
El Juicio debe comenzar

Lección 2

Para el 8 de Julio del 2006
“Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” (1 Ped. 4:17)
Introducción
DIOS es amor. Esa es su
naturaleza, y por ser amor es correcto, Su justicia es sin defecto, perfecta.
Pero ¿por qué Él debe hacer justicia? ¿Es la misma cosa que la justicia de la
Tierra?
El funcionamiento del Reino de DIOS es muy simple. Toda la base legal de Su
Reino se fundamenta en un principio, del cual derivan los demás principios: el
amor. DIOS es amor, lo que garantiza la seriedad de ese reino. El Reino de DIOS
es lo que Él es. El Cielo no funciona como en la Tierra, obediencia a las leyes,
allá son principios que están en los corazones y en las mentes, forman parte de
los seres. De ahí que los seres son libres, pues no existe una ley externa que
exija algo de ellos, pero lo que hacen surge de la gana de amar DIOS y al
próximo. Eso es obediencia. Obedecer, en el reino de DIOS es un acto de total
libertad, porque racionalmente sabe que obedecer es actuar correctamente, por la
vida y por la felicidad. De ahí que el reino de DIOS es muy simple. Él funciona
a partir de un único principio, el amor, y por medio de una única estrategia, la
obediencia. Algo así es incomparablemente superior, a la mejor de nuestras
democracias en la Tierra.
¿Que es lo que hace en
el Cielo, en el caso de que ocurra desobediencia a los principios a pesar de que
la criatura conscientemente los aceptó como buenos? Como todo lo demás, también
el resultado de la desobediencia es algo simple, la muerte – el jornal o la paga
del pecado es la muerte.
¿Para eso necesita haber juicio? De hecho, parece que sería innecesario, pues
allí todo es simple, y queda muy fácil ver se hubo o no transgresión, y en la
aplicación del resultado de la transgresión DIOS jamás se engaña, pero se ve que
DIOS tiene otra característica en su gobierno: la total transparencia. En
nuestro caso, hay un ingrediente de más: la posibilidad de la salvación.
Entonces hay doble motivo para procederse con el juicio: ver si las personas se
adhirieron al plan de la salvación, y si no se adhirieron, si eso es verdad,
entonces recibieran la pena capital de la desobediencia.
El juicio que en esta semana estudiaremos, será el del primer motivo, si las personas que una vez aceptaron el plan de la salvación realmente se arrepintieron de todos sus pecados. Ese es el “juicio pre-adviento”, o sea, es el juicio de la casa “de DIOS”, su iglesia, su pueblo. Para efectos de total transparencia, ahora, y desde 1844, transcurre la actividad del tribunal celeste. De él participan seres de la Tierra, los 40 que resucitarán junto con JESUS, y una multitud de ángeles. De momento están siendo juzgados los seres que ya murieron, pues estos no pueden más cambiar de idea: los que murieron arrepentidos, así permanecen, y los que no se arrepintieron, también. Como están en situación definitiva, pueden ir a juicio
Un poco antes del cierre de la puerta de la gracia, también los vivos que aceptaron el plan de salvación irán a juicio, pues estos no irán a morir, pasarán vivos por el tiempo de angustia, y serán transformados vivos. Por lo tanto, estos deberán ser juzgados aún vivos. Ellos irán a juicio poco antes del cierre de la puerta de la gracia, cuando las condiciones de ese mundo serán tan adversas para la adoración del DIOS vivo que, aquellos que aun así lo adoran, jamás cambiarán de lado. Los superficiales (tibios) ya habrán sido sacudidos para fuera.
Ese juicio es para ver quién de los que aceptó Jesús de hecho se arrepintió. Los que se arrepintieron de todo, tendrán suyos pecados borrados del libro, y su nombre será confirmado en el libro de la vida. En el día de la segunda venida, serán llamados a la vida eterna.
Domingo: Juicios investigador en el Antiguo Testamento (Gen. 3:9-19)
La justicia, cuando ocurre un delito, necesita primero realizar una investigación sobre lo ocurrido, después organizar las informaciones registrando los hechos, después estudiar el asunto y comparar los hechos con la legislación, entonces sí procede, juzgar, y después, declarar culpable o inocente. Ese es, en resumen, el procedimiento. Así ocurre con el juicio divino – los hombres, de alguna manera, copiaron de DIOS.
Cuando Adán y Eva pecaron, la sentencia del pecado era y continúa siendo la muerte. Pero ellos no murieron en el acto, sino que vivieron más de 900 años. Sin embargo, en aquel día mismo se inició la investigación de lo que hicieron. El propio Señor fue hasta ellos y los interrogó, comenzando por Adán, habló después con Eva, y por fin, auque nada le preguntó a la serpiente, que era Satanás, de inmediato la condenó. Es que Satanás ya estaba condenado por los actos precedentes, por el que ya había sido expulsado del Cielo. Su pecado ya fue juzgado y él ya estaba recibiendo la condena.
confesión de parte de los dos, lo que ocurrió prestamente; ellos admitieron que comieron del fruto, aunque acusaron siempre a otro por la causa del pecado. La serpiente oyó una declaración de guerra por parte del Señor (Gen. 3:14 y 15), Adán y Eva, después de que admitieron su pecado, oyeron la sentencia por lo que hicieron, vivirían en sufridas luchas, envejecerían y más tarde morirían, retornando al polvo.
Pero, El Señor anunció otra cosa, no dejó a la pareja sin esperanza ninguna. Él dijo que vendría a luchar por ellos, Él los amaba tanto que iría a morir en lugar de ellos. Ellos no morirían para siempre, su muerte sería sólo como un largo sueño. Él, Su Creador, vendría a la Tierra en forma de ser humano, y lucharía con Satanás, y le heriría en la cabeza con una herida mortal, es decir, vencería Satanás. Por la victoria de esa lucha se viabilizaría la gracia, es decir, tanto Adán y Eva, así como sus descendientes si se arrepentía de sus pecados y vivían una vida según ese arrepentimiento, recibirían la vida eterna de vuelta. Eso era demasiado bueno, la esperanza de la vida renacería.
Entonces, aquel día, en el jardín, hubo un proceso jurídico casi completo: hubo investigación, ellos confesaron lo pecado, y DIOS les presentó su condena: la muerte eterna. Pero, en el mismo instante, el mismo DIOS les dijo él mismo asumiría esa condena, porque los amaba demasiado. Entonces la muerte de ellos podría ser sólo temporal, ellos podrían aún optar, por la vida o por la muerte, o mejor, podrían confirmar su decisión por la muerte, o, arrepentidos, optar otra vez por la vida. Ahora le tocaba a Adán decidir por qué camino iría a caminar.
La sentencia del juicio divino es siempre la misma: muerte eterna. Otras providencias divinas que se parecen con juicio no lo son. Por ejemplo, los cautiverios de Israel, ellos fueron castigos para evitar la pena máxima, así llamarlos de vuelta a la razón. En el Reino de DIOS, cuyo producto de la obediencia es la vida eterna, el efecto de la desobediencia naturalmente no podría ser otra, la muerte eterna. La propia desobediencia es un acto de renuncia a la vida, y podemos ver esto en nuestro medio siempre que las personas abusan de su salud, ellos se están matando lentamente, ellos saben eso, sin embargo, optan por morir más – como es el caso del tabaco, del alcohol, y de las drogas, etc. Ellos desobedecen las leyes naturales y optan conscientemente por la muerte
Nada más merecido seria la aceleración de su muerte, eso es justo. Así también nada es más merecido que la muerte eterna para quienes se rebelan en contra del amor, que es el principio de vida en DIOS para todo el Universo, y también principio de la relación que genera la felicidad. Quieren rechazar eso, así como Satanás lo hizo y como sus seguidores lo hicieron, entonces necesitan cosechar lo opuesto del que rechazó, sufrimiento y muerte. La justicia divina, sin embargo, necesita hacer un trabajo completo de forma que resalte la transparencia de los actos de DIOS. Así, la investigación será triple, primero DIOS a hace, después un gran tribunal lo está haciendo, y el milenio, nosotros verificaremos todo otra vez. DIOS juzgó Adán y Eva, y a sus descendientes, que nacerían pecadores, y condicionalmente los condenó a la muerte.
Sin embargo, Como El Señor vino a morir por ellos, desde 1844, hay otro juicio, el de los muertos, para ver cuál de ellos, durante su vida, usó buen sentido y se arrepintió de sus pecados, para que pudiera ser perdonado. Los que se arrepintieron son, en JESÚS, considerados justos, como si nunca hubieran pecado, y son aprobados para recibir la vida eterna de vuelta. En la segunda venida serán llamados para la vida eterna. Estos, por su parte, participarán de otro acto en el gigantesco proceso de la justicia divina, ellos verificarán la situación de los otros seres humanos que no fueron salvos. Eso ocurrirá durante el milenio, y allí verificarán las razones de su perdición
Ellos constatarán de la precisión de la justicia divina, ningún indicio de error será hallado.
Pero hay algo que ellos podrán ver en cada proceso de cada ser humano perdido: la acción del amor de JESÚS. Verán el trabajo de los ángeles, del propio DIOS, y de los otros seres humanos que se empeñaron en darle a ellos las oportunidades que fueron rechazadas. Verán que el amor no encontró resonancia en el corazón de ellos. Ellos verán que DIOS es totalmente transparente, paciente, pero también, absolutamente preciso en lo que hace
Lunes: El Juicio pre-adviento en el Nuevo Testamento (Mat. 22:1-14)
El rigor de la precisión, transparencia, y claridad de la justicia de DIOS, es algo admirable, esto, también lo vemos en el Nuevo Testamento. Eso lo vemos en Mateo 22:1-14, en la parábola de las bodas. Allí JESÚS se refiere a la inspección entre los invitados del rey.
Él fue a ver si no había alguno infiltrado en la fiesta, y encontró a uno. Entonces preguntó como había entrado, no estaba vestido de forma adecuada. Se le demostró que estaba en un lugar indebido y fue echado afuera. Es una historia muy simple, pero completa. Hubo la constancia de una irregularidad, y en un contexto de perfección no se puede admitir ni aún pequeños desvíos. El Cielo es así, o allí todo es perfecto, o no es el Cielo. Allá no se puede tolerar pequeños pecados o incoherencias, pues sería la semilla de algo peor, y aunque no fuera, la perfección para ser perfecta necesita ser total. Y DIOS, el Rey, tiene la obligación de velar por la perfección y por la felicidad completa y por la vida eterna de los que desean tal estatus.
En Apocalipsis 20:4-6 trata de dos resurrecciones, la primera, de los que se levantan de la muerte para la vida eterna, la segunda, de los que también se levantan de la muerte, pero para morir otra vez, y nunca más ser vistos. Tanto antes de la primera como de la segunda, tiene que haber un procedimiento de juicio para para evaluar la situación de cada uno. Antes de la primera, la investigación era vital, pues ella sirve para ver quién serán llevados para la vida eterna, y que va por lo tanto, a resucitar en esa resurrección. Por su parte, antes de la segunda resurrección también va a haber examen de los libros, de aquellos que no fueron llevados para el Cielo. Nosotros mismos, que seremos salvos, seremos los encargados de hacer eso, asesorados por los ángeles, a demás de la Ley de DIOS, el Decálogo.
Eso acontecerá durante el milenio. No es para consultar si DIOS se equivoco en algún veredicto, pero para garantizar la transparencia universal de la justicia de DIOS. Todo va a quedar blanco o negro, y todos admitirán que DIOS es un ser absolutamente veraz y justo, y que su Ley es justa y buena. Hasta Satanás va a estar de acuerdo con eso. Y es preciso ser así para que la justicia de DIOS no deje ninguna duda, ni en la mente de aquellos que serán muertos para siempre, ni en la de los demás, los vivos. Así el pecado no se levantará otra vez, no por miedo de DIOS, pero por amor a Él, tan bueno como veraz. La confianza en DIOS será algo como nunca se vio antes del pecado, el Universo será mucho mejor después del pecado, aunque por hora haya esa herida horrible en nuestro planeta.
El amor de DIOS después de toda la historia del pecado sea concluida, será mejor comprendido, y la fidelidad para con DIOS será algo incomparablemente superior a lo que era antes. Todos, por ejemplo, sabrán que si se intentara otra vez una revuelta contra DIOS, Él también otra vez se entregaría de nuevo para morir por ellos. ¿Usted haría eso? Por amor a un DIOS así, como diría el gaucho, “pero de ninguna manera”. Una nueva revuelta alcanzaría otra vez el núcleo del corazón de puro amor de DIOS. Nadie osará otra vez, herir a ese Ser que es capaz de amar tanto, también nadie más dudará de ese amor. No Lo adorarán por miedo, pero por una conexión de amor tan intenso que antes del pecado no había. Entonces se sabrá que el amor realmente triunfó. Los ángeles mismo verán que el Rey humildemente se hizo un ser humano, de aquellos que estaban siendo destinados a la muerte. ¿Quien esperaría que El Rey hiciera algo así? Después de todo eso, quien osaría causarle sufrimiento de nuevo al Rey, de tanto amor, y verlo sufrir como Él sufrió? Nadie, de ahí que, mirando esa justicia tan perfecta, el mal no se levantará por segunda vez (Nahum 1:9).
Eso es justicia, la exaltación de la perfección del amor, que es capaz de resolver problemas complicados de forma simple y completa, no sólo salvando los que se arrepintieron y condenando a los que se mantuvieron rebeldes, pero resolviendo ese problema en forma definitiva, de una manera tal, que queda garantizado que eso no más volverá a acontecer. Y repetimos, no retornará no por miedo, sino por amor.
Martes: El Hijo del hombre y el juicio pre-adviento
El juicio celestial es diferente de los juicios terrenales. Aquí un juez puede no entender nada de lo que pasó por la mente de la persona que hizo algo errado. Puede estar totalmente prejuiciado con relación a los motivos, a las luchas, perplejidades, información, desinformación, confusiones, presiones externas, flaquezas, etc, de un ser humano al errar. No es así con El Juez celestial. Él conoce personalmente todo lo que pasó en nuestra vida. En la tierra los jueces juzgan por la fría letra de la ley y por los autos que fueron escritos. Siendo ellos exentos de tendenciosidad, así hacen, pero, muchas veces, aún son influidos por otros factores que afectan el veredicto
El Juez celeste, al contrario, fue un de nosotros, sufrió como nosotros sufrimos, y fue muerto por nosotros, en nuestro lugar, es un juez que quiere pagar nuestra cuenta. Él no quiere aplicar una pena sobre nosotros, Él quiere librarnos de la pena. Es un Juez que, antes de Hacerse Juez, Se hizo reo, y Él aún quiere sustituirlo por lo que Él sufrió en nuestro lugar. ¿Que juez aquí en la tierra puede hacer algo semejante? Nuestra justicia no pasa de ser remiendo, sólo trapo de inmundicia.
Ese Juez, JESÚS, llamado Hijo del hombre, pues se hizo un hombre común, sufrió lo que debíamos sufrir, resucitó, entonces por sus méritos se hizo sacerdote, es decir equivalente a un abogado, un defensor. Quedó en esa condición en el santuario celestial hasta 1844, cuando, además de abogado que aún continúa siendo, también se hizo Juez. Desde esa fecha, el tribunal celeste está en cesión, juzgando los muertos, y, mientras eso ocurre, JESÚS, aún como abogado, cuida de las cuestiones de los vivos, siempre que recurran a Él para el perdón de sus pecados.
JESÚS, como abogado, mientras haya tiempo de gracia, cuida en promover el perdón de los pecados de los que se arrepienten, pues por ellos murió, y, como Juez, coordina el juicio de los muertos que en vida supieron del plan de la salvación y lo aceptaron, hace eso para ver si su arrepentimiento fue total. En caso afirmativo, ellos, por la propia sangre pagada por el juez reciben el perdón, entonces son aceptados para vida eterna; en el caso contrario, sus nombres son retirados del libro de la vida, y serán nuevamente analizados por los salvos durante el milenio, juntamente con los demás que nunca se arrepintieron, o que nunca quisieron participar del pueblo de DIOS. Por lo tanto, en el juicio que ahora corre, ellos están verificando quien participará de la segunda venida de CRISTO para ser allí transformado otra vez para la perfección, como originalmente Adán y Eva fueron creados.
Por lo tanto, hoy JESÚS es Juez y Abogado (Sacerdote), y el día en que se cierre la puerta de la gracia, el permanecerá siendo sólo Juez, y sólo tendrá el gravamen de entonces ejecutar las penas, por el que hará la solemne declaración aquel día: “Continúe el injusto haciendo injusticia, continúe el inmundo aún siendo inmundo; el justo continúe en la práctica de la justicia, y el santo continúe santificándose”. (Apoc. 22:11) Ese es el decreto de un Juez, no de un Abogado. De aquel momento en delante, quien esté salvo, no perderá más esa condición, aunque esté vivo, y quien rechazó la salvación, no a tendrá más oportunidad, ni deseará más. El Espíritu de DIOS será retirado de la Tierra, y las plagas caerán: comenzara la retribución sobre aquellos que insistieron en mantenerse en un estado rebelde, a pesar de toda lo predicado, aun con la altísima intensidad del tiempo del Fuerte Clamor.
Lo que el Abogado y Juez hoy está haciendo es trabajar con todo empeño, no para condenar, pero para salvar. Todo el Cielo está empeñado en eso, Espíritu Santo trabaja exclusivamente en esa intención, y miles de seres humanos hacen lo mismo. La Biblia está siendo esclarecida ante el mundo, y las personas, muchas de ellas, están permitiendo el acceso de la verdad en sus corazones. Las que acepten, pueden tener la certeza, de que tendrán a JESÚS como Abogado por ellas, pero, si aun así prefirieran mantenerse al lado de Satanás, deberán encarar el mismo Abogado como Juez. En ese caso, la conversación es otra, la aplicación de la letra de la Ley: el jornal del pecado es la muerte, pero a recompensa de los que aman JESÚS es la posesión del Reino del amor por toda la eternidad. Parece sueño y utopía, pero es la pura realidad, demasiado bueno para ser verdadero, pero es verdadero. Personalmente creo en eso cómo siendo la única esperanza para mi vida y la de mi familia, así como de todos los que quieran.
Miércoles: El cuerno pequeño, los santos y el juicio
Para que un proceso judicial sea completo y correcto, debe apuntar tanto al inocentes, protegiéndolos, como apuntar a los culpables, condenándolos. Así es la justicia divina. El contexto de Daniel capítulo 7 representa exactamente esa idea, que es el concepto de justicia entre los judío,. comenzando por la casa de DIOS, es decir, por los que supieron de la salvación y ya habían aceptado, ese proceso de investigación verifica quien aceptó y quien no aceptó. Ahora, la aceptación o no aceptación ocurrió en un contexto de guerra, es decir, de invitación de DIOS y fuerte oposición de Satanás. Por lo tanto, en el juicio que DIOS está conduciendo, evidentemente Él quiere saber quién se mantuvo fiel a Él, y, quien le hizo oposición. Como resultado, los fieles serán perdonados por la sangre de JESÚS, pero los que se opusieron, esos deberán ser condenados.
Si, deben ser condenados los que se mantuvieron rebeldes, más aún debe de ser condenada la sede de la rebeldía, que es Satanás y su sistema religioso, antiguamente los sistemas paganos, hoy, el sistema llamado cristiano, pero que es una nueva Babilonia de iglesias, con doctrinas bíblicas mezcladas a dogmas y espíritus paganos. Es una gran mezcla de cristianismo, espiritismo y paganismo que será juzgada como origen de las tentaciones que sobrevendrán a las criaturas que DIOS trajo al mundo, y DIOS como Padre, en el juicio, quiere salvar a los que se volvieron a Él; condenar los que no se volvieron a Él y condenar también los poderes que crearon toda esa confusión babilónica. Por lo tanto, ese es un proceso judicial completo, que llega al punto de finalmente erradicar por completo cualquier indicio de fuente de pecado, no va a dejar ni raíz ni ramo. La solución no será sólo temporal, hasta que otra vez se levante la angustia, ella será tan bien ejecutada, que no se levantará jamás otra vez el pecado.
Así, el cuerno pequeño, es decir, el sistema místico de Babilonia y su líder mayor, Satanás, así como todos sus liderazgos terrestres y sus organizaciones, serán juzgados para que sean definitivamente extintos. En ese proceso se resaltará, por encima de todo, la paciencia y el amor de DIOS, y esa es la razón porque el mal no se levantará otra vez: Se esclarecerá el carácter de DIOS como siendo verdaderamente puro amor.
Jueves: El tiempo del juicio pre-adviento
El juicio tiene un tiempo determinado para iniciar. Evidentemente no se puede proceder con un juicio antes de que los hechos acontezcan. Eso sería pre-juicio. Es preciso que primero acontezcan los motivos que hacen necesaria la ejecución de un juicio. En la historia de la humanidad se siguieron muchos hechos de rebelión contra DIOS, y hay una lógica en ellos. Hay la rebelión por simple desobediencia, y hay la rebelión por ostensiva y declarada combatividad contra DIOS. Aquellos que sólo desobedecen, fácilmente se arrepienten, pero aquellos que conscientemente, sabiendo la diferencia entre la verdad y la mentira, utilizando de ese conocimiento para hacer guerra contra DIOS y Su pueblo, esos necesitan de un tratamiento diferente de parte del Juez. Es lo que va a acontecer.
Para que se sepa quién es quien en esa historia de pecado, quien sólo peca pero queda triste, y quien es enemigo de CRISTO, y quien es el ANTICRISTO, es preciso de que haya una historia, o sea, es necesario que hechos ocurran para que todas las intenciones sean reveladas, y que se pueda distinguir la verdadera naturaleza de cada una y sus objetivos. Los que sólo yerran, si les fuera mostrado su error y lo que esto les puede costar, algunos de ellos se arrepentirán, y volverán por el camino de la vida. Otros, sin embargo, acariciando la vida de errores, prefieren quedar en ellos hasta la muerte eterna. Pero hay también los que deliberadamente combaten a CRISTO y a su pueblo, con el objetivo de arrebatar a su pueblo de CRISTO y lo hacerlos esclavos de Satanás. De esos existen personas dentro de la propia iglesia como en todas las iglesias, como veremos en estudios más adelante.
Ahora, los simples pecadores muestran en sus vidas lo que desean, unos se arrepienten, otros no. Así que mueren, entonces pueden ser juzgados, pues en el estado de la muerte no cambian más de posición. Pero aquellos que se alinean al lado de Satanás, en forma de una organización del tipo imperio, crearon un organismo que necesita ser revelado, tal como un pecador, es su ciclo completo de acción. Un individuo necesita sólo de una vida para revelar su decisión para la eternidad, pero una organización, para revelarse por completo, necesita de mucho más tiempo, sólo entonces estará madura para ser juzgada. El sistema pagano viene desarrollándose a través de largo siglos, de milenios, y es el sistema contra CRISTO
Resurgió después del diluvio con Ninrode, se esparció entre las naciones y fue sistematizado por los filósofos griegos – ellos le dieron una apariencia de teoría confiable, por ejemplo, la idea pagana de la inmortalidad del alma, del origen del pecado, etc. Después de eso, los cristianos buscaron en esos filósofos griegos los fundamentos para paganizar la iglesia de CRISTO, creando otros padres para la iglesia, llamados patrísticos. Esos son padres paganos, fueron en número de 33, aunque ni todos ellos fueron nocivos al cristianismo verdaderamente apostólico. Ahora faltaba, aunque ese nuevo poder que se formó de la amalgama de doctrinas cristianas con dogmas paganos, que se revelara. Eso hizo durante los 1.260 años de su supremacía, previsto por intermedio del profeta Daniel. Ese tiempo se inició el año de 538 y expiró en 1,778, cuando el sistema papal fue afectado por Napoleón Bonaparte. Sólo después de todo esto es que el gigantesco y milenario sistema anticristo podría ser juzgado. También ese tiempo estaba previsto por la profecía
El tiempo exacto llegó en 1844, justamente cuando CRISTO entró en el lugar santísimo del santuario celeste; año en que Él se hizo Juez. Allí comienzo el gran juicio, en la primera fase, juzgando a los de la casa de CRISTO, para ver si en vida se arrepintieron o no.
Entonces hoy estamos en tiempo solemnísimo, aún es tiempo de predicar, pero también ya de juicio. Mientras se predica a los vivos, esos que aún pueden tomar decisiones, los que mueren, por lo tanto con la muerte termina su oportunidad de decidir, van a juicio. Después de ese juicio de la casa del Señor, viene a recompensa a los que se arrepintieron, ellos reciben junto con El Señor el reino y la vida eterna. Después de eso, el anticristo y los demás también serán juzgados, pero durante el milenio.
Aplicación del estudio – viernes, día de la preparación para el santo sábado:
El juicio que desde 1844 está corriendo en el Cielo debe ser algo terrible. Imagine el trono de DIOS, y Él, con Su dignidad asentado sobre ese trono. En las proximidades están los 24 ancianos, hombres que resucitarán junto con la resurrección de JESÚS. Algunos de ellos son antediluvianos, y están formando parte del juicio y son testigos de la santidad de DIOS, de su carácter y de su Ley, y expresan esa santidad en palabras, por el que DIOS representa. Contemplando ese tremendo espectáculo, están los miles de millones de ángeles. Si pudiéramos ver, sería algo aterrador, por la razón de lo que allí se esta decidiendo
¿A Quien ese tribunal está juzgando? Sólo son juzgadas las personas que en su vida decidieron por la salvación, y sus nombres fueron escritos en el libro de la vida. Eso es lo que significa que el juicio comienza por la casa de DIOS (I Ped. 4:17). El tribunal juzga, de momento, sólo las personas que ya murieron. Hay una razón importante para él actuar así: aquellos que tuvieron sus nombres escritos en el libro de la vida son candidatos a la vida eterna. Los que decidieron por la vida eterna, esos deben haberse arrepentido de todos sus pecados cuando aún estaban con vida. Entonces, cuando un de ellos muere, y vivió una vida de arrepentimiento, o, aunque haya caído y que haya cometido las peores cosas posibles, pero después que se haya arrepentido, al tribunal considerar su caso, será absuelto por la sangre de JESÚS derramado en su lugar, y su nombre permanecerá en el libro de la vida.
Es un dramático momento ese en que un nuevo nombre es examinado. Su caso es verificado abriéndose los respectivos libros. Son tres libros, el de la vida, donde están los nombres de todas las personas que aceptaron JESÚS como su Salvador. Durante la vida deben haber confirmado esa decisión o no, por el arrepentimiento o no de todos sus pecados, con una vida de crecimiento espiritual, es decir, de santificación. Otro libro es el de los registros, donde constan los pecados cometidos de cada persona, y el tercer libro es el de las memorias, donde constan los actos que están de acuerdo con La Ley de los Diez mandamientos.
Entonces, en el momento en que un nuevo nombre es presentado para ser examinado en el tribunal, hay una tremenda expectativa. El respectivo ángel de la guardia tiene oportunidad para dar su testimonio sobre como fue la vida de esa persona. Es leído en el libro de memorias para ver si allí constan, en los actos positivos, arrepentimientos del que de mal practicó. Si fuera así, entonces se levanta el Salvador, y se presenta delante del Padre, muestra sus manos marcadas por las heridas, e intercede por aquella persona, ante el tribunal. En ese caso, es imposible cualquier acusación contra ese nombre, pues el poder de la sangre derramada por el propio Rey del Universo es por demás valioso para ser rechazado en favor de aquella persona. Ni el mismo Satanás, si pudiera estar allí, podría presentar cualquier argumento contra el procedimiento de JESÚS. Es el momento de la explosión del amor de Quien murió por aquella persona, y esta, aceptó la muerte de JESÚS en su lugar. El rostro de JESÚS está radiante de amor por más un ser humano que está consiguiendo salvar para la vida eterna. DIOS, el Padre, jamás rechazó un ser humano por el cual el Salvador murió, por el contrario, fue el Padre que envió Su Hijo para morir por nosotros, fue así Su gana, movido por el mismo amor del Hijo.
Entonces, se acepta el nombre, hay una tremenda aclamación de júbilo celeste, es uno más que va a recibir la vida eterna de vuelta. El ángel personal de aquella persona se siente realizado, y se presentara cuando al momento de ser resucitado, y será quien la conducirá para conocer de cerca el Salvador. Hay dos partes más en la solemnidad. Los pecados del libro de registros son totalmente borrados, y al lado del nombre es escrito algo como “aprobado”. De ese momento en delante, desapareció del santuario celeste la lista de pecados que allí constaban, para que nunca más se hable en ese asunto. De esa persona el santuario ya fue purificado, y ella, cuando sea resucitada, podrá allí tener libre acceso como si nunca hubiera pecado.
Dentro de poco tiempo, ese mismo tribunal irá a verificar los nombres de los de la casa de DIOS en vida. Eso acontecerá en los últimos momentos antes del cierre de la puerta de la gracia. Muchos no irán a morir, sin embargo, para que sean salvos, deben pasar por el juicio en vida. En los últimos días, la oposición a la verdadera adoración será tan intensa que resultará en un tremendo zarandeo. Caerán fuera todos aquellos que no están dispuestos a arrepentirse completamente. Los demás, serán probados en el fuego de la aflicción antes del cierre de la puerta de la gracia, y allí serán blanqueados al punto de se hagan, por el poder de Espíritu Santo que los reivindicarán, completamente puros. Estos, aunque Satanás en persona los intente, no más cederán al pecado. En esa situación es bien que el tribunal apruebe sus nombres para la vida eterna, aunque no hayan muerto. Ellos se hacen las testigos del poder transformador de DIOS. Ellos serán personas que vivirán en el tiempo de la mayor oposición a la verdad, sin embargo, permanecerán en pie, y doblarán sus rodillas sólo delante del Creador.
Los nombres aparecerán delante del tribunal celeste, y eso podrá acontecer conmigo y contigo, el clima de solemnidad será aún mayor, si trata de personas que van yendo a juicio en vida. Al mismo tiempo esas personas aún estarán trabajando frenéticamente, aquí en la Tierra, por la vida de otras personas. Va a haber una agitación en la Tierra por la vida de personas así como en el tribunal celeste. Será un tiempo de gran incautación, pues millones de vidas estarán en la balanza del juicio. La actividad frenética también acontecerá en el Cielo, tanto en el tribunal cuanto por los ángeles destinados a ayudar en la predicación durante fuerte clamor en la Tierra. Son los últimos momentos de oportunidad de alcanzar la vida eterna
En el planeta hay más de 6 billones de personas vivas que deben hacer una elección, o por la vida, o por la muerte. De un lado, el poder de Espíritu Santo asesorando seres humanos, los que ayudan en la proclamación del evangelio eterno, de otro lado, el misterio de la mentira que se agita por todos los lados con sofismas y engaños, para, si fuese posible, engañar incluso los proclamadotes de ese evangelio. El grado de tentación será algo inimaginable. Esos días, cuando un ser vivo sea rescatado del medio del imperio de Satanás va a haber una aclamación en el Cielo como no se puede imaginar, de tamaña la alegría. Por otro lado, cada decisión por la señal de la bestia, el ángel de aquella persona entrará en pánico y la él se juntan otros, solidarios en la inmensa tristeza. Podemos ver en el Cielo, en esos tiempos, una agitación de tal solemnidad que dará pavor incluso a los habitantes de los mundos no caídos. Es que están en juego vidas humanas, la decisión es de vida o de muerte eterna.
¿Y cuando mi y tu nombre
sea examinado? ¿Que tipo de sonido se oirá en el Cielo? ¿Lamento o alegría?
¿Será que irán a borrar lo que esté escrito en el libro de los registros, o irán
a remitir el caso para ser otra vez examinado, junto con los nombres de los que
nunca se arrepintieron, durante el milenio? Hoy es el día de la elección entre
la vida o la muerte, escoged hoy la quien deseáis servir, si DIOS o a Satanás.
¡Que sea DIOS!
Prof. Sikberto R. Marks
marks@unijui.tche.br
Ijuí – Rio Grande do Sul, Brasil
El Prof. Sikberto R. Marks ha autorizado Ministerios PM a traducir y ha publicar sus comentarios semanales de la escuela sabática, en el Centro Internacional para el Estudio de la Escuela Sabática de Ministerios PM
©Traducción: Dr Pedro Martinez (drmartinez@pmministries.com)
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