Presentación del Hijo de Dios

Lección 1

Para el 2 de Abril del 2005

 

Lección 1 PDF
Domingo 27
Lunes 28
Martes 29
Miércoles 30
Jueves 31
Viernes 1
Lección Juvenil
Auxiliar Maestro
Notas de Elena White
Auxiliar White
CBA White
William G Johnsson
CBA Marcos 1
Dr Carlos E Espinosa
Dr Ausberto Castro
Prof Sikberto Marks
Dr Mario Pereyra
Dr Bruce Cameron
Michael Fracker
Dr Lester Bannett
Walla Walla College
CPB
UNASP
Unión Italiana

MARCOS 1

  

  • Marcos 1:9-11.

Ángeles y una paloma áurea.-

Jesús fue nuestro ejemplo en todas las cosas que atañen a la vida y a la piedad.  Fue bautizado en el Jordán, así como deben ser bautizados los que van a él.  Los ángeles celestiales 198 contemplaban con intenso interés la escena del bautismo del Salvador, y si los ojos de los espectadores hubieran podido ser abiertos, habrían visto a la hueste celestial que rodeaba al Hijo de Dios cuando se inclinó en la orilla del Jordán.  El Señor había prometido darle a Juan una señal para que pudiera saber quién era el Mesías, y en ese momento, cuando Jesús salió del agua, fue dada la señal prometida; pues vio los cielos abiertos y al Espíritu de Dios -como una paloma de oro bruñido- que se cernía sobre la cabeza de Cristo, y vino una voz del cielo que decía: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia" (YI 23-6-1892).

Los cielos se abren ante las peticiones.-

[Se cita Mat. 3: 13-17.] ¿Qué significa esta escena para nosotros? ¡Cuán irreflexivamente hemos leído el relato del bautismo de nuestro Señor, sin comprender que su significado era de la máxima importancia para nosotros, y que Cristo fue aceptado por el Padre en lugar del hombre!  Cuando Jesús se inclinó en la orilla del Jordán y elevó su petición, la humanidad fue presentada ante el Padre por Aquel que había revestido su divinidad con humanidad. Jesús se ofreció a sí mismo al Padre en lugar del hombre, para que los que se habían separado e Dios debido al pecado, pudieran regresar a Dios por los méritos del Suplicante divino. La tierra había estado separada del ciclo por causa del pecado, pero Cristo rodea a la raza caída con su brazo humano, y con su brazo divino se aferra del trono del Infinito, y la tierra disfruta del favor del cielo y el hombre queda en comunión con su Dios. La oración de Cristo en favor de la humanidad perdida se abrió camino a través de todas las sombras que Satanás había proyectado entre el hombre y Dios, y dejó un claro canal de comunicaciones hasta el mismo trono de la gloria. Las puertas fueron dejadas entreabiertas, los cielos fueron abiertos y el Espíritu de Dios -en forma de una paloma- circundó la cabeza de Cristo y se oyó la voz de Dios que decía: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia".

Se oyó la voz de Dios en respuesta a la petición de Cristo, lo cual le asegura al pecador que su oración hallará cabida en el trono del Padre.  Se les dará el Espíritu Santo a los que buscan su poder y su gracia, y él nos ayudará en nuestras debilidades cuando tengamos una audiencia con Dios.  El cielo está abierto para nuestras peticiones, y se nos invita a ir "confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro". Debemos ir con fe, creyendo que obtendremos las mismas cosas que pedimos a Dios (ST 18-4-1892).

El sonido de un toque de difuntos.-

 Cuando Cristo se presentó a Juan para el bautismo, Satanás estaba entre los que presenciaron ese acontecimiento.  Vio el relámpago que salía de los cielos sin nubes. Oyó la majestuosa voz de Jehová que resonaba por el cielo, y retumbaba por la tierra como el estrépito del trueno, anunciando: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia". Vio el brillo de la gloria del Padre que se proyectaba sobre la figura de Jesús, destacando con seguridad inconfundible entre la multitud a Aquel a quien reconocía como a su Hijo.  Las circunstancias que rodearon esa escena bautismal fueron del máximo interés para Satanás.  Entonces se dio cuenta con seguridad que, a menos que pudiera vencer a Cristo, de allí en adelante habría un límite para su poder. Comprendió que ese mensaje del trono de Dios significaba que el hombre podía llegar más directamente al cielo que antes, y en su pecho se despertó un odio intensísimo.

Cuando Satanás indujo al hombre a pecar, esperaba que el odio que Dios tiene por el pecado lo separaría para siempre del hombre y rompería el vínculo que une el cielo y la tierra.  Cuando de los cielos abiertos oyó la voz de Dios que se dirigía a su Hijo, para él fue como el sonido de un toque de difuntos. Esto le dijo que ahora Dios estaba por unir consigo al hombre más estrechamente, y que le daría fortaleza moral para vencer la tentación y para escapar de las redes de las trampas satánicas. Satanás sabía muy bien la posición que Cristo había ocupado en el cielo como el Hijo de Dios, el Amado del Padre; y el hecho de que Cristo hubiera dejado el gozo y la honra del cielo para venir a este mundo como hombre, lo llenaba de temor.  Sabía que esta condescendencia de parte del Hijo de Dios no presagiaba ningún bien para él...

Había llegado ahora el tiempo cuando el dominio sobre el mundo le sería disputado a Satanás, y su derecho impugnado, y temió que su poder fuera quebrantado. Sabía por las profecías que había sido anunciado un Salvador cuyo reino no se establecería con un triunfo terrenal y con honores mundanos y 199 ostentación.  Sabía que las profecías predecían un reino que sería establecido por el Príncipe del cielo sobre la tierra que él reclamaba como suya.  Ese reino abarcaría a todos los reinos del mundo, y entonces cesarían el poder y la gloria de Satanás, y éste recibiría su merecido por los pecados que había introducido en el mundo y por la desgracia que había traído sobre la raza humana. Sabía que todo lo que atañía a su prosperidad dependía de su éxito o fracaso al procurar vencer a Jesús con sus tentaciones, e hizo que el Salvador soportara todas las artimañas de que disponía para apartarlo de su integridad mediante sus seducciones (ST 4-8-1887).

Una promesa de amor y luz.-

El Salvador se aferró, en favor nuestro, del poder de la Omnipotencia, y cuando oramos a Dios podemos saber que la oración de Cristo ha ascendido antes, y que Dios la ha oído y la ha contestado.  A pesar de nuestros pecados y nuestras debilidades, no somos desechados como indignos.  "Nos hizo aceptos en el Amado".  La gloria que descansó sobre Cristo es una promesa del amor de Dios para nosotros.  Habla del poder de la oración: cómo la voz humana puede llegar al oído de Dios, y cómo nuestras peticiones pueden ser aceptadas en los atrios celestiales.  La luz que descendió desde los portales abiertos sobre la cabeza de nuestro Salvador, descenderá sobre nosotros cuando oremos pidiendo ayuda para resistir la tentación.  La voz que habló a Jesús dice a cada alma creyente: "Este es mi amado hijo, en quien tengo complacencia" (MS 125, 1902).

Seguridad de aceptación.-

A través de los portales abiertos brillaron refulgentes rayos de gloria procedentes del trono de Jehová, y esa luz brilla aún sobre nosotros.  La seguridad que se dio a Cristo es también para cada hijo de Dios arrepentido, creyente y obediente, de que es acepto en el Amado (ST 31-7-1884).

Un camino a través de la oscura sombra.-

La oración de Cristo en la orilla del Jordán incluye a todo el que cree en él.  Llega hasta a la promesa de que eres acepto en el Amado. Dios dijo: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia".  Esto significa que en medio de la tenebrosa sombra que Satanás ha proyectado sobre tu sendero, Cristo ha abierto el camino para ti hasta el trono del Dios infinito.  El se ha aferrado del poder omnipotente, y tú eres acepto en el Amado (GCB 4-4-1901).

 

  • Marcos 1:10-13.  Ver EGW com.  Mat. 4: 1-11.

Se congregan todas las energías de la apostasía.-

Se determinó en los concilios de Satanás que él [Cristo] debía ser vencido.  Ningún ser humano había venido a este mundo y había escapado del poder del engañador.  Todas las fuerzas de la confederación del mal siguieron a Cristo para combatir contra él y prevalecer si era posible.  La más terrible y continua enemistad surgió entre la simiente de la mujer y la serpiente.  La serpiente misma convirtió a Cristo en el blanco de todas las armas del infierno...

La vida de Cristo fue una lucha perpetua contra los instrumentos satánicos.  Satanás congregó a todas las fuerzas de la apostasía contra el Hijo de Dios.  El conflicto aumentó en fiereza y perversidad cuando, vez tras vez, la presa fue arrebatada de sus manos.  Satanás atacó a Cristo con toda forma concebible de tentaciones (RH 29-10-1895).

Ningún fracaso ni aun en un solo punto.-

Cristo pasó de esta escena de gloria [su bautismo] a la escena de la tentación máxima. Fue al desierto, y allí lo encontró Satanás; y éste lo tentó en los mismos puntos en que el hombre será tentado.  Nuestro Sustituto y Garante pasó por el terreno donde Adán tropezó y cayó.  La pregunta era: ¿Tropezará en los mandamientos de Dios y caerá como sucedió en el caso de Adán?  Vez tras vez hizo frente al ataque de Satanás con un "escrito está", y Satanás se retiró del campo de batalla derrotado.  Cristo redimió la desdichada caída de Adán, y ha perfeccionado un carácter de completa obediencia, y ha dejado un ejemplo a la familia humana para que se imite el Modelo.  Si hubiera fracasado en un punto, en lo que se refiere a la ley de Dios, no habría sido una ofrenda perfecta pues Adán sólo falló en un punto (RH 10-6-1890).

Satanás mintió a Cristo.-

Satanás le dijo a Cristo que sólo debía poner los pies en la senda teñida de sangre, pero no tenía que recorrerla.  Fue probado como Abrahán para que 201 mostrara su perfecta obediencia.  También declaró que él era el ángel que había detenido la mano de Abrahán cuando levantó el cuchillo para matar a Isaac, y que ahora había venido para salvarle la vida; pero no era necesario que soportara la penosa hambre y la muerte por inanición; que él le ayudaría a llevar una parte de la obra en el plan de salvación (RH 4-8-1874).

 Preciosas señales de aprobación.-

Cristo no vino para prestar atención a los oprobiosos sarcasmos de Satanás.  No fue inducido a darle pruebas de su poder.  Mansamente soportó sus afrentas sin vengarse.  Las palabras pronunciadas desde el cielo durante su bautismo fueron muy preciosas; le demostraron que su Padre aprobaba los pasos que daba en el plan de salvación como sustituto y garantía del hombre.  La apertura de los cielos y el descenso de la paloma celestial fueron manifestaciones de que su Padre uniría su poder en el cielo con el de su Hijo en la tierra para rescatar al hombre del dominio de Satanás, y que Dios aceptaba el esfuerzo de Cristo por unir la tierra con el cielo y al hombre limitado con el Infinito.

Estas señales, recibidas del Padre celestial, fueron indeciblemente preciosas para el Hijo de Dios a través de todos sus crueles sufrimientos y su terrible conflicto con el caudillo rebelde (RH 18-8-1874).

Satanás impotente para hipnotizar a Cristo.-

Satanás tentó al primer Adán en el Edén, y Adán argumentó con el enemigo, dándole así una ventaja.  Satanás ejerció su poder hipnótico sobre Adán y Eva, y se esforzó por ejercer ese poder sobre Cristo. Pero después de que fueron citadas las palabras de las Escrituras, Satanás supo que no tendría la oportunidad de triunfar (Carta 159, 1903).

 El contraste entre los dos Adanes.-

Cuando Adán fue atacado por el tentador en el Edén, no tenía la mancha del pecado.  Estaba en todo el vigor de su perfección ante Dios.  Todos los órganos y facultades de su ser estaban desarrollados por igual y equilibrados armoniosamente.

Cristo ocupó el lugar de Adán en el desierto de la tentación, para soportar la prueba en que éste fracasó.  Entonces Cristo venció en lugar del pecador, cuatro mil años después de que Adán dio la espalda a la luz de su hogar.  La familia humana, separada de la presencia de Dios, se había apartado más y más, generación tras generación, de la pureza original, de la sabiduría y el conocimiento que Adán poseía en el Edén.  Cristo llevó los peca dos y las debilidades de la raza humana en la condición en que ésta se encontraba cuando él vino a la tierra para socorrer al hombre.  En favor de la raza humana y con las debilidades del hombre caído sobre sí, debía resistir las tentaciones de Satanás en todos los puntos en los cuales sería atacado el hombre...

¡En qué contraste se halla el segundo Adán cuando entra en el sombrío desierto para hacer frente a Satanás sin ayuda alguna!  La raza humana había ido disminuyendo en estatura y vigor físico desde la caída, y hundiéndose más y más en la balanza del valor moral, hasta el momento en que Cristo vino a la tierra. Y Cristo debía llegar hasta donde estaba el hombre caído, para levantarlo.  Tomó la naturaleza humana y llevó las debilidades y la degeneración de la raza.  El que no conoció pecado se convirtió en pecado por nosotros.  Se humilló hasta las mayores profundidades de la miseria humana a fin de poder estar calificado para llegar hasta el hombre y elevarlo de la degradación en que lo había sumido el pecado (RH 28-7-1874).

La disciplina más severa.-

Como hijo de una raza caída, tenía que mantener su gloria velada.  Esta fue la más severa disciplina a la que podía someterse el Príncipe de la vida.  En esa condición midió sus fuerzas con Satanás.  El que había sido expulsado del cielo luchó desesperadamente para dominar a Aquel de quien había estado celoso en los atrios celestiales ¡Qué batalla fue ésta!  Ningún lenguaje es adecuado para describirla.  Pero en el futuro cercano será comprendida por los que venzan por la sangre del Cordero y por la palabra de su testimonio (Carta 19, 1901).

 El poder del cual el hombre puede disponer.-

El Hijo de Dios fue atacado a cada paso por las potestades de las tinieblas.  Después de su bautismo fue llevado por el Espíritu al desierto, y soportó la tentación durante cuarenta días.  Me han llegado cartas en las que se afirma que Cristo no pudo haber tenido la misma naturaleza del hombre, pues si la hubiera tenido habría caído ante tentaciones similares.  Si Cristo no hubiera tenido la naturaleza del hombre, no podría ser nuestro ejemplo.  Si no participó de nuestra naturaleza 202 no podría haber sido tentado como lo ha sido el hombre.  Si no hubiera sido posible que se rindiera a la tentación, no podría ser nuestro ayudador.  Fue una solemne realidad que Cristo viniera a reñir las batallas como hombre, en lugar del hombre.  Su tentación y su victoria nos dicen que la humanidad debe copiar al Modelo; el hombre debe llegar a participar de la naturaleza divina.

En Cristo se combinaban la divinidad y la humanidad.  La divinidad no se degradó ante la humanidad; la divinidad retuvo su lugar, pero la humanidad, estando unida con la divinidad, resistió la más terrible prueba de la tentación en el desierto. Después de su largo ayuno, el príncipe de este mundo vino a Cristo cuando estaba hambriento, y le sugirió que ordenara que las piedras se convirtieran en pan.  Pero el plan de Dios, ideado para la salvación del hombre, disponía que Cristo sintiera el hambre, la pobreza y todos los otros aspectos de la vida humana.  Resistió la tentación mediante el poder del cual el hombre puede disponer. Se aferró del trono de Dios, y no hay hombre o mujer que no pueda disponer de la misma ayuda mediante la fe en Dios.  El hombre puede llegar a convertirse en participante de la naturaleza divina.  No hay una sola alma que no pueda pedir la ayuda del cielo en la tentación y en la prueba.  Cristo vino para revelar la fuente de su poder, a fin de que el hombre no dependiera nunca de sus capacidades humanas sin ayuda.

Los que venzan deben emplear al máximo cada facultad de su ser.  Deben luchar afanosamente sobre sus rodillas pidiendo poder divino delante de Dios. Cristo vino para ser nuestro ejemplo y para que sepamos que podemos ser participantes de la naturaleza divina. ¿Cómo?  Habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo por la concupiscencia.  Satanás no ganó la victoria sobre Cristo.  No puso su pie sobre el alma del Redentor.  No tocó la cabeza aunque hirió el calcañar.  Mediante su propio ejemplo, Cristo demostró que el hombre puede mantenerse en su integridad.  Los hombres pueden tener poder para resistir el mal: un poder que ni la tierra, ni la muerte, ni el infierno pueden vencer; un poder que los colocará donde puedan vencer como Cristo venció.  En ellos pueden combinarse la divinidad y la humanidad (RH 18-2-1890).

Las terribles consecuencias de la transgresión.-

La tentación no es tentación a menos que haya una posibilidad de rendirse. Se resiste la tentación cuando se influye poderosamente sobre el hombre para que haga una mala acción, y éste sabiendo que puede ceder, por fe se resiste a cometerla, aferrándose firmemente del poder divino.  Esta fue la angustiosa prueba por la que pasó Cristo.  Si no hubiera habido la posibilidad de su caída, no podría haber sido tentado en todo como el hombre es tentado.  Era un ser libre, puesto a prueba como lo fue Adán y como lo es cada hombre.  En sus horas finales, mientras colgaba de la cruz, experimentó en toda su plenitud lo que el hombre experimenta cuando lucha contra el pecado.  Comprendió cuán malo puede llegar a ser un hombre cuando se rinde al pecado. Se dio cuenta de las terribles consecuencias de la transgresión de la ley de Dios, pues pesaba sobre él la iniquidad de todo el mundo (Yl 20-7-1899).

Cristo, un ser moral libre.-

Las tentaciones a las que fue sometido Cristo fueron una terrible realidad. Como ser libre, fue puesto a prueba con la libertad de rendirse ante las tentaciones de Satanás poniéndose en pugna contra Dios.  Si no hubiese sido así, no hubiera sido posible que cayera.  No hubiera sido tentado en todo como es tentada la familia humana (Yl 26-10-1899).

Cristo puesto a prueba.-

Cristo fue puesto a prueba durante cierto tiempo.  Se revistió de la humanidad para soportar la tentación y la prueba que no pudo resistir el primer Adán.  Si hubiese fracasado en su prueba y tentación, hubiera sido desobediente a la voz de Dios, y el mundo se habría perdido (ST 10-5- 1899).

 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 

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