Daniel 7:9 al14 dice que el cuerno pequeño está condenado mediante
el juicio previo al advenimiento, que involucra abrir los libros que
presumiblemente registran las acciones de ese poder. ¡Por qué? Este
juicio no es necesario para condenar los imperios humanos previos:
Babilonia, Medo-Persia, Grecia, y Roma Imperial/Pagana. Ellos
terminan sencillamente porque son malvados y no hay dudas acerca de
si salvados porque no tienen ninguna conexión positiva con Dios,
quien tiene el poder para salvar. Como Jesús le dijo a Nicodemo: "El
que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre
del unigénito Hijo de Dios" (Juan 3:18). Todos los seres humanos han
pecado (Rom. 3:23), y "la paga del pecado es muerte" (Rom. 6:23).
Por eso los que nunca respondieron a la oferta divina de salvación
sencillamente mueren la muerte eterna, así como los reclusos en la
fila de la muerte no son considerados para una demora en la
ejecución a menos que apelen al gobernador.
¡Por qué el cuerno pequeño no sería automáticamente condenado sin
reunir antes un tribunal celestial que se tome el trabajo de abrir
sus actos para ser inspeccionados? Aunque el cuerno pequeño ejerce
una fuerza coercitiva contra el pueblo de Dios como lo han hecho
otros poderes humanos (ver Dan. 7:25; 8:24; y comparar, por ejemplo,
con Dan. 3:6), la situación difiere porque las pretensiones del
cuerno pequeño trascienden la política secular (ver Dan. 7:24).
Es un poder religioso. Esto se muestra en el hecho de que "pensará
en cambiar los tiempos y la ley" (Dan. 7:25), es decir, la ley del
pacto de Dios (incluyendo el tiempo sagrado) y la adoración.
El cuerno pequeño entra bajo el juicio previo al advenimiento porque
pretende tener una conexión con Dios. Por lo tanto, lo que
representa afecta la reputación de Dios en el mundo, así como las
actividades ilegales de un coronel del ejército norteamericano
afectaron adversamente la reputación de su presidente, bajo cuya
administración estaba actuando. A fin de dar al pueblo un cuadro
exacto de su carácter, Dios debe mostrar su relación verdadera con
el cuerno pequeño.
Por la misma razón, Dios necesitaba condenar a los antiguos
israelitas y a los extranjeros que vivían dentro de las fronteras de
Israel que pertenecían a la comunidad del pacto, pero que
contaminaban su reputación cuando adoraban a Moloc (Lev. 20:3) o
descuidaban voluntariamente sus provisiones para purificarse de la
contaminación con muertos (Núm. 19: 13, 20). Estas "transgresiones"
(pecados de rebeldía) nunca eran perdonadas mediante el sistema
israelita de sacrificios. Tenían que ser eliminadas del santuario
israelita el Día de la Expiación junto con los pecados
perdonables/perdonados (Lev. 16:16). Aunque la eliminación de estos
últimos pecados del santuario beneficiaba a los pecadores perdonados
con la purificación/vindicación moral (vers. 30), la eliminación de
las transgresiones sólo beneficiaba a Dios. Los pecadores rebeldes
no tenían parte en el juicio del Día de la Expiación en el sentido
de recibir su beneficio, sino quedaban irremediablemente condenados!
El Rebelde
Significativa mente, el cuerno pequeño comete "transgresiones
/pecados de rebelión" (persa; Dan. 8: 12, 13, el mismo término
hebreo como en Lev. 16:16). Por esto es condenado por medio del
juicio (Dan. 7: 11, 22) aun cuando el santuario/reputación de Dios
es purificado/vindicado (Dan. 8:14). De modo que el cuerno pequeño
se ajusta al perfil de los pecadores rebeldes en la comunidad divina
del pacto quienes no reciben el beneficio de la vindicación en el
Día de la Expiación.2
En el antiguo Israel, la contaminación más severa del santuario
/templo ocurría cuando los rebeldes Contra Dios introducían objetos
de culto extraño en el santuario mismo, como hizo el rey apóstata
Manasés: "y puso una imagen de Asera que él había hecho, en la casa
de la cual Jehová había dicho a David y a Salomón su hijo: Yo pondré
mi nombre para siempre en esta casa, y en Jerusalén a la cual escogí
de todas las tribus de Israel" (2 Rey. 21:7; comparar con Eze. 8).
El hecho de que el buen rey Josías más tarde tuvo que ordenar a los
levitas que pusieran "el arca santa en la casa que edificó Salomón
hijo de David, rey de Israel" (2 Crón. 35:3) sugiere que Manases
había sacado el arca del pacto del Lugar Santísimo y la había
reemplazado con un símbolo idolátrico o imagen de Asera, una diosa
pagana de la fertilidad. *
En una escala mayor que en los días de Manasés y Josías, el templo
celestial de Dios necesitaría "ser justificado" (Dan. 8:14) después
que el cuerno pequeño pusiera una "prevaricación asoladora" en lugar
de la verdadera adoración (vers. 11-13) e impidiera a la gente que
adorara en forma adecuada y regular (Apoc. 11:2, 3 dice que hallarán
el patio que está fuera del templo).
"El 'cuerno pequeño' es específicamente culpable porque no sólo deja
de tomar en cuenta parte del sistema divino de sacrificios (comparar
con Núm 19: 13, 20) sino que participa de un sistema alternativo
(comparar con Lev. 20:3); quita parte del sistema de Dios, es decir,
la 'regularidad' (llamada el 'diario' o 'continuo'), y establece un
sistema alternativo (Dan. 8:11-13; 11:31; 12:11). De este modo el
cuerno caería bajo la jurisdicción de un tribunal que repasa su
situación respecto del pacto".3
*Cuando Manasés hizo esto y otras
clases de abominaciones. él quebrantó el pacto entre Dios e Israel
tan seriamente que el exilio de su pueblo fue inevitable desde ese
tiempo en adelante (2 Rey. 23:26, 27; ver Roy Gane, "The End of the
Israelite Monarchy", Journal of the Adventist Theological Society 10
[19991, pp. 344, 345, 348-350)
Otra vez, nuestra identificación del cuerno pequeño como la Iglesia
de Roma (en vez de Antíoco IV Epífanes, que era un gobernante
pagano) se ajusta perfectamente: Esta iglesia es un poder cristiano
profeso que pretende tener una conexión con Cristo pero niega su
ministerio celestial al sustituir un confesional, un sacrificio (la
misa), y un sacerdocio terrenal.4 La Iglesia de Roma se desarrolló a
partir de una iglesia cristiana primitiva originalmente fiel, de
modo que puede pretender un vínculo no interrumpido con los
apóstoles. Sin embargo, trágicamente, se apartó de la adoración pura
autorizada por el verdadero Dios, así como generaciones de antiguos
israelitas apostataron y se apartaron a diversas formas de
idolatría, incluyendo la mezcla de verdadera adoración con prácticas
paganas (ver los libros de Jueces, Reyes y Crónicas).
Cuando el pueblo de Dios se apartó de él, especialmente al seguir su
hipócrita profesión de fe, mancharon la reputación de Dios. Y su
reputación de amor, incluyendo la justicia y la misericordia, es
vital porque los seres humanos son atraídos a él y la salvación que
ofrece sólo en la medida que el carácter de Dios los atrae. Si estas
personas ven que el pueblo de Dios tiene poca diferencia con los
demás, y tal vez en algunas formas es peor que ellos (compare Jueces
19 con Gén. 19), ¿por qué deberían esperar que una conexión de pacto
con Dios les ayudaría?
En Daniel 7 y 8, el cuerno pequeño actúa como un intruso que trata
de asumir, en forma hostil y corporativa, el pacto de Dios y las
bendiciones que van con él. Sin embargo, el juicio del tribunal
celestial le quita el dominio y se lo entrega al santo pueblo de
Dios (7:26, 27). Dios da este premio a su pueblo porque ellos le
pertenecen. "Los mansos [ ... ] recibirán la tierra por heredad"
(Mat. 5:5; comparar con Sal. 37:11) por la misma razón que Canaán
fue prometida a Abrahán: porque tenía una relación de pacto con él.
El anticristo
En el siglo XVI, los Reformadores llegaron a la conclusión de que el
cuerno pequeño simbolizaba a la Iglesia de Roma. Los
contrarreformadores intentaron desviar esta evaluación negativa de
su iglesia en dos direcciones posibles: los preteristas dijeron que
las profecías del cuerno pequeño se cumplieron antes de que
existiera la iglesia, en el tiempo y la persona de Antíoco IV
Epífanes. Y los futuristas empujaron el cumplimiento de estas
profecías para mucho más tarde, a un "anticristo" que todavía no
había aparecido. No importaba que los puntos de vista de los
contrarreformadores fueran contradictorios; ofrecían una
distracción, como en las historias. Algunos amigos del "hombre malo"
decían que él se había ido, y apuntaban en una dirección, y otros
decían: No, él se fue en esa otra dirección y señalaban la dirección
contraria.
El preterismo y el futurismo son enfoques que se excluyen
mutuamente. Ninguno de ellos se ajusta a los datos del texto
bíblico. Con respecto al preterismo, hemos encontrado que Antíoco N
Epífa¬nes no se ajusta adecuadamente al perfil del cuerno pequeño:
Aunque hay algunas similitudes, Antíoco vivió en el tiempo y lugar
incorrectos, y su actuación no se ajusta al panorama de lo que haría
el cuerno pequeño (ver el capítulo 10).
Aquí hay un par de dificultades importantes para el concepto
futurista:
1. Daniel describe al cuerno pequeño que surge durante la división
del Imperio Romano, que ocurrió en el siglo V d.C. (ver más arriba).
Desde nuestra perspectiva, esto es historia, no algo todavía futuro.
2. En Daniel 7, un poder sigue en los pasos de otro. No hay grandes
espacios vacíos entre los imperios profetizados y el cuerno pequeño.
Este es contemporáneo de otros poderes que siguieron a Roma, como lo
muestra el hecho de que varios de ellos caen delante del cuerno
pequeño durante el tiempo en que él está surgiendo (ver arriba).
3. La Escritura indica que el cristianismo no fue protegido del
anticristo hasta algún tiempo en el futuro; ya ha experimentado un
anticristo. En 1 Juan 4 se nos dice lo que significa ser
"anticristo":
"En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que
Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no
confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es
el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene,
y que ahora ya está en el mundo" (vers. 2, 3).
No es suficiente que creamos que Jesús es humano, o por otro lado,
que él es divino. Es vital que aceptemos que él vino de Dios en la
carne, lo que significa que él es divino-humano, porque sólo si él
tiene esta combinación puede servir como puente o escalera entre los
seres humanos caídos y mortales, y el Dios puro y santo (comparar
con Juan 1 :51). Sólo un Ser divino-humano puede mediar como nuestro
sumo sacerdote de la línea real de Melquisedec, que tiene pleno
acceso a Dios, y que "fue tentado en todo según nuestra semejanza,
pero sin pecado" (Heb. 4:15).
Hay más de una manera de ser un "anticristo". Uno puede negar
explícitamente la divinidad de Jesús o su humanidad. O se puede
negar implícitamente "que Jesús vino en carne" al negar lo que su
misión divino-humana realizó al establecer un sacrificio terrenal
continuo en lugar de su sacrificio "de una vez para siempre" (Heb.
9:28) y poniendo en lugar de su sacerdocio celestial plenamente
suficiente (Heb. 4:14-16; 6:19 a 10:25) un sacerdocio humano que
pretende en forma blasfema perdonar los pecados.
Hemos identificado al cuerno pequeño como la Iglesia de Roma no por
causa de alguna clase de prejuicio previo, sino sencillamente al
seguir la evidencia que hay en la Biblia, y al reconocer la forma
exacta en la que se han cumplido las profecías de Daniel. Estas
predicciones son claramente divinas, pues Dios procura revelar su
carácter y el camino de salvación mediante Cristo, advertimos acerca
de los peligros espirituales, y aseguramos que él nos salvará si le
somos fieles.
Al implicar a la Iglesia de Roma, la Biblia ha señalado un sistema
institucional de jerarquías, ritos y dogmas que es contrario a Dios.
Sin embargo, esto de ningún modo excluye de la salvación definitiva
a todos los miembros de esa iglesia.5 Jesús dijo: "También tengo
otras ovejas que no son de este redil; aquéllas también debo traer,
y oirán mi voz; y habrá un rebaño, y un pastor" (Juan 10: 16;
comparar con Apoc. 18:4, donde Dios llama a su pueblo a salir de la
"Babilonia" del tiempo del fin, el equivalente del Apocalipsis del
cuerno pequeño de Daniel). A lo largo de los siglos, muchas personas
maravillosas pertenecieron a la Iglesia de Roma. Su sinceridad, su
espiritualidad, su vida sacrificada por Cristo, y su servicio
abnegado por otros son una fuente de inspiración para todos los
cristianos. Ojalá todos nosotros fuéramos tan dedicados como lo fue
la Madre Teresa, la monja albanesa que dio su vida por la resaca
humana de Calcuta.
Referencias
1. Roy Gane, Altar Call, pp. 210-215; Roy Gane, Leviticus,
Numbers, pp. 281, 282, 366¬368. Para más detalles, ver Roy Gane,
Cult and Character, pp. 144-151, 154-156, 162,294-299.
2. Ver Roy Gane, "Judgment as Covenant Review", Journal of
the Adventist Theological Society 8 (1997): pp. 190, 191.
3. Gane, "Judgment as Covenant Review", p. 191.
4. Compare William H. Shea, Selected Studies on Prophetic
Interpretation, Daniel and Revelation Committee Series 1, p. 145;
Gerhard Pfandl, Daniel: The Seer of Babylon, pp. 80-82.
5. Pfandl, pp. 82, 83.