esta comprensión de lo infinito del tiempo y del espacio provoca un disgusto por la naturaleza transitoria de las cosas de esta vida (Ecl. 3: 14).  El propósito de Dios es que la humanidad comprenda que el mundo actual no constituye la sustancia de su existencia.  El ser humano está vinculado a dos mundos: físicamente, al presente, pero mental, emocional y psicológicamente, al mundo eterno.  Aunque su mentalidad está nublada por el pecado, el hombre parece darse cuenta, aunque borrosamente, de que debiera continuar viviendo más allá de los estrechos límites de esta vida insatisfactoria. El intelecto humano no puede de por sí entrar en lo intrincado de las maravillas creadas por Dios ni en los misterios de la eternidad que él no ha querido revelarnos.  Este hecho nada más debe inducirnos a buscar una unión más íntima con el Creador.

 

·         En esta tierra, cada día de nuestra vida estamos confrontados con la muerte, y esto nos hace preocuparnos, temer y sentir que somos seres incompletos. Y así debe ser: no deberíamos estar contentos con nuestra suerte, ni indiferentes ante ella, porque no era la intención original que muriéramos. La muerte es un intruso, la obra de Satanás (Heb. 2:14; 1 Juan 3:8). Esa es una razón por la cual, en última instancia, todo goce físico es hueco, vacío, un hébel; no puede responder frente a la realidad de la muerte, que siempre está acechando por sobre nuestro hombro y nunca a más distancia que un latido del corazón.

·         La buena y la gran noticia, y por supuesto la única que tenemos como seres mortales, es que Jesús vino para destruir a la muerte; y, por eso, por ahora puede liberarnos del temor que la muerte a menudo trae consigo (Heb. 2:15).

Reflexión y aplicación para la vida (5): Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente” ¿Crees en el Señor Jesucristo? ¿De que manera has dado evidencias que crees y amas a Jesús? ¿La toma de decisiones que haces todos los días están  en sintonía con los propósitos divinos?

 

IV.                EL TIEMPO DEL JUICIO: EL DIA QUE DIOS NOS PEDIRA CUENTAS DE L TIEMPO Y DE NUESTRA VIDA

“Vi más debajo del sol: en lugar del juicio, allí impiedad; y en lugar de la justicia, allí iniquidad. Y dije yo en mi corazón: Al justo y al impío juzgará Dios; porque allí hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace” (Ecl. 3:16,17)

 

1. Desde una perspectiva bíblica, ¿Qué es el Juicio? (Det. 1:17;  Is. 28:6; Mal. 3:5Hebreos 9:27)

Juicio. La palabra hebrea generalmente mishpât, "decisión", "derecho", "justicia".  "ordenanza"; en griego  generalmente kríma, "sentencia judicial"; y krísis,"acto de juzgar", "ejecución de una sentencia"

Término que se puede referir al proceso de juzgar (Det. 1:17;  Isa. 28:6; Mal. 3:5), a la decisión judicial (Dt. 16:18), a la sentencia (Apoc. 17:1), a las decisiones de Dios como las expresa su voluntad revelada (Sal. 19:9), a la justicia en sí (lsa. 1:17) o a la ejecución de una sentencia previamente definida (Jer. 51:9; Apoc. 19:2). 

“Y de la manera que está establecido para los hombres que mueren una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27)

La mención de que Cristo murió una vez sugiere, sin duda, el pensamiento de que los hombres mueren una vez.  Por causa del pecado de Adán, la muerte pasó a todos los hombres (Rom. 5: 12). Dios ha establecido que los hombres mueran una sola vez antes del juicio; pero esto no contradice la idea de que si el juicio los condena, tengan que morir otra vez (Apoc. 20: 15). La muerte no es el fin del hombre.  Un día todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo (ver 2 Cor. 5: 10).  Este hecho se menciona aquí aparentemente para mostrar un paralelo con la obra de Cristo, cuya primera venida no sería su última, pues vendrá "por segunda vez" (Heb. 9:28).

2. ¿Cuándo juzgará Dios todo el  mal y la iniquidad del mundo?

En la Biblia se presenta frecuentemente el concepto de que Dios entra en juicio con los habitantes de la tierra.  Enoc, "séptimo desde Adán", presentó al Señor viniendo para ejecutar juicio sobre todos (Jud. 14, 15).  Isaías describió a Dios al venir con fuego para hacer juicio (Isa. 66:15, 16), y el profeta Jeremías describe el momento majestuoso en que "Jehová rugirá desde lo alto" y "tiene juicio contra las naciones" (Jer, 25:30, 31).  Daniel previó el tiempo cuando "el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos" (Dan. 7:10), y en lenguaje místico Joel profetizó que Dios se sentará "para juzgar a todas las naciones de alrededor" (Joel. 3:12, 13-16).

Con frecuencia Jesús se refirió al juicio final.  Declaró que las antiguas Sodoma y Gomorra serían tratadas con más lenidad en el juicio por rechazar la luz que tuvieron, que las ciudades de sus días que lo habían despreciado (Mat. 10:11, 14, 15); y que las ciudades paganas de Tiro y Sidón recibirían una condenación menor que Corazín, Betsaida y Capernaum, que lo rechazaron (Luc. 10:13-15).  Afirmó que los hombres darán cuenta de "toda palabra ociosa" en el juicio (Mat. 12:36; 16:27; 24:30, 31; 25:31-46; Mar. 8:38; Luc. 9:26).

Pablo declaró que Dios ha designado un día en que juzgará al mundo (Hech. 17:31).  Predicó del juicio venidero a Félix con tanta convicción que el procurador romano tembló (24:25).  Mostró que la convicción de un juicio futuro se encuentra implantada en la conciencia humana (Rom. 1:32; 2:14- 16), y que para los malos la perspectiva de un juicio futuro es temible (Heb. 10: 26, 27).  Pedro notó que tanto los ángeles malos como los impíos están reservados para el juicio (2 Ped. 2:4, 9; 3:7; Jud. 6). Los santos han de participar en el juicio de ellos (1 Cor. 6:2, 3).

Ninguno puede escapar del juicio, porque todos deben comparecer ante "el tribunal de Cristo"; y las decisiones del juicio estarán basadas en lo que "cada uno... haya hecho mientras estaba en el cuerpo" (2 Cor. 5:10; Mat. 7:16-20; Apoc. 20:13).  La norma del juicio es la "ley de la libertad" (Sant. 2:12; 2: 8-11).  El juicio de Dios será justo (Rom. 2:5; 2 Tes. 1:5;Gen. 18: 25; Sal. 19:9), decisivo y de consecuencias eternas (Heb. 6:2; 9:27).  En el juicio la vida entera estará abierta ante Dios (Ecl. 12:13, 14; Luc. 12:2). 

3. ¿Cuáles son las fases del juicio?

Los acontecimientos que sucedían durante el Día de la Expiación en santuario terrenal, ilustran las tres fases del juicio final de Dios.

El  juicio previo al advenimiento de Cristo (Dan. 8:14)

 La remoción de los pecados del santuario, está relacionada con la primera fase: la investigadora o anterior al advenimiento del juicio. Se dirige a los nombres registrados en el Libro de la vida, tal como el Día de la Expiación enfocaba el acto de quitar del santuario los pecados confesados por los penitentes. Los falsos creyentes serán echados fuera; la fe de los verdaderos creyentes y su unión con Cristo será confirmada ante el universo leal, y los registros de sus pecados serán borrados.

 

Argumentación: En el  Santuario Celestial, Cristo realiza la última fase de su ministerio expiatorio. Esta llevando  a cabo una obra de  investigación judicial (CS 533-545) en base a los registros que se encuentran en los libros (libro de la vida Apoc. 20:12, libro de memoria Mal.3:16 y libro de los pecados Isa. 65:6,7).

 

Justificación: Con el propósito de: revelar y vindicar la justicia de Dios ante los demás seres del universo (su carácter y su gobierno); para restaurar las verdades eternas en los corazones y las mentes de los hijos de Dios, que por muchos siglos el cuerno pequeño(el papado) ha hecho que “el lugar de su santuario” fuera “echado por tierra” y “el santuario y el ejercito para ser pisoteados”; para vindicar  a su pueblo quiénes serán dignos de su reino eterno antes de su segunda venida(debe ser un privilegio para nosotros como pueblo, porque no hay nada que temer, si hacemos la voluntad de Dios) y expiar o purificar el pecado de este mundo, obviamente los que acepten a Cristo como su Salvador y Redentor. La esencia misma del evangelio es el juicio, “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna"(Juan 3:16).

El “juicio milenario” (Apoc. 20:4; 1 Cor. 6:2,3)

El destierro del chivo emisario en el desierto, simboliza la prisión, milenaria de Satanás en este mundo desolado, el apóstol Juan dice: “Vi a un ángel que descendía del cielo, con la llave del abismo, y una gran cadena en la mano. Y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años; y lo arrojó al abismo, y lo encerró, y puso su sello sobre él, para que no engañase más a las naciones, hasta que fuesen cumplidos mil años; y después de esto debe ser desatado por un poco de tiempo”(Apoc. 21:1-3), comienza en ocasión de la Segunda Venida de Cristo y coincide con la segunda fase del juicio final, la cual se desarrollará en cielo, el apóstol nos dice: “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años”(Apoc. 20:4). “La obra de juicio a la que se refiere Juan es sin duda la misma de la cual habla Pablo: "¿O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo?... ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles?" (1 Cor. 6:2-3). Este juicio milenario abarca la revisión de la sentencia de los malvados, y beneficiará a los redimidos al proveer para ellos la comprensión de la forma como Dios trata con el pecado y con los pecadores que no fueron salvos. Responderá todas las preguntas que los redimidos puedan tener acerca de la misericordia y la justicia de Dios   La obra de juicio sin duda implicará una cuidadosa investigación de los registros de los impíos, para que todos queden completamente convencidos de la justicia de Dios cuando destruya a los impíos (DTG 40; CS 718-719).

El “juicio ejecutivo”, que ocurre al final del milenio. (Apoc. 20: 5,7-15)

El campamento limpio simboliza los resultados de la tercera fase del juicio, es decir su aspecto ejecutivo, cuando el fuego destruye a los malvados y Satanás. La tierra entonces es purificada, donde ya no habrá pecado, ni pecadores. Donde  finalmente será el hogar de los redimidos para siempre jamás, así lo afirma el profeta: “Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más. Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido. Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios. Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas.  Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está.  Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin.  Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Dios, y él será mi hijo. Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” (Apoc. 21:1-8)

4. De acuerdo San Juan 12:31, Jesús declara: “Ahora es el juicio de este mundo”. ¿En qué sentido podríamos decir que la Cruz comportó un juicio tanto para los justos como para los impíos?

“El sacrificio de animales fue ordenado por Dios para que fuese para el hombre un recuerdo perpetuo, un penitente reconocimiento de su pecado y una confesión de su fe en el Redentor prometido.  Tenía por objeto manifestar a la raza caída la solemne verdad de que el pecado era lo que causaba la muerte.  Para Adán el ofrecimiento del primer sacrificio fue una ceremonia muy dolorosa.  Tuvo que alzar la mano para quitar una vida que sólo Dios podía dar...Mientras mataba a la inocente víctima temblaba al pensar que su pecado haría derramar la sangre del Cordero inmaculado de Dios.  Esta escena le dio un sentido más profundo y vívido de la enormidad de su transgresión, que nada sino la muerte del querido Hijo de Dios podía expiar...Pero el plan de redención tenía un propósito todavía más amplio y profundo que el de salvar al hombre.  Cristo no vino a la tierra sólo por este motivo; no vino meramente para que los habitantes de este pequeño mundo acatasen la ley de Dios como debe ser acatada; sino que vino para vindicar el carácter de Dios ante el universo.  A este resultado de su gran sacrificio, a su influencia sobre los seres de otros mundos, así como sobre el hombre, se refirió el Salvador cuando poco antes de su crucifixión dijo: "Ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.  Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos traeré a mí mismo." (Juan 12: 31, 32.) El acto de Cristo de morir por la salvación del hombre, no sólo haría accesible el cielo para los hombres, sino que ante todo el universo justificaría a Dios y a su Hijo en su trato con la rebelión de Satanás.  Demostraría la perpetuidad de la ley de Dios, y revelaría la naturaleza y las consecuencias del pecado” (Patriarcas y profetas, pp.54, 55)

 

Reflexión y aplicación para la vida (1): ¿Cómo has utilizado el Tiempo? Cita algunos ejemplos de cosas ocultas o encubiertas, ¿Por qué crees que son ocultas? ¿Hasta qué momento un criminal, ladrón, asesino, adúltero puede ocultar sus faltas ante los ojos humanos? ¿Por qué es necesario prepararnos ahora mismo? (Hebreos 10:23-27, 35-39) ¿Qué significa hacer la voluntad del Padre Celestial? ¿Para ti, cuándo inicia y termina el juicio?

 

V.                  ¿UN DESTINO COMÚN?

1. Considera el siguiente texto y responde:

“Dije en mi corazón: Es así, por causa de los hijos de los hombres, para que Dios los pruebe, y para que vean que ellos mismos son semejantes a las bestias. Porque lo que sucede a los hijos de los hombres, y lo que sucede a las bestias, un mismo suceso es: como mueren los unos, así mueren los otros, y una misma respiración tienen todos; ni tiene más el hombre que la bestia; porque todo es vanidad. Todo va a un mismo lugar; todo es hecho del polvo, y todo volverá al mismo polvo. ¿Quién sabe que el espíritu de los hijos de los hombres sube arriba, y que el espíritu del animal desciende abajo a la tierra? Así, pues, he visto que no hay cosa mejor para el hombre que alegrarse en su trabajo, porque esta es su parte; porque ¿quién lo llevará para que vea lo que ha de ser después de él?” (Ecl. 3:18-22).

2. De acuerdo Eclesiales 3:18-22, ¿Cuál es la premisa? ¿Por qué  Salomón considera tanto los seres  inteligentes como los seres irracionales como semejantes? ¿Qué diferencia existe entre un hombre muerto y un perro muerto? ¿Qué ocurre a ambos dentro las próximas  72 horas? Como seres racionales e inteligentes, ¿Qué esperanza nos aguarda la palabra de Dios ante el inevitable fenómeno de la muerte?

Salomón está considerando otra vez la falta de sentido de la vida separada de Dios, una vida dedicada solo a los placeres inmediatos de este mundo.

El inescrutable fenómeno de la muerte acontece a todos los seres vivientes, sean humanos o animales.  El salmista dice que "el hombre no permanecerá en honra; es semejante a las bestias que perecen" (Sal. 49: 12).  La gente no es superior a las bestias en ese sentido, esto es cuando deja el aliento de vida, muere la criatura viviente, ya sea hombre o animal. Sin embargo el hombre tiene una proyección eterna, es cierto cuando una persona muere;  la parte física de la persona se descompone y vuelve a los elementos de que estaba formada.  La persona muerta duerme "en el polvo" (Job 7: 21;17: 16; 20: 11; 21: 26).  Pero los que ahora "duermen" en el polvo de la tierra, vivirán otra vez, pues resucitarán cuando Cristo vuelva  y por supuesto que existe una condición. (Dan. 12: 2; Juan 11: 11-13, 23-26; 1 Tes. 4: 13-17). (21; 12: 7).

Lo que está más allá de la tumba escapa a los alcances del conocimiento de los seres humanos, quienes tampoco pueden hacer que un muerto salga de su sepulcro.  Sólo Dios puede hacerlo (1 Tes. 4: 14- 18).  Hay cristianos que, a semejanza de los saduceos de la antigüedad, no tienen fe en la resurrección futura.  Pero Dios es Dios de "vivos" (Mat. 22: 23-32), y los "hijos de Dios" (1 Juan 3: 1,2) vivirán de nuevo y eternamente. Jesucristo ha asegurado la vida eterna más allá de la tumba (1 Cor. 15: 16-22; 2 Tim. 1:10).

Reflexión y aplicación para la vida: Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente” ¿Crees en el Señor Jesucristo? ¿De que manera has dado evidencias que crees y amas a Jesús? ¿La toma de decisiones que haces todos los días están  en sintonía con los propósitos divinos?

 

V. ¿QUE APRENDIMOS EN ESTA LECCION…?

1. Las existencias vividas en armonía con la voluntad de Dios son vidas plenas.

2. A pesar del estrés de la vida y sus inseguridades, la voluntad de Dios se está realizando.

3. Responder a la invitación de Dios, aun  en medio de la confusión de la vida moderna

 

REFLEXIONES Y APLICACIONES PARA LA VIDA

1. Actitudes de los hermanos y hermanas.

¿Por qué manifestamos disgustos y quejas con la vida? Cuántas veces murmuramos y nos quejamos porque no nos va también en esta vida. Pero hermanos, por que no en vez de estar murmurando y quejándonos, mejor comamos, bebamos, y disfrutemos del fruto de nuestros esfuerzos mientras que dedicamos nuestras vidas al servicio de Dios. El Señor Jesús nos ha dicho que nos mantengamos ocupados entre tanto que él regresa.

2. Mí querido(a) hermano(a): ¿Cuán importante es para usted el tiempo que Dios te ha concedido? ¿Tus decisiones van acuerdo con los propósitos de Dios? ¿Cómo has utilizado el tiempo que Dios te ha dado? ¿Tus pensamientos están encauzados y orientados en realidades eternas? 

Reflexiona conmigo el siguiente texto: “Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo. Mirad, pues, con diligencia cómo andas, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Efe. 5: 14-16.

“Vivimos en el período más solemne de la historia de este mundo. La suerte de las innumerables multitudes que pueblan la tierra está por decidirse. . . Necesitamos ser guiados por el Espíritu de Verdad. . .

Muchos se engañan con respecto a su verdadera condición ante Dios. Se felicitan por los actos reprensibles que no cometen, y se olvidan de enumerar las obras buenas y nobles que Dios requiere, pero que ellos descuidan de hacer. No basta que sean árboles en el huerto del Señor.  Deben corresponder a lo que Dios espera de ellos, llevando frutos. Dios los hace responsables de todo el bien que podrían haber realizado, sostenidos por su gracia. En los libros del cielo sus nombres figuran entre los que ocupan inútilmente el suelo. Sin embargo, aun el caso de tales personas no es del todo desesperado. El Dios de paciencia y amor se empeña en atraer aún a los que han despreciado su gracia y desdeñado su misericordia” (Exaltad a Jesús, p. 348).

Ore conmigo, por favor“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” ¡Feliz Sábado!

RESUMEN

Dios quiere que gocemos una vida que sea cualitativamente mejor que la de aquellos que no tienen nada que esperar del futuro.

 


Bibliografía:

W. Zackrison James, Eclesiatés, Guía de estudio de la Biblia, Edición para maestros, Enero-marzo de 2007__ Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día: Comentario Bíblico adventista del Séptimo Día, Tomo III. - Diccionario Bíblico Adventista del Séptimo día, - Creencias de los Adventistas del Séptimo Día, 1988.__ Notas de E.G. White para las Lecciones de la Escuela Sabática, Enero-marzo de 2007. ___G. White Ellen, Profetas y reyes, edición 1975.

Hermanos y maestros de la Escuela Sabática, espero que les pueda servir de ayuda este material. El propósito es, abarcar toda la lección de la semana; considerando los objetivos principales y aplicándolos en nuestra vida cristiana...gracias por las sugerencias y comentarios que nos han enviado; que la honra y la gloria sea para Dios. Ahora el correo es: delfino_comessab@hotmail.com    ¡Dios les bendiga hermanos en cada una de sus actividades!, y esperando pronto la bendita esperanza de la Segunda Venida de Cristo Nuestro Señor, se despide su hermano en Cristo: Delfino Jarquín López


Por

MC. Delfino  Jarquín López,  [delfino_comessab@hotmail.com]   

Iglesia Central, Matías Romero Avendaño, Oaxaca, México (www.adventistas.com.mx)

 

El Ingeniero MC. Delfino  Jarquín López ha autorizado al Dr. Pedro J. Martínez de Ministerios PM , ha publicar sus comentarios semanales de la lección de la Escuela Sabática en Centro Internacional para el Estudio de la Escuela Sabática


 

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