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Encontrando la verdad de Dios

por

Genaye Channel

Misionero para el 14 de Mayo del 2005


 

Una joven pareja rastafari vio un programa en televisión que puso sus creencias de cabeza.

 

Adrián y Heidi Cobb eran rastafaris. Creían en el orgullo de la raza negra, creí­an que el emperador etíope Haile Selassie era un ser supremo y que la raza negra debería liberarse de la opresión: una opre­sión impuesta por otros y la opresión de sus propias mentes.

Raíces rastafaris

El movimiento rastafari inició en 1930 y tuvo su mayor acogida en la isla de Jamaica en el Caribe. No tienen una estructura eclesiástica central ni líder reli­gioso. Creen que todos son iguales. Los rastafari no creen en el cielo ni en el infierno. Creen que África es su cielo en la tierra y a Dios le dicen "Jah". Haile Selassie, quien murió en 1975 y a quien adoran como líder del pueblo negro, real­mente era cristiano, no rastafari. No queda claro qué pensaba él acerca del movimiento rastafari.

Adrián y Heidi usaban trenzas y fumaban marihuana, dos de los rasgos característicos de los rastafaris. Ambas costumbres están en armonía con la interpreta­ción de textos bíblicos según los rastafari. "No se raparán la cabeza, ni se recortarán la barba, ni se harán incisiones en su cuerpo", dice Levítico 21:5. Las trenzas tam­bién simbolizaban la herencia rasta y sus raíces.

Un estilo de vida

Adrián Cobb creció en un hogar cris­tiano nominal en el norte de los Estados Unidos. Aunque sus padres decían ser cristianos, rara vez le hablaban a Adrián acerca de sus creencias y nunca lo llevaron a la iglesia. Adrián recuerda que su papá le compró una Biblia para los niños y a menudo se la leía.

Cuando Adrián fue mayor, quedó fas­cinado por las creencias y estilo de vida apasionado de la familia de un amigo. Se había enterado de que eran rastafaris y Adrián comenzó a hacer muchas preguntas acerca de su religión. Comenzó a asistir a sus reuniones. Aprendió que la práctica de su fe no es tan estructurada como la de la mayoría de las religiones sino que es algo personal. Los rastafaris se juntan para "razonar" y discutir acerca de su fe, pero no son cultos al estilo de los cultos cristianos tradicionales. En otras reuniones, los creyentes celebran juntos bailando hasta tarde en la noche. Adrián llegó a conocer a otros rastafaris de la localidad y comenzó a participar de sus rituales y costumbres. Se dejó crecer el cabello y lo torcía para formar sus características trenzas.

Varios años después Adrián conoció a Heidi y la inició en su estilo de vida. Rápidamente ella dejó su forma antigua de vivir y aceptó ser rastafari como una forma de cristianismo. Con el tiempo Adrián y Heidi se casaron. Estaban bastante involucrados con su religión y con amigos de su misma creencia.

Nueva luz

Una noche, mientras Adrián y Heidi cambiaban canales de su televisor, encontraron el canal 3ABN. Se les hizo interesante lo que vieron y se dispusieron a mirar ese programa. El aparato de control remoto se le cayó de la mano a Adrián al inclinarse hacia adelante para escuchar y comprender todo lo que decía el orador.

"Nunca antes había visto algo igual", dice Heidi. Ella también estaba fascinada. Sus creencias personales eran tan diferentes a lo que observaban, sin embargo, tenían tanto más sentido. "Queríamos que se nos aclarara la Palabra de Dios. Creíamos en la segunda venida pero relacionábamos todo con la vida cotidiana, no con nuestro futuro".

Adrián y Heidi querían aprender más acerca de los adventistas, por lo tanto, hallaron una iglesia adventista en su vecindario e hicieron planes de visitarla. En el momento de cruzar el umbral de la puerta se sintieron muy conscientes de ellos mismos.

"Nos sentimos bienvenidos y a la vez, muy extraños" dijo Adrián. "Nuestros trasfondos eran tan diferentes a los de estas personas. No sabíamos lo que estaba sucediendo". Pero cuando Adrián y Heidi supieron que pronto iniciaría un seminario sobre profecías, decidieron asistir.

Adrián y Heidi aceptaban los mensa­jes a medida que los descubrían. Les interesaba en forma especial todo lo relacionado con el cielo, el estado de los muertos y el sábado. Al terminar el seminario decidieron bautizarse. "Sentíamos una profunda convicción en el corazón porque la fe viene por escuchar la Palabra de Dios", dice Adrián.

Una nueva misión

Adrián y Heidi dejaron de participar de los rituales de los rastafaris. Sus amigos sabían que tenían tiempo buscando a Dios y respetaron sus nuevas creencias. Los padres de Adrián se alegraron de que él se hubiera convertido al cristianismo. "Me apoyaron y se alegraron que estuviera cambiando", dice Adrián. "Respetaban mi participación con la iglesia adventista y aun­que no compartimos las mismas creencias se alegran de que esté creciendo espiritualmente y perciben una influencia positiva en mi vida".

Adrián es diácono de la iglesia y junto con Heidi atienden los jardines de la iglesia. Les gustaría tener una hortaliza también. "Sentimos que cuidar de las plantas y cultivar nuestros propios alimentos nos ayudará a apreciar mejor la obra de Dios el Creador y Proveedor" dice Adrián.

Pero Adrián y Heidi creen que su misión primordial es compartir el mensaje de Dios por medio de sus palabras y acciones en la vida cotidiana. Saben que deben representar a Dios ante todos, ricos o pobres y de todos los trasfondos culturales. Vivir una vida de cristiano es mucho más que realizar un viaje misionero una vez al año o asistir fielmente a la iglesia. "El cristianismo de fin de semana simplemente no es suficiente" opina Adrián. "Es una vida caracterizada por la humildad y una fe sólida que nos permite hacer su voluntad". Ser cristiano es tratar de ser como Jesús todos los días.

Adrián y Heidi piden que oren por su familia y amistades que todavía son rastafaris. Desean estar unidos en Cristo y en el amor de la Palabra de Dios.


Adrián y Heidi Cobb son miembros de la iglesia adventista Madison, en Modison, Wisconsin. Genaye Channel estudia segun­do año de periodismo para los medios masivos de comunicación y cursos propedéuticas para leyes en Columbio, Unión College en Tacoma Park, Maryland.

 


 

Compilación: Dr. Pedro Martinez (drmartinez@pmministries.com  o ministeriospm@hotmail.com)

 


 

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