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Para el 8 de julio de 2006 |
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| Notas de Elena White | ||
| Lectura para la Semana | ||
| Eclesiastés 12:14; Daniel 12:1, 2; Mateo 8:12; 22:1-13; 25:31-33, 46; Juan 3:18; 2 Corintios 5:10 | ||
El Juicio debe comenzar |
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PARA MEMORIZAR |
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“En el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio” (Rom. 2:16) |
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Para Estudiar y Meditar |
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“El juicio merece una atención cuidadosa, ya que está involucrado en los problemas de a) la justicia divina en un mundo injusto (teodicea), b) la retribución por el mal que hemos hecho, c) el sufrimiento de los inocentes, d) la resolución del conflicto entre el bien y el mal, y e) el fin del pecado y del sufrimiento. Pero, por sobre todo, el juicio final reivindica al Creador –su carácter, su Ley y su gobierno– en las mentes de todas las inteligencias creadas, sean leales o perdidas, obteniendo con ello la seguridad y la paz eternas para el universo. El juicio es descrito así, en las Escrituras, como una parte esencial del ‘evangelio eterno’ (Apoc. 14:6, 7)”.–Handbook of Seventh-day Adventist Theology, t. 12, p. 815.
Esta semana, hemos visto que las Escrituras nos enseñan los siguientes puntos acerca del Juicio: 1) el Juicio y el evangelio están vinculados en forma inseparable; 2) hay un tipo de juicio final cerca del fin del tiempo; 3) entre los que son juzgados, están los profesos seguidores de Cristo; 4) las obras son claramente una parte de este juicio; 5) solo se presentan dos resultados finales y excluyentes: vida eterna o destrucción eterna; y 6) alguna clase de juicio que ocurre antes de la ejecución de la sentencia.
Preguntas Para Dialogar:
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Usted es el Visitante |