
Un proyecto de sorpresa para David

Misionero para el 18 de Junio del 2005
Eslabones de la gracia
Comunidad. Dinero del cumpleaños de David fue usado para ¿ reparar una iglesia, pero sobró un poco efe dinero para un proyecto sorpresa.
[Antes de presentar los relatos de hoy, brevemente repase el relato de las
últimas dos semanas.]
Un día al principio del verano, mientras David estaba ayudando a su mamá y a su hermano a construir un invernadero para las plantas, sonó el teléfono. La mamá corrió para contestarlo.
—¡David! —llamó su mamá—, es la señora Beverly, de Alaska, y ¡quiere hablar contigo!
David corrió al teléfono.
—¡Hola! —dijo, casi sin aliento—. Soy David. ¿Terminaron de arreglar la iglesia en Togiak?
—¡Sí! —dijo Beverly. —Ahora se ve muy linda la iglesia. Pero te llamo por otra razón. Unas personas mandaron dinero para un nuevo calentador, y no tuvimos que usar todo tu dinero.
—¿Qué van hacer con lo que sobró? —preguntó David.
Sorpresa de campamento
—Por eso es que te he llamado —dijo Beverly—. Una
familia de Togiak ha estado viniendo a la iglesia. No son adventistas, pero la
mamá llega a la iglesia con sus hijos, Roberto y Raquel. Roberto tiene 10 años y
Raquel tiene 11.
¡Tienen la misma edad que yo! pensó David. Beverly continuó:
—Nos gustaría mandar a Roberto y a Raquel al Campamento de Verano, si estás de acuerdo. Pueden estar por una semana, divirtiéndose y aprendiendo de Dios, de la naturaleza y cómo vivir con salud. Ellos no tienen dinero para ir al campamento, pero si nos dejas usar el resto del dinero, pueden asistir y aprender más acerca de Jesús. ¿Qué te parece?
—Yo nunca he ido a un campamento de Verano —comentó David—. Pero pienso que es buena idea que vayan Roberto y Raquel. Yo quiero que aprendan más de Jesús. Sí, puede usar mi dinero para mandarlos al campamento.
—Gracias, David —concluyó la señora Beverly—. ¡Yo sé que Roberto y Raquel van a estar muy felices!
¿Cómo llegarán al Campamento?
Beverly le trajo las buenas noticias a la mamá de Roberto y Raquel. La mamá sonrió y dijo:
—Me gustaría que Roberto y Raquel vayan al campamento, pero ¿cómo llegarán? No tenemos dinero para pagar el precio del pasaje en avioneta. Los rostros de Roberto y Raquel se pusieron tristes.
—¡No pierdan la esperanza! —les dijo Beverly a los niños—. Dios proveerá el dinero para que ustedes puedan asistir al campamento.
Pasaron las semanas y la fecha del campamento se estaba acercando. Todavía no había dinero para pagar el viaje en avioneta. Roberto y Raquel empezaron a pensar que no iban a poder ir al campamento.
Por favor Señor, ayúdanos a encontrar alguna
forma de llevar a Roberto y Raquel al campamento. La señora Beverly oraba
mientras trabajaba en la estación de gasolina para botes. Su esposo y ella eran
dueños de la estación que quedaba a la orilla del lago. A Beverly le gustaba
conversar con las personas que venían a comprar gasolina o comestibles.
Beverly miró por la ventana y vio una avioneta pasar por encima del lago y
acuatizar. Llegó a la plataforma donde se vendía la gasolina. Beverly reconoció
al piloto. Vivía muy lejos en el bosque.
Una oración contestada
El piloto llenó el tanque de gasolina de la avioneta y entró a j oficina de Beverly para pagar. Después le dio un billete de $50. La Señora Beverly lo miró muy sorprendida. —¿Para qué es esto? —le preguntó.
—Úselo donde más se necesite — dijo el piloto—. Yo no tengo oportunidad de ir a la iglesia en el bosque, y quiero que lo use para su obra misionera.
—¡Muchas gracias! —exclamó Beverly—. Acabo de estar orando por dinero para mandar a dos niños de Togiak al campamento de la iglesia. ¿Está bien si uso este dinero para comprarles el pasaje en avioneta?
—Estoy de acuerdo —contestó el piloto.
Faltaban sólo $30 más para completar el precio del pasaje. Esos niños necesitan ir al campamento. ¡Donaré los últimos $30 yo misma! decidió la señora Beverly.
Roberto y Raquel fueron al campamento. ¡Y les gustó mucho! Les gustaron las historias de la Biblia, los cantos, y la artesanía. Cuando regresaron a su casa, le contaron a la señora Beverly todo lo que habían aprendido. Ahora vienen a la iglesia todos los sábados, y traen a su mamá a todas las reuniones.
El regalo de David
Niños y niñas, el regalo de cumpleaños de David
empezó solamente como un deseo, pero creció, y creció y creció. Ayudó a reparar
una iglesia, mandó a dos niños al campamento y mejor que todo, está ayudando a
compartir el mensaje de Jesús con personas que no lo conocen. ¡Este es el mejor
regalo de todos!
Compilación: Dr. Pedro Martinez (drmartinez@pmministries.com o ministeriospm@hotmail.com)
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