Ing. D. Jarquín López

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Destrucción y renovación

Lección 5

Para el 4 de Noviembre de 2006


Pensamiento clave: La creación, la caída, la difusión y el castigo del pecado, la disponibilidad de la gracia y la salvación a través de Jesucristo; es de alcance universal. Por lo tanto, la destrucción de la tierra con agua que presenta el relato bíblico en Génesis, llamado “el diluvio” no fue local, sino de manera mundial y global.

Texto Clave: Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo Jehová: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho. Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová” (Gén. 6:5-8).

¿Cuál es el mensaje central de esta lección? ¿Cuáles son los puntos más relevantes que aborda la lección de esta semana? ¿Cómo aplicarías este mensaje en tu vida? Desde una perspectiva bíblica, ¿Cuáles son los argumentos para afirmar que el diluvio fue universal? ¿Cuáles son las evidencias? ¿Qué significa el término “diluvio”, tal como se menciona en Génesis? ¿De qué manera ratifican los autores del Nuevo Testamento la universalidad del diluvio? ¿Por qué Dios destruyó los antediluvianos? ¿De qué manera se había corrompido el mundo antediluviano? ¿Qué características similares podemos encontrar en el mundo actual? ¿Cuál fue la metodología que utilizó el pregonero de justicia para predicar el evangelio en aquel entonces? ¿Por qué solamente se salvaron 8 almas? ¿Cuál fue el efecto del diluvio sobre la tierra? ¿De qué manera, podrías explicar la justicia, la misericordia y la gracia de Dios desde el contexto de esta lección?¿Por qué Dios  preservó la vida de Noé y de su familia?¿Cuáles fueron las características de Noé, para ser pregonero de justicia?¿Cuál fue el primer acto de Noé al salir del arca? ¿De qué manera respondió Dios? ¿Por qué Dios, hizo un pacto con Noé? ¿En que consiste ese pacto? En nuestros días, ¿Cuál es el Nuevo Pacto? ¿En qué consiste, ese Nuevo Pacto? ¿De qué manera estamos involucrados en el Nuevo Pacto?

 

INTRODUCCIÓN

El relato del diluvio es una unidad dramática en la cual el movimiento literario usa repetición, reanudación, recapitulación y resumen.

Las historias de la creación y del diluvio se complementan porque las dos muestran intervenciones sobrenaturales; la primera manifiesta la actividad sobrenatural de Dios al llamar a la existencia la historia humana, mientras que la segunda demuestra el mismo poder al llevar la historia humana a una conclusión cataclísmica. Ambos hechos recalcan el hecho de que Dios no conoce limitaciones, y garantizan el éxito de sus intervenciones prometidas para el futuro. Más aún, los acontecimientos de Gen. 1-9, que registran la historia de los antediluvianos y del trato de Dios para con ellos, contienen las lecciones para nosotros hoy. De un modo abarcarte las palabras de Pablo, todavía se aplican: “Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Cor. 10:11,12)

 

OBJETIVOS DE LA LECCIÓN DE ESTA SEMANA

1.         Describir las condiciones del mundo antes del Diluvio.

2.         Analizar la obediencia fiel de Noé y lo que significa que haya encontrado el favor de Dios.

3.         Explicar la destrucción del mundo entero por medio del agua.

I. LA VIDA DE LOS ANTEDILUVIANOS

1. ¿Cómo era la vida de los antediluvianos? ¿Por qué se corrompió tanto el mundo antediluviano? (Gén. 6:1-13)

“Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas…se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos…Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el malY se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia…Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.”(Gén. 6:1, 2, 5,11-13)

·                     Rindieron culto a la complacencia egoísta: comiendo, bebiendo, divirtiéndose y recurrían a actos de violencia y crimen si se coartaban sus deseos y pasiones.

·                     El casamiento entre los que hasta entonces habían sido leales a Dios con los impíos llevó a la familia humana a un nivel de corrupción moral y anarquía tal que todo pensamiento del corazón "era de continuo solamente el mal".

·                     En los días de Noé, la abrumadora mayoría se oponía a la verdad y estaba prendada de una trama de falsedades. La tierra estaba llena de violencia. Guerra, crimen, asesinato estaban a la orden del día. Así también será antes de la segunda venida de Cristo.

·                     Los hombres eran tan incorregiblemente malos que, aunque "le dolió en su corazón", Dios llegó a la conclusión de que ellos, junto con todos los demás seres vivientes, debían ser destruidos.

·                     Sólo Noé y su familia inmediata serían salvados de entre toda la raza humana.  Esto ocurriría por cuanto Noé era "varón justo"; porque él "halló gracia ante los ojos de Jehová" (Gén. 6:8-10).

2. ¿Qué características similares de los antediluvianos podemos encontrar en el mundo actual? Mat. 24:37-39; Luc. 17:26, 27; 1 Ped. 3:20; 2 Ped. 2:5; Heb. 11:7). 

A pesar de la advertencia pregonada por Noé y el testimonio de la construcción del arca, los hombres siguieron con su trabajo habitual y sus placeres acostumbrados, sin considerar en absoluto los acontecimientos que estaban por ocurrir. Jesús dijo que esta misma despreocupación caracterizaría a quienes vivieran en los días que precederían a su segunda venida.  Sus actividades también serían esencialmente malas como las de los antediluvianos (DTG 586).  La descripción de las condiciones existentes en el mundo antediluviano aparece en Gén. 6: 5-13; 2 Ped. 2: 5-6.

Mientras los antediluvianos llevaban a cabo sus actividades normales, vino el diluvio y los sorprendió.  No esperaban un cambio tan brusco y repentino.  Estaban absortos en sus actividades y placeres mundanales, adormecidos por una falsa sensación de seguridad.  No estaban suficientemente preocupados por lo que vendría (Gén. 6: 5-13; 2 Ped. 2: 5).

Por espacio de 120 años Noé había advertido a los antediluvianos que vendría el diluvio.  Habían tenido amplia oportunidad de saber o de entender, pero habían preferido no creer.  Se encerraron en la oscuridad de la incredulidad (Ose. 4: 6) y el diluvio se los llevo (Gén. 7: 11-12, 17-22).

La Biblia describe claramente la iniquidad prevaleciente en los días de Noé (Gén. 6: 5, 11-13).  Se predicen las mismas condiciones para los últimos días (2 Tim. 3: 1-5). En Mateo 24:36-46, nuestro Señor Jesús, destaca el hecho adicional de que el diluvio sorprendió a los antediluvianos mientras estaban ocupados en sus actividades habituales.  Lo mismo ocurrirá en ocasión del segundo advenimiento (CS 386-387, 545).

II. EL PREGONERO DE JUSTICIA

1. ¿Por qué Noé halló gracia ante los ojos de Dios? ¿Qué atributos se destacan en la vida de Noé? (Gén. 6:8,9)

“Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová. Estas son las generaciones de Noé: Noé, varón justo, era perfecto en sus generaciones; con Dios caminó Noé” (Gén. 6:8,9).

Razón 1:

Noé, era varón justo.  El autor presenta, en primer lugar, las razones por las cuales Noé halló gracia delante de Dios y por qué fue preservado durante la destrucción que asoló el mundo entero.  No fue un capricho divino lo que lo convirtió en el recipiente del favor de Dios, sino una vida que estaba en armonía con la voluntad de Dios.  Noé es caracterizado por tres expresiones, cada una de las cuales lo coloca en una posición muy favorable en comparación con sus contemporáneos.  Era "varón justo".  La palabra "justo" no implica una inocencia intachable, sino rectitud, honradez y virtud.  Es digno de notarse que no es meramente llamado "justo" sino "varón justo".  Vivir una vida ejemplar en el tiempo de Noé requería que un hombre pudiera resistir con intrepidez y firmeza atracciones malignas, tentaciones sutiles y mofas ruines.  Noé no era una criatura débil, falta de juicio o de poder de la voluntad, sino un "varón" de convicciones fuertes, recto en pensamiento y acción.

Razón 2:

Noé, era perfecto en sus generaciones. El segundo atributo destaca a Noé como intachable en "su tiempo".  Esto no significa que vivió en un estado de impecabilidad sino más bien de integridad moral.  Se refiere no sólo a la vida piadosa de Noé sino también a la constancia de su religión en medio del ambiente cargado de iniquidad en que vivía.  Con toda seguridad, era de un linaje puro, y en ese respecto también se diferenciaba de sus contemporáneos, muchos de los cuales eran fruto de casamientos promiscuos entre los piadosos e impíos. El hombre "perfecto" a la vista de Dios es el que ha alcanzado el grado de desarrollo que el Creador espera de él en algún tiempo dado.

Razón 3:

Noé caminó con Dios. En tercer lugar, la vida de Noé recuerda la de su piadoso antepasado, Enoc (Gén. 5: 22, 24), que había sido trasladado a la gloria eterna tan sólo 69 años antes del nacimiento de Noé.  Durante su niñez, cuando la traslación de Enoc todavía estaba vívida en la memoria de las generaciones más antiguas, Noé debe haber oído numerosos comentarios acerca de la vida de ese hombre piadoso.

Pero esta notable descripción de Noé no implica que él hubiera alcanzado la justicia por sus propios esfuerzos.  Fue salvado por la fe (Heb. 11: 7), tal como todos los que son fieles hijos de Dios. La vida ejemplar de Noé testifica, que nosotros los cristianos que vivimos en los últimos días de la historia de este mundo; existe la posibilidad de vivir en un mundo perverso sin pertenecer a el.

2. ¿Cuál fue el mensaje que difundió Noé? ¿Cuál fue la metodología que utilizó el pregonero de justicia para predicar el evangelio en aquel entonces? ¿Por qué solamente se salvaron 8 almas? (Gén. 6:11-15).

“Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia. Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: He decidido el fin de todo ser, porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra. Hazte un arca de madera de gofer; harás aposentos en el arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera. Y de esta manera la harás: de trescientos codos la longitud del arca, de cincuenta codos su anchura, y de treinta codos su altura” (Gén. 6:11-15).

·            Dios instruyó a Noé para que construyera un arca en la cual preservar su vida y la de su familia, y también la vida de grupos representativos de las criaturas vivientes (Gén. 6:13-21).

·            Le advirtió que había un plazo de 120 años hasta el diluvio (Gén. 6: 3).  Durante ese tiempo Noé construyó el arca y anunció a los antediluvianos el cataclismo que les amenazaba (Gén. 6:22; 1 Ped. 3:20; 2 Ped. 2:5). 

·            Siete días antes del diluvio, Noé, su esposa, sus 3 hijos con sus esposas, y los seres vivientes que habían de salvarse, entraron en el arca y fueron encerrados en ella por Dios (Gén. 7:1-9, 13-16); siete días después comenzó el diluvio (Gén. 7:10).

·            La combinación de lluvias torrenciales, que duró 40 días, e inmensos volúmenes de agua que brotaron de la tierra pronto la inundaron completamente, hasta cubrir "todos los montes altos que había debajo de todos los cielos".

·            El arca flotó segura sobre el agua (Gén. 7:11, 12, 17- 20).

·            Como resultado de esta inundación, el hombre y todos los seres vivientes fueron destruidos (Gén. 7: 21-23).

·            Aunque el relato del Génesis menciona claramente un período definido de 40 días y 40 noches durante los cuales cayó la lluvia, parecería que las precipitaciones continuaron, y que las aguas siguieron brotando de la tierra, aunque sin duda con intensidad menor o tal  vez en forma intermitente, durante 150 días (Gén. 7:11, 12, 24; 8:2).  Al fin de los 150 días Dios envió un viento que sopló sobre la tierra (Gén. 8:1).  Aparentemente, al mismo tiempo la lluvia disminuyó, el agua ya no brotó más, su nivel comenzó a bajar y el arca descansó "sobre los montes de Ararat (Gén. 8: 3, 4).

 

Finalmente, unos 2 1/2 meses después que el arca se detuvo, y unos 7 1/2 meses después del comienzo del diluvio, empezaron a verse las cumbres de los montes (Gén. 7:11; 8:4, 5).  Cuarenta días más tarde, Noé, ansioso por saber cuánto de la tierra se había secado, abrió una "ventana" del arca y soltó un cuervo.  Esta ave evidentemente voló alrededor del arca hasta que la tierra a su alrededor estuvo seca (Gén. 8:6, 7).  Noé también soltó una paloma, la que volvió al arca, porque no pudo encontrar dónde descansar (Gén. 8:8, 9).  Una semana más tarde, soltó la paloma otra vez, la que volvió por la tarde con una hoja de olivo, indicación de que la tierra se estaba secando (Gén.8: 10, 11).  Cuando envió la misma ave una semana más tarde, el suelo estaba suficientemente seco como para que no volviera (Gén. 8:12).  Después de otro período de espera, Noé quitó una porción de la cubierta del arca y observó que "la faz de la tierra estaba seca".  Parece que la posición de la “ventana" era tal que no se podía ver el suelo.  Sin embargo, sólo 8 semanas después la tierra estuvo lo suficientemente seca como para que la gente y los animales salieran del arca (Gén. 8:13-19); es decir, 1 año y 10 días después de haber comenzado el diluvio (Gén. 7:11; 8:14-18).

III. UNA CATASTROFE UNIVERSAL

1. ¿Qué significa el término “diluvio”, tal como se menciona en Génesis?

La palabra “diluvio”, tal como se menciona en Génesis proviene del hebreo mabbûl. Mientras que en griego es kataklusmós. El en el tiempo de Noé, fue enviado como castigo sobre los malvados habitantes de la tierra.

2. ¿Qué es exactamente un mabbûl?

El informe del Génesis organizó la creación de esta Tierra alrededor de tres zonas habitables: los cielos, la tierra y los mares. Ahora las tres zonas de vida fueron rotas, enfáticamente , el informe dice: “El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas”(Gen. 7:11). De este modo, el agua que surgió de los hábitats del cielo y del mar se combinaron para destruir el hábitat del medio, de la Tierra. El equilibrio de las tres zonas habitables fueron rotas: las cataratas del cielo fueron abiertas, y las fuentes del grande abismo (mares) fueron “rotas”, inundando la tierra. Resumiendo, hay una inversión con respecto a lo que Dios hizo durante la semana de la creación. Las cosas que son destruidas por la rotura de estos tres hábitats esencialmente siguen el mismo orden en que fueron creados: la Tierra, las aves, el ganado, las bestias, los reptiles que se arrastran y finalmente el hombre (Gen. 7:21). Por consiguiente, el mabbûl, así, estaba deshaciendo lo que Dios había hecho durante la creación.

3. Desde una perspectiva bíblica, ¿Cuáles son los argumentos para afirmar que el diluvio fue universal? ¿Cuáles son las evidencias? ¿Cuál fue el efecto del diluvio sobre la tierra? ¿Por qué Dios destruyó los antediluvianos? (Gen. 7:1-16)

“El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas, y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches…Vinieron, pues, con Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida. Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios; y Jehová le cerró la puerta. Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra. Y subieron las aguas y crecieron en gran manera sobre la tierra; y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas. Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos. Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes. Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre. Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, todo lo que había en la tierra, murió. Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca. Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días” (Gen. 7:11, 12,15-24)

“El agua se veía caer de las nubes cual enormes cataratas.  Los ríos se salieron de madre e inundaron los valles.  Torrentes de aguas brotaban de la tierra con fuerza indescriptible, arrojando al aire, a centenares de pies, macizas rocas, que al caer se sepultaban profundamente en el suelo… La gente presenció primeramente la destrucción de las obras de sus manos.  Sus espléndidos edificios, sus bellos jardines y alamedas donde habían colocado sus ídolos, fueron destruidos por los rayos, y sus escombros fueron diseminados.  Los altares donde habían ofrecido sacrificios humanos fueron destruidos, y los adoradores temblaron ante el poder del Dios viviente, y comprendieron que había sido su corrupción e idolatría lo que había provocado su destrucción. A medida que la violencia de la tempestad aumentaba, árboles, edificios, rocas y tierra eran lanzados en todas direcciones.  El terror de los hombres y los animales era indescriptible.  Por encima del rugido de la tempestad podían escucharse los lamentos de un pueblo que había despreciado la autoridad de Dios.

El mismo Satanás, obligado a permanecer en medio de los revueltos elementos, temió por su propia existencia…Toda la superficie de la tierra fue cambiada por el diluvio…  De la misma manera la plata y el oro, las maderas escogidas y las piedras preciosas, que habían enriquecido y adornado el mundo antediluviano y que la gente idolatrara, fueron ocultados de los ojos de los hombres.  La violenta acción de las aguas amontonó tierra y rocas sobre estos tesoros, y en algunos casos se formaron montañas sobre ellos.

La tierra presentaba un indescriptible aspecto de confusión y desolación.  Las montañas, una vez tan bellas en su perfecta simetría, eran ahora quebradas e irregulares.  Piedras, riscos y escabrosas rocas estaban ahora diseminados por la superficie de la tierra.  En muchos sitios, las colinas y las montañas habían desaparecido, sin dejar huella del sitio en donde habían estado; y las llanuras dieron lugar a cordilleras.  Estos cambios eran más pronunciados en algunos lugares que en otros.  Donde habían estado los tesoros más valiosos de oro, plata y piedras preciosas, se veían las señales mayores de la maldición, mientras que ésta pesó menos en las regiones deshabitadas y donde había habido menos crímenes” (Patriarcas y profetas, pp. 87, 88, 98,99) 

4. ¿De qué manera ratifican otros autores de la Biblia la universalidad del diluvio? (Isa. 54:9; Mat. 24:37-39; Luc. 17:26, 27; 1 Ped. 3:20; 2 Ped. 2:5; Heb. 11:7). 

Otros escritores, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, testifican acerca del diluvio.  Mediante el profeta Isaías, Dios recordó a su pueblo de su promesa de no destruir la tierra con un diluvio (lsa. 54:9).  Jesús claramente dio su testimonio acerca del diluvio al mencionar las condiciones de los antediluvianos, la entrada de Noé al arca, el ascenso de las aguas y la destrucción de todos los impíos (Mat. 24:37-39; Luc. 17:26, 27).  Pedro también afirma la historicidad del diluvio (1 Ped. 3:20; 2 Ped. 2:5), como también lo hace el autor de Hebreos (11:7).

5. ¿De qué manera, Dios pondrá fin la impiedad y el pecado cuando termine la historia de este mundo?  (2 Ped. 3: 10; Apoc. 14: 10).

 El plan de Dios es salvar a la humanidad, sin embargo al igual que en el tiempo de Noé, la maldad y la impiedad se multiplica cada día, el Señor ha anunciado que esto terminará muy pronto mediante un gran fuego destructor (2 Ped. 3: 7, 10, 11; Apoc. 20: 9).

"Y como fue en los días de Noé,... como esto será el día como el día que el Hijo del hombre se manifestará." "El día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán desechos, y la tierra y las obras que en ella están serán quemadas." (Luc. 17: 26, 30; 2 Pedro 3: 10) Cuando las razonamientos de la filosofía hayan desterrado el temor a los juicios de Dios; cuando los maestros de la religión nos hablen de los largos siglos de paz y prosperidad, y el mundo se dedique por completo a sus negocios y placeres, a plantar y edificar, fiestas y diversiones, y desechando las amonestaciones de Dios, se burle de sus mensajeros, "entonces vendrá sobre ellos destrucción de repente,... y no escaparán." (1 Tes. 5: 3)

“Aquellos árboles majestuosos que Dios había hecho que crecieran en la tierra para beneficio de los habitantes del mundo antiguo, y que ellos habían usado para convertirlos en ídolos y para corromperse con ellos, Dios los ha reservado en la tierra en forma de carbón y petróleo para usarlos como instrumentos de la destrucción final de ellos.  Así como hizo salir las aguas que estaban dentro de la tierra en el tiempo del diluvio como armas de su arsenal para realizar la destrucción de la raza antediluviana, así también al fin de los mil años hará salir los fuegos que están dentro de la tierra como sus armas que ha reservado para la destrucción final, no sólo de las generaciones sucesivas del diluvio en adelante, sino de la raza antediluviana que pereció con el diluvio” (Spiritual Gifts, tomo3, p. 87).

IV. EL PACTO DE DIOS

1. ¿Cuál fue el primer acto de Noé al salir del arca? (Gen. 8:20)

“Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar. Y percibió Jehová olor grato” (Gen. 8:20).

Lo primero que hizo Noé después de salir del arca fue un acto de culto.  Los sacrificios ofrecidos por Noé eran no sólo una expresión de gratitud por haber sido preservado, sino también una nueva muestra de su fe en el Salvador simbolizado en cada sacrificio de animales.  En la ofrenda de "todo animal limpio y toda ave limpia", Noé puso de manifiesto tanto gratitud como generosidad.  Aunque este pasaje es el primero de las Escrituras en que se menciona la construcción de un altar, no se debiera pensar que los altares no se usaban antes del diluvio.  La palabra "holocausto" 'oloth, no es la misma que se usa para describir el sacrificio de Abel.  Se deriva de un verbo que significa "elevarse" y no sugiere la elevación de la ofrenda sobre el altar, sino la ascensión del humo del holocausto hacia el cielo (Juec. 13: 20; 20: 40; Jer. 48: 15; Amós 4: 10).

2. ¿De qué manera aceptado Dios, el culto de adoración y la ofrenda de Noé? (Gen. 8:21,22)

“Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho. Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche” (Gen. 8:21,22)

La satisfacción de Dios por la conducta de Noé y la forma en que aceptó la ofrenda de Noé, se presentan en un lenguaje muy humano.  La respuesta divina al ferviente culto de Noé fue la decisión de que la tierra nunca sería otra vez destruida por un diluvio.  Esta promesa no fue comunicada a Noé sino un tiempo después (Gen. 9: 8-17).  Las palabras "no volveré más a maldecir la tierra" no quitaron la maldición de Gen. 3: 17.  Simplemente se refieren a que una catástrofe universal, tal como el diluvio, no sobrevendría otra vez a la humanidad.  Esto no incluye inundaciones locales.

3. ¿Por qué Dios, hizo un pacto con Noé? ¿En que consistió ese pacto? ¿Cuál es la señal de ese pacto? (Gen. 9: 8-17). 

“Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo: He aquí que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros; y con todo ser viviente que está con vosotros; aves, animales y toda bestia de la tierra que está con vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra. Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra. Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. Y sucederá que cuando haga venir nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. Y me acordaré del pacto mío, que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas para destruir toda carne. Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra. Dijo, pues, Dios a Noé: Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra” (Gen. 9:8-17).

Para dar a Noé y a sus hijos una seguridad firme de la prolongación próspera de la raza humana, Dios estableció un pacto con ellos y sus descendientes y lo confirmó con una señal visible.  En sus estipulaciones, el pacto abarcaba a toda la posteridad subsiguiente y, junto con la familia humana, a toda la creación animal. Este "pacto" no contenía sino una estipulación y asumía la forma de una promesa divina.  Algunas regiones podrían ser devastadas y hombres y animales barridos por centenares de miles, pero nunca habría otra vez una destrucción universal de la tierra por un diluvio.  Sin embargo, esta promesa no implica que Dios esté obligado a no destruir otra vez el mundo mediante otro medio que no sea el agua.  Su plan anunciado de poner fin a toda la impiedad cuando termine la historia del mundo mediante un gran fuego destructor (2 Ped. 3: 7, 10, 11; Apoc. 20: 9; entre otros) en ninguna manera contradice la promesa.

El establecimiento del arco iris como una señal de la promesa de que no habría nunca más otro diluvio, presupone que el arco iris apareció entonces por primera vez en las nubes.  Esta es una indicación más de que no había llovido antes del diluvio.  El arco iris es producido por la refracción y la reflexión de la luz del sol a través de las gotas de agua en suspensión. Dios estimó que esta señal era necesaria para que sus criaturas tuvieran fe en sus promesas, y al mismo tiempo constituía una muestra de su condescendencia con las debilidades del hombre.  El hombre busca señales (Mat. 24: 3; 1 Cor. 1: 22) y Dios se las ha proporcionado en su misericordia y bondad, dentro de ciertos límites, aunque desea que sus seguidores retengan su fe y crean en él aun cuando no haya señales que los guíen (Juan 20: 29).

4. En nuestros días, ¿Cuál es el Nuevo Pacto? ¿En qué consiste, ese Nuevo Pacto? (Jer. 31:31, 33; Mat. 26:28).

"He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo” (Jer. 31:31,33). "Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que va a ser vertida en favor de muchos, para el perdón de los pecados” (Mat. 26:28).

“Bajo el nuevo pacto, las condiciones por las que se puede obtener la vida eterna son las mismas que bajo el antiguo: una obediencia perfecta.  Bajo el antiguo pacto, había muchas ofensas de carácter insolente y atrevido para las que no había un sacrificio especificado por la ley.  En el nuevo y mejor pacto, Cristo ha satisfecho la ley en lugar de los transgresores de la ley, si ellos quieren recibirlo por fe como un Salvador personal... Misericordia y perdón son las recompensas de todos los que acuden a Cristo confiando en sus méritos para que les quite los pecados.  En el mejor pacto, somos limpiados del pecado por la sangre de Cristo... El pecador es incapaz de expiar un solo pecado.  El poder está en el don gratuito de Cristo, una promesa apreciada únicamente por los que se percatan de sus pecados y los olvidan poniendo su alma desvalida sobre Cristo”(A fin de conocerle, p. 301)

Los israelitas no habían cumplido con los requerimientos divinos porque habían procurado ser justos por medio de sus propios esfuerzos inútiles. El Señor conoce esta tendencia inherente en el hombre, y le prometió "un nuevo pacto", y por medio de ese pacto el hombre llega a ser santo por la fe en el Redentor y Santificador (Gál. 3; Heb. 8: 8-10; Eze. 16-60). Dios deseaba que los repatriados experimentaran de todo corazón y con toda el alma la realidad del nuevo pacto. Pero la nación no alcanzó este ideal (PP. 31-34). La ley de Dios no había de ser sólo una norma externa de justicia: debía ser el móvil determinante que guiara y rigiera la conducta humana (Rom. 8: 1-4; 2 Cor. 3: 3-6).

Los rayos de luz santa que emanan del Sol de justicia (Mal. 4: 2), tal como son vistos por el ojo de la fe a través del prisma de las experiencias de la vida, revelan la belleza del carácter justo de Jesucristo.  El pacto eterno entre el Padre y el Hijo (Zac. 6: 13) asegura a cada humilde y fiel hijo e hija de Dios el privilegio de contemplar en Jesús a Aquel que es todo él codiciable, y al contemplarlo, ser transformado a su misma semejanza.

 REFLEXIONES Y APLICACIONES PARA LA VIDA

1. ¿Por qué Dios destruyó los antediluvianos? ¿Por qué Dios preservó la vida de Noé y de su familia? (Gen. 6:8-10).

Muy temprano en la historia bíblica, el casamiento entre los que hasta entonces habían sido leales a Dios con los impíos llevó a la familia humana a un nivel de corrupción moral y anarquía tal que todo pensamiento del corazón "era de continuo solamente el mal".  Los hombres eran tan incorregiblemente malos que, aunque "le dolió en su corazón", Dios llegó a la conclusión de que ellos, junto con todos los demás seres vivientes, debían ser destruidos.  Sólo Noé y su familia inmediata serían salvados de entre toda la raza humana.  Esto ocurriría por cuanto Noé era "varón justo"; porque él "halló gracia ante los ojos de Jehová" (Gen. 6:8-10).

Por causa de la gran maldad de la humanidad, Dios decidió destruirla con un diluvio. Noé y su familia son los únicos seres humanos que entraron en el arca y fueron salvados.

2. ¿De qué manera, podrías explicar la justicia, la misericordia y la gracia de Dios desde el contexto de esta lección?

“Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios y ellos me serán a mí por pueblo”. (Heb. 8: 10.)

Las bendiciones del nuevo pacto se basan únicamente en la misericordia manifestada en el perdón de la injusticia y el pecado.  El Señor especifica: "Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades"   (Heb. 8: 12).  Todos los que se humillan de corazón, confesando sus pecados, hallarán misericordia, gracia y seguridad.

¿Ha dejado Dios de ser justo al manifestar misericordia con los pecadores? ¿Ha deshonrado su santa ley, y pasará, por lo tanto, por encima de ella?  Dios es fiel.  No cambia.  Las condiciones de la salvación siguen siendo las mismas.  La vida, la vida eterna, es para todos los que obedecen la ley de Dios.  La perfecta obediencia, manifestada en pensamiento, palabra y obra, es ahora tan esencial como cuando el intérprete de la ley dijo: "Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees?... haz esto y vivirás"  (Luc. 10: 25 -28).

3. ¿De qué manera estamos involucrados en el Nuevo Pacto?

4. ¿Qué debemos de hacer para ser salvos y obtener la vida eterna, y además heredar la tierra nueva y cielos nuevos según la promesa?

5. ¿Fueron contestadas tus preguntas y dudas? ¿Qué aprendiste de esta lección “Destrucción y renovación”?

El arco iris, un fenómeno físico natural, es un símbolo adecuado de la promesa de Dios de no volver a destruir la tierra mediante un diluvio.  Puesto que las condiciones climáticas serían diferentes después del diluvio, y en la mayoría de las partes del mundo las lluvias tomarían el lugar del anterior y benéfico rocío para humedecer la tierra, convenía que Dios utilizara algún medio para aquietar los temores de los hombres cada vez que comenzara a llover.  Toda persona que así lo desee puede ver en los fenómenos naturales la revelación de Dios mismo (Rom. 1: 20).  De esa manera el arco iris es para el creyente la evidencia de que la lluvia traerá bendición y no destrucción universal.

El pacto que se hizo entre Dios y Noé puso punto final a los acontecimientos relacionados con la catástrofe mayor que esta tierra jamás haya experimentado.  La tierra, que una vez fue bella y perfecta, presentaba un cuadro de completa desolación.  El hombre había recibido una lección acerca de los terribles resultados del pecado.  Los mundos no caídos habían visto el fin espantoso que aguarda al hombre cuando éste obedece a Satanás.

Debía realizarse un nuevo comienzo.  Puesto que habían sobrevivido al diluvio sólo miembros fieles y obedientes de la familia humana antediluviana, había razón para esperar que el futuro presentaría un cuadro más feliz que el pasado.  Después de haber sido salvados por la gracia de Dios del máximo cataclismo imaginable, podría esperarse que los descendientes de Noé se beneficiaran en todos los siglos futuros con las lecciones aprendidas del diluvio.

6. Mí querido(a) hermano(a): ¿Haz descubierto tus atributos? ¿Es Cristo el centro de nuestras acciones? ¿Por qué los antediluvianos fueron destruidos? ¿Porque comían? ¿Porque bebían? ¿Porque se casaban? Realmente, ¿Cuáles fueron las razones? ¿Agradecemos y glorificamos a Dios siempre aún cuando vivimos en momentos de holganza o solamente en momentos de necesidad? ¿De qué manera agradeces a Dios? ¿Lo que hacemos y damos para Dios, realmente proviene de un corazón agradecido y sincero o de un corazón lleno orgullo y vanidad? ¿De qué manera has atendido o rechazado los llamados del Espíritu Santo? Si, Jesús ha cambiado tu vida, ¿De qué manera los diez mandamientos son una realidad en tu vida? ¿Qué bendiciones has recibido al relacionarte y vivir en compañerismo constante con Jesús? 

 Reflexiona conmigo el siguiente texto: “Dios no condenó a los antediluvianos porque comían y bebían; les había dado los frutos de la tierra en gran abundancia para satisfacer sus necesidades materiales.  Su pecado consistió en que tomaron estas dádivas sin ninguna gratitud hacia el Dador, y se rebajaron entregándose desenfrenadamente a la glotonería.  Era lícito que se casaran.  El matrimonio formaba parte del plan de Dios; fue una de las primeras instituciones que él estableció.  Dio instrucciones especiales tocantes a esta institución, revistiéndola de santidad y belleza; pero estas instrucciones fueron olvidadas y el matrimonio fue pervertido y puesto al servicio de las pasiones humanas. Condiciones semejantes prevalecen hoy día… Hoy muchos de los que profesan ser cristianos comen y beben en compañía de los borrachos mientras sus nombres aparecen en las listas de honor de las iglesias.  La intemperancia entorpece las facultades morales y espirituales, y prepara el dominio de las pasiones bajas…Los hombres viven sólo para el placer de los sentidos; únicamente para este mundo y para esta vida…La integridad se sacrifica en aras del lujo y la ostentación… El engaño, el soborno y el robo se cometen libremente entre humildes y encumbrados.  La prensa abunda en noticias de asesinatos y crímenes ejecutados tan a sangre fría y sin causa, que parecería que todo instinto de humanidad hubiese desaparecido.  Estos crímenes atroces son hoy día sucesos tan comunes que apenas motivan un comentario o causan sorpresa.  El espíritu de anarquía está penetrando en todas las naciones, y los disturbios que de vez en cuando excitan el horror del mundo, no son sino señales de los reprimidos fuegos de las pasiones y de la maldad que, una vez que escapen al dominio de las leyes, llenarán el mundo de miseria y de desolación” (Patriarcas y profetas, pp. 90,91) 

Ore conmigo, por favor…“Porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que va a ser vertida en favor de muchos, para el perdón de los pecados”…Feliz Sábado!

RESUMEN

Por causa de la maldad de la humanidad, Dios destruyó la tierra con un diluvio. Solo Noé y su familia, y los animales que entraron en el arca, sobrevivieron. Después del Diluvio, Dios prometió no destruir la tierra por este medio, otra vez.

Bibliografía:

J. Ferch Arthur, Orígenes y pertenencia, Guía de estudio de la Biblia, Edición para maestros, Octubre-diciembre de 2006 __. J. Ferch Arthur, En el Principio, División Interamericana, 1985.___ W. Younker Randall, La Creación de Dios-explorando el relato del Génesis, Asoc. Casa Editora Sudamericana-Agencia de Publicaciones México Central, A.C., 1999.___ Asociación General de la Iglesia Adventista del Séptimo Día: Comentario Bíblico adventista del Séptimo Día, Tomo I. - Diccionario Bíblico Adventista del Séptimo día, - Creencias de los Adventistas del Séptimo Día, 1988.__ Notas de E.G. White para las Lecciones de la Escuela Sabática, Octubre-diciembre de 2006. ___G. White Ellen, Patriarcas y Profetas, edición 1975.

Hermanos y maestros de la Escuela Sabática, espero que les pueda servir de ayuda este material. El propósito es, abarcar toda la lección de la semana; considerando los objetivos principales y aplicándolos en nuestra vida cristiana...gracias por las sugerencias y comentarios que nos han enviado; que la honra y la gloria sea para Dios. Ahora el correo es: delfino_comessab@hotmail.com    ¡Dios les bendiga hermanos en cada una de sus actividades!, y esperando pronto la bendita esperanza de la Segunda Venida de Cristo Nuestro Señor, se despide su hermano en Cristo: Delfino Jarquín López

 

 

 


Por

MC. Delfino  Jarquín López,  [delfino_comessab@hotmail.com]   

Iglesia Central, Matías Romero Avendaño, Oaxaca, México (www.adventistas.com.mx)

 

El Ingeniero MC. Delfino  Jarquín López ha autorizado al Dr. Pedro J. Martínez de Ministerios PM , ha publicar sus comentarios semanales de la lección de la Escuela Sabática en Centro Internacional para el Estudio de la Escuela Sabática


 

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