
Alcanzar a las masas, una persona a la vez

Decimotercer Sábado
Programa para el 25 de Junio del 2005
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Himno de apertura |
"Siervos de Dios, la trompeta tocad" H.A. No 174 |
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Bienvenida |
Director/a de la Escuela Sabática |
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Oración |
Maestra del Departamento de Menores |
| Lectura bíblica | Mateo 28: 18-20 |
| Programa | Alcanzar a las masas, una persona a la vez. |
| Ofrenda | Mientras se recoge la ofrenda, pida a los niños canten el himno especial |
| Himno de clausura | "Escuchad, Jesús nos dice" H.A. No. 447 |
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Oración de despedida |
Maestro de Jóvenes |
Preparación avanzada
Prepare una grabación de alguien que esté sintonizando su radio. Deténgase unos instantes en un noticiero, música, un comercial y ruido normal de radio. Incluya trozos de programación de la televisión en forma de drama, una comedia, etc. Asegúrese que los clips sean suficientemente largos para que las personas sepan que están escuchando un noticiero, comercial, etc., pero suficientemente cortos para que los oyentes no se distraigan por el contenido de la grabación. El tiempo máximo debería ser como de un minuto en total.
Prepare una segunda grabación en la que se presente uno o dos minutos de un programa de televisión o radio adventista bien conocidos, así como la "Voz de la Esperanza".
Prepare una tercera grabación corta, donde se escucha música cristiana y una voz suave de fondo que dice, "Está escuchando la estación de Radio Adventista, que llena su día con música celestial y programas ennoblecedores para acercarle a Dios". La música cristiana suave se sigue escuchando hasta que se desvanece por completo.
Consiga un shofar (un cuerno de carnero como usaban los judíos para llamar al pueblo a la adoración) o pida permiso a una congregación judía para grabar el momento cuando hacen sonar su shofar. Reproduzca ese sonido para introducir el tercer proyecto principal. Si fuera posible, pida prestada o confeccione una chal judía para la oración y una yamulka (gorro que usan los varones judíos a la hora del culto) para que lo use un varón, simbolizando al sacerdote judío. Si puede conseguir un shofar, pídale al señor que practique la manera de sostenerlo (véase la tapa del folleto de escuela sabática) y de soplarlo. Si no puede conseguir uno, puede confeccionar un "cuerno" de un papel enrollado y hacer como si lo estuviera tocando a la hora de reproducir la grabación.
Participantes: Narrador, hombre y mujer viendo televisión, joven que escucha la radio.
Escenario: Reproducir las grabaciones preparadas mientras que el hombre está frente al televisor con el control remoto en la mano y el joven camina por la plataforma escuchando su radio portátil, deteniéndose a cambiar las estaciones varias veces. [Nota: la radio debería ser suficientemente grande para que los observadores sepan lo que está haciendo.]
Esposa: ¿Hay algo interesante en televisión esta noche, querido?
Esposo: No. Lo mismo de siempre—asesinatos, política, la situación del clima seguido por programas de juegos y otros de asesinatos... En ocasiones me pregunto por qué pierdo tiempo viendo la tele. [Suspiros.]
Esposa: María me contó acerca de una estación que mira y le gusta mucho. Es una estación cristiana y no tiene nada de violencia, de noticias, ni del clima; sólo programas cristianos sanos. Creo que los producen los adventistas del séptimo día. ¡Espera! Anoté el número del canal [mete la mano en el bolsillo y extrae un trozo de papel]. Ten, intenta este canal.
[El esposo ubica el canal en el televisor y se acomoda a escuchar mientras se reproduce la segunda grabación. Sonríe satisfecho mientras mira el programa. La esposa se sienta al lado de su esposo para mirar mientras que el programa voces/música se desvanecen lentamente, hasta que todo quede en silencio.]
Narrador: En Nueva York y la mayoría de regiones pobladas de Norteamérica, los televidentes tienen centenares de programas de los cuales escoger. Pero pocos ofrecen una programación centrada en Cristo y con la capacidad de cambiar vidas durante el día entero.
[Los esposos pueden bajar de la plataforma en silencio o permanecer sin moverse con el cambio de la escena. Un joven con una radio entra al escenario. Hace como si estuviera cambiando estaciones, escucha unos instantes luego vuelve a cambiar las estaciones. Su expresión facial muestra la insatisfacción por lo que escucha en la radio; el lenguaje corporal indica que escucha música. Vuelve a cambiar una vez más, se detiene a escuchar y luego sonríe, moviendo la cabeza, afirmativamente.]
Joven: Ah, al fin, música decente. Vaya, me pregunto qué estación es. No recuerdo haberla escuchado antes. [El joven mira el sintonizador en la radio y ve la frecuencia mientras se escucha la tercera grabación donde se identifica la estación adventista.]
¿Adventista? ¿Quiénes son los adventistas? Nunca antes había escuchado de ellos. De igual manera, la música es buena. Tendré que recordar dónde hallar esta estación para oírla 'mientras' trabajo. [Todavía escuchando la estación se baja lentamente de la plataforma o se hace para atrás y se queda quieto.]
Narrador: Cuando surgió la televisión en la década de 1950, muchos auguraron que la radio pronto quedaría obsoleta. Pero la radio nunca perdió su influencia ni poder. A decir verdad, más personas escuchan la radio hoy que nunca antes. Mientras se dirigen hacia el trabajo, en camino a la escuela, en el trabajo y en el juego, la radio es una compañera constante de millones de personas.
La iglesia adventista en Norteamérica, opera varias estaciones de radio, algunas asociadas con nuestros colegios y universidades. Otras son estaciones privadas que transmiten sólo en áreas locales. Pero cada una procura elevar a Jesús y, atraer a otros al Salvador.
[El señor que tiene puesta la yarmulka y la chal judía sube a la plataforma, se voltea hacia un lado y toca el shofar.]
Señor judío: "Escucha, Israel: El Eterno nuestro Dios, El Eterno es uno solo" (Deuteronomio 6:4).
Nosotros los judíos creemos que somos el pueblo escogido de Dios. Algunos todavía esperamos la venida del Mesías.
[Sonriendo] Ah, pero me enteré que ahora hay centros de adoración judeo-adventistas en algunas ciudades de Norteamérica. Están alcanzando a mi pueblo, los judíos. Proveen un lugar de adoración dentro del contexto judío, no en la manera cristiana tradicional. Así resulta más cómodo y acogedor para nosotros los judíos.
Hace poco vi que había un centro nuevo en el Estado de Florida, dedicado para enseñar a las personas acerca de Jesús. Esto es bueno. El centro será usado para entrenar a personas a hablarles a judíos, relacionarse con judíos y aprender a testificar a los judíos.
Un día mi pueblo escuchará que el Mesías ya vino. Por favor apúrense, terminen ese centro judío en Florida para que muchos de mi pueblo escuchen que el Mesías ha venido antes que sea demasiado tarde.
Narrador: El pueblo judío debe ser alcanzado con el evangelio de Cristo porque son parte de todos los pueblos y lenguas y naciones que deben oír el mensaje antes que Jesús pueda volver.
Tenemos mucho que hacer hoy para ayudar a Norteamérica a alcanzar su tercera parte de mil millones con el mensaje que Jesús les ama, los quiere llevar a todos cuando él venga ¡y que viene pronto!
¿Qué vas a hacer hoy para ayudar a llevar el evangelio a Norteamérica?
[Ofrenda]
Compilación: Dr. Pedro Martinez (drmartinez@pmministries.com o ministeriospm@hotmail.com)
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