”He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por donde quiera que
fueres, y volveré a traerte a esta tierra; porque no te dejaré hasta
que haya hecho lo que te he dicho”.-
Génesis 28:15
“Aborrezco el engaño, mas amo tu ley”. – Salmos 119:113 – “Detesto
los corazones divididos, y amo tu ley”. BJ. “Odio a los que son
inconstantes, mas amo tu ley”. – NVI.
La duplicidad (el engaño), o en lenguaje común los de dos caras,
ciertamente es un serio problema para las relaciones amistosas. Sin
embargo, el mayor problema no está en no conocer al otro, y ser
engañado por el otro; el problema está en no conocerse a sí mismo y
ser engañado por sí mismo. ¿Usted se conoce a sí mismo? Nuestras
reacciones son imprevisibles, y nunca sabemos lo que haremos en el
momento siguiente delante de una nueva situación.
Salomón advirtió: “Por sobre todo, guarda tu corazón, pues de él
depende toda tu vida”. Proverbios 4:23. Guarde su corazón, porque de
él dependerá su gloria o desgracia. Esa tarea es gigantesca. ¿Cómo
guardar mi corazón, si el mismo Dios me informa?: “¿Quién puede
entender el corazón humano? No hay nada que engañe tanto como él”.
Jeremías 17:9 - BLH.
Este es un engaño fatal. ¿Su corazón ya le engañó? ¿Usted conoce
bien a su corazón? Antes de nada: ¿Qué es nuestro corazón que se
torna así tan importante? La paráfrasis de la Biblia Viva, pienso
que traduce Proverbios 4:23 más próximo de su sentido real: “Sobre
todo, mi hijo, tome mucho cuidado con tus emociones porque ellas
afectan toda tu vida”.
Ah, sí, nuestras emociones; precisamos tratar de conocerlo. ¿Cómo
actúa o trabaja nuestras emociones en nuestro cotidiano, en nuestras
relaciones con otras personas? ¿Usted tiene control o dominio sobre
sus emociones? ¿Cómo podemos guardar estas reacciones que actúan
dentro de nosotros de un modo imprevisible?
Piense:
“El corazón es la cosa más engañosa y traicionera que existe en el
mundo; el corazón del hombre es terriblemente lleno de maldad. No
hay nadie que sea capaz de saber hasta que punto es malo el pecador
o el corazón humano. Solamente el Señor lo sabe”. - Jeremías 17:9 y
10 BV.
Desafío:
“Ahora, si estoy haciendo aquello que no quiero, es simple decir
donde está la dificultad: el pecado aún me retiene entre sus garras
malignas”. Romanos 7:20 – BV.
“Isaac prefería a Esaú, pues le gustaba por la casa que él hacía;
Rebeca prefería a Jacob”. – Génesis 25:18 – TEB. Encontramos en el
hogar de Isaac y Rebeca las infalibles consecuencias donde los
padres tienen preferencias divididas. Isaac tenía predilección por
Esaú, porque apreciaba los sabrosos platos que éste preparaba con la
caza que hacía. Rebeca valorizaba a Jacob porque este le auxiliaba
en los trabajos propios del hogar. El resultado fue de consecuencias
desastrosas para las relaciones entre padres, entre padres e hijos,
y entre los hermanos.
El derecho de primogenitura le pertenecía al hijo mayor por orden de
nacimiento. Sin embargo, los valores espirituales anulaban el
derecho por nacimiento. El derecho de la primogenitura establecía la
línea genealógica de Jesús, y los valores espirituales se
sobreponían a los valores de la carne y sangre.
Así Caín el primogénito de Adán y Eva, es rechazado en favor de Set,
que nació cerca de ciento y treinta años después, Jacob tiene su
lugar en la secuencia y Esaú es dejado de lado. Judá ocupa el lugar
en detrimento de Rubén, David es incluido, dejando siete hermanos
mayores que él dejándolos fuera de la secuencia. Lo mismo acontece
con Salomón, y otros nombres podrían ser citados. En la secuencia
bíblica de las genealogías entran los nombres indicados por Dios,
por medio del Espíritu Santo.
La afirmación puede ser osada, más la secuencia genealógica de
Jesús, es la prueba más concluyente de que las Sagradas Escrituras
es el libro que Dios tiene bajo su responsabilidad para comunicar el
mensaje de su interés para el hombre caído – el glorioso mensaje de
Salvación.
Piense:
“Por ese placer desenfrenado, erróneamente llamado libertad, cuantos
aún, ¡cuantos están vendiendo su derecho de primogenitura de una
herencia pura e incontaminada, eterna, en los cielos!”. – PP. pág.
177.
Desafío:
“Cuiden que nadie se excluya de la gracia de Dios; que ninguna raíz
de amargura brote y cause perturbación, contaminando a muchos” –
Hebreos 12:15.
“En aquel año Isaac hizo grandes plantaciones y cosechó cien veces
más de lo que sembró, pues el Dios Eterno lo bendijo. Él fue
enriqueciendo cada vez más y se tornó muy rico y poderoso. Isaac
tenía tantas ovejas y cabras, tanto ganado igualmente empleados, que
los filisteos acabaron teniendo envidia de él”. – Génesis 26:12-14 –
BLH.
Isaac prosperó y se tornó riquísimo porque Dios lo bendecía. Los
filisteos tenían envidia de él. ¿Cómo este hombre prospera tanto?
Comenzaron a causarle perjuicios, mas parece que no le afectó a
Isaac y entonces decidieron pedir perdón:”Ellos dijeron: Ahora
nosotros sabemos que el Dios Eterno está contigo y pensamos que
deberíamos hacer un trato contigo, sellando con juramento. El trato
es este: Tú no nos harás ningún mal, así como nosotros no te hicimos
ningún mal y dejamos que te fueses en paz. Ahora está claro que el
Dios Eterno te ha bendecido”. Génesis 26:28-29 – BLH.
Desenvuelva la sensibilidad para comprender las bendiciones de Dios.
Él sin duda, concede bendiciones materiales. Sin embargo, las
mayores bendiciones son espirituales, tales como el crecimiento de
la fe en la gracia redentora, crecimiento en el amor, abundancia y
paz, verdadera alegría y todos los dones preciosos del Padre de las
luces. ¿Los que viven en torno de ti notan que tú eres un bendecido
del Señor? ¿Te es posible trasmitir las bendiciones de Dios para los
otros?
Piense:
“Devuélveme la alegría de tu salvación y susténtame con un espíritu
listo a obedecer. Entonces enseñaré tus caminos a los transgresores,
para que los pecadores se vuelvan hacia ti”. – Salmos 51:12-13.
Desafío:
“Mas gracias a Dios, que siempre nos conduce victoriosamente en
Cristo y por nuestro intermedio exhala en todo lugar la fragancia de
su conocimiento”. – II Corintios 2:14.
La pregunta muchas veces es levantada: ¿Por qué lo hicieron si la
orientación de Dios es tan clara? ¿Por qué Isaac, Rebeca, Esaú y
Jacob hicieron lo que hicieron, no obedeciendo y no confiando en la
orientación de Dios?
Dios orientó a los padres cuando los dos hermanos estaban naciendo:
“Mas el mayor servirá al menor”. – Génesis 25:23. Dios determinó a
quién pertenecería el derecho de la primogenitura. Esaú y Jacob que
deben haber tomado conocimiento de la determinación divina,
entendieron que debían hacer cambalaches, la misma en términos
humanos. Desobedecieron a Dios y no confiaron en su manera de
conducir la cuestión.
Isaac también desobedeció a Dios e indujo al hijo Esaú para entrar
en el mismo camino. Alteraron la determinación de Dios por un
guisado sabroso. Rebeca no confió en que Dios podría corregir el
error del marido y del hijo induciéndolo al otro hijo también a
desconfiar en la dirección de Dios sobre este asunto. La familia se
envolvió en incredulidad y los resultados fueron trágicos.
Cuántas veces por causa de la incredulidad nosotros también
desobedecemos las definidas orientaciones de Dios y seguimos
nuestros caminos, a nuestra manera. Dios orienta: “No se una con un
infiel”. Nosotros cuestionamos: ¿por qué no? Dios declara:
“Acuérdate del día sábado para santificarlo y sea fiel en cumplir
todos mis mandamientos”. Nosotros argumentamos: cuidado con el
legalismo.
Piense:
“La ley de Dios, condición del pacto divino con Abrahán, era
considerada por Esaú como un yugo servil. Inclinado a la
complacencia propia, nada deseaba tanto como la libertad para hacer
su gusto. Para él, el poder y la riqueza, los festines y el
alboroto, constituían la felicidad. Se jactaba de la libertad
ilimitada de su vida indómita y errante”.- PP pág. 178.
Desafío:
“No se dejen engañar: Dios no puede ser burlado, pues lo que el
hombre sembrare, eso también segará”. – Gálatas 6:7
David hace esta declaración en el libro de los Salmos 64:6.
“Proyectan iniquidad inquieren todo lo que pueden imaginar; es un
abismo el pensamiento y el corazón de cada uno de ellos”. – ARA. O
conforme a la Traducción Ecuménica de la Biblia; “Forjan para sí una
palabra maligna; calculan para disimular armadillas; dicen: ‘¿Quién
lo percibirá?’.
Con qué claridad este texto describe todo lo que sucedió en la
familia de Isaac. La duplicidad es caracterizada en Isaac cuando por
la delicia de un plato sabroso, decide despreciar la orientación de
Dios sobre la elección de Jacob como el hilo en la cadena
genealógica de Jesús, confiriéndole el derecho y la bendición de la
primogenitura: “Pero el mayor servirá al menor”. – Génesis 25:23
Rebeca comete duplicidad para con el marido, forjando un plan de
engaño. Comete también un acto de duplicidad para con Dios,
asumiendo la responsabilidad al dar una solución que solo es de la
competencia de Dios. Revela falta de fe, de confianza y de sumisión
a las acciones de Dios.
Jacob actúa con duplicidad con relación a Dios y al padre. No confía
en la promesa de Dios y engaña al padre.
Esaú actúa con duplicidad para con Dios, para con el padre y para
con su hermano. Se niega a aceptar la determinación de Dios;
conviene con el desprecio del padre con relación a la clara
orientación de Dios sobre el derecho de primogénito y no honra su
palabra empeñada a Jacob.
Piense:
“Traman la injusticia y dicen: ‘Hicimos un plan perfecto’. La mente
y el corazón de cada uno de ellos lo encubre”. – Salmos 64:6 – NVI.
Desafío:
“Debido a su indiferencia para con las bendiciones y preceptos
divinos, Esaú es en las Escrituras llamado de profano - vs.
16. Representa a aquellos que tienen de poco valor la redención
comprada por Cristo para ellos, y están prestos para sacrificar su
herencia en el Cielo por amor a las cosas perecibles de la tierra”.
– PP. pág. 181.
El pecado no compensa. Buscar y obtener las bendiciones de Dios
siguiendo métodos pecaminosos tampoco compensa. Jacob obtuvo la
bendición de la primogenitura por medios fraudulentos, y obtuvo
también una mente perturbada y un espíritu trastornado.
En aquella jornada solitaria, huyendo de la ira de su hermano, Jacob
tuvo mucho tiempo para reflexionar sobre su acto, aún con la
complicidad asumida por su madre. Declara la inspiración que,
“Llorando y con profunda humildad, confesó su pecado, y pidió que se
le diera alguna evidencia de que no estaba completamente
abandonado”. – PP. pág. 183.
Para satisfacción de Jacob le fue hecha una gran revelación en medio
de la atribulada y angustiante noche, durmiendo bajo el techo de un
árbol y teniendo como una almohada una dura piedra. Una escalera
unida de la tierra con el cielo fue la revelación de que el amor y
la gracia de Dios no lo abandonaron. Dios lo amaba y tenía planes
maravillosos para él y para su descendencia, Grandes cosas serían
realizadas a favor y con sus generaciones futuras. Él haría parte de
la cadena genealógica humana de Jesús, el Salvador.
Piense:
“Pero Dios no abandonó a Jacob. Su misericordia alcanzaba todavía a
su errante y desconfiado siervo. Compasivamente el Señor reveló a
Jacob precisamente lo que necesitaba: un Salvador”. – PP. pág. 183
Desafío:
“Pero Jacob contestó: "No te dejaré, si no me bendices." Génesis
32:26.
El pecado no compensa. Buscar y obtener las bendiciones de Dios
siguiendo métodos pecaminosos tampoco compensa. Jacob obtuvo la
bendición de la primogenitura por medios fraudulentos, y obtuvo
también una mente perturbada y un espíritu trastornado.
En aquella jornada solitaria, huyendo de la ira de su hermano, Jacob
tuvo mucho tiempo para reflexionar sobre su acto, aún con la
complicidad asumida por su madre. Declara la inspiración que,
“Llorando y con profunda humildad, confesó su pecado, y pidió que se
le diera alguna evidencia de que no estaba completamente
abandonado”. – PP. pág. 183.
Para satisfacción de Jacob le fue hecha una gran revelación en medio
de la atribulada y angustiante noche, durmiendo bajo el techo de un
árbol y teniendo como una almohada una dura piedra. Una escalera
unida de la tierra con el cielo fue la revelación de que el amor y
la gracia de Dios no lo abandonaron. Dios lo amaba y tenía planes
maravillosos para él y para su descendencia, Grandes cosas serían
realizadas a favor y con sus generaciones futuras. Él haría parte de
la cadena genealógica humana de Jesús, el Salvador.
Piense:
“Pero Dios no abandonó a Jacob. Su misericordia alcanzaba todavía a
su errante y desconfiado siervo. Compasivamente el Señor reveló a
Jacob precisamente lo que necesitaba: un Salvador”. – PP. pág. 183
Desafío:
“Pero Jacob contestó: "No te dejaré, si no me bendices."
Génesis
32:26.
Cortesía de UNASP [
http://www.escolanoar.org.br/espanhol/index.asp
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