
El Pequeño Misionero

Misionero para el 14 de Mayo del 2005
Los eslabones de la gracia
Adoración. Cuando la amiga de Merída visitó a su familia, aprendías que Dios la ama
Los habitantes de los Estados Unidos de Norteamérica han llegado de todos los países del mundo. La mayoría de los norteamericanos hablan inglés pero muchos de ellos hablan español, francés, portugués, chino o indonesio. Esta es una forma en la cual Norteamérica es distinta de todos los otros países. ¿Cuáles son otras maneras en que la gente es diferente? [Deje que los niños sugieran diferencias —color de cabello, color de piel, la música que escuchan, los países donde nacieron].
La pequeña iglesia francesa
Hoy día vamos a conocer a una niña que pertenece a una congregación muy pequeña. Los miembros de esta congregación no tienen su propia iglesia. Se reúnen en una sala de clases en una escuela. Algunas veces, las reuniones son en inglés, pero con más frecuencia son en francés, el idioma de la patria de los miembros. Algunos de ellos son de una parte del África donde se habla francés; otros vienen de unas islas caribeñas donde también se habla francés. Los adultos estudian sus folletos de escuela sabática en francés, pero los niños prefieren estudiar en inglés porque este es el idioma que muchos de ellos aprenden en la escuela.
Mérida
Una niña que viene a la escuela sabática es muy callada. Escucha a las maestras, pero no dice mucho. Todavía está aprendiendo inglés.
Mérida tiene 9 años. Ella es de la isla de Guadalupe en el Caribe. ¿Alguien puede mostrarnos en el mapa dónde queda Guadalupe? [Deje al niño o a la niña que busque la isla en el mapa. Ayude si es necesario].
Mérida asiste a una escuela de habla francesa. Hay una niña llamada Tania en su clase. Un día, Mérida se enteró de que ella y Tania tienen algo en común muy especial: el mismo día de cumpleaños. Mérida y Tania se hicieron amigas.
Un día, Mérida le habló a Tania de Jesús. Le contó cómo Dios le había contestado una oración. Pero Tania le dijo que ella no creía en Dios. Mérida se preguntó cómo podría ayudar a Tania a creer en Jesús.
Visita
El padre de Tania se tuvo que ir por dos semanas en un viaje muy lejos. Le pidió a la mamá de Mérida si Tania podía quedar con ellos mientras él estaba ausente. La mamá de Mérida se sintió feliz de hospedar a Tania en su casa por dos semanas.
Cuando Tania llegó, puso su maleta en el cuarto de Mérida. Colgó su ropa en el ropero de Mérida y puso sus zapatos ¡unto a los de Mérida. Cuando terminó, las dos niñas se fueron a jugar. Cuando era hora de acostarse, Tania le dijo a la mamá de Mérida que la oscuridad le daba miedo. Le pidió que dejara una luz encendida para no sentir temor.
La mamá de Mérida le dijo que estaba bien si quedaba la luz encendida. Entonces le dijo a Tania:
—Antes de acostarnos, siempre oramos ¡untas. ¿Te gustaría si le pedimos a Jesús que te ayude a no tenerle miedo a la oscuridad?
Oración de Mama
Tania dijo que sí, pero añadió que no sabía orar.
La mamá de Mérida invitó a Tania a escuchar mientras ella y Mérida hacían la oración. Tania quedó sentada en la cama mientras los demás se arrodillaron alrededor de la cama para orar. Le agradecieron a Dios porque Tania quedaba con ellos, y le pidieron a Dios que cuidara al padre de Tania en su viaje. Finalmente, la mamá le pidió a Jesús que le ayudara a Tania a superar su miedo a la oscuridad y que le demostrara su amor.
Después de la oración, la mamá abrazó y besó a las dos niñas. Les dijo a las niñas que dejaría la luz prendida en el pasillo hasta que ella se acostara. Y después la apagaría. Tania durmió toda la noche sin miedo.
La próxima noche cuando era hora de orar, Tania le pidió a Mérida que orara otra vez por ella y por su padre. Mérida oró por Tania y por su padre y le pidió a Dios que los cuidara, que le ayudara a Tania a superar su temor a la oscuridad y a entender que un ángel la cuidaría mientras dormía.
Muy luego, Tania aprendió a confiar en Jesús para que la cuidara y la ayudara a no tenerle temor a la oscuridad. Tania no oró con Mérida y su mamá, pero sabía que Dios contestó sus oraciones y le ayudó a no tener temor.
Mérida está feliz que Jesús le dio una oportunidad para compartir el amor de Dios con su amiga. ¿Tienen algún amigo o amiga con quien puedan compartir el amor de Dios esta semana?
Compilación: Dr. Pedro Martinez (drmartinez@pmministries.com o ministeriospm@hotmail.com)
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