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Curaciones, y corazones duros
 

 
 

Para el 16 de Abril de 2005

 

Material Auxiliar

Texto Clave: Marcos 2:24-28
 

 

    

Objetivos para el Maestro

1.      Demostrar cómo aun las personas religiosas pueden errar en sus creencias y prácticas.

2.      Mostrar cómo una creencia firme, pero equivocada, puede enceguecer a las personas para no ver lo que más necesitan.

3.      Analizar de qué manera la religión puede llegar a ser una fuerza que se opone a Dios.

 

Bosquejo de la Lección

         I.            El sábado: ¿Para quién fue hecho? (Mar. 2:27).

                             A.            En el tiempo de Jesús, el sábado había llegado a ser un fin en sí mismo, y se reflexionaba poco en cuanto al significado de su observancia.

                             B.            La observancia del sábado, tal como la enseñaban los fariseos, en realidad impedía el servicio a Dios y a los demás.

                            C.            Al sanar en sábado, Jesús señaló la razón original para instituir ese día como sagrado.

       II.            Ojos cerrados (Mar. 2:14-20).

                             A.            Los enemigos de Jesús –supuestamente los devotos líderes religiosos– eran precisamente las personas que deberían haber sido sus amigos.

                             B.            Estaban voluntariamente ciegos a la identidad divina de Jesús y al origen celestial de sus enseñanzas.

                            C.            Los enemigos de Jesús se oponían a Dios a fin de preservar la pureza de “su” religión.

      III.            Hermanos, madres, discípulos (Mar. 3:35).

                             A.            Jesús buscó a personas que estuvieran abiertas a la voluntad de Dios.

                             B.            Esta cualidad era la que condujo a Jesús a elegir a sus discípulos, aunque, de acuerdo con las normas del mundo, no eran muy prometedores.

                            C.            Jesús pone esta cualidad por encima aun de las relaciones familiares

 


 

Resumen

La religiosidad y la obediencia a lo que suponemos que es la voluntad de Dios generalmente son buenas. Sin embargo, los fariseos y otros grupos en el tiempo de Jesús usaban la religión y la Ley de Dios para escapar de Dios. Su religión, por lo tanto, llegó a ser meramente otra adicción. En contraste, Jesús intentó demostrar la verdadera piedad, que a menudo aparecía en conflicto con las creencias y las enseñanzas establecidas desde hacía mucho tiempo.

 

Comentario

Nuestra comprensión del gran conflicto enseña que tanto Dios como Satanás están operando. En esta guerra, Satanás está representando tergiversadamente los dones de Dios. Nuestro estudio de esta semana muestra cómo Satanás llevó a los líderes religiosos a confrontar a Jesús sobre el tema del sábado, el discipulado, la nueva familia de Dios, y el ministerio de Jesús y del Espíritu Santo.

I. El sábado: significado y propósito (Mar. 2:23-3:6).

El sábado se originó en la creación y es, por lo tanto, de aplicación universal. Cuando Jesús, en el Sinaí, confirmó a Israel la custodia de los Diez Mandamientos, esperaba que ellos guardaran el sábado como un día de delicia (Isa. 58:13). En cambio, lo hicieron algo muy pesado, al amontonar regla tras regla sobre él. Por ejemplo, los judíos no podían encender una vela en sábado; pero un gentil podía hacerlo para ellos. Un dedo lastimado podía ser vendado, pero no debía usarse ningún bálsamo.

Marcos cita dos casos para advertirnos contra hacer del sábado una carga. Primero, mientras cruzaban por un campo de trigo un sábado, los discípulos arrancaron algunas espigas para comer (Mar. 2:23-28). Los fariseos corrieron con su condena: “¿Por qué hacen en el sábado lo que no es lícito?” (vers. 24). Jesús recurrió a la Biblia para responderles: “¿Nunca leísteis [...]?” (Mar. 2:25). Jesús les recordó que cuando David y sus hombres tuvieron hambre comieron de los panes de la proposición, que sólo los sacerdotes podían comer (Lev. 24:5-9), y no fue considerado como pecado. Entonces, les dijo: “El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del sábado” (Mar. 2:27, 28). Dios no creó a los seres humanos porque necesitaba que alguien guardara el sábado. Ninguna persona o religión tiene el derecho de ir más allá de lo que el Señor del sábado ha determinado que debe ser el sábado.

Los judíos enfrentaron otra vez a Jesús porque él había sanado a un hombre que tenía una mano seca, en sábado (Mar. 3:1-6). Pero Jesús levantó el argumento a un nivel más elevado, al preguntar: “¿Es lícito en los sábados hacer bien, o hacer mal; salvar la vida, o quitarla? (vers. 4). ¿No es acaso el sábado un símbolo del poder creador y redentor de Dios? ¿Se toma la misericordia divina un día de asueto?

¡Cuán irónica era la posición de los fariseos! Incluso mientras estaban condenando a Jesús por quebrantar el sábado, en sus horas sagradas ellos estaban tramando matarlo (vers. 6).

II. El discipulado y la nueva familia (Mar. 3:13-19, 31-35).

Jesús “llamó a sí a los que él quiso” (Mar. 3:13). La autoridad para elegir discípulos está en las manos del Maestro. No podemos forzar la elección de ser discípulos. Él llama a quienes él quiere; entonces, obedecemos. Cuán trágico es que en la iglesia actual haya personas que hacen campaña para obtener ciertos cargos, olvidando que Jesús llama a los que él quiere.

El cristianismo comenzó con un grupo abigarrado, heterogéneo: el enojado, el ambicioso, el tímido, el celote, el que dudaba, el atrevido y el traidor. Cada uno tuvo un lugar en el grupo que Jesús formó “para enviarlos a predicar [...] para sanar [...] y para echar fuera demonios” (vers. 14, 15). El discipulado es, entonces, un llamado al ministerio, no al poder. Cuando se reconoce esto, un pescador llega a ser un trueno en Pentecostés, uno que dudaba llega a ser un misionero en la lejana India y un hermano ambicioso llega a ser el primer mártir, mientras otro ve los cielos abiertos.

Del discipulado, Jesús avanzó para crear una nueva familia, no de carne y hueso, sino constituida por “todo aquel que hace la voluntad de Dios” (Mar. 3:35). Aquí está el secreto de la familia cristiana. ¿Por qué William Carey cruzó el océano y llegó a Calcuta, para servir entre extraños? ¿Por qué Albert Schweitzer dejó la fama de cirujano o filósofo, para vivir con los leprosos en el África? Sencillamente, porque captaron el significado de la nueva familia en Jesús.

III. Los espíritus y el Espíritu (Mar. 3:20-27).

Se emplean los insultos para destruir el carácter de una persona. Así, los fariseos acusaron a Cristo de ser Beelzebú, el gobernante de los demonios, que echa fuera demonios.

La respuesta de Jesús fue sencilla: ¿cómo puede Satanás trabajar en contra de sí mismo? Atribuir la obra de Dios a Satanás es constituirse en instrumento de Satanás. Tales personas llegan a endurecerse y a percibir el mal como bien, y el bien como mal, hasta que llegan al punto en el que ya no reconocen el mal ni su necesidad de salvación. Cuando los pecadores pierden la capacidad de arrepentimiento, cometen el pecado contra el Espíritu Santo, que es el único que lleva al arrepentimiento.

De aquí que Jesús nos advierta que tomemos el pecado con seriedad, para no cometer el pecado contra el Espíritu, para el que no existe perdón. “La manifestación más común del pecado contra el Espíritu Santo consiste en despreciar persistentemente la invitación del Cielo a arrepentirse. Cada paso dado hacia el rechazamiento de Cristo es un paso hacia el rechazamiento de la salvación y hacia el pecado contra el Espíritu Santo” (DTG 291, 292).

 


 

Estudio Bíblico Inductivo

Textos para estudiar: Marcos 2:23-3:35.

1.      De acuerdo con las tradiciones judías, los discípulos estaban quebrantando el sábado cuando tomaban espigas de grano (cosechar) y las restregaban en sus manos (trillar). ¿Cuál fue la importancia de que Jesús mencionara a David y el pan del Templo? ¿Y qué quiso decir con su afirmación: “El sábado fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado” (Mar. 2:27)? ¿Cuáles son algunas de las implicaciones prácticas de esa declaración?

2.      Jesús pudo haber sanado al hombre que tenía la mano seca cualquier otro día, no sólo el sábado. Él escogió hacerlo aunque sabía que esto los ofendería. ¿Es extraño que desde ese momento “los fariseos, tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle” (Mar. 3:6)? ¿Cuál era la intención de Jesús al seguir ese camino? ¿Es esto una invitación o una advertencia acerca de forzar una confrontación?

3.      De todos los que lo siguieron, Jesús escogió a doce, y les dio la designación especial de apóstoles, que significa: “uno que es enviado”. Éste es un término técnico, que indica que el enviado tenía toda la autoridad del que lo enviaba. ¿Cuán bien demostraron los apóstoles su relación especial con Cristo? ¿Qué hace que nuestra influencia sea efectiva o poco efectiva cuando intentamos representar a Cristo en nuestras comunidades?

4.      No hay pecado que Dios no pueda o no quiera perdonar. Un pecado llega a ser “imperdonable” cuando la persona que lo comete rehúsa pedir perdón y rechaza obcecadamente el llamado del Espíritu. Podemos aislarnos del Espíritu Santo y de su influencia, pero no podemos impedirle que trate de influir sobre nosotros. Describe tres lecciones objetivas modernas que ilustren lo que realmente es el pecado imperdonable.

 


 

Testificación

¡Cuánto necesitamos y amamos el sábado! Durante una semana cualquiera, realizamos mucho esfuerzo mental y físico. Cualquiera que sea nuestra profesión, generalmente los problemas y las presiones diarias tienen su costo. A medida que avanza la semana, así también decaemos nosotros: la irritabilidad, el mal genio y la frustración nos tientan. Podemos sentirnos tan emocionalmente agotados, que todo lo que queremos hacer es dormir. Nuestros cuerpos llegan a estar doloridos y tensos. No obstante, como adventistas del séptimo día, sabemos que cuando llega el viernes de tarde nuestros espíritus comienzan a remontarse: es como si un enorme peso fuera quitado de nosotros. Al llegar el atardecer, estamos esperando pasar tiempo de calidad con nuestro Señor y Salvador.

Ahora, piensa en cuán difícil debe ser la vida para quienes nos rodean, que no conocen los gozos del sábado. Sus viernes de noche y sábados siguen la rutina del apresuramiento y las carreras. No tienen el alivio de las responsabilidades y deberes diarios que nosotros tenemos. ¿No hemos recibido instrucciones directas de Jesús de compartir las bendiciones del sábado con otros?

En nuestro estudio de esta semana, se nos recuerda que Jesús sabía que el sábado representaba una enorme bendición para la humanidad; por lo tanto, estaba perturbado por la forma en que los dirigentes religiosos de su época habían tergiversado su observancia a tal punto, que llegó a ser ritualista y pesada para quienes intentaban observar el mandamiento del sábado. Cristo procuró cambiar todo eso: mostrar a la gente cuán vivificante y bienvenida podría ser la verdadera observancia del sábado.

Mira a tu alrededor; ¿no ves a la gente que pierde las bendiciones del sábado? ¿No necesitan ellos, y lo merecen, recibir las mismas bendiciones del sábado que nosotros? ¡Por supuesto! Aquí hay algo para considerar. Llama a un amigo que no observa el sábado, e invítalo a pasar el día contigo. Si esta persona no está dispuesta o vacila en asistir a la predicación del sermón, pregúntale si está dispuesta a ir a la Escuela Sabática contigo. Si no, dile a tu amigo que te gustaría tenerlo contigo durante la hora del almuerzo, y luego pasar la tarde y la velada juntos, celebrando el sábado de acuerdo con el plan de Dios. Una vez que terminó el día, dile cuánto has gozado al compartir el tiempo y el compañerismo juntos. Invita a tu amigo a hacerlo otra vez, tan pronto como él pueda. Sé persistente, pero no molesto. Invita a tu amigo a comenzar la semana con las bendiciones que sólo se encuentran en la verdadera gratitud sabática.

 


 

Aplicación a la Vida

Rompamos el Hielo: “El término ‘farisaico’ se refiere a hipócritas que simulan moralidad, o a legalistas quisquillosos. La palabra se considera sinónima de ‘más santo que tú’, ‘santurrón’ ‘sermoneador’ y ‘lleno de justicia propia’. Esta suposición es una caricatura inexacta del farisaísmo, y puede perpetuar la idea de que Dios extiende la gracia a todos los pecadores, excepto a la variedad farisaica. No debemos descartar a los fariseos, como un grupo de hipócritas. En el Evangelio de Marcos, en cambio, son culpables de ser hipercríticos”.–David E. Garland, The NIV Application Commentary: Mark, pp. 110, 111.

Preguntas para Reflexionar:

1.      El estudio de esta semana está cargado de ejemplos de cómo la fama y la popularidad de Jesús se difundieron rápidamente. Los que objetaban las interpretaciones de Jesús acerca de las Escrituras tenían muchas preguntas y dudas. Estudia las respuestas de Jesús (por ejemplo, en Marcos 2:16, 17). De sus respuestas, ¿qué puedes aprender acerca de cómo defender tus creencias?

2.      ¿De qué modo los actos de Jesús en sábado no sólo desafiaban a los fariseos, sino también vindicaban la autoridad de Cristo como Creador? ¿Qué lugar ocupa el sábado en el cumplimiento de la misión de Jesús en la tierra? ¿Qué papel desempeña el sábado en afirmar tu vida espiritual?

3.      Los fariseos enfocaban el tema del pecado desde el lado preventivo: sus reglas protegían a la gente de hacer el mal. Jesús lo enfocó desde el lado creativo: él deseaba hacer que el pecador fuera íntegro, derrotando el pecado y reclamando al pecador como propiedad de Dios. Identifica las actitudes farisaicas que existen hoy en nuestra iglesia, que enfocan el pecado desde el lado equivocado.

Preguntas de aplicación:

1.      “Hay un pequeño fariseo en cada uno de nosotros. Aunque sea dañino, encontramos mucha seguridad en nuestros barrotes de hierro y paredes sólidas. Trágicamente, esta mentalidad de presos nos impide darnos a otros en forma natural e innovadora”.–Charles R. Swindoll, en Draper’s Book of Quotations for the Christian World, cita Nº. 6825. Analiza esta cita en el contexto de la observancia del sábado.

2.      ¿Qué intenciones tenían los fariseos al formular las leyes sobre el sábado? ¿Con qué elementos de esas leyes estaba en desacuerdo Jesús? ¿Por qué motivos? ¿Qué criterios para la observancia del sábado podemos aprender del ejemplo de Jesús?

3.      En el tiempo de Jesús había dos grupos de leyes sabáticas: las rabínicas, que estaban escritas, y las que sencillamente eran aceptadas implícitamente. Había cosas que, aunque no estaban expresamente prohibidas, eran consideradas tabúes en sábado. ¿Existen también leyes sabáticas no escritas, hoy, en la Iglesia Adventista? Evalúalas, y decide si añaden algo al sábado o le sustraen algo, como día de adoración y de descanso.

 

 

 

 

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