
Catástrofe
Génesis 6-9

CAPÍTULO 5
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EN EL AÑO 79 d. C. el Vesubio cubrió a los habitantes de Pompeya con siete metros de cenizas y congeló en el tiempo una viñeta de la vida romana. Las excavaciones revelaron calles de adoquines, baños y casas de prostitución, casas de campo y templos, anfiteatros y coliseos, y los moldes de muchos fugitivos que perecieron en el desastre. El Vesubio y Pompeya se usan con frecuencia como ejemplos notables de las fuerzas catastróficas de la naturaleza y la tendencia humana a no prepararse. Mientras escribo, la costa del Golfo se está reponiendo del Huracán Katrina. El año anterior un maremoto mató a centenares de miles de personas en el sureste de Asia. El monte Santa Helena causó una enorme devastación en 1980. En la década de 1920, J. Harlen Bretz propuso la teoría de que diluvios catastróficos habían erosionado los profundos cañones del noroeste de los Estados Unidos, pero no fue sino hasta la década de 1960 cuando los geólogos, en general, aceptaron su teoría. Ahora creen que un antiguo lago en Montana superó una represa glacial y un volumen de agua igual a la l11itad del Lago Michigan Inundó el Estado de Washington. El torrente de agua creó enormes olas, excavó el cauce del Río Columbia y transportó rocas del tamaño de una casa a muchos kilómetros de distancia. Los científicos están interpretando cada vez más evidencias geológicas en términos de grandes catástrofes. Grandes cementerios de fósiles excelentemente preservados por un entierro súbito proveen evidencia de cataclismos pasados. Una gran corriente de lodo cerca de los grandes bancos de Groenlandia en 1929, depositó más de setenta kilómetros cúbicos de sedimentos. El Cráter del Meteoro de Barringer, cerca de Flagstaff, Arizona, es una atracción turística fácil de apreciar. Las catástrofes son un elemento reconocido de la existencia, a lo largo de la historia y en el registro geológico. La mayoría de los geólogos atribuyen la extinción de los dinosaurios a un desastre mundial provocado por el impacto de un meteoro cerca de la península de Yucatán, en México. Las mitologías antiguas de muchas partes del mundo registran relatos de diluvios, y este capítulo discutirá el diluvio de Noé como el desastre prototípico. ¿Cuántas catástrofes han ocurrido, y desde hace cuánto tiempo? El tiempo mismo puede ser un agente de destrucción física, biológica y geológica, según lo presenta el acertijo de Tolkien en su libro El Hobbit. Además, las catástrofes pueden ocurrir con mucha mayor frecuencia de la que los seres humanos podrían esperar. Primero consideraremos lo que la ciencia considera evidencia de actividad geológica uniforme durante miles de millones de años. Seguidamente consideraremos alternativas de "tiempo corto", que intentan acomodar toda la columna geológica en unos pocos miles de años, con la mayor parte de la actividad geológica proveniente de un período de un año correspondiente al diluvio de Noé. Debido a que estos dos enfoques resultan insatisfactorios, resumiremos otros modelos intermedios. Pero siempre quedarán muchas preguntas sin respuesta.
La discusión de la geología de largos períodos comienza con la descripción de tres tipos básicos de rocas Y un bosquejo de tres principios organizadores en la geología: el movimiento tectónico de las placas que 75 explica los tipos de rocas y su localización; la paleontología, que trata de los tipos de fósiles y su localización; y la datación radio métrica, que organiza todo en una secuencia. Luego ofreceré algunos ejemplos prácticos de los muchos temas relacionados con las fechas en la geología.
La actividad geológica produce los paisajes espectaculares que observamos en nuestro planeta: l. Rocas sedimentarias. Las rocas sedimentarias del Gran Cañón, por ejemplo, forman vastas capas horizontales de piedra caliza, esquisto, arenisca y conglomerado. La mayoría de las rocas sedimentarias son depositadas por el agua. Las partículas pequeñas de arcilla se desprenden del agua inmóvil para crear capas de esquisto y las piedras más grandes forman las capas de conglomerado a medida que las aguas de movimiento rápido pierden velocidad y dejan caer la carga de materiales que llevan consigo. Las rocas sedimentarias a menudo contienen materia fosilizada como carbón, madera petrificada, trilobites y dinosaurios. 2. Rocas ígneas. Los volcanes, como el Monte Rainier, el Monte Fuji, el Kilimanjaro y gran parte de los Andes se desarrollaron a partir de lava líquida que la erupción depositó en la superficie de la tierra. La lava produce rocas volcánicas como el basalto, la obsidiana y la piedra pómez. El magma, la piedra líquida que no alcanza la superficie de la tierra, se enfría bajo tierra para convertirse en rocas graníticas como las que componen la mayoría de las cadenas montañosas como la Sierra Nevada. 3. Rocas metamórficas. Estas rocas han sido alteradas por presiones y temperaturas intermedias. El mármol es roca caliza alterada y la pizarra es esquisto metamorfoseado. Parte de las Montañas Apalaches consiste de piedras metamórficas. Las rocas ígneas y metamórficas a menudo contienen minerales espectaculares. Las Montañas Rocallosas, los Alpes y el Himalaya incluyen los tres tipos de rocas (como el fundamento de la Nueva Jerusalén con sus minerales de calcedonia, zafiro, esmeralda y topacio [Apoc. 21:19,20]).
La teoría del movimiento de las placas tectónicas ha reunido muchas observaciones geológicas en un modelo simple de siete placas o capas en movimiento, la mayoría de las cuales está asociada con un continente Y el suelo marino que lo rodea. Los bordes de estas placas caen en tres tipos: l. Lugares donde las placas se dislocan. Por ejemplo, a lo largo del cordón Atlántico Central, las islas de Islandia, Surtsey y las Azores se formaron de rocas que surgieron de la brecha creciente entre varias placas. 2. Donde las placas chocan unas con otras, la colisión puede formar montañas como los Himalayas Y los Alpes, y los casos cuando una placa se hunde debajo de otra han creado los Andes, las islas de Japón y las islas Aleutianas. Este tipo de movimiento de las placas produjo el reciente maremoto (tsunami) del sureste de Asia. 3. En las fallas en transformación, como la de las Montañas de San Andrés, las placas se deslizan en direcciones opuestas. Este movimiento causa terremotos. La primera sugerencia de que los continentes se mueven provino de los teólogos que la relacionaron con el diluvio. Alfred Wegener presentó su teoría del desplazamiento continental a comienzos del siglo veinte, pero la mayoría de los geólogos no la aceptó hasta la década de 1960 cuando, finalmente, causó una tremenda revolución científica. Aunque no es un modelo perfecto, la teoría explica el volcanismo Y los terremotos, las similitudes geológicas Y de fósiles entre continentes, la existencia de fósiles tropicales en las regiones polares y la evidencia directa del movimiento de la corteza terrestre de dos a quince centímetros por año. Al ritmo actual de unos dos centímetros por año en el Océano Atlántico, se habrían necesitado cien millones de años para que el Nuevo Y el Viejo Mundo se separaran Y llegaran a su posición actual. La simulación computarizada de algunos creacionistas sugiere un movimiento mucho más rápido de las placas, pero requiere suposiciones bastante improbables.
El registro geológico, de hasta dieciséis kilómetros de espesor en algunos lugares, muestra una secuencia generalmente vertical de fósiles con los organismos más complejos en las rocas más altas. Los fósiles de organismos unicelulares aparecen cerca del fondo, luego aparecen organismos con caparazones, dinosaurios, mamíferos y finalmente seres humanos cerca de la parte superior. No encontramos mezclas de seres humanos con dinosaurios o de polen de plantas angiospérmicas con trilobites. La geología del diluvio emplea la teoría de la zonación ecológica para explicar la secuencia. Según esta teoría, el diluvio sepultó primero los organismos que vivían en el mar, luego aquellos que vivían en pantanos y zonas bajas y, finalmente, organismos que vivían en lugares de mayor elevación. Además, los animales de mayor movilidad que huían de la inundación creciente habrían sido sepultados en lugares más altos, y los mamíferos y aves que flotaban mejor habrían sido sepultados más arriba que los peces y los anfibios que se hunden más fácilmente. Esta teoría provee ideas interesantes, pero cuando se aplica a situaciones específicas no es muy útil. La secuencia de organismos fosilizados no muestra una organización que separe los seres marinos de los terrestres, los que caminan de los que vuelan, o los que viven en el fondo de los que nadan.
La materia que compone el universo y la tierra parece ser antigua según varios métodos de datación radio métrica y la fuerte evidencia de la constancia de la velocidad de descomposición de los elementos radiactivos que se emplean en cada método. Las fechas radiométricas proveen edades para la actividad tectónica y los fósiles que permiten formar un modelo que se ajusta extraordinariamente bien a la secuencia en el registro geológico. Mi trabajo de investigación en el sur de California empleó cientos de fechas radiométricas y varios métodos diferentes. Algunos que aceptan un marco de tiempo corto desechan las fechas radiométricas basándose en ciertos desacuerdos entre diferentes métodos. Otros aceptan fechas radiométricas de millones de años para la materia en las rocas, pero sugieren que los fósiles no fueron añadidos a esta materia antigua sino hasta hace pocos miles de años. Nuevamente, estas interesantes ideas no ayudan mucho para damos una mejor explicación.
En mis estudios geológicos he encontrado evidencias de un tiempo largo. Las montañas en la costa oeste de los Estados Unidos son mayormente rocas de granito que se formaron debajo de la superficie de la tierra donde el magma líquido a más de 600° C se enfrió y se tornó sólido cuando la temperatura bajó a menos de 100° C. Mi investigación geoquímica se concentró en este tipo de montañas de granito en el sur de California, incluyendo el monte San Jacinto, que se eleva a unos 3.300 metros sobre Palm Springs. Estas montañas contienen una secuencia de fósiles, capas de granito, rocas que muestran evidencia de enfriamiento, y luego más fósiles. Los cálculos normales les dan un tiempo de enfriamiento de millones de años. El enfriamiento podría haber tomado menos tiempo, pero actualmente no hay cálculos que expliquen cómo pudo un cuerpo tan gigantesco de roca eliminar tanto calor durante un diluvio de un año de duración.
Los geólogos encuentran que la geología que contempla un período largo de tiempo es útil para la exploración en busca de minerales y petróleo. Los conceptos que la apoyan nos dan principios a seguir para mejorar el ambiente al cuidar la calidad del agua, manejar los desechos nucleares, disminuir la erosión de tierras y áreas costeras, administrar Y explotar los recursos naturales y entender los cambios climatológicos. Los ingenieros encuentran esta teoría útil al decidir cómo mitigar el efecto de peligros geológicos como los volcanes, los terremotos, los maremotos y las avalanchas o deslizamiento de tierra. Por ejemplo, los reglamentos para la construcción en el sur de California prohíben la construcción de edificios públicos en fallas sísmicas activas, definidas como "una que se ha ampliado, en los últimos once mil años". En un modelo de tiempo corto, habría muy pocos terrenos disponibles para edificar en el sur de California, incluyendo la zona de Loma Linda. Los cristianos quisieran rechazar la "geología infiel" (Spiritual Gifts, 1. 3, p. 91; Patriarcas y profetas, pp. 103, 104), pero la mayor parte de la geología no es de ese tipo. ¿Cómo deberíamos los creyentes y los ciudadanos de la tierra enfrentar los resultados prácticos de los modelos geológicos que estipulan millones de años? Aunque los geólogos reconocen que estos modelos no son totalmente exactos, pueden utilizarse hasta que surjan modelos mejores. Si empleamos los resultados obtenidos de modelos corrientes con propósitos prácticos, ¿terminaremos aceptando los modelos actuales sobre los cuales se basan esos resultados? El libro del astrónomo Copérnico sobre la teoría heliocéntrica contiene un prefacio escrito por Osiander quien trató de salvar el sistema geocéntrico como un hecho real, declarando que el nuevo modelo heliocéntrico era únicamente para cálculos matemáticos. Sin embargo, el sistema heliocéntrico, que es más sencillo, pronto se impuso como el esquema aceptado, no sólo como un recurso para los cálculos.72 Si un modelo funciona, uno tiende a pensar que quizá sea correcto.
Las observaciones geológicas de un tiempo largo mencionados en la sección anterior no armonizan bien con una lectura literal de Génesis 1-11. Tal lectura describe una creación instantánea de todos los organismos vivos hace unos pocos miles de años. ¿Qué respuestas ofrecen los creacionistas que creen en una tierra joven?
La evidencia más fuerte contra un origen natural de la vida viene de lo que parece ser un diseño o patrón inteligente en el universo físico, la dificultad para explicar cómo pudo desarrollarse la vida, y la gama actual de organismos simples y complejos. Ninguno de estos asuntos tiene que ver con el tema del tiempo, pero sí demuestran que hay límites para el naturalismo.
Las paraconformidades, o sea, el área plana de contacto entre dos capas sedimentarias diferentes depositadas en momentos diferentes, ofrecen la mejor evidencia de que la edad de la tierra tiene que ser de mucho menos que decenas de millones de años. Aunque los fósiles en las dos capas parecen indicar el paso de decenas de millones de años, la falta de erosión notable entre las dos capas sugiere que fueron depositadas rápidamente. En un lugar donde ocurre un contacto tal, que puede verse fácilmente desde el borde del Gran Cañón, parece que faltaran decenas de millones de años.73 Los creacionistas han investigado varios aspectos relacionados con el tiempo geológico. Por ejemplo, varios científicos adventistas han estudiado los bosques fosilizados de Yellowstone durante los últimos cuarenta años. Inicialmente parecía que las decenas de capas de árboles petrificados en posición vertical indican que decenas de bosques habían crecido y habían sido sepultados en secuencia. Pero estudios subsecuentes de los árboles petrificados han sugerido que probablemente no están en una posición de crecimiento, sino que fueron transportados antes de ser sepultados. Una obra geológica de referencia ahora emplea esta teoría de transporte.74
Los creacionistas dan varias respuestas genéricas al asunto del tiempo: 1. Muchos más científicos están estudiando la naturaleza con la idea de que la tierra tiene millones de años, por lo tanto se esperaría que tuviesen más respuestas. 2. La ciencia ha cometido muchos errores Y todavía tiene problemas por resolver. Sin embargo, es una inconsistencia lógica destacar las limitaciones de la ciencia y a la vez pretender utilizada para apoyar un modelo de la creación y el diluvio. Pero no importa de cuál lado del tema nos encontremos, siempre debemos ser cuidadosos en cuanto a cómo extrapolamos a partir de nuestras observaciones científicas. Un geólogo cristiano, experto en petróleo, que me entrevistó con motivo de una solicitud de empleo, me indicó los peligros inherentes a la extrapolación de lo que observamos. Permítanme ofrecer una ilustración muy sencilla. Como buen científico, he medido la estatura de mi hija y la he anotado a lo largo de los años. Si hiciera una proyección de su crecimiento futuro, llegaría a la conclusión de que alcanzará los tres metros de estatura para cuando llegue a los treinta años. Afortunadamente, tal extrapolación no es válida. Así que hacer extrapolaciones, basándose en unos pocos miles de años de datos científicos e historia registrada, y decir que la tierra tiene miles de millones de años, aunque cuente con apoyo científico, no siempre resulta acertado. En el pasado han habido revoluciones en el pensamiento científico, como lo explora Thomas Kuhn en su obra clásica La estructura de las revoluciones científicas, publicada originalmente en inglés en 1970. Ya hemos discutido los cambios de paradigma resultantes de la teoría de Wegener del desplazamiento continental, la teoría de Bretz de que hubo diluvios catastróficos en el noroeste de los Estados Unidos, y los impactos de meteoritos que destruyeron a los dinosaurios. Algunos creacionistas esperan una revolución científica futura que confirme una edad más corta para la tierra. Por su parte, la perspectiva de los adventistas respecto de la geología ha sufrido su propia revolución desde el tiempo de George McCready Price, el padre adventista del creacionismo moderno.75 Hemos reconocido que hubo una edad de hielo, que los dinosaurios sí existieron, y que el registro fósil demuestra un orden. Muchos aceptan la evidencia de la larga edad del universo, el sistema solar y la materia inorgánica de la tierra. Las circunstancias afectan nuestra percepción del tiempo. Einstein dijo: "Cuando un hombre se sienta con una joven hermosa durante una hora, Pareciera un minuto. Pero siéntelo sobre una estufa caliente por un minuto y le parecerá más que una hora. Eso es relatividad".76 Se han sugerido efectos relativistas para resolver la discrepancia de tiempo entre Génesis y la ciencia." Crónicas de Namia, de C. S. Lewis es una representación ficticia de las dimensiones diferentes del tiempo en la que unos niños desaparecen en Inglaterra durante cortos momentos, pero viven varios años en Namia en el mismo intervalo de tiempo. En el pasado, los deístas explicaban los fenómenos naturales en términos de los caminos inescrutables de Dios. A medida que la ciencia aprendía más, Dios tenía menos explicaciones que damos para suplir nuestra falta de conocimiento. El factor tiempo ahora parece ser un "dios" similar que llena los vacíos que quedan en términos de la evolución, ya que ésta supone que si pasa suficiente tiempo, todo es posible. Lo imposible se hace posible, y lo posible probable.'" Según la reina del relato de Lewis Carroll le dijo a Alicia: "A veces he creído como en seis cosas imposibles antes del desayuno". Pero aunque el argumento del "dios que llena los vacíos" ha caído en desuso, los deístas todavía reconocen la posibilidad de una intervención divina directa.
Aunque es posible que los creacionistas no tengan alternativa contra el modelo de una edad larga para la tierra, quizá se deba a que "nuestro Padre celestial tiene, para damos las cosas necesarias, mil maneras de las cuales no sabemos nada" (El Deseado de todas las gentes, p. 297). Los eventos irrepetibles de la creación requirieron la intervención divina, algo que resulta muy difícil de estudiar con el método científico. El diluvio también, al parecer, incluyó algo más que causas naturales (Patriarcas Y profetas, p. 112). La intervención sobrenatural afecta la percepción del tiempo. Como vimos previamente, cuando Jesús transformó el agua en vino, aceleró inmensamente el proceso natural mediante el cual el agua era absorbida por la vid e incorporada a las uvas que luego eran exprimidas por los seres humanos para obtener el jugo. Si un bioquímico hubiese analizado el vino en Caná, ¡habría reconocido que la conversión del agua en vino había tomado segundos en vez de meses, a juzgar por el producto?
Algunos creacionistas han empleado muchos argumentos geológicos pobres para apoyar un modelo de tiempo corto, pero incluso los pocos argumentos buenos presentan un problema. Aquellos que creen que la poca información consistente con un modelo de tiempo corto representa una postura defendible quizá no están preparados para el estudio de la geología. Los argumentos que tales individuos emplean usualmente son ad hoc, argumentos teóricos para defender la Biblia, pero no presentan un modelo alternativo útil que explique mejor la investigación geológica de otras personas o la mía propia. Examinemos este peligro con mayor cuidado. Siempre debemos tomar en cuenta lo siguiente: 1. Los argumentos y modelos de tiempo corto basados en datos u observaciones parciales pueden ser bastante convincentes sin estar en lo correcto. 2. La evidencia de una actividad rápida y universal puede cuadrar fácilmente en un modelo de tiempo largo. 3. El que una teoría particular de tiempo largo exhiba problemas no significa necesariamente que se requiera un modelo de tiempo corto. 4. No existen explicaciones de tiempo corto para los datos que se conocen actualmente. 5. Ni siquiera existe un modelo de tiempo corto suficientemente amplio que pueda rivalizar con el modelo de tiempo largo. 6. En última instancia, cualquier modelo bíblico incluiría alguna actividad sobrenatural, lo que inmediatamente lo haría incompatible con las ciencias naturales. ¡Será posible que en nuestros intentos por explicar el diluvio científicamente estemos dejando a Dios fuera del cuadro? Si encontráramos un modelo científico que explicara el diluvio, ¡no será que quienes se negaran a aceptado argumentarían entonces que nuestro modelo demuestra que la intervención divina nunca fue necesaria? No debiéramos basar una creencia en las Escrituras sobre la evidencia científica. Si lo hiciéramos pondríamos a la ciencia por encima de la Biblia y la razón y la percepción sensorial por encima de la revelación, lo cual nos tentaría a descartar las Escrituras cuando las evidencias científicas fueran incompatibles con nuestra percepción de la Palabra de Dios.
Al encontrar que ninguno de los dos modelos (ni el de tiempo largo ni el de tiempo corto) son totalmente satisfactorios, resumiremos varios enfoques intermedios que se emplean para anuo ni zar la naturaleza con la inspiración. Para ser objetivos tomaremos en cuenta múltiples hipótesis y los factores a favor Y en contra de cada modelo. Estos modelos intermedios son intentos honestos por encontrar un modelo de los orígenes que apele al intelecto Y que tome en serio tanto la Biblia como las observaciones científicas. Para ofrecer un cuadro completo, también incluiremos dos enfoques diametralmente opuestos.
Muchos creacionistas de tiempo corto aceptan la idea de que el universo entero tiene apenas unos cuantos miles de años. Este modelo interpreta la Biblia de la forma más literal, pero no concuerda con la mayor parte de la evidencia científica.
La teoría de la pausa inactiva acepta que otros mundos estaban habitados, y que la materia inorgánica pudo haber existido antes de la semana de la creación (Job 1:6; 38:7; El Deseado de todas las gentes, pp. 773, 774; Patriarcas y profetas, pp. 21-23; El conflicto de los siglos, p. 551; Historia de la redención, p. 19). La creación de los cielos en Génesis 1 incluye únicamente la atmósfera, y la creación de la tierra se limita a la tierra seca. La Revista Adventista ha sugerido esta posición varias veces, Y muchos adventistas la comparten. Este modelo ayuda a explicar algunas observaciones astronómicas y radiométricas. Sin embargo, esta posición no es inherentemente obvia a partir del relato bíblico, porque el registro inspirado sugiere que Dios creó la materia física con su palabra a la misma vez que creó los organismos vivos (Sal. 33:6, 9; Patriarcas y profetas, pp. 24, 25; El Deseado de todas las gentes, pp. 11, 12). El mandamiento del sábado conmemora la creación divina de todo el universo en siete días. Este modelo no es científicamente útil si rechaza la lluvia, las catástrofes y las placas tectónicas con el resultante volcanismo, terremotos y formación de montañas, previos a la semana de la creación. De hecho, este modelo postula que ocurrió muy poco en los primeros cuatro días de la creación, porque toda actividad habrá estado limitada a modificaciones de ciclos hidrológicos, geológicos y astronómicos que ya existían durante millones de años. No exactamente seis mil años, ni todos los fenómenos geológicos en un año Varios manuscritos del Antiguo Testamento dan diferentes períodos de tiempo para las genealogías entre Adán y Abraham.79 Decenas de miles de años resolverían muchos problemas con la arqueología, las fechas del carbono 14, y las edades de hielo. Un modelo tal distribuye la actividad geológica a lo largo de miles de años y da tiempo para la migración, la sucesión ecológica y la variedad de los organismos vivos según su especie.
En esta teoría de una pausa o brecha activa, el registro fósil proviene de un largo período de vida destruida antes de la creación de Génesis (la que posiblemente ocurrió únicamente en el Jardín del Edén). Puede abarcar los efectos de la relatividad, y la muerte en el registro fósil sería causada por el pecado del diablo.80 Estas ideas no se han desarrollado científicamente y presentan varias dificultades. ¿Por qué la creación reciente habría de ser tan similar a la vida previa? La Biblia indica que la muerte es el resultado del pecado de Adán (Rom. 5:12), y presupone un diluvio mundial (1 Pedo 3:20; 2 Pedo 2:5; 3:6). Habría sido más fácil la migración de Noé en vez del empleo de un arca para escapar a un diluvio local. El hecho de que han ocurrido muchos diluvios locales a lo largo de la historia, indica que la promesa de Dios de nunca más destruir la tierra por medio de un diluvio (Gén. 8:21; 9:11), debió haberse referido a un diluvio universal, no local.
Muchos científicos cristianos evangélicos apoyan la creación progresiva y la evolución teísta. Estos modelos aceptan la interpretación científica de largos períodos de tiempo para los cambios geológicos, a la vez que reconocen a Dios como el Creador Y el Diseñador. Sin embargo, también postulan la muerte antes del pecado.81
El modelo científico aceptado supone que podemos explicar todo en términos que los seres humanos podemos entender y controlar. Sin embargo, la vida y su diseño son difíciles de explicar naturalmente.
Como puede verse, no existe una armonización perfecta entre la ciencia y la Escritura. Tan difícil es acomodar las enseñanzas bíblicas en una historia de millones de años, como acomodar la geología en una creación en un período corto de tiempo, podemos forzar ambas interpretaciones, pero ninguna de las dos fluye naturalmente de las observaciones científicas. Algunas proposiciones intermedias son más realistas que cualquiera de los dos extremos. Sin embargo, no soy suficientemente inteligente como para dilucidar exactamente cómo Dios actuó en la historia. La realidad probablemente incluye una combinación de los modelos mencionados, pero los trasciende, al igual que el elefante de la fábula era más que lo percibido por cada uno de los seis ciegos del lndostán. Todo modelo debe ser honesto respecto de las observaciones científicas Y las Escrituras, con el entendimiento de que una creación de siete días es importante, pero científicamente imposible de verificar. El consejo de Gamaliel (Hech. 5:38, 39) se aplica: las ideas genuinas prosperarán, y las ideas falsas desaparecerán, independientemente de lo que haga la iglesia. Al desarrollar mi comprensión de los orígenes parto, no sólo de la razón basada en la evidencia de la naturaleza y la Escritura, sino también de la fe en un Dios amante, omnisciente y eterno. Cualquier modelo de los orígenes que represente mal el carácter de Dios o que ponga la razón humana por encima de la revelación divina resulta inaceptable.
En la creación, Dios conquistó el caos líquido y trajo orden. En el segundo día extendió la bóveda del firmamento como una barrera contra las aguas de arriba, y en el tercer día estableció la tierra seca como barrera para el mar. Pero las aguas del diluvio destruyeron ambas barreras (Gén. 7:11), y la tierra regresó al caos primigenio. Fue una catástrofe tal que incluso el diablo temió por su vida (Patriarcas y profetas, p. 88). Cuando la destrucción alcanzaba su clímax en el centro del relato del diluvio, "Dios se acordó" (Gén. 8:1), y una vez más restauró el orden después del caos (ver Jer. 4:23).82 El viento, o el espíritu, se movió sobre las aguas, éstas se retiraron, y surgió la tierra seca. (Las Escrituras presentan a Dios conquistando el caos líquido en una escala menor cuando dividió el Mar Rojo y el río Jordán, y cuando Jesús caminó sobre las aguas agitadas y calmó la tormenta.) El diluvio presenta un detalle que nos perturba. ¿Cómo puede Dios ser justo en un mundo que parece ser tan caótico? En fin de cuentas, el diluvio destruyó la idea de que sólo ocurren fenómenos predecibles. Hasta cierto punto, nos hemos acostumbrado a esta realidad. Podemos tolerar la certeza combinada ocasionalmente con sorpresas. Muchos juegos de mesa se basan en la estrategia y en el azar, de manera que ganar depende de la destreza y también de la suerte. Pero nos gusta lo predecible, incluyendo a Dios. Pero, como acota C. S. Lewis acerca del personaje que representa a Cristo en sus Crónicas de Narnia, el león Aslan, "no era un león manso". No siempre podemos predecir lo que Dios hará. Él puede sorprendemos, como sorprendió a aquellos que vivían antes del diluvio cuando limpió la tierra de todo el mal que habían causado. Afortunadamente para nosotros, si bien el Señor de la Biblia es justo y equitativo, también es misericordioso. No podemos determinar cómo responderá, pero podemos saber que siempre actuará inspirado por el amor. El mundo natural puede funcionar de manera similar. La ley y el orden posibilitan la ciencia, pero la teoría de la complejidad Y la mecánica cuántica indican que el determinismo nunca podrá explicar a cabalidad el mundo que nos rodea.
La ciencia creía que la naturaleza era totalmente determinista. Los astrónomos emplearon la ley de gravedad de Newton para predecir el regreso del cometa Halley en 1757. Laplace llegó a sugerir que la conducta futura del universo era absolutamente predecible si llegábamos a conocer las posiciones actuales y las fuerzas de todas sus partículas. Por otra parte, la teoría de la complejidad reconoce muchas situaciones que son demasiado difíciles para relacionar cada efecto con su causa. La complejidad, o el caos, resultan de pequeñas imprecisiones en las condiciones iniciales, pero que cambian totalmente los resultados finales. Por ejemplo, el principio de incertidumbre de Heisenberg en la mecánica cuántica indica que debido a que las partículas atómicas también se comportan como ondas, no podemos saber a la misma vez la posición y la velocidad de una partícula. Por lo tanto, el determinismo, que una vez fue un principio fundamental de la ciencia, ya no puede describir totalmente la realidad.
Dios le concedió a la primera pareja el dominio sobre la creación, pero las relaciones humanas con el mundo se deterioraron después de la maldición causada por el pecado y el diluvio. Los animales temerían a los seres humanos Y éstos los utilizarían como fuente de alimentación (Gén. 9:2, 3). Los desastres naturales como el diluvio pueden ser "actos de Dios" como resultado del pecado, pero pueden ocurrir muchos otros desastres no relacionados con la maldad humana (Luc. 13:4,5).
Los seres humanos desean certidumbre y justicia en sus relaciones. La Escritura (Sal. 73; Prov. 4:18; Ecl. 5:8; 7:15; 8:14; 1sa. 59:4, 9, 14; Miq. 6:8) y la literatura secular frecuentemente discuten este tema. Esto llevó a los sobrevivientes del diluvio a querer reconectar la relación entre la tierra y el cielo que el pecado había roto. Enoc profetizó una reunión del cielo y la tierra (Jud. 14, 15), Y Dios rompió la barrera entre ambos cuando llevó a Enoc al cielo. Luego Jesús la desbarató para siempre al hacerse humano y llevar su forma humana al cielo. Pero lo hizo basándose en otro aspecto de su personalidad divina.
La justicia de Dios es un tema importante en las Escrituras (Sal. 89: 14; Apoc. 15:3). El diluvio fue el resultado de una determinación justa de su parte, mientras que en las mitologías del Cercano Oriente, dioses caprichosos envían el diluvio sin causa alguna.83 El juicio que ocurrió en el diluvio es una advertencia para el juicio final (Mal. 24:37-39; 2 Pedo 3:6, 7), que también será un juicio justo que tomará en cuenta nuestras circunstancias (Sal. 87:6; Rom. 2:14). El juicio final revelará la justicia de Dios a los seres celestiales, los justos y los malvados. En el diluvio también vemos la misericordia de Dios. Él siente dolor (Gén. 6:6) y sufre, pero también muestra su gracia.84 Aunque el diluvio fue un castigo, el arca proveyó salvación para aquellos que la aceptaron. Dios estableció un pacto basado en una promesa con este remanente tanto antes como después del diluvio (Gén. 6:18; 9:9¬17), y lo selló con un arco iris que imitaba el firmamento en forma de bóveda que actuaba como barrera contra las aguas de arriba.85 Antes del diluvio, Dios vio la maldad de la humanidad y la destruyó (Gén. 6:5-7), mientras que después del diluvio ve lo malo de la humanidad Génesis: Historia de los orígenes y esta vez la preserva (Gén. 8:21).86 En la primera venida los mundos no caídos esperaban que Dios destruyese la tierra como lo hizo en el diluvio, pero en vez de esto, envió su embajador de la gracia divina (El Deseado de todas las gentes, p. 28). En Isaías, Dios resume el concepto de la gracia al recordar su promesa a Noé de no mantener su enojo: "No se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará" (Isa. 54:9, 10).
Siete días después de que Dios ordenó a Noé ya su familia que entraran al arca (Gén. 7:1), el diluvio se desató sobre la tierra. Antes, en Génesis 1, Dios había creado el mundo del caos y lo había declarado bueno. Pero en Génesis 7, él "deshace" la creación porque el malla había hundido en un caos todavía peor. El narrador bíblico describe los eventos del diluvio de una manera que refleja la semana de la creación, pero en dirección inversa. Génesis 1:6-8 muestra a Dios que separa las aguas de arriba de las aguas de abajo. Pero en Génesis 7:11, ambas se unen nuevamente. En Génesis 1:9, 10 surge la tierra seca, y ahora ésta se desvanece en Génesis 7:19, 20. Los organismos vivos que había creado gozosamente en Génesis 1:20-26, son eliminados en Génesis 7:21-23. La buena creación que el pecado corrompió dejó de existir. Sólo quedaron Noé y su familia (Gén. 7:23). Pero el relato no termina con un retorno al caos primigenio. Dios "se acordó" de Noé (Gén. 8:1). Cada vez que Dios "se acuerda" en las Escrituras, interviene en la vida de los seres humanos y en su historia. Por ejemplo, él rescató a Lot de Sodoma (Gén. 19:29), le dio hijos a Raquel (Gén. 30:22), y liberó a Israel del cautiverio egipcio (Éxo. 2:24; 6:6). Aquí, el acordarse lo lleva a recrear la tierra. Al hacerlo sigue la misma secuencia de Génesis 1. Sopla un viento (Gén. 8:1; ver Gén. 1:2), se cierran las fuentes del abismo y las ventanas del cielo (Gén. 8:2; ver Gén. 1:6), las aguas se retiran (Gén. 8:3; ver Gén. 1:9, 10), y la paloma regresa con una rama de olivo (Gén. 8:1; ver Gén. 1:11, 12). Después que el arca reposa sobre tierra seca los animales y los seres humanos que fueron salvados la abandonen y fructifiquen y se multipliquen (Gén. 8: 15 -19; Gén. 1:21-28). Dios no necesita re-crear el sol, la luna y las estrellas, pero las menciona en Génesis 8:22. Debido a que el diluvio es un relato paralelo a lo que ha sucedido antes, esto sugiere que el autor bíblico desea que el extraño incidente en Génesis 9:20-27 sirva de contraparte a Génesis 3. En ambos casos los seres humanos se meten en problemas por causa de una fruta que crece en un jardín (el Jardín del Edén en contraposición a un viñedo) y Dios tiene que maldecir a los protagonistas. Además, el relato del viñedo responde al interrogante, si Dios creó de nuevo el mundo, ¿por qué volvemos a encontrar el mal en él?
Compilador: Dr. Pedro Martínez |