Panorama de las buenas noticias del Juicio  
Introducción

Para el Tercer Trimestre: Julio - Septiembre del 2006


 

Este libro, Sin temor al juicio, tiene la intención de ser una introducción sencilla a la oportuna y profunda enseñanza bíblica de que Dios demuestra su carácter de amor en un juicio en su santuario celestial antes de la segunda venida de Cristo.1

La mayoría de los cristianos ha pasado por alto el hecho de que existe ese juicio. Y muchos de los que reconocen el hecho del juicio y la época en que ocurre han interpretado mal su propósito, de modo que el evento los llena de terror y socava su certeza de la salvación en Cristo. Pero el libro bíblico de Daniel, basado en conceptos profundos de expiación en Levítico y preparando el camino para entender mejor los libros de Hebreos y Apocalipsis en el Nuevo Testamento, nos muestra que el juicio previo al advenimiento beneficia al pueblo leal de Dios. Daniel 7:22 dice: "y emitió juicio en favor de los santos del Altísimo ... " (Nueva Versión Internacional [NVI], la cursiva fue añadida).

Dentro del contexto de la gran guerra (o el gran conflicto) entre el bien y el mal en el que nos encontramos, Dios llama a los seres humanos quebrantados y caídos, para ser restaurados mediante el sacrificio de su Hijo. Al morir la muerte definitiva de separación de Dios para toda la raza humana (Mal. 27:46; comparar con Apoc. 20), Jesús realizó varias cosas vitales:

1. Ha reconquistado su claro título de dominio sobre este mundo (Dan. 7:13, 1410 describe obteniendo el dominio por causa de su lugar como "Hijo del Hombre"; ver también Apoc. 5).

2. Por lo tanto, él puede restaurar a los seres humanos salvados el dominio que delegó a Adán, Eva y sus descendientes en la Creación (Gén. 1:28), que Satanás usurpó (Juan 12:31) al engañar a nuestros primeros padres con respecto al carácter de Dios (Gén. 3).

3. Él murió la muerte que es "la paga del pecado" para damos "el don gratuito" de la "vida eterna" (Rom. 6:23). Este don es un paquete sorprendentemente abarcante. Incluye el perdón de nuestros actos de des-amor (en otras palabras, pecados; ver 1 Juan 1:9), recuperándonos de nuestra vida de pecado por la renovación/nuevo nacimiento de nuestras mentes espirituales mediante la presencia de Cristo producido por el Espíritu Santo (Juan 3:5-8; Rom. 5:5; Gál. 2:20; Tito 3:4-7) y la transformación de nuestros cuerpos mortales en la segunda venida de Cristo (1 Coro 15:51-54).

4. El sacrificio de Cristo permite que Dios extienda misericordia a quienes creen, sin comprometer su justicia (Rom. 3:26), que es el otro aspecto de su carácter de amor. Y por medio del evangelio, Dios sana al universo de las dudas peligrosas con respecto a su carácter, demostrando su amor perfecto.

Si Dios tuviera defectos, ya sea en su justicia o en su misericordia, no sería el Dios del perfecto amor que pretende ser (1 Juan 4:8). y si no fuera cierto que Dios es amor en el sentido definitivo, él no podría esperar que sus seres creados vivieran por amor. En consecuencia, él no podría mantener junto su universo, porque los que él ha creado estarían afectados e infectados por el des-amor, que los llevaría, eventualmente, a destruirse mutuamente. Por causa de la importancia vital del amor es que "la paga del pecado es muerte" (Rom. 6:23). Sólo los que viven por el principio moral del amor pueden seguir viviendo en el universo de Dios.

La muerte expiatoria de Cristo en la cruz, una vez para siempre (Heb. 9:28) completó el evento fundacional de la historia de la salvación (Juan 19:30, "Consumado es") del cual fluye toda la reconciliación con Dios. Sólo por causa del sacrificio de Cristo podemos tener libertad de condenación y paz con Dios (Rom. 5: 1; 8:1). El sacrificio de Cristo es tan grande que la reconciliación/expiación sigue fluyendo sin disminución desde el Calvario hasta casi dos mil años más tarde, como el Cordero que lleva las marcas de la cruz consigo para mantener sus beneficios siempre frescos (Apoc. 5:6).

Sin embargo, la muerte de Cristo sola no podía damos la vida eterna. Habiendo muerto por nuestros pecados, él debía resucitar de la tumba para conquistar la muerte que resultó del pecado (1 Cor. 15:12-26). Por cuanto él vive ahora, ministra como Sumo Sacerdote en el santuario celestial para distribuir el poder purificador de su sacrificio a cada uno de nosotros, cada día, según lo necesitemos (Heb. 9: 11-14). Sin esto, la salvación estaría disponible, pero no nos beneficiaría. Sería como una donación de diez millones de dólares para un fondo de becas que no ayudara a nadie porque permanece en el banco, sin llegar a los estudiantes necesitados para quienes se había establecido.

Aun más allá de la resurrección de Cristo y su ministerio sumo sacerdotal en el cielo, Apocalipsis 14 nos cuenta que el evangelio, comprado con el sacrificio de Cristo, sigue hasta el tiempo del fin, justo antes del regreso de Cristo a la tierra: "Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicado a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo diciendo a gran voz: Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas" (vers. 6, 7; la cursiva fue añadida).

Nota que el "ángel" tenía "el evangelio eterno" para todo el mundo y que esta proclamación del evangelio invita a todos a honrar y adorar a Dios como Creador "porque la hora de su juicio ha llegado". Aquí hay un juicio antes de la segunda venida de Cristo, es decir, un juicio previo al advenimiento que tiene un punto de comienzo al final del tiempo, e invita a la gente a mostrar lealtad a Cristo.

Este es el mismo juicio del tiempo del fin que el profetizado en Daniel 7, que es para beneficio del oprimido pueblo de Dios, que da la bienvenida del juicio a su favor, así como clamó el salmista: "Levántate, oh Dios, juzga la tierra" (Sal. 82:8). ¡El juicio es una buena noticia!2

"El juicio es el cumplimiento de las esperanzas y anhelos de la humanidad. En nuestras mentes, transmite las ideas de crimen y castigo e inspira temor y aprensión. Sin embargo, la Biblia ve el juicio desde el punto de vista de los oprimidos, las víctimas que sufren, y de ese modo lo pone en el contexto de la salvación y la victoria sobre el opresor y el mal. La cultura israelita ya había reconocido ese hecho a nivel nacional. Los jueces de Israel eran héroes de guerra que aplastarían al enemigo. La Escritura también se refiere a ellos como salvadores, moshiah (Jueces 3:9, 15; 6:36; 12:3). Estos dos niéveles del juicio de Dios son especialmente claros en los salmos que describen al Dios que juzga y es tanto salvador como vengador (Sal. 18:47,48; 58:11; 94:1-6, 22, 23; 149:4,7, 9; ete.). Tal descripción de Dios puede chocar con nuestras sensibilidades modernas. Pero convencer al león que suelte al cordero no funcionará. Para salvar al cordero, debemos vencer al león. Por esto el término tsedaqá, que significa "justicia", e implica el castigo del opresor, también significa "amor", ya que libera a los oprimidos para que vuelvan a la vida".3

Este juicio previo al advenimiento (o preadvenimiento) es el tema del presente libro. ¿Por qué Dios necesita este juicio? ¿Sobre qué se basan los resultados de este juicio? ¿Cuándo comienza este juicio? ¿De qué modo participamos nosotros y mostramos lealtad a Dios?

Encontramos que el propósito del juicio es demostrar ante el universo de los seres creados por Dios que él es justo y equitativo porque ha justificado a las personas justas -es decir, los que creen (Rom. 3:26)- sobre la base del sacrificio de Cristo. El fundamento de esta justificación de Dios fue plenamente establecido en la cruz, pero no era todavía claro quién recibiría el don de la fe en Jesús, es decir; la fe viviente que obra por el amor (Gál. 5:6; Santo 2:26). El juicio es acerca de quién ha recibido la gracia por medio de la fe (Efe. 2:8, 9) como queda demostrado en la vida fortalecida por Dios y el Espíritu Santo después de la conversión. No es acerca de quién ha pecado, porque todos los seres humanos han pecado (Rom. 3:23).

Descubriremos cuándo comenzó el juicio previo al advenimiento, y por qué esto es importante que lo entiendan los cristianos mordernos. El momento del comienzo del juicio no es una doctrina que está sola. Es importante porque Dios ha revelado cuándo necesitamos coordinar nuestra devoción leal a él con la etapa final de su gran proceso de expiación como los israelitas leales lo hacían en un sentido más limitado, en el majestuoso Día de la Expiación (ver Apoc. 14:12; Lev. 16:29-31; 23:26-32). Y por cuanto algunos aspectos clave del juicio previo al advenimiento -especialmente su comienzo- han sido atacados, responderemos a algunas objeciones para mostrar cuán sólida es esta enseñanza bíblica.

Este libro tiene un propósito y un alcance limitados. Para más información sobre el juicio previo al advenimiento, Daniel, el evangelio y temas relacionados, el lector es orientado hacia otros recursos, algunos de los cuales se citan en las notas del fin de los capítulos. Estos libros incluyen El conflicto de los siglos, de Elena de White; la serie del Comentario bíblico adventista; la serie sobre Daniel y el Apocalipsis editada por Frank Holbrook (especialmente los tomos 1 al 3); Daniel, de William Shea; Secretos de Daniel, de Jacques Doukhan; Da¬niel: the Seer of Babylon [Daniel, vidente de Babilonia], de Gerhard Pfandl; God Cares [El misterio del futuro revelado, t. 1], de Menorn Maxwell; The Chronology of Daniel 9:24-27, de Brempong Owusu Antwi; The Day of Atonement and the Heavenly Judgment, de Alberto Treiyer; Investigating the Judgment, de John Anderson; 1844 hecho simple, de Clifford Goldstein; Jesus Only, de Erwin Gane; y Altar Call y Leviticus, Numbers, del autor de este libro, para citar algunos.

Note cuidadosamente: El simple hecho de mencionar a un autor como útil con respecto a cierto punto no significa que estoy de acuerdo con todo lo que ese autor escribe, enseña o predica. Como los bereanos, necesitamos evaluar cada declaración de cada comunicador humano (y por lo tanto falible) a la luz de las Escrituras y sobre la base de caso por caso, más bien que rechazar todo basado en prejuicios u otros criterios simplistas.

Por cuanto las Escrituras son el recurso dotado de autoridad para nuestra comprensión de todos los aspectos de la salvación, yo cito muchos pasajes bíblicos. Y siendo que la New American Standard Bible intenta ser bastante literal y precisa, y se mantiene cerca del original, la he usado como la traducción básica, y cito otras por medio de las abreviaturas usuales. Sin embargo, derivo mis conclusiones de los textos originales en hebreo, arameo y griego, que constituyen la Biblia.

 


 

Referencias

1.    Para la idea de que el amor es justicia, ver Jacques Doukhan, Daniel: The Vision of the End, ed. revisada (Berrien Springs, Mich.: Andrews University Press, 1987), p. 41.

2.    Richard M. Davidson, "The Good News of Yom Kippur", Journal of the Adventist Theological Society 2 (1966), pp. 4-27. Davidson señala tres razones principales de por qué el juicio del Día de la Expiación del tiempo final es una buena noticia: "1) Restaura el evangelio a su lugar correcto, llevando al creyente]a seguridad y la vindicación en el juicio; 2) produce la purificación del santuario celestial y su contraparte terrenal, los templos del alma de los santos; y 3) vindica el carácter de Dios" (p. 23).

3.    Jacques Doukhan, Secrets of Daniel: Wisdom and Dreams of a Jewish Prince in Exile (Hagerstown, Md.: Review and Herald, 2000), pp. 112, 113.

 

 

Compilador: Dr. Pedro Martínez


 

 
 

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